martes, abril 7, 2026

Relaciones vecinales

Abrir un incidente entre dos naciones vecinas, a partir de la información electoral de un grupo de ciudadanos o de una entidad no gubernamental, no es un elemento suficiente, desde el punto de vista del Estado, como para poner en riesgo las relaciones de dos países.

Rafael Paredes Proaño

Por: Rafael Paredes Proaño

Después de las elecciones del pasado trece de abril han aparecido para el Ecuador aspectos que deben mover la atención acerca de la situación internacional vecinal. Tanto de Colombia como del Perú, sus dos fronteras terrestres, se han recibido señales que deberían producir, al menos, intranquilidad.

El ejercicio de la política exterior del Ecuador, hasta hace un par de décadas se basó, esencialmente, en sus relaciones vecinales. Después de abandonar el interés territorial, destinado a consolidar el Estado-nación, se ha seguido un rumbo indeciso e inseguro, mayormente centrado en vínculos ideológicos y mercantiles. El último período de gobierno no ha sido sino la cúspide de la desorientación, y el ápice de impertinencias y disparates.

Desde el Perú, ante la proximidad de elecciones, un candidato a la presidencia de ese país ha lanzado la idea de levantar un muro a lo largo de la línea fronteriza con el Ecuador, basado en alguna expresión del presidente ecuatoriano.

En Colombia, su presidente, en postura distinta a la de su cancillería, ha dicho que a pesar de tener amistad con el presidente del Ecuador, no reconoce a su gobierno.

Sobre ambos casos no se ha sabido de una expresión oficial por parte del Gobierno ecuatoriano, a pesar de que no son cuestiones como para que pasen inadvertidas.

La cancillería colombiana reprodujo el mensaje de la ministra de relaciones exteriores de su Gobierno con el que felicita “al nuevo presidente de la República del Ecuador Daniel Noboa”, y manifiesta que “El hermano pueblo del Ecuador siempre puede contar con Colombia para trabajar juntos por una América Latina libre, soberana y en paz”.

En consecuencia, Colombia tiene, por un lado, la postura del gobierno colombiano y, de otro, el sentir de su presidente. En efecto, en su cuenta de X, el presidente Petro, ha dado a conocer sus opiniones, que se ubican en la misma línea de una de las dos opciones que tuvo la población ecuatoriana para elegir a su mandatario.

Relaciones vecinales
Archivo. Los mandatarios de Colombia y Ecuador, Gustavo Petro (i) y Daniel Noboa, se reúnen la mañana de este 15 de diciembre en Galápagos. Foto Presidencia de Colombia

Si el presidente de Colombia decide mantener su posición, será la primera ocasión en que se vuelve a resquebrajar la relación con el Ecuador desde el suceso de Angostura.

Asumir posiciones acerca de una situación determinada, como todos sabemos, adquiere un sentido específico cuando viene de un Jefe de Estado. Un presidente emite un criterio con el enorme poder y responsabilidad de quien preside un Estado.

Una sana aplicación de principios de relaciones internacionales es no apropiarse solamente de una parte de los criterios de la población; esto es de un fragmento del electorado, de un sector político específico de otro Estado. Las relaciones internacionales son entre Estados, no entre sectores poblacionales o grupos de electores.

Un ejemplo viene de la misma Colombia. De manera oficial ha repetido que su vínculo es con Estados Unidos y no, específicamente, con uno de sus partidos políticos. Durante una de las elecciones estadounidenses hubo un intenso debate, porque algunos legisladores colombianos expresaron públicamente su adhesión al candidato del partido republicano, lo que trajo inconvenientes a Colombia para obtener los votos del partido demócrata, necesarios en el congreso americano para la cooperación que siempre había recibido su país.

Abrir un incidente entre dos naciones vecinas, a partir de la información electoral de un grupo de ciudadanos o de una entidad no gubernamental, no es un elemento suficiente, desde el punto de vista del Estado, como para poner en riesgo las relaciones de dos países.

Quien presidió la Misión de Observadores de la OEA fue el ex canciller de Chile en el Gobierno de la señora Michel Bachellet, un respetado conocedor de las relaciones internacionales. El exministro Heraldo Muñoz no coincide con la apreciación que recibió el presidente colombiano. Tampoco la Misión de la Unión Europea.

Además de mensajes de mandatarios latinoamericanos, muchos ideológica y políticamente cercanos al presidente colombiano, hubo el pronunciamiento inmediato e importante de las principales autoridades seccionales del Ecuador: los alcaldes de Quito y Guayaquil, y las perfectas de las provincias de Guayas y Pichincha, las mayores circunscripciones, en términos poblacionales. Todos ellos de la agrupación Revolución Ciudadana de la candidata opositora al presidente candidato.

Si el presidente de Colombia decide mantener su posición, será la primera ocasión en que se vuelve a resquebrajar la relación con el Ecuador desde el suceso de Angostura.

Después de la ruptura de relaciones en marzo de 2008, por la violación de soberanía ecuatoriana que hizo Colombia por parte de las FARC y el Gobierno de Álvaro Uribe, los expresidentes Rafael Correa y Juan Manuel Santos, decidieron restablecer los nexos entre los dos países.

La vecindad internacional implica no solo accidentes geográficos y un límite político sino, en este caso, una población con serios problemas sociales, económicos y de desarrollo.

Esa recomposición de los vínculos recuerda las palabras del presidente del Brasil, Lula da Silva, en esa ocasión: Georgetown – Guyana, 26 de noviembre de 2010, “Estoy convencido de que conseguimos hacer en estos años lo que varios intentaron hacer durante décadas y no lo lograron: aprendimos a respetarnos, a convivir democráticamente en la diversidad”.

Posterior a esa etapa de ruptura, que alcanzó el nivel más bajo en la historia de los vínculos de los dos países, devino, asimismo, uno de los cíclos de mayor cercanía y enriquecida vecindad. En repetidas ocasiones, los presidentes que dirigieron Colombia luego de ese quiebre recalcaron que era de los mejores momentos del relacionamiento binacional. Esas expresiones tienen relevancia en vista de que los mandatarios que lideraron respectivamente cada país en esa época tenían perfiles políticos e ideológicos muy opuestos: tanto Santos con Correa como Duque con Moreno. Los únicos de pensamiento similar fueron Duque y Lasso.

La vecindad internacional implica no solo accidentes geográficos y un límite político sino, en este caso, una población con serios problemas sociales, económicos y de desarrollo. Basta observar que no muy distante del borde fronterizo existe la presencia de cuantiosos sembríos de hojas de coca, maquinaria de procesamiento de cocaína y grupos armados con gran capacidad, lo que impacta en la seguridad y en la sociedad en su conjunto.

No obstante, al mismo tiempo, los dos países mantienen un importante intercambio comercial, buena parte, a gran escala, así como cuantiosas inversiones colombianas en el Ecuador.

Países como Ecuador y Colombia tienen, sobre todo, un inmenso deber de vecindad. Un trabajo que exige una labor de cooperación y esfuerzos conjuntos. Muchas veces renuncias. Existe innumerables acuerdos, como los de la CAN, los de la zona de integración fronteriza y los compromisos de seguridad, todos en el afán de atender los múltiples y variados asuntos que comparten los dos países.

En el campo multilateral, en estos días Colombia está frente a la CAN y preside la CELAC. Al asumir la presidencia de este último ha hecho un llamado al trabajo conjunto. Para el efecto, parecería que lo que se requiere son actos de convergencia y no de divergencia.

Expresiones como las de construcción de un muro, por lejanas que parezcan, no deben prosperar. Igual que posturas divisorias, que en lustros pasados mostraron ser superables. En tiempos de crispación y polarización regional y mundial, evitar la ruptura de la confianza en la vecindad internacional resulta exigencia de primer nivel.

(*) Ex vice canciller

 

Rafael Paredes Proaño

Rafael Paredes Proaño

Ex embajador de Ecuador en Colombia

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