jueves, septiembre 10, 2026

Elecciones seccionales: el viacrucis de los candidatos recién empieza

El fin del periodo de inscripciones de candidaturas para las elecciones seccionales del 29 de noviembre encuentra a movimientos y partidos maltrechos, «oportunas» acciones judiciales contra candidatos y partidos, una justicia electoral al servicio de partidos y no de la democracia y un electorado nada dispuesto a tomar en serio este nuevo proceso.

Gustavo Isch

Por: Gustavo Isch

El cierre de inscripciones para las elecciones del 29 de noviembre trasladó la coyuntura hacia los territorios, pero no redujo su alcance nacional. Las alianzas de última hora evidenciaron organizaciones debilitadas; la situación judicial de varias autoridades extendió la competencia hacia el CNE y el TCE; y Guayaquil concentró ambas tensiones mediante la candidatura de Fiorella Ycaza y el caso Goleada. Paralelamente, el Gobierno prolongó el estado de excepción, modificó otra vez el mecanismo de precios de los combustibles e inició una gira asiática bajo una señal crediticia favorable.

La semana configuró una campaña condicionada por la fragmentación partidaria, la judicialización, la persistencia de la inseguridad y la necesidad de conciliar estabilidad fiscal con alivio económico para hogares y sectores productivos.

Más candidaturas, menor consistencia partidaria

La política ecuatoriana entró en una fase de redistribución territorial del poder. El 17 de agosto concluyó la inscripción de candidaturas y el 29 de noviembre se elegirán autoridades locales; sin embargo, la oferta definitiva solo se conocerá el 9 de noviembre, después de la revisión de requisitos, objeciones, impugnaciones y recursos. Hasta esa fecha, las normas electorales permitirán que candidatos y candidatas puedan ser impugnados y destituidos por el CNE y el TCE, y sus reemplazos también podrán ser impugnados. Un víacrucis por el que deberán atravesar como si fuera un campo minado. La campaña formal durará del 12 al 26 de noviembre.

La compresión del calendario favorece a organizaciones estructuradas y candidatos reconocidos; las opciones emergentes tendrán menos tiempo para posicionarse; influye además, una potencial exclusión, una sentencia o una pieza de desinformación para modificar percepciones. La coyuntura se ordena así alrededor de una variable transversal: la confianza en las reglas electorales, la justicia, la eficacia de la seguridad y la sostenibilidad económica.

Hasta la mañana del 15 de agosto, el CNE registraba 17.934 postulaciones entre principales y suplentes: 671 para alcaldías, 75 binomios de prefectura, 5.156 para concejalías y 12.052 para juntas parroquiales. El volumen expresa pluralidad, pero también fragmentación. Sustituciones, renuncias y alianzas entre sectores históricamente enfrentados muestran que varias organizaciones llegan a la elección con escasa capacidad para generar cuadros propios y sostener una identidad nacional coherente. Inscripción, además, no equivale a candidatura calificada: cada nombre deberá superar controles administrativos y eventuales recursos ante el TCE.

La confianza en el proceso fue tensionada por una alerta difundida el 14 de agosto, tres días antes del cierre. El abogado César Poveda y el medio digital La Defensa advirtieron sobre una supuesta intención de reemplazar a Rosa Tapia, directora de la Delegación Electoral del Guayas, y a Francisco Banchón, responsable de Operaciones Políticas. El periodista Fabricio Vela recogió el señalamiento en X y solicitó al CNE confirmarlo, explicarlo o desmentirlo; su publicación registraba el domingo antes del medio día, 33.200 visualizaciones, 351 republicaciones y 737 reacciones. No se localizó una resolución que confirmara las remociones y el directorio oficial todavía identificaba a Tapia como directora provincial. La importancia del episodio no reside en un cambio comprobado, sino en la desconfianza que podría producir una modificación operativa- o el rumor sobre ella- durante la inscripción en la provincia con mayor padrón y la competencia municipal más tensionada. Una aclaración oficial impediría que una decisión administrativa sea interpretada anticipadamente como afectación a la imparcialidad.

En X y Facebook, las candidaturas conformaron el núcleo de mayor circulación convergente, pero predominaron nombres, fotografías y alianzas en lugar de planes de gobierno.

