miércoles, abril 15, 2026

Estas son las 10 preguntas que dejó el juicio por el crimen de Fernando Villavicencio

Durante los ocho días que duró el juicio, los 78 testigos y peritos que se presentaron a la audiencia dejaron nuevas dudas alrededor del crimen del excandidato presidencial y de las investigaciones. Plan V hace una recopilación de los temas que más sobresalieron.

Redacción Plan V

Por: Redacción Plan V

Las dudas alrededor de las investigaciones sobre el asesinato del excandidato presidencial Fernando Villavicencio no terminaron con la condena de cinco involucrados, el pasado 12 de julio. Los jueces Iván Maroto (ponente), Galo Rumiguano y Pablo Coello, del Tribunal de Garantías Penales, con sede Iñaquito, sentenciaron a 34 años y 8 meses a Carlos Edwin A. L. y Laura Dayanara C. V., como autor mediato y coautora, respectivamente. Mientras que Marcelo R. P., Víctor Alfonso F. y Alexandra Elizabeth C. F. deberán cumplir 12 años por haber participado como cómplices del delito.

Ahora, los familiares de Villavicencio piden que las investigaciones se enfoquen en los autores intelectuales y otros materiales que aún no han sido involucrados en el caso. La fiscal Ana Hidalgo, en el último día del juicio, confirmó que existen dos investigaciones previas más sobre el crimen. Una está relacionada con los autores intelectuales y la otra con las omisiones en relación a la seguridad del político.

Pero en el juicio, quedaron otras dudas alrededor del crimen.

1. ¿Dónde está la bala que mató al excandidato presidencial?

Aunque en los exteriores del coliseo del colegio Anderson, la Policía halló 65 indicios balísticos, entre vainas percutidas y balas deformadas, hasta el momento se desconoce si alguno de ellos corresponde a la bala que mató al excandidato presidencial. Esto lo confirmó el oficial de policía Byron Tamayo durante la audiencia de juico. Él hizo la inspección ocular técnica de la escena del crimen y de la camioneta donde Villavicencio recibió el impacto. En el contrainterrogatorio, el perito manifestó que para determinar si entre esas evidencias estaba dicha bala (o sus restos) era necesaria una reconstrucción de los hechos.

Sin embargo, esta diligencia no se hizo durante las investigaciones. Este fue uno de los reclamos de la familia del candidato. “¿A qué le dispararon?”, se preguntó Hugo Espín, abogado de Verónica Sarauz, viuda de Villavicencio, sobre los 65 indicios balísticos. En el juicio se confirmó que cuatro balas hirieron al sicario. “¿Y los otros 60 a qué le dispararon?, ¿tal vez son los causantes de las víctimas colaterales?, ¿dónde se encontraban los otros sicarios?”, agregó. Por eso, el jurista dijo –en un entrevista con Plan V– que es muy importante una reconstrucción de los hechos para ubicar a los tiradores y analizar las trayectorias balísticas. Recordó que durante las investigaciones del 30S (sublevación policial del 30 de septiembre del 2010) se hicieron tres construcciones de los hechos.

El perito Tamayo específicamente detalló que en la Av. Gaspar de Villarroel y Av. Amazonas, levantaron 65 vainas percutidas calibre 9 milímetros, 6 balas deformadas, 9 cartuchos de 9 milímetros y tres vainas percutidas calibre .223. Además, el perito dijo que recolectaron dos armas de fuego: una de marca KOR, modelo FX-9, y la otra de marca SIG Pro, que fue entregada por uno de los policías que participó en el tiroteo. También hallaron tres cargadoras alimentadoras; en una de estas se halló una huella parcial. Todos estos indicios fueron recolectados sobre el asfalto de la Gaspar Villarroel, dijo el perito, sin dejar claro si la arma KOR era la del sicario, pero sí manifestó que esta fue hallada sobre la vía.

En la camioneta, en cambio, los agentes localizaron tres balas deformadas en el costado lateral izquierdo del vehículo, además de 14 orificios de balas y dos impactos en la estructura. También hubo un impacto sobre el capó de la camioneta y, en el asiente posterior, se hallaron los lentes de Villavicencio con manchas de sangre.

La autopsia confirmó que el excandidato presidencial fue asesinado con un solo disparo que ingresó por la región parietal izquierda de su cabeza y salió por la región frontal derecha, informó el médico legista Franklin Gonzalo Villares, quien asistió a la audiencia. Además confirmó que la bala dejó un orificio de entrada y uno de salida, por lo que no fue recuperado el proyectil que terminó con la vida del político. Dijo que el disparo se realizó a más de un metro de distancia. En otro peritaje, se confirmó que la mano derecha del candidato había pólvora. La perito Maité Sosa dijo que eso se produce porque la víctima estuvo en el radio de acción del disparo y, por lo tanto, las partículas llegaron porque hay una nube expansiva.

