
Un éxito popero de los 90 cae como anillo al dedo para tratar de explicar cómo está la Revolución Ciudadana puertas adentro y por qué decidieron lanzar un biopic de la candidata Luisa González, a menos de un mes de las elecciones y en su segundo intento por llegar a la Presidencia de la República. Un biopic que, en todo caso, muestra cómo Luisa González trabaja su campaña presidencial.
Something happened in the way to heaven (Algo pasó en el camino al cielo), del maestro británico Phil Collins, es la historia de un desencuentro amoroso. Uno de sus estribillos dice: ¡¿Cómo algo tan bueno puede ir tan mal?! Y eso, precisamente, se preguntan algunos militantes, sotto voce…
Lo hacen al tratar de entender por qué González aún no crece en intención de voto en la medida en que el movimiento quisiera para cerrar la brecha de tres puntos con el presidente-candidato, Daniel Noboa, según los datos de consenso de las principales encuestadoras del país, las cuales ubican a las dos figuras a la cabeza de 16 binomios.
En este contexto, ciertas figuras más críticas de la lista 5 han expresado, a quien ha querido oírlos, un punto de vista sobre la oportunidad de estrenar un documental biográfico de González, en el horizonte de una campaña electoral que, en cuanto a medios, ya no está para biopics y epopeyas (como funcionó a los hermanos Alvarado en 2006), sino para acciones en TikTok u otras plataformas de uso masivo por los grupos etarios preponderantes en el electorado.
En ello, el Presidente-candidato gana por una cabeza a la Revolución Ciudadana. Mientras que en la campaña del correísmo la gente es espectadora de una suerte de déjà vu (de algo ya visto) —la candidata lejana montando en bicicleta, por ejemplo—, en la del oficialismo es la gente la protagonista de videos en que, vía filtros o cartones, aparece bailando con la imagen de Daniel Noboa.
Docudrama en tiempos de TikTok

Así, en las próximas horas se estrenará Luisa. Una historia real. Desde el lunes, los principales candidatos a asambleístas por el correísmo se han encargado de posicionar el título del biopic. Trascienden más ellos que la militancia, en una suerte de apalancamiento simbiótico.
En el resto de usuarios de redes, las reacciones van desde la crítica sana hasta el sarcasmo, sin pasar por alto comentarios o apropiaciones de imágenes con claro corte misógino. En todo caso, desde la cuenta de X de la candidata González ha habido una modesta interacción en torno a los primeros posteos sobre su biopic: en las primeras 36 horas de vigencia de ese contenido, cerca de 669.000 visualizaciones, 3.000 Me gusta, 1.726 reposteos y 1.316 respuestas.
Lo curioso es también el timing del anuncio del documental biográfico. La fase de expectativa de su estreno ocurre luego de una semana en que otra tendencia fue posicionada en las redes sociales: “¿En qué trabaja Luisa González?”. De hecho, la “constelación” de supuestos nuevos medios de comunicación que pululan en X difundiendo la campaña de Daniel Noboa ayudaron a viralizar tal pregunta. Fue tal la fuerza que González respondió la inquietud en ¡Ya nada! El podcast. En el espacio dijo que está afiliada al IESS y que trabaja en la Revolución Ciudadana.
Dicho esto, Luisa. Una historia real pareciera dar dos mensajes que, vistos con cabeza fría, lastiman más de lo que ayudan al posicionamiento de la candidata presidencial, en su segundo intento por llegar a Carondelet y en el tercero de la Revolución Ciudadana por recuperar el poder.
Mensajes entre líneas
Primer mensaje: el documental luce a una acción mediática para asegurar al electorado orgánico del correísmo. En el contexto de un baile de cifras de intención de voto, en el cual entre el 17 y el 20 por ciento aún no sabe por quién votar, el biopic, por su narrativa intrínseca, le habla más a la militancia que a los indecisos. ¿Y por qué le habla más a la militancia que a potenciales nuevos electores? Porque en la Revolución Ciudadana, como es más latente tras la derrota de Andrés Arauz en las presidenciales de 2021, hay facciones que se “comen vivas” entre sí. Por ello, la expectativa de un biopic para afianzar sus números, con un techo previsible, para que esta confianza se traduzca en un importante bloque legislativo.
Segundo mensaje, a manera de pregunta: pese a dos campañas presidenciales, con menos de año y medio de intervalo, ¿el correísmo se da cuenta de que sectores clave del electorado todavía no conocen a Luisa González o no identifican sus principales atributos en la carrera presidencial?
Las nuevas calificaciones de Luisa González

¿Qué dicen las encuestas al respecto? Un conjunto de cifras de la firma Comunicaliza lucen relevantes para tratar de responder qué pasa con el nivel de conocimiento e identificación de la figura de la Revolución Ciudadana.
Su más reciente sondeo de opinión, del sábado 11 de enero y con base en 5.251 entrevistas, muestra que un 22,2% de los consultados no sabe cómo valorar a González o, de plano, no la conoce. Como es claro entender, mientras más se acercan las elecciones, más posicionamiento hay del candidato. Así, estas cifras de falta de identificación o conocimiento han ido cayendo. En el sondeo del 17 de diciembre se ubicaba en el 28.2% y en el del 31 de diciembre en el 26,9%.
Volviendo sobre el estudio más reciente, ¿qué dicen las cifras sobre la candidata correísta? Hay un 44,4% de aprobación a su imagen y un 33,4% de rechazo. Esta última calificación es mayor entre los encuestados sobre los 60 años (50%), en Quito (44%), en la clase media (41%), en el resto de la Sierra (40%) y entre los encuestados hombres (38%).
¿Qué ocurre, en cambio, entre el 22,2% de entrevistados que no saben cómo valorar o no conocen a Luisa González? Aquí vienen unos números que el correísmo pudiera leer a beneficio de inventario y como ajuste de tuercas para lo que resta de la campaña. El 34% de los entrevistados de clase baja no identifican un rasgo o no conocen a la candidata, lo propio el 25% de las zonas rurales, el 24% de las mujeres, el 23% de los manabitas, el 23% de los electores entre 16 y 25 años y el 22% de los guayaquileños.
Así las cosas, y de acuerdo con el estudio de Comunicaliza, Luisa González concita el 33% de intención de voto (en segundo lugar tras el 36,1% del presidente-candidato, Daniel Noboa) y el correísmo atrapa, en primer lugar, el 27% de intención de votos para la Asamblea. Otras y definitivas cifras se producirán tras el debate del domingo 19 y tras las conversaciones sociales que surjan en torno a lo que digan o no digan lideres históricos del movimiento, como el propio Correa, Ricardo Patiño o Jorge Glas. O, incluso, como reacciones a hechos que se vivan en el fragor de la campaña, como las ya reiteradas tensiones que el equipo de guardaespaldas de González provoca en los recorridos proselitistas. Ocurrió en la campaña de 2023. Sigue ocurriendo en la actual.