En Manabí, Pachakutik retiró sus postulaciones iniciales para respaldar a Luisa González a la Prefectura. La fórmula combina el reconocimiento nacional de la excandidata presidencial y la plataforma electoral de Pachakutik, pero obliga a administrar diferencias acumuladas durante años. Puede resultar competitiva en una provincia central para el correísmo.

ADN enfrenta el reto inverso: convertir respaldo presidencial en organización local. Incorporar figuras de otras tradiciones amplía su oferta, aunque puede dificultar una identidad territorial propia. El Partido Social Cristiano deberá demostrar si conserva capacidad de renovación después de perder Guayaquil en 2023. Andrés Roché intenta recuperar centralidad frente a Cynthia Viteri, postulada por ADN, y frente a Fiorella Ycaza.

La campaña ya modificó gobiernos locales. Juan Cristóbal Lloret dejó la Prefectura de Azuay para competir por Cuenca; Wilson Erazo renunció a la Alcaldía de Santo Domingo para buscar la Prefectura; y Darío Macas dejó la Alcaldía de Machala mientras enfrenta un proceso por presunto enriquecimiento ilícito. Estos relevos pueden disminuir capacidad de ejecución durante el cierre presupuestario. Comerciantes, agricultores, pequeñas industrias y proveedores locales son especialmente sensibles a retrasos en pagos, permisos, vialidad, mercados y contratación pública.

En X y Facebook, las candidaturas conformaron el núcleo de mayor circulación convergente, pero predominaron nombres, fotografías y alianzas en lugar de planes de gobierno. Es una señal de que la identificación de muchos candidatos es frágil. La comunicación digital adelantó la campaña sin ampliar proporcionalmente la deliberación: hizo más visible quién compite que para qué pretende gobernar.

Guayaquil: continuidad política bajo presión judicial

La candidatura de Fiorella Ycaza fue el movimiento político más significativo de la semana. Su postulación, difundida el 13 de agosto, busca preservar la continuidad de la administración de Aquiles Álvarez en un escenario donde la situación jurídica del alcalde impide organizar la campaña alrededor de su presencia. Ycaza puede recoger el respaldo de quienes valoran la gestión municipal o interpretan los procesos contra Álvarez como políticamente condicionados. Sus adversarios pueden presentarla como prolongación familiar del poder y asociarla con los cuestionamientos judiciales existentes.

Su desafío consiste en construir autoridad propia sin romper la continuidad que sustenta su nominación. Una dependencia excesiva de Álvarez limitaría su capacidad para ampliar electorado; un distanciamiento prematuro debilitaría la transferencia de apoyo. El equilibrio deberá expresarse en propuestas verificables sobre seguridad, movilidad, servicios y reactivación económica.

La campaña se entrelazó con el caso Goleada. El 15 de agosto, la audiencia preparatoria de juicio volvió a suspenderse porque uno de los 26 procesados, entre personas naturales y jurídicas, había sido inscrito como candidato a concejal. El juez pidió al CNE certificar si él u otros implicados constaban como postulantes. La condición electoral no extingue el proceso ni el procesamiento demuestra culpabilidad; introduce garantías adicionales que deben armonizarse con la administración de justicia.

En las plataformas, Ycaza y Goleada conformaron un circuito narrativo común. Cada novedad judicial se convirtió en argumento electoral y cada anuncio electoral, en interpretación del proceso penal.

La controversia alimenta dos interpretaciones: uso de candidaturas para obtener protección procesal o empleo de la justicia para modificar la competencia. Ninguna puede asumirse sin decisión firme. El problema institucional surge cuando el tiempo judicial produce consecuencias electorales antes de resolver el fondo. Una demora puede favorecer políticamente a una candidatura; una actuación acelerada y deficientemente motivada puede ser interpretada como interferencia.

Guayaquil concentra actividad portuaria, comercio, servicios, pequeñas industrias y empleo informal. Una campaña absorbida por la confrontación entre Municipio y Gobierno puede dificultar coordinación en seguridad, obras, tránsito y control del espacio público. Las grandes empresas tienen mayor capacidad para absorber incertidumbre; comerciantes minoristas, transportistas y proveedores municipales dependen de decisiones cotidianas cuya interrupción afecta inmediatamente sus ingresos.

