Un año de horror. Un año de tortura. Este lunes, 8 de diciembre de 2025, se cumple un año de la detención arbitraria de los hermanos Josué e Ismael Arroyo, Nehemías Arboleda y Steven Medina: los cuatro niños de Las Malvinas.
Los chicos, luego de jugar fútbol en el parque Coviem, al sur de Guayaquil, se dirigían a sus casas cuando hacia las 20:40 de aquel domingo, 8 de diciembre de 2024, fueron interceptados y golpeados por un piquete de 16 uniformados de la Fuerza Aérea Ecuatoriana. Los menores fueron heridos y torturados psciológicamente por varios miembros de esa unidad.
Sangrando y desnudos, fueron abandonados en las inmediaciones de Taura y 16 días después, en la Navidad más tenebrosa que el país ha vivido en años, sus cuerpos mutilados, con herida de bala y calcinados, fueron hallados en un camino lleno de maleza, cerca al Estero Chabelo, a 11 km al oriente de esta parroquia del cantón Naranjal.
La exigencia de verdad y justicia por parte de las familias se ve truncada por presiones de toda índole, desde infames campañas de desprestigio, en redes sociales, a los niños y sus allegados, hasta intimidaciones en domicilios y lugares de trabajo.
Pero también ha habido dilaciones y obstáculos en el sistema judicial. De hecho, en estos días la Corte Constitucional deberá emitir su pronunciamiento ante el pedido de acciones extraordinarias de protección para las familias, pues en mayo pasado la Sala Penