sábado, junio 13, 2026

Gustavo Larrea: «en la campaña, Lenin Moreno cargará el peso de este gobierno»

Gustavo Larrea, ex ministro de gobierno entre el 2007 y el 2008, cree que las posibilidades del correísmo se achican cada vez más y que Lenin Moreno deberá pagar las facturas de este periodo. Desde su despacho, en el centro norte de Quito, avalúa las posibilidades de un cambio de gobierno desde la propuesta de un gran frente de izquierda y centro izquierda, cuya candidatura Moreno no quiso aceptar.

Redacción Plan V

Por: Redacción Plan V

¿Cómo mira el escenario político previo al llamado a las elecciones para el 17?

Se produce un cambio en el escenario político a partir del terremoto del 16 de abril. Algunos no lo leen y creen que el escenario es exactamente el mismo y no es el mismo. Porque el presidente Correa tuvo la oportunidad histórica de plantear la unidad nacional frente a esta catástrofe natural, que demás se suma a una grave situación económica, de la cual el gobierno no ha asumido sus responsabilidades.

¿Cómo cuáles? 

En el sentido de que no se sembró el petróleo en producción. No se cambió el modelo cuyo eje sigue siendo el petróleo, desde el boom petrolero hasta ahora, y no la producción agropecuaria, industrial, artesanal o el turismo. Frente al terremoto el gobierno reacciona sectariamente, asumiendo el control de las «soluciones», en un momento en que hay una efervescencia nacional de apoyo a los afectados de Manabí y Esmeraldas y el gobierno desaprovecha el tema. 

¿Qué podía haber planteado?

Unidad nacional, todos a trabajar juntos por el país. Subrayo que desaprovecha una oportunidad histórica, porque a partir de eso él  sigue en el discurso sectario, confrontativo, que no busca la unidad del país, sino que busca la hegemonía total de un sector político, que representa una parte importante del Ecuador pero no a todos los ecuatorianos.

A partir del terremoto, los ecuatorianos mayoritariamente quieren un presidente con experiencia, que a lo largo de su vida haya demostrado capacidad de resolver problemas y honesto. Que una al país, que genere certezas y no conflictos.

Pero en qué escenario cambia el terremoto, ¿qué pasaba antes?

Antes del terremoto el perfil político de quien debía sustituir a Correa estaba a favor de una persona joven, nueva en el escenario político, que  no haya estado en el pasado ni esté en el presente, y eso cambió totalmente. A partir del terremoto, los ecuatorianos mayoritariamente quieren un presidente con experiencia, que a lo largo de su vida haya demostrado capacidad de resolver problemas y honesto. El perfil de la persona ideal para ocupar el sillón presidencial cambió.

¿Por qué sucedió esto?

Porque frente a la inseguridad que produce un terremoto se requiere seguridad, tranquilidad. Se requiere una persona o gobierno que maneje, tanto los problemas derivados del terremoto como la crisis económica. Por tanto, la mayoría busca un candidato que reúna esas condiciones. Creo que las posibilidades de algunas candidaturas decrecen y se abren las posibilidades de nuevas candidaturas. Eso va a marcar una diferencia en el escenario político en los meses siguientes. El terremoto es el factor central: requiere certezas, confiabilidad, requiere de alguien que no vaya a generar más conflicto, alguien que una al país. 

¿Ese perfil excluye a Alianza PAIS, a un Lenín Moreno, a un Jorge Glas?

Creo que PAIS tiene un apoyo político importante, pero ya no mayoritario. Al tener ellos responsabilidad en la crisis económica y en la situación general del país, lo tienen más complicado. Sin desconocer que pueden mantener una influencia en el electorado que puede estar entre el 27% al 30% de la intención del voto. Pero el gobierno no está ya en más del 50% y mucho menos de lo que dicen ellos que sería del 60%. Yo veo que el gobierno pierde posibilidades día a día, que va deteriorándose en cuanto la crisis económica genera desempleo, problemas sociales, retraso en las adignaciones a los gobiernos locales, no pago a proveeedores… Y eso, desde luego, pasa factura y le va a pasar factura al gobierno. Más allá de a quién el gobierno lance como candidato, incluido el propio Correa, creo que sus posibilidades para febrero del 17 son menores que en el pasado.

¿Cree que Lenín Moreno tiene menos posibilidades que antes?

Creo que tiene menos posibilidades. Creo que es porque a Moreno se lo percibía distante o con cierta distancia del gobierno y ahora, él mismo lo ha dicho claramente, si fuera candidato sería con el partido en el gobierno. Creo que eso le quita algo de apoyo, y creo que la propia situación política y económica del Ecuador hace que las posibilidades electorales del oficialismo sean menores que hace un año atrás. 

Sin embargo, el presidente y otras fuerzas políticas coinciden en que la Asamblea es la prioridad del momento político…

Creo que la Asamblea tiene mucha importancia, pero creo que la Presidencia de la República sigue tieniendo una mayor importancia en el actual contexto, porque va a conducir el destino del país en los próximos cuatro años. La Asamblea es muy importante para varias fuerzas, pero indudablemente no habrá, como en la actual, una hegemonía de una sola fuerza política, porque la situación cambió. Muy difícilmente Alianza PAIS repetirá el bloque que tiene ahora, es evidente que se restringirá enormemente. Y aunque la oposición tendrá presencia importante habrá varios bloques. El nuevo parlamento que se inaugure en mayo del próximo año deberá buscar necesariamente consensos. Creo que entre estos hay partes fundamentales de reformas constitucionales necesarias para limitar el híperpresidencialismo, la concentración de poderes. Va a ser necesaria una reforma política. Creo que incluso sería necesaria una consulta popular que permita cambiar varios artículos de la constitución en función de ir hacia  la democracia, al pleno respeto de las libertades y derechos humanos. Pero también hay leyes secundarias que cambiar: hay que redormar el Código Integral Penal, es persecutorio, no hay proporcionalidad de penas; va a ser necesrio reformar la ley de Comunicación porque ahora es un instrumento de persecución. 

Creo que el correísmo está en un momento crítico. No lo puede superar y está aislado políticamente. No puede superar la crisis económica que hasta un ciego puede ver.

Es una agenda mínima que deberá afrontar la próxima administración…

Dependerá de la correlación de fuerzas para que eso sea de manera rápida. Creo que la correlación de fuerzas le va a favorecer a la oposición. 

¿Crees que es el fin del correísmo? Hago esta  pregunta porque algunos hablan ya del poscorreísmo y nada esta dicho si finalmente va a llegar ese fin.

Creo que el correísmo está en un momento crítico. No lo puede superar y está aislado políticamente. No puede superar la crisis económica que hasta un ciego puede ver. La situación es grave y para manejarla el gobierno recurre a un enorme endeudamiento externo y no logra resolver los problemas. En ese sentido al gobierno se le achican sus posibilidades y la crisis del correísmo se empieza a sentir. Esa crisis se expresará en las urnas el año próximo y ahí vendrá un periodo de transición. A mi criterio, el próximo gobierno debe ser de unidad y transición  hacia las libertades, los derechos humanos y la democracia. 

¿Qué lecciones se puede sacar de esta década? Tu eres parte de esa promesa del 2006 que ilusionó a mucha gente. ¿Se puede volver a esa promesa o lo que se prometió es lo que tenemos ahora? 

No es así, porque en el 2006 se prometió participación ciudadana, una revolución productiva,  una revolución ciudadana donde la ciudadanía iba a ser el eje y la actora, no el Estado ni el mercado. Entendiendo que el Estado y el mercado son datos de la realidad y es indispensable manejarlos, pero la ciudadanía iba a ser una insurgencia real. Y lo que tienes es la insurgencia de un caudillo. El caudillo es Correa, que concentra todo el poder y toda la opinión. Evidentemente no hubo una revolución desde la ciudadanía. Los cambios para el gobierno es la inversión en obra pública y eso no define un gobierno. El cambio era construir una sociedad donde se apoye a los cientos de miles de ciudadanos productores, que en el caso del Ecuador superan los dos millones. También la obra pública es importante, por supuesto, ahí el gobierno ha hecho algo con las hidroeléctricas, sin embargo es insuficiente. El cambio de modelo implicaba un cambio en la producciòn; por eso se habló de revolución productiva. Se habló de una revolucién ética también, y todo eso está muy lejos de lo que ahora es. 

¿Es posible retomar eso diez años después, dado el desgaste de esas ofertas gracias a la propaganda y a los incumplimientos?

Muchas de esas promesas hay que retomarlas, porque es el sendero histórico del mundo. El mundo va hacia sociedades donde la ciudadanía tiene un peso vital en la conducción del Estado, donde la ciudadanía no solo tenga participación electoral sino en veedurías, en opinión, lejos de lo que hoy vivimos. La participación ciudadana real es fundamental en el destino del planeta entero. Creo que una sociedad basada en la producción y que multiplique los panes es indispensable para superar la desigualdad y la pobreza. En un país que tiene más de 800 mil unidades de producción agropecuaria y más de un millón doscientos mil unidades de comercio, servicio y turismo urbanas. Es decir, tienes dos millones de familias que viven de negocios y pequeñas empresas, y eso hay que fortalecer.  Parte de esa agenda es recuperable, parte hay que transparentarla en debates públicos; hay que incorporar otras agendas importantes.

Las cámaras representan un porcentaje importante de ecuatorianos, sin duda, pero no a la gran mayoría de los dos millones de pequeños productores. Hay que llegar a un acuerdo con todos los sectores productivos.

¿Como cuáles?

Por ejemplo, que la educación media esté orientada a la producción. Debe estar vinculada a esos proceso en cantones, parroquias. Este gobierno hizo una reforma para fortalecer el quinto nivel educativo (doctorados) cuando se debe fortalecer es una educación vinculada a la educación.

Sobre la productivo, la propiedad del debate aparentemente la tiene las cámaras de la producción.

Eso lo posicionó el propio gobierno. Las cámaras representan un porcentaje importante de ecuatorianos, sin duda, pero no a la gran mayoría de los dos millones de pequeños productores. Sin duda hay que llegar a un acuerdo con todos los sectores productivos. Un país solo sale adelante cuando todos los sectores de la economía se dinamicen, apostando por incorporar valor agregado, por innovar. Son tareas pendientes.

Los conceptos están claros, como el cambio de matriz productiva, la asociación público privada…

Uno de los problemas del país es que hay gente que cree que la solución para el Ecuador es sacarse la lotería. Que encontremos la salvación de nuevo en un boom; ahora hablan del boom minero.  No, al país lo salvan los dos millones de productores fortaleciendo las pequeñas y medianas empresas del país. 

¿La otra lotería que se plantean entonces es la inversión extranjera?

Sí, es otra forma de lotería, porque la inversión extranjera va a focalizarse en ciertas áreas de la economía, y no va a ir a los cantonces, a Naranjal, a Penipe a El Triunfo, va a  ir a los grandes centros urbanos y a sectores vinculados a esa inversión. Es importante, pero no es suficiente. Eso no es un programa de gobienro, es vender una ilusión. Con la inversión extranjera el país se salva, se dice. Bueno, hay países que tienen mucha inversión extranjera pero a la vez enormes niveles de pobreza. El país se salva trabajando, produciendo, y eso implica apoyar a esos centenares de miles de productores con fondos de crédito para la inversión, público, privado, nacional, internacional. Y hay qeu crear políticas de mercado para que esa producción llegue y crear también una política de investigación científica y tecnológica que apoye a esa producción. No es posible que cantonces bananeros, cacaoteros,  pesqueros, paperos no tengan bachilleratos en producción agropecuaria. Incluso bachilleratos en agroindustria. Requerimos una visión productica, y aunque está escrita en el programa de gobierno del 2006, esta visión nunca fue aplicada. Un pueblo no va a salir adelante con subsidios sino con producción. Hay ciertos subsidios que se deben mantener, tercera edad, discapacidades; pero debemos incorporar a la gente a la producción.

¿Esa es la propuesta que vuelva a ilusionar al país? Hago esta pregunta porque ahora se hacen cálculos de intención de voto de precandidatos, basados en su aceptación personal. Pero recuerdo que Correa, ya en la primera vuelta del 2006, arrancó con un 3% de intención de voto, muy por abajo en la papeleta. Pero ese proyecto original de Alianza PAIS leyó correctamente el contexto político y lo que la gente quería: en ese momento, el rechazo a la partidocracia, a las políticas de ajuste y un cambio radical. Ahora, diez años después, en este contexto político, ¿cuál crees que debe ser los elementos de una candidatura exitosa?

Una candidatura existosa tendrá que ver con una gran alianza de centro izquierda e izquierda; creo que esa candidatura llenaría un vacío político en el país; creo que se debe escoger una persona con experiencia, alguien que haya administrado con honestidad, con transparencia. Hay figuras notables para eso, que le darían al Ecuador certezas, seguridad y que el país no viva en un temblor constante. Una candidatura seria, que apunte a la producción y avance hacia la democracia, la inclusión social con participación ciudadana. Creo que la lectura del contexto nacional obliga a tener claro que quive dirija los destinos del país sea confiable, honesto, con experiencia. Ese para el candidato o candidata. Lo otro es la propuesta, que ya he esbozado. Y lo otro es empate emocional entre el elector y el candidato o candidatos. Creo que no está resuelto eso este momento. Se requiere una gran investigación para un diagnóstico detallada de lo que quiere el país, pero en  lo fundamental el país requiere estabilidad, tranquilidad, acabar con la confrontación. Creo que el discurso de la confrontación, el discurso sectario está en crisis y será peor en los próximos meses.

Creo que Lenin Moreno difícilmente puede cumplir ese papel en este contexto.  Al estar apegado a un gobierno sectario y autoritario no genera confianza para eso.

¿Crees que Lenin Moreno reúne esas características, al ser la «cara buena» del correísmo?

Creo que Lenin Moreno difícilmente puede cumplir ese papel en este contexto.  Al estar apegado a un gobierno sectario y autoritario no genera confianza para eso. Hubiese generado confianza si él tomaba distancia, pero él va a tener que cargar el peso de lo que esta gobierno a hecho, para bien o para mal. Para bien, creo que el gobienro ha apuntado en el tema energético; sin saberlo, el mundo va a hacia un cambio hacia energías limpias. Apostar por la refinería del Pacífico es una tontería, cuando el mundo ha acordado que a partir del 2020 vamos abajar un 5% anual en producción petrolera. 

De acuerdo, pero que va a hacer el país con 5000 megavatios de saldo en electricidad. ¿Hay un plan para el uso de esa energía? ¿Va a bajar el precio de la energía para la producción? ¿Hay planes de transporte eléctrico masivo o de sistemas de frío en la producción agropecuaria? Lo que se ha dicho es que se va a exportar electricidad, como si se pudiera transportar en camiones…

Una súperproducción energética puede convertirse en un derroche inútil. Esto tiene que estar aparejado con una política que fomente la sustitución eléctrica para la movilidad, buscar una energía limpia. Debemos ir a eso y el país debe plantear en el contexto nacional e internacional una agenda ambiental seria e innovadora.

Es un problema central, pero no está en la agenda de los precandidatos o los políticos. Lo que está es si va la refinería o la minería…

Es necesaria una agenda política nueva, de futuro, con cambios democráticos, sociales y ambientales, porque es una necesidad histórica y vital. Por ejemplo, la necesidad de un tren eléctrico entre Quito y Guayaquil, ya que hay superavit de energía. El año 2020 para el mundo es clave. El inicio de la sustitución petrolera es un dato de la realidad para el cual hay que prepararse. Este gobierno empezó planteando una política ambiental innovadora, que fue conservar el petróleo bajo tierra y no explotar el Yasuní, pero hizo demagogia con eso, no tuvo consecuencia. El candidato de las fuerzas progresistas debe plantear una política clara al respecto. 

Este tema del Yasuní y lo ambiental es muy sensible para la juventud ecuatoriana y del mundo. Lo mismo que el respeto a los animales, los derechos sexuales y reproductivos y la innovación educativa y laboral, pero tampoco los políticos tienen agendas para eso, es como si los jóvenes no existieran y son los que dan la mayoría de votos.

La agenda de los candidatos no toma en cuenta esos hechos centrales. Hace pocos años era una novedad plantearse la armonía de los seres humanos con la naturaleza y creo que es la armonía en la naturaliza, somos parte. Creo que la propia conciencia de la juventud hace que esa preocupación sea extendida. El futuro pasa por resolver una política ambiental viable, seria, no panfletaria, que entienda que el cambio ambiental requiere un cambio cultural y tecnológico. Creo que en lo educativo se han dado retrocesos. Incluso algunos creen que hay una gran transformación educativa, pero hay un retroceso en libertad de cátedra, acceso a la universidad. Y creo que en lo sexual y reproductivo hay derechos que se deben respetar y alentar. Creo que la masacre de Orlando obliga a reflexionar sobre algo que el mundo cierra los ojos, que es la discriminación. No solo hay una discriminación velada, también es el insulto, la degradación contra las minorías. Superar eso implica cambios en una política social y cultural. El papa Francisco pide perdón a os GLBTI en nombre de la Iglesia, y me parece importante. Hay que respetar la diferencia, la unidad en la diversidad, pero la unidad no puede basarse en lo que quiere un señor prepotente

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Eso de señor prepotente me trae una pregunta: ¿podrá salir el Ecuador del caudillismo como modelo? Siempre terminados en manos de un caudillo, subidos al potro de un Mesías.

Eso es lo increíble de una revolución ciudadana que termina claudicando ante ese Mesías salvador. Los grandes partícipes sociales y políticos terminan subordinados, gente pensante, gente crítica que ahora cree que la crítica es mala. Se ven cosas tan absurdas como que el defensor Público haga una crítica al sistema de justicia y la respuesta de los asambleístas de PAIS es una respuesta tonta, por decir lo menos, de no ver los problemas reales que existen. Creen que lo que hacen es perfecto. ¿Se puede esconder el sol con un dedo? No señores. La crítica es siempre sana. Y en lugar de asumir la crítica y revisar los problemas se enojan. No aprender a asumir los errores es una estupidez. Están enceguecidos y entontecidos por el ejercicio del poder, y el poder siempre es transitorio y efímero. 

No aprender a asumir los errores es una estupidez. Están enceguecidos y entontecidos por el ejercicio del poder,  y el poder siempre es transitorio y efímero.

¿Cómo una persona inteligente termina subordinándose a Correa, que en varias cosas carece de luces?

No se trata de subordinarse al más inteligente. Se trata de no subordinarse. Mantener una actitud crítica es fundamental en una sociedad democrática. 

Pero terminan subordinándose. Pongo el ejemplo de mujeres que han luchado toda la vida por los derechos sexuales y reproductivos de avanzada, por la igualdad y en pro de la diversidad, y terminan subordinándose a un señor reaccionario, machista, homofóbico… ¿Por qué?

Porque creen que lo hacen por el bien común, porque creen que no es el momento y que esa agenda es buena para después y no para ahora, que hay tareas más importantes como la gran transformación que creen que están haciendo. No se dan cuenta que están viviendo de un gran cuento. Ese es el gran problema. 

¿Es una ficción totalitaria?

Es una ficción dogmática, totalitaria y sectaria que genera esas lealtades, que no son a un proyecto, a ideas; son a personas, lamentable y bochornosamente.

¿Una ficción que crea una ilusión?

Es como el enamoramiento, genera una ilusión. Es una encantamiento político y es infalible. Por algo el hombre está haciendo eso, lo justifican quienes llegan a dudar. Eso es perder la capacidad crítica, vivir en una ilusión, salir del mundo real hacia uno de fantasía en la cual ellos están haciendo una gran transformación, que va a ser reconocida por la historia. Cuando lo que están haciendo es metiendo las patas y los brazos. Algunos se darán cuenta, no dormirán en la noche; incluso algunos se confiesan en privado, pero la realidad es que hay una subordinación de gente que no debiera subordinarse, con capacidad, con criterio, y que podría aportar al país desde la crítica y la formulación de alternativas.

Pero ellos lo dicen, que formulan críticas internas y hay debate democrático dentro del partido…

Es una ilusión también, yo no creo que exista ese ejercicio democrático, para nada. Puede haber momentos en que haya gente que se destape y haya un terapista político para escucharlos y después tendrán la explicación de por qué hay que seguir cometiendo los mismos errores. 

Pero en política es importante la ilusión; ustedes mismos ilusionaron al país en el 2006…

El tema es que cuando la ilusión tiene fundamento y convicción debe llevarse adelante. Acercase a la utopía y no alejarse de ella.  Cuando ves que te alejas de la utopía me parece que lo honesto es decir hasta aquí llego y me voy. Hay algunos casos de gente que lo hizo, como María Paula Romo, Alberto Acosta, Manuela Gallegos, yo…

¿En un momento se rompe el encantamiento?

Solo la realidad puede romper el encantamiento. Tener una visión crítica, que si la pierdes, pierdes el espíritu, la posibilidad de la transformación.  Te vuelves lo que no quisiste ser, un «conservador», alquien que defiende lo establecido, no lo quiere cambiar aunque sea muy malo. Uno puede impulsar una utopía: un país con cuatro millones de productores, por ejemplo. Un país que genere empresa, que exporte, que su vente viva en condiciones dignas, con democracia, con justicia social, con pleno respeto a la diversidad, con participación activa de todos… Esa es, de alguna manera, una utopía. Pero es una utopía a la que hay que ir, cuando te alejas de la utopía, ¿quién traiciona a quién? El que se aleja de la utopía, no el que sigue luchando por la utopía. Yo creo que hay cientos de miles de ecuatorianos que siguen ilusionados por construir un país y un mundo mejores.

Solo la realidad puede romper el encantamiento político. Se debe tener una visión crítica, pues si la pierdes, pierdes el espíritu, la posibilidad de la transformación.

¿El gobierno no ha usado esta ilusión de las utopías para representarse a sí mismo?

Claro, pero el asunto es contrastar la realidad con la ilusión y te das cuenta que en vez de avanzar retrocedes, entonces la utopía pasa a ser demagogia. Y esa es la diferencia entre la utopía y la demagogia. Pasa a ser justificación, oferta barata, pasa a ser insulto; si discrepas eres de la CIA o eres un mal tipo o eres inconsecuente. ¿Quién es incosecuente? ¿Los que luchamos por un país mejor, por una justicia verdadera, por funciones del Estado independiente, por el pleno respeto a los derechos humanos, por un Ecuador productivo y solidario, por la inclusión con participación? ¿O quienes creen que hay que justificar todo a nombre de una palabra: revolución?  Cuando las palabras pierden sentido se estancan y se pudren, como el agua. No se renuevan, no se oxigenan y lo que pasa en el país es eso. Hay que oxigenar al país, con nuevas ideas, con aportes, con sueños, con esperanzas.

¿A estas alturas podemos seguir hablando de utopías, esperanzas, ilusiones?

Creo que el país puede aspirar a retomar su rumbo democrático. Y no es la función de un candidato, sino de un equipo amplio que permita retomar el sendero de la historia. A veces no comprendemos que Ecuador tiene un sendero histórico y que ese sendero está marcado por la democracia, la libertad, los derechos de los ciudadanos.  Que nuestros padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos pelearon por eso. Ese es el sentido de la historia. Nuestra historia no es opresión ni explotación, es liberación. No es volver al servilismo, ni a la servidumbre ética a nombre de que otro es más inteligente que uno. Eistein decía que la imaginación es más importante que el conocimiento. Porque con la imaginación puedes recrear cualquier cosa, el conocimiento es limitad. La imaginación crea el conocimiento.  Y creo que este gobierno, por eso mismo, se ha empobrecido, se ha ido dogmatizando, defendiendo un conocimiento limitado. Y no es que haya ahí gente valiosa. Desde luego que la hay, pero dejaron de soñar. 

Debe haber una enorme frustración en todos aquellos que creyendo seguir ese sendero histórico han constatado con la «política real» que nuestra propia concidión humana nos sigue llevando hacia un Mesías, hacia un caudillo.

Terminas haciendo la agenda del que combates. Combatíamos al neoliberalismo, la alianza público privada y terminas justificándolo. Creo que hay que tener madurez política: sin duda la inversión extranjera y privada son importantes. Pero lo más importante de todo es lo que no se hizo, que es apostar por esos millones de productores ecuatorianos. Ahí estaba el eje de una transformación económica, social y política del país. Ese es el modelo que se ofreció, y lo que tenemos es un presidente que se pasa insultando a los productores. Se quiere imponer como única opción a la inversión extranjera. Podemos tenerla pero seguir siendo pobres. Ese no es un modelo, es una línea de financiamiento para algunos proyectos. Un modelo es apostar por la producción y el empleo, con un fondo de inversión que pueda implicar a la inversión extranjera también, de la banca privada y pública para financiar un fondo que apoye los procesos productivos. Si no apostamos por esos productores pequeños y medianos no vamos a salir nunca del subdesarrollo ni de la pobreza.

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