2. ¿De dónde salieron las armas para el crimen?

El día del asesinato, la Policía además encontró cuatro granadas de uso militar. Una fue arrojada cerca de la escena del crimen y las otras tres fueron incautadas en una casa del sector de Monjas, en el sur de Quito, donde fueron detenidos los otros seis colombianos que participaron en el crimen.

El capitán de policía Álex Mosquera, quien es parte del equipo de explosivos, explicó en el juicio que las cuatro granadas tenían las mismas características, incluso la misma envoltura plástica. Estos artefactos tienen una letalidad ente 20 y 30 metros, y sus fragmentos de hasta 70 metros.

La Policía halló estas tres granadas durante la detención de los seis colombianos, en el sector de Monjas, en el sur de Quito, el mismo día del crimen. Foto: Captura de un video de la Policía Nacional

Pero en su informe, el perito además registró el número de lote y de serie de estas armas militares. En el contrainterrogatorio, manifestó que, con esa información, sí es posible llegar a conocer el país de origen, la fábrica y el ejército al que fueron asignadas esas granadas. Pero dijo que desconoce esa información porque es confidencial.

Durante el operativo en la casa de Monjas, además de las granadas, la Policía halló seis armas más y municiones, en una maleta que estaba en un vehículo Nissan estacionado fuera de ese inmueble. Cuatro eran pistolas de 9 milímetros y los otros dos fusiles, uno de calibre .223 y la otra es una subametralladora marca Santa Bárbara.

En el mismo operativo en el sector de Monjas, sur de Quito, la Policía encontró dos armas largas y cuatro cortas, en una maleta en un vehículo estacionado en el lugar. Las armas pertencían a los sicarios de Villavicencio. Foto: Captura de un video de la Policía Nacional

Santa Bárbara es una empresa pública que fabrica armamento y municiones para uso militar, policial, civil y deportivo. “Esta arma (la de Santa Bárbara) nunca fue vendida. Entonces, ¿cómo llegó a manos de estos sicarios?”, se preguntó Espín. Todas estas armas estaban en aptitud de disparo y fueron empleadas para el atentado, manifestó el jurista.

Ninguno de los peritajes que presentó Fiscalía se refirió a la trazabilidad de las armas, que es hacer el seguimiento del uso de un arma hasta su vendedor o fabricante original. En Perú, en marzo pasado, la Policía y Fiscalía de Perú intervinieron una empresa privada de la que habría salido uno de los fusiles empleados en el crimen.

3. ¿Quién encontró el celular del sicario de Villavicencio?

Después de salir de su oficina en el Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas (ISSFA), hacia las 18:00 del 9 de agosto de 2023, el teniente de estado mayor de las FFAA en servicio pasivo, Andrés Sánchez, mientras se dirigía a la panadería La Unión -cercana al lugar de los hechos-, escuchó detonaciones y observó la huida de un sospechoso, que un policía lo quería detener. Se trataba del colombiano Johan Castillo, quien para ese momento ya estaba herido y una turba lo rodeaba para agredirlo. En ese instante, Sánchez dijo que ayudó al policía en la aprehensión y observó que del bolsillo posterior derecho del pantalón del sicario cayó un celular. Era un Iphone, de color blanco con negro, que lo recogió una persona y esta a su vez lo entregó a Sánchez, según contó el testigo.

¿Quién fue esa persona? Sánchez solo recordó que se trataba de una persona “mayor”. “Como miembro de las FFAA puse a buen recaudo esta evidencia”, manifestó el militar en la audiencia de juicio, pues fue uno de los testigos de la Fiscalía. Sánchez dijo que entregó el celular -que tenía manchas de sangre- al teniente Roberto Guerra, de la Dinased, para que sea registrado en una cadena de custodia. Pero Guerra no mencionó en su parte la existencia de esa persona de aspecto “mayor” y solo registró que Sánchez entregó dicho dispositivo.

No solo la procedencia del celular fue un punto discutido en la audiencia, sino también su cadena de custodia. Guerra, en su parte, se equivocó con el número de modelo del celular y por eso tuvo que hacer una rectificación al mismo, por pedido de Fiscalía. Pero ese parte con la rectificación no fue firmado por Sánchez, quien fue la persona que entregó el celular.

La defensa de los procesados, en especial de Carlos Edwin A.L., alias El Invisible, quiso aprovecharse de error para utilizar la teoría del fruto del árbol envenenado, que se refiere a pruebas obtenidas de manera ilícita. El abogado de El Invisible consultó a Guerra sobre cuál es el procedimiento para hacer este tipo de rectificaciones a lo que el testigo dijo que aquello no estaba normado, entonces él procedió solo a rectificar el parte y firmarlo él mismo.

4. ¿Por qué dos generales tomaron vacaciones el día del crimen?

En su testimonio, el capitán Cristian Cevallos, exjefe de seguridad de Villavicencio, mencionó los nombres de los altos oficiales que no atendieron los pedidos para reforzar la protección del excandidato presidencial. Entre ellos, citó a los generales Fausto Salinas, excomandante de la Policía; César Zapata, exdirector de Operaciones y actual Comandante de la Policía; y Manuel Samaniego, exdirector de Inteligencia.

En el interrogatorio, Ricardo Vanegas, abogado de Cristina Villavicencio, consultó a Cevallos si sabía que los generales Salinas y Samaniego pidieron vacaciones el día del crimen. El capitán manifestó que efectivamente, ese día, Manuel Iñiguez, exsubcomandante General de la Policía, reemplazó a Salinas; mientras que a Samaniego, un coronel de apellido Merino. Amanda Villavicencio, una de las hijas del excandidato, ha dicho que el día del crimen ambos generales estuvieron en la clínica donde fue atendido su padre y le tomaron fotos. Pidió que ese detalle sea investigado.

5. ¿Cómo el internet destinado para los estudiantes de la cárcel llegó al pabellón de máxima seguridad?

Tania Chancusig, propietaria de MegaSpeed, fue uno de las testigos de la Fiscalía. Ella habló sobre los dos contratos que su empresa de internet suscribió con las señoras Ana Vaca Velasco y Bertha Medina Huerta. Según su relato, ambas solicitaron dicho servicio para los internos de la cárcel de Latacunga que cursaban sus estudios en dos universidades.

Sin embargo, ese internet -según la teoría de la Fiscalía- permitió que alias El Invisible pudiera comunicarse con el sicario Johan Castillo para dar la orden del atentado. En las pericias que se presentaron, en el celular del sicario se halló un número correspondiente a Chicago (EEUU), guardado bajo el contacto INV1. Gracias a la información de la empresa WhatsApp, la perito Maritza Villamarín concluyó que ese contacto se conectó desde una IP que pertenecía a la empresa MegaSpeed, que apuntaba a la cárcel.

Chancusig dijo que la instalación se hizo en el área de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) de ese centro penitenciario y que la autorización para ese ingreso lo dio el coordinador educativo. Pero El Invisible se encontraba recluido en el pabellón de máxima seguridad, en la celda 26 y 27 que habían sido unidas. En el celular del sicario se halló un video enviado desde el contacto INV1, que fue atribuido a alias El Invisible. En el video se observó la celda modificada

Vaca firmó el contrato para ese servicio el 3 de febrero de 2023 y Medina, el 31 de enero del mismo año. Vaca también se presentó como testigo y dijo que fue favor que hizo a un amigo suyo que estaba en la cárcel, que era supuestamente el representante de los estudiantes de los privados de libertad. En ambos casos, el contrato fue por USD 500, valor que se pagó mensualmente. Los dos contratos terminaron el 30 de septiembre de 2023, a casi dos meses del crimen.

6. ¿Las escuchas telefónicas no dieron alertas sobre el atentado?

El mayor Marco Olivo, de la Dirección General de Investigaciones, dijo en el juicio que Laura Dayanara C.B. era investigada por microtráfico antes del crimen. En esas indagaciones, la Policía intervino algunos números, entre ellos un número que correspondería a una mujer de alias Paulina quien recibió la llamada de un hombre desconocido. En esa conversación, Paulina comenta sobre cuatro allanamientos en Conocoto y que la vecina le ha dicho que terceras personas han llegado en motos y han hecho una reunión. El hombre menciona que otra persona ha limpiado todo luego de la reunión y que posiblemente han sido los de la ‘nación’.

En otra conversación, el hombre desconocido le dice a alias Paulina que a las terceras personas “les andan haciendo seguimiento” y que tal vez por eso “reventó todo”. Paulina -leyó el testigo- pidió al hombre desconocido que no le escriba ningún mensaje, que borrre todo, porque podrían ser pinchados los teléfonos. En otro diálogo, del 9 de agosto, Paulina comenta que Laura llamó a Paúl para que salgan de allí porque podría haber un operativo.

En el interrogatorio, le preguntaron si en esos progresivos (informes de las interceptaciones telefónicas) hubo alguna alerta sobre un posible atentado contra Villavicencio. El testigo dijo no conocer. Espín, en la entrevista con Plan V, manifestó que pudieron existir comunicaciones de vital importancia para esclarecer los hechos,

7. ¿Dónde está el Chino Onda y otros involucrados?

Uno de los personajes más mencionados en el juicio fue el Chino Onda. Ese es el alias de un privado de libertad que se encuentra en la cárcel de Latacunga y fue identificado por José Patricio A. M., el testigo protegido del caso. El testigo dijo que él y su pareja, Laura Dayanara C.B., una de las sentenciadas por el crimen, trabajaron para él.

En su testimonio anticipado, relató que el ‘combo’ del Chino Onda fue el primer encargado de llevar a cabo el asesinato. Pero como no pudieron con el trabajo, este fue encargado al ‘combo’ de El Invisible. Pero ni el Chino Onda ni otras personas que mencionó este testigo estuvieron en este proceso.

El día de los alegatos finales, la fiscal Ana Hidalgo manifestó que no vincularon a más personas porque José Patricio A. M. rindió su testimonio al día 60 de la instrucción fiscal, es decir en el último día que tenía de plazo para las investigaciones. Es por esa razón que se abrió una segunda investigación previa donde están siendo investigando no solo autores materiales sino también los intelectuales, dijo la fiscal. Ella informó que, de igual manera, existe una segunda investigación relacionada con las omisiones de funcionarios respecto a la seguridad del excandidato.

8. ¿Por qué la Policía ubicó tan rápido a los sicarios?

Otra de las inquietudes que se mantuvo en la audiencia es cómo la Policía dio tan rápidamente con los seis sicarios que fueron detenidos en el sector de Monjas, en el sur de Quito. El mayor Olivo dijo que después del asesinato se convocó a un Puesto de Mando Unificado donde se congregaron las diferentes unidades de investigación y de inteligencia.

En las primeras diligencias después de que obtuvieron videos, la Unidad de Inteligencia Antidelincuencial (UIAD) reconoció a dos personas, mientras que y la Unidad Contra el Tráfico para el Consumo Interno (UCTCI) identificó una moto y un auto que fueron usados en el atentado, según Olivo.

Sin embargo, hubo otros testimonios como el del capitán Orlando Castillo, de la UCTCI, quien dijo que desde la mañana del 9 de agosto habían estado vigilando a Laura Dayanara C.B., quien después fue detenida junto con Alfonso F. Después del asesinato, dio a conocer a sus superiores de manera verbal el seguimiento que hizo ese día y que permitió dar con los 6 colombianos. Otros policías hablaron de este tema en sus testimonios, pero sus relatos fueron confusos.

9. ¿Qué pasó con el celular de Villavicencio?

Poco o nada se dijo en el juicio sobre el celular del político. Solo el juez Galo Rumiguano, miembro del Tribunal de Garantías Penales que tramitó el juicio, preguntó al capitán Cristian Cevallos qué hizo con el celular de Villavicencio. Cevallos fue el jefe de seguridad del excandidato y dijo en su testimonio que, el día del crimen, Villavicencio le entregó el celular antes de entrar al mitin. Cevallos respondió que él, a su vez, entregó el móvil al conductor de la camioneta en la que llegó el candidato, es decir a Luis Cañizares, policía del GIR. Pero cuando Cañizares rindió su testimonio, nadie le consultó sobre qué pasó con el celular. Cañizares fue uno de los policías que repelió al sicario.

10. ¿Dónde están las pericias del FBI?

El 13 de agosto de 2023, cuatro días después del crimen, llegó un equipo del FBI a Ecuador para apoyar las investigaciones del caso. Juan Zapata, entonces ministro del Interior, dijo que esa delegación haría coordinaciones con la Policía y la Fiscalía para definir su participación en este caso. Una de esas líneas, anunció Zapata, era la extracción de la información de los celulares hallados en los allanamientos que se hicieron a pocas horas del crimen.

En una entrevista con diario La Hora, Sarauz dijo que el FBI entrevistó a los sicarios que fueron detenidos a pocas horas del crimen y que, incluso, los agentes norteamericanos les ofrecieron vivir fuera del Ecuador a cambio de información relevante para dar con los autores intelectuales. Según Sarauz, la fiscal general Diana Salazar tiene dichas grabaciones.

 

Redacción Plan V

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