En las plataformas, Ycaza y Goleada conformaron un circuito narrativo común. Cada novedad judicial se convirtió en argumento electoral y cada anuncio electoral, en interpretación del proceso penal. Esa fusión favorece la polarización y reduce el espacio para distinguir continuidad administrativa, responsabilidad individual y derecho a la participación.

La justicia electoral amplía su incidencia

El TCE mantiene abierta una vía procesal relacionada con la eventual revocatoria de Daniel Noboa. El 13 de agosto, el juez Patricio Maldonado admitió la apelación presentada por Leonidas Iza y Washington Andrade contra la sentencia que ratificó la negativa del CNE a entregar formularios. El Pleno deberá confirmar o modificar ese fallo.

La admisión no activa la revocatoria ni autoriza la recolección de firmas. Si el Pleno acepta la apelación, podría disponer que se reexamine la solicitud o que avance el trámite; si la rechaza, quedará agotada esa vía electoral. La posibilidad jurídica existe porque Noboa cumplió el primer año del período iniciado el 24 de mayo de 2025, pero su viabilidad práctica es limitada: aun con formularios, los promotores tendrían que reunir respaldos equivalentes al 15 % del registro electoral, superar su verificación y cumplir las condiciones para convocar una votación.

La situación de María José Pinto es distinta. El 30 de julio, la presidenta del TCE, Ivonne Coloma, rechazó el recurso presentado por Jorge Cáceres porque la solicitud no individualizó con claridad los compromisos, funciones u obligaciones presuntamente incumplidos por la vicepresidenta. Al cierre de la semana pasada no se verificó una apelación individual pendiente con el mismo avance que la causa sobre el mandatario. El CNE también negó, el 28 de julio, una segunda solicitud conjunta de varias organizaciones sociales contra el binomio. Por ello, no existe una revocatoria en marcha contra ambos: subsiste una controversia procesal respecto de Noboa, mientras las iniciativas conocidas contra Pinto fueron rechazadas.

Algunas publicaciones presentaron la admisión como “revocatoria vigente”. Si el TCE permite avanzar, las firmas podrían articular organización territorial; si mantiene la negativa, el conflicto se desplazará hacia la legitimidad del fallo.

La abundancia de candidaturas amplía opciones, pero no resuelve la fragilidad partidaria. La confianza electoral requerirá explicaciones oportunas del CNE y decisiones consistentes del TCE.

El Tribunal también resolverá controversias sobre candidaturas. Una decisión puede excluir postulantes o alterar alianzas pocas semanas antes de votar. Su legitimidad dependerá de aplicar criterios consistentes y motivar con claridad sus resoluciones.

El concurso para Fiscal General agrega incertidumbre. La Comisión Ciudadana admitió 38 impugnaciones contra 25 postulantes. Daniella Camacho, primera en méritos y oposición, recibió cinco; Inés Romero, segunda con 47,25 puntos sobre 50, siete; y Carlos Alarcón, fiscal subrogante ubicado tercero, una. Las impugnaciones no prueban falta de idoneidad.

La semana configuró una competencia entre coaliciones flexibles, liderazgos territoriales y condiciones jurídicas capaces de modificar la oferta electoral. La abundancia de candidaturas amplía opciones, pero no resuelve la fragilidad partidaria. La confianza electoral requerirá explicaciones oportunas del CNE y decisiones consistentes del TCE.

Guayaquil será el principal punto de intersección entre justicia, gestión municipal y disputa nacional. La calidad de la campaña dependerá de que las candidaturas traduzcan la controversia en propuestas sobre seguridad, empleo, comercio y servicios. La prórroga del estado de excepción preserva capacidad operativa, sin evaluación concluyente.

Tras el cierre de inscripciones, la competencia se desplazará hacia juntas electorales, CNE y TCE. Las nóminas seguirán siendo provisionales hasta que concluyan objeciones y recursos.

Gustavo Isch

Gustavo Isch

Consultor político, experto en comunicación electoral y de gobierno. Docente de la Universidad Andina Simón Bolívar

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