domingo, abril 5, 2026

Cuidando al cuidador en el bosque Los Cedros

Los Cedros es uno de los últimos remanentes de bosque nublado occidental que permanece relativamente inalterado. Esta es la crónica de una visita a esta joya de la biodiversidad y a sus cuidadores.

Por: Anamaría Varea

Los Cedros, es un bosque nublado único que tiene una destacada historia de conservación y defensa comunitaria, que ha convocado la solidaridad nacional e internacional. Esta acción desembocó en una sentencia favorable de la Corte Constitucional.

Hace un mes aproximadamente nos invitaron a dar un taller y con gusto aceptamos. Viajamos desde Quito a Nanegalito, luego por la vía Chotal-Brillasol (parroquia García Moreno, cantón Cotacachi), continuamos en la camioneta hacia arriba, hasta el borde del bosque. El bosque Los Cedros no es accesible por vía carrozable y es uno de los bosques más remotos del noroccidente. Es esta inaccesibilidad que lo ha mantenido casi intacto.

El viaje nos recordó el trabajo del colectivo Quito sin Minería, en el Chocó Andino.  Recordamos que hace 10 años se llevó a cabo la consulta Pacto por la vida.  Todo este proceso desembocó en la consulta popular de agosto del 2023 para impedir todo tipo de minería metálica en esa región, que es parte del Distrito Metropolitano de Quito. En un proceso electoral inédito, por primera vez en una capital latinoamericana, la mayoría de la población -cerca del 70% de los votos- se pronunció a favor de que este territorio se mantenga verde, con sus bosques, sus fincas agroforestales y con sus ríos y cascadas limpios.  El cumplimiento de este mandato popular está aún pendiente, así como el del Yasuní.

Bien puestas nuestras botas de caucho, iniciamos la caminata por un sendero lodoso, resbaloso y siempre cuesta arriba. Afortunadamente, las mulas, gentilmente, aceptaron subir nuestras mochilas. Luego de caminar un buen rato experimentamos una verdadera inmersión en el bosque, fuimos acogidas por su densa niebla que parecía cuidar los misterios de este territorio.  Subimos, subimos y subimos por casi dos horas y treinta minutos. Con el último aliento, agotadas y empapadas por la lluvia, finalmente llegamos.  Rápidamente nos reconfortamos con un par de vasos de limonada y el cariñoso abrazo de bienvenida que nos dio cada miembro del equipo que cuida Los Cedros.

El guardián del bosque

Al llegar a la Estación de Los Cedros, un cartel nos recuerdó el trabajo y compromiso de Josef DeCoux (1951-2024) por la conservación y defensa de este bosque. José, como le llamaban, llegó a Ecuador en la década de los 80 y junto a un grupo de amigos dedicados a la conservación compraron varias fincas, a fin de conservar el bosque y las fuentes hídricas, de las que se abastecen las 10 comunidades de Manduriacos. Este es un refugio de vida silvestre de 6.400 hectáreas, fundado en 1988 por José y un grupo de científicos, investigadores y filántropos de Ecuador y de varias partes del mundo.

Cuidadores del bosque Los Cedros asisten a un taller de capacitación en la estación.

José fundó la Estación Los Cedros en 1989 y en 1994 logró que sea reconocido como Bosque Protector. En estas 6.400 has. promovió la investigación científica con universidades e instituciones educativas nacionales e internacionales; alrededor de 130 publicaciones indexadas dan cuenta del valor ecológico del bosque. José también incentivó el turismo, la formación de guardabosques comunitarios y la educación ambiental.  Cogestionar el bosque, de la mano de las comunidades, fue siempre su objetivo.

A lo largo de estos casi 40 años, José convivió con Los Cedros e hizo cuanto estuvo a su alcance para garantizar su conservación. Este camino no fue fácil e implicó enfrentar a invasores, madereros e intereses extractivistas mineros. El dejó un legado ambiental para el país y el mundo entero y trabajó para dignificar la vida de las comunidades campesinas. Impulsó varias actividades para vincular al Valle de Los Manduriacos a la provincia de Imbabura.

Sus cenizas están en un cedro que sembraron cerca de la Estación, cumpliendo su deseo. Su recuerdo, su legado y compromiso con la conservación, están presentes en el bosque. Su espíritu, fortalecido en esta permanente lucha por la vida, sigue siendo el guardián de Los Cedros.[1]

Un ecosistema único

El trabajo del taller inició conociéndonos y reconociéndonos en el bosque.  Un equipo valiente y comprometido con la defensa de este territorio que tiene una historia que es una “luz de esperanza” compartió con nosotras sus propuestas y preocupaciones.[2]

Este bosque se encuentra desde los 1.000 y 2.200 msnm y es un ecosistema único. Las 6.400 hectáreas de bosque tropical húmedo premontano (bosque nublado) son una barrera protectora de la Reserva Ecológica Cotacachi-Cayapas. La densa neblina que lo cobija se condensa en las hojas de los árboles más altos, goteando lentamente hasta el sotobosque y permitiendo la continuidad de los ciclos de la vida.

Los Cedros es uno de los últimos remanentes de bosque nublado occidental que permanece relativamente inalterado. Es un ecosistema en el que confluyen dos regiones de alta diversidad: los Andes tropicales y la Bioregión del Chocó.  Es un ecosistema único por la presencia de especies endémicas, con un elevado número de especies amenazadas, cuenta con especies únicas y raras, así como con un patrimonio genético rico y desconocido y es un ecosistema que sirve como corredor para la biodiversidad. Los argumentos ecológicos presentado en la sentencia de la corte son muy detallados y exhaustivos, destaco algunos.[3]

Muchas plantas de este bosque son endémicas locales con pequeños rangos de distribución. Este parece ser el caso de las orquídeas, del que hay un registro de 236 especies, de las que nueve han sido confirmadas como endémicas.

Este bosque protege una extensión considerable de la cara sur de la cordillera del Toisán que es inaccesible, por lo que puede ser un refugio para poblaciones de aves amenazadas.

Los Cedros tiene un número elevado de especies amenazadas; hay dos especies de mamíferos en máximo riesgo de extinción: el jaguar (Panthera onca) y el mono araña de cabeza marrón (Ateles fusciceps fusciceps).  Otros mamíferos, en diverso grado de amenaza que se han reportado son el oso de anteojos Tremarctos ornatus, dos especies de felinos: el margay Leopardus wiedii  y el tigrillo Leopardus tigrinus y otras dos especies de primates, el capuchino de cabeza blanca Cebus capucinus y el mono aullador de manto dorado Alouatta paliatta.

Este bosque protege una extensión considerable de la cara sur de la cordillera del Toisán que es inaccesible, por lo que puede ser un refugio para poblaciones de aves amenazadas, como el zamarrito pechinegro (Eriocnemis nigrivestris), declarada emblema de Quito, que está en peligro crítico.  En Los Cedros se han registrado 309 especies de aves, de las cuales 26 enfrentan diversos grados de amenaza. Se destacan el pájaro paraguas longipéndulo Cephalopterus penduliger, el cuco hormiguero franjeado Neomorphus radiolosus y la pava bronceada Penelope ortoni.

Los sapos, que viven en Los Cedros, son un grupo importante, pues las poblaciones de estas especies sufren una baja significativa, debido al calentamiento global. Hay tres en peligro crítico: el jambato esquelético Atelopus longirostris, la rana nodriza confusa Ectopoglossus confusus y la rana de cohete de Quito Hyloxalus jacobuspetersi.

Hay dos especies de orquídeas amenazadas Dracula alcithoe y Masdevallia ventricularia y nueve especies adicionales todas endémicas del Ecuador, cinco especies arbóreas, tres herbáceas y un helecho.

Los reptiles y murciélagos todavía necesitan ser evaluados respecto a sus categorías de amenaza y se requiere estudiar más las especies del bosque. En Los Cedros se han estudiado a los hongos descomponedores de la materia orgánica, entre ellos hay cuatro especies amenazadas.

Este es un ecosistema importante pues es un corredor para la biodiversidad, es decir, zonas protegidas que tengan la amplitud apropiada para que las poblaciones animales y vegetales puedan desplazarse.

Los Cedros es un ecosistema con especies únicas y raras. Se llevó a cabo un estudio en cuatro localidades, en Los Cedros se identificaron 157 especies que tienen categoría de únicas, de estas, 106 son orquídeas, 33 son aves, 7 mamíferos, 7 reptiles y 4 anfibios.

Este bosque es un ecosistema con un patrimonio genético rico y desconocido. En años recientes en la Estacion se han descubierto varias nuevas especies. En el 2015 se descubrió una rana a la que se denominó Pristimantis mutabilis, este anfibio puede modificar la textura de su piel y cambiar su apariencia de lisa a granulada en pocos minutos. Otras especies nuevas están en el grupo de las begonias y la familia Sabiaceae (Meliosma gracilis) con aplicaciones ornamentales y medicinales. Entre las solanáceas, se ha descubierto Cuatresia physalana que podría tener valor agrícola y/o farmacéutico por su relación con las papas y los tomates, se conoce que los miembros de ese género presentan en sus células compuestos antimaláricos. Otro potencial importante está en las especies de hongos descomponedores de Los Cedros. Hay que mencionar también a los insectos acuáticos, que son bioindicadores.

Este es un ecosistema importante pues es un corredor para la biodiversidad, es decir, zonas protegidas que tengan la amplitud apropiada para que las poblaciones animales y vegetales puedan desplazarse a través de ellas y mantengan la viabilidad ecológica.

Gran amenaza minera

En 2017, a raíz del auge de la política estatal de concesiones mineras, el Estado ecuatoriano entregó el 68% de la superficie del bosque Los Cedros para una mina de cobre. Dos tercios de la reserva fueron concesionados a la minera estatal ecuatoriana ENAMI y sus socios canadienses, Cornerstone Capital Resources y BHP.

En respuesta a la amenaza de la minería, varias comunidades locales, organizaciones ecologistas, colectivos en defensa de la naturaleza, activistas, científicos presentaron recursos legales para detener las actividades mineras.

Cuidar y conservar el Bosque Los Cedros, un bosque conocido y reconocido por su alta biodiversidad, ha demandado de mucho esfuerzo. Después de una larga batalla legal, en diciembre de 2021, la Corte Constitucional de Ecuador emitió un fallo histórico en favor del Bosque Protector Los Cedros y anuló las concesiones mineras.[4]

Fueron muchos los respaldos que recibió la comunidad en su empeño por proteger el territorio. Desde dentro y desde fuera del Ecuador se solicitó a la Corte que proteja a Los Cedros y haga cumplir las disposiciones constitucionales. Earth Law Center, Global Alliance for the Rights of Nature y el Centro para la Diversidad Biológica presentaron un escrito de amicus curiae (amigo de la corte) ante la Corte Constitucional de Ecuador que cita preocupaciones de la famosa primatóloga Jane Goodall y más de 1,200 científicos destacados de todo el mundo que instaron al gobierno ecuatoriano a detener las actividades mineras en Los Cedros y otros bosques protectores de Ecuador. Los científicos señalaron que Los Cedros es el hogar de 207 especies diferentes de plantas y animales incluidas en las Listas Rojas de Ecuador. [5]

La defensa y el triunfo legal del Bosque Protector Los Cedros son una victoria destacada para la conservación y los derechos de la naturaleza en Ecuador. Este caso no solo protege un ecosistema, sino que también sienta un precedente para futuras luchas ambientales en la región y en el mundo.[6]

La minería no es la única amenaza. En la zona donde los límites de Los Cedros han sido deforestados para dar paso a cultivos, pastizales o asentamientos humanos se evidencia el “efecto de borde” que se refiere a los límites creados entre un ambiente natural y el generado artificialmente por los seres humanos. Este efecto va generando condiciones de sequía, que vuelve a los bosques más susceptibles a incendios y a la invasión de especies ajenas al bosque, que compiten con las especies nativas y pueden desplazarlas. Dentro de Los Cedros hay tres zonas de invasión ilegal. Fueron detectadas desde el 2005 por su administración y comunicadas a las entidades encargadas de su control.

La dedicación y el esfuerzo de las comunidades locales y organizaciones ecologistas demuestran su compromiso y trabajo constante para mantener vivo el legado de Josef DeCoux.

Visita Los Cedros

Nuestro viaje a la reserva fue una oportunidad única para conocer, en vivo y en directo, este maravilloso bosque. Caminar por sus senderos es un deleite.  Una explosión de verde, acompañada de cantos, gorjeos, silbidos, aullidos y el fluir del agua acompasaron nuestro recorrido hacia la cascada.

En el recorrido Martín nos mostró varias especies de orquídeas, hongos, vimos una ranita, un cecílido, varias aves y un cangrejo. En la caminata nos adentramos en un exuberante bosque nublado que alberga una gran variedad de flora y fauna, muchas de ellas únicas y en peligro de extinción. Sin duda, nos quedaron muchas, muchísimas especies por descubrir.

Desde la Estación pudimos disfrutar de bellos paisajes que cambian a lo largo del día, gracias a un permanente baile de las nubes. Por momentos, una buena opción también puede ser desconectarse de todo y descansar en las hamacas, relajarse contemplando las montañas cubiertas de bosque o leyendo un buen libro, lastimosamente, ese no fue nuestro caso: fuimos dar el taller. Este es también un gran lugar para observar aves. Esta fue experiencia de inmersión en el bosque.

Las instalaciones son básicas y rústicas pero suficientes. Para el alojamiento hay varias habitaciones individuales y dobles, con camas y colchones confortables; sin baño privado. En la cocina prepararon delicias, que nos llenaron de energía y motivación para desarrollar este encuentro que lo llevamos a cabo en el área social, donde dibujamos, conversamos y compartimos. En el taller, el equipo que está al cuidado del bosque definió algunas actividades prioritarias y sobre todo analizó como la conservación de este importante ecosistema debe también considerar el cuidado comunitario, organizativo y el cuidado personal. Evidenciamos que razón y emoción van de la mano. Dinamizamos esta reflexión con una Rueda de Terapia Comunitaria Integrativa – TCI y varios ejercicios de la metodología Cuidando al Cuidador,[7] que mostraron el potencial del sentipensar, tan urgente para enfrentar estos tiempos tan convulsos.

Los Cedros es un destino maravilloso, nos atendieron de maravilla. Su personal es muy amable e hizo todo lo que estuvo a su alcance para que cumplamos con los objetivos del taller y disfrutemos de la visita. Su lucha comunitaria, sustentada también en la solidaridad nacional e internacional, debe continuar, multiplicarse y merece ser respaldada: ¡Visita Los Cedros![8]

NOTAS:

[1] For Josef DeCoux, guardian of the forests in the Tropical Andes – Los Cedros

[2] Ecuador |Los derechos de la naturaleza en Ecuador, una “luz de esperanza” en la lucha por el medio ambiente – El Salto – Edición General

[3] Sentencia del caso Los Cedros en la Corte Constitucional, Sentencia No. 1149-19-JP/21  Juez ponente: Agustín Grijalva Jiménez https://esacc.corteconstitucional.gob.ec/storage/api/v1/10_DWL_FL/e2NhcnBldGE6J3RyYW1pdGUnLCB1dWlkOic2MmE3MmIxNy1hMzE4LTQyZmMtYjJkOS1mYzYzNWE5ZTAwNGYucGRmJ30=

Recomiendo leer esta sentencia, un documento que resulta muy completo e interesante por toda la argumentación muy bien sustentada, que presenta en reconocimiento a los derechos de la naturaleza, en la que se destaca las características ecológicas del bosque, resalta el derecho al agua y articula el derecho a un ambiente sano y la consulta ambiental.

[4] Ibidem. Revisar la Sentencia de la Corte Constitucional

[5] Entrega de Amicus Curiae para el Caso: Los Cedros entregado a la Corte Constitucional del Ecuador – Global Alliance for the Rights of Nature (GARN)

[6] Desmontando el discurso minero de la seguridad jurídica – Rebelion

[7] https://www.muyumpa.org/

[8] Si quieres apoyar la conservación de este bosque puedes donar en su página web y si estás interesada/o en visitar Los Cedros escribe al   +593 99 934 7230 o a estacion@reservaloscedros.org o llama al 06 3016550. Los Cedros trabaja en alianza con la Corporación para la Investigación y Protección de los Bosques Tropicales Andinos – CIPBAT, organización creada por la Estación, socios locales y nacionales para gestionar proyectos y administrar fondos.

 

Anamaría Varea

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