sábado, mayo 2, 2026

Luz Marina Vega, la doctora que lucha por la reivindicación quichua

Hermana de Nina Pacari y esposa del cuatro veces alcalde de Cotacachi, la mujer indígena saltó a la política de la mano del movimiento RETO. Renovó el sistema de salud de su ciudad de origen y luchó por la reivindicación de los quichuas.

Manuel Novik

Por: Manuel Novik

La mujer quichua se lanzó oficialmente este 2023 a la política como vicepresidenta en binomio con Xavier Hervas. En 2021 el ex ID dio la sorpresa con un cuarto lugar, las hijas de Luz Marina le expresaron su asombro por el candidato. En ese año tuvieron su primer acercamiento. Hasta que en 2023 se concretó la alianza.

Luz Marina Vega es una médica con experiencia en proyectos de salud comunitarios y cantonales que ha trabajado con una serie de organismos internacionales. Un perfil.

Luz Marina Vega acompañó a su binomio Xavier Hervas en las elecciones anticipadas 2023. Foto: Facebook de Luz Marina Vega

Sus orígenes en Imbabura

Luz Marina Vega nació en 1965 en Cotacachi. En la provincia de la Sierra norte de Imbabura creció en el seno de una familia quichua. Junto con sus siete hermanos, crecieron en una zona urbana de la ciudad, a diferencia de lo que acostumbran la mayoría de indígenas de la zona.

Define a su padre, José, como un “yachak”, como se les conoce a los sabios y portadores de sabiduría ancestral del pueblo quichua. Su padre fue un artesano, se movilizaba por toda la región andina con las vestimentas de lana que confeccionaba. Su madre fue una yerbatera, quien también transmitió aquellos conocimientos curativos a su hija.

Su padre no tuvo una escolaridad formal, pero se auto educó, aprendió a leer y escribir por su cuenta. Siempre motivó a sus hijos para que estudien. José fue un activista político. “Se autonombraba jefe de campaña cuando le gustaba un candidato, hacía camisetas y salía a hacer promoción sin pedir nada a cambio. Así aprendimos a participar y hacer política de la buena”, recuerda Luz Marina.

Es hermana de Nina Pacari, ex diputada, ex canciller y lideresa del movimiento indígena, quien conformó el movimiento cultural “Aquí Estamos”, que luchaba por que los quichuas sean reconocidos en la sociedad como pueblos ancestrales. Luz Marina participaba de los talleres y vocerías para luchar contra el racismo desde que era una niña.

En su infancia jugaba a ser enfermera con sus hermanos. Su gusto por la medicina comenzó a aflorar. Asistió a una escuela pública donde se encontró con el racismo de sus compañeros y docentes. “No éramos muchos los indígenas que estudiabamos en esa época, en mi grado éramos tres indígenas, teníamos relación con pocos mestizos, no nos invitaban a sus eventos sociales”.

“Aún hoy en regiones con alta población indigena apenas se llega apenas al 10% o 15% de población indigena que accede a educación secundaria, ni hablemos de educación universitaria. Al ver los quintiles de pobreza se ve que la mayoría de la población pobre está conformada por indígenas o afroamericanos. Esas políticas excluyentes continúan hoy”, dice Vega.

Fue a hacer el bachillerato con énfasis en química y biología en un colegio público femenino en Ibarra. En el colegio tenía una compañera indígena en una promoción de 45 alumnas mestizas. “Siempre tuve buenas notas, mi padre nos decía que debíamos destacar”, recuerda. Durante toda su vida ha mantenido su vestimenta y su identidad.

A sus 58 años, Luz Marina Vega se lanzó a la política de la mano del movimiento RETO. Foto: Luis Argüello. PlanV

Su vida en Cuba y su retorno a Cotacachi

En un conversatorio en la Universidad Central, que promovía la Casa de las Américas de Cuba, conversó con representantes cubanos sobre la dificultad socioeconómica para indígenas de acceder a educación superior. Varios presentaron sus carpetas para tramitar becas para estudiar en la isla. En seis meses, recibió la llamada de una vecina que prestaba el teléfono a todo el barrio, que le comunicó que ganaron becas estatales con todo pagado para que ella estudie medicina. Su compañero de vida, Auki Tituaña, quien sería alcalde de Cotacachi, también viajó becado junto a Luz Marina.

Entre 1984 y 1990 residió en Cuba en un ambiente de alegría y generosidad. “Nunca sentí racismo. El país promocionaba el acceso a la educación para toda su población”, sostiene Vega. Ahí tuvo su primera hija y se casó por lo civil con Auki, en una modesta ceremonia. “El Gobierno nos dijo que esperaba que nuestra quichua que nació ahí pueda volver a ser parte de la nueva generación de indígenas en Cuba”. Cuando ambos salieron se agudizaron las consecuencias del embargo de Estados Unidos, así como del colapso de la Unión Soviética.

A su regreso al Ecuador, su esposo Auki fue invitado a ser docente en la Politécnica de Chimborazo, su primer trabajo. Ella debía hacer su año rural de medicina en Ilumán, Imbabura, para homologar su carrera en el país.

Su esposo se vinculó a la CONAIE. Respaldado por Pachakutik, Tituaña entró en el escenario político como alcalde de Cotacachi. Luz Marina también retornó y abrió su primer consultorio médico. Fomentó un movimiento de voluntariado que se vinculó a las labores municipales de su esposo.

Luz Marina acompañó en la campaña presidencial a Xavier Hervas. Fotos: Facebook de Luz Marina Vega

Su labor con la cooperación internacional

Entre 1996 y 2009 Luz Marina fue parte de la reconstrucción del sistema cantonal de salud en Cotacachi. A través de diversos proyectos que lideró en cooperación con la Organización Panamericana de la Salud, el Banco Mundial y agencias belgas y canadienses. 

“Potenciamos el sistema de salud con un mapa de indicadores. En algunas parroquias veíamos parasitosis por la mala calidad del agua. Salió una convocatoria del Fondo de Contravalor Canadiense y logramos un presupuesto de $600 mil para cambiar la red de agua en una parroquia. La parasitosis disminuyó y el estado nutricional de los niños mejoró”, dice Vega.

A partir del éxito de proyectos focalizados extendieron la visión a todo el cantón. Con la presencia de su esposo en la alcaldía comenzaron a articular mesas interinstitucionales que involucraron a la Policía, los bomberos, las ONGs, las parteras, el Municipio, los hospitales y las juntas parroquiales. Cuando había una emergencia teníamos una serie de actores que daban atención.

“Dábamos atención a las emergencias en tiempo record. Estábamos en la punta de la montaña asistiendo a un parto complicado. Hicimos una red de comunicación eficiente”, dice Vega.

Lograron que las ONG se sienten en la misma mesa y se trazaron objetivos comunes. Cada uno tenía su presupuesto independiente pero orientado a un objetivo. “Logramos reducir prácticamente a cero la mortalidad materna e infantil. Tuvimos una reducción importante de enfermedades infectocontagiosas que venían de la calidad del agua. Cuando trabajamos con conocimiento, con los mismos recursos se logran resultados”.

El correísmo y el desmantelamiento del sistema

A pesar de haber colocado en el mapa a Cotacachi como un ejemplo de gestión de salud a nivel comunitario y gubernamental, Luz Marina dice que hoy en día esos logros se desvanecieron.

“El sistema que instalamos lo desmanteló el correísmo. Confundieron descentralización con privatización.  Actores que no eran de Cotacachi cuestionaban el rol del Municipio en la salud. Pensaban que el Municipio iba a tomar la gestión de los hospitales”, afirma Luz Marina.

“Estos actores tuvieron influencia en la elaboración de la Constitución del 2008 que fijó como competencia exclusiva del Gobierno central la gestión de la salud. Por mandato tuvimos que salir de la gestión y se perdió todo el proceso”. Ahora la ciudad serrana adolece de los mismos problemas que hay a nivel nacional; ejecución presupuestaria menor al 50% y baja compra de fármacos que ni siquiera cumplen el cuadro básico.

Como Municipio ya no pueden aplicar fondos internacionales para proyectos de prestación de salud. Solo se permiten inversiones de infraestructura, “pero eso no es suficiente. Los profesionales de la salud tienen que llenar matrices a mano que les toma más de 40 minutos, es decir, en una hora atienden un paciente. Si eso se lo apoyaría en tecnología para crear una red de información se agilizarán los procesos”, resalta la indígena.

Con resultados en la mesa, imponiendo condiciones

La médica logró establecer su línea de trabajo por encima de lo que dictaban otros organismos de mayor jerarquía. Un proyecto de modernización de los servicios de salud, promocionado por el Ministerio de Salud, tenía un enfoque de seguros parecidos al de Estados Unidos. “Nosotros dijimos que no porque ese sistema no es solidario. El Banco Mundial quería financiar bajo sus condiciones, pero les explicamos que eso no operaba con nuestra filosofía. Se retiraron”, dice Vega.

La gestión en Cotacachi continuó y los resultados llegaron. “El Banco Mundial volvió interesado, pero esta vez manejamos el proyecto con nuestros lineamientos, incluso incorporamos elementos de la medicina ancestral”, ratifica Vega. Otras agencias internacionales con las que trabajó son el PNUD, IBIS de Dinamarca, ODC de Alemania, y el CTB de Bélgica.

En 2003, trabajó para el Consejo Nacional de Modernización en otro proyecto liderado por el BID. El modelo de Cotacachi se quería extender a nivel nacional. Colaboraron con alcaldías en Cuenca, Chordeleg, Loja y Bucay. Se logró dignificar centros de salud, desde infraestructura a optimización de procesos. “Con la centralización cada sector se volvió una isla, todos empezaron a trabajar de forma aislada”, dice Vega.

Alternativas al extractivismo

Además de desempeñarse como doctora en el campo de la salud, Luz Marina ha desarrollado una carrera en la consultoría. Algo que ha podido potenciar gracias a a la presencia de su esposo en la alcaldía de Cotacachi.

Estuvo vinculada a proyectos alternativos al extractivismo en Intag. “Estábamos en contra de la explotación minera pero entendíamos que había una población empobrecida que necesitaba empleo». Fue parte del proyecto de café orgánico que ideó la Organización por la Defensa y Conservación Ecológica de Intag (DECOIN) que encontró un nicho de mercado en Japón. 

Luz Marina viajó a Japón para buscar un mercado para el café orgánico de Intag. Foto: Cortesía de Luz Marina Vega

A través de la organización Oso Perezoso lograron establecer un mecanismo de comercio justo y los japoneses empezaron a comprar el café del río Intag, que se produce bajo sombra, un sistema de producción que reduce los agroquímicos y protege al ambiente.  Unas 350 familias, de las que algunas eran pro mineras, se volcaron a la producción del café. Vega estuvo en capacitaciones y charlas lideradas por la DECOIN y viajó a Japón en representación de la alcaldía. Ahí conversó con alcaldías y asociaciones para vender el producto con la idea de que estaban protegiendo un ambiente. “Me puse una gorra de chef y vendimos la idea de un café orgánico”.

Luz Marina Vega acompañó a la DECOIN y se reunió con representantes del gremio en Japón para concretar la venta de café de Intag. Foto: Cortesía de Luz Marina Vega

En su provincia impulsó el cultivo del café haas a través de asesoría técnicas impulsadas por el Municipio. “Hace un año se logró exportar más de 20 toneladas del producto a Europa. Otros productos como la granadilla, la naranjilla, la pitahaya o la papaya también fueron impulsados por el Municipio con asistencia técnica y búsqueda de mercados. Ecuador tiene posibilidades para no depender del petróleo”, sostiene Vega.

“Las limitaciones se las pone uno mismo. Joseph Stiglitz decía en su libro El Precio de la Desigualdad que el no invertir en educación y salud es un obstáculo para el desarrollo. Veamos el caso de Japón, que se recuperó de una devastante guerra y no porque tiene petróleo, ahora ellos nos venden tecnología. Los indicadores no mienten, no invertimos en educación y salud. No es posible que la media nacional de analfabetismo este sobre el 15% en algunas provincias sobre el 30%”, concluye Vega.

Luz Marina Vega se reintegrará a su consultorio médico en Cotacachi, que abrió hace casi 30 años. En su ciudad atiende a población indígena y mestiza. Desde ahí se mantendrá también activa en la vida política.

Manuel Novik

Manuel Novik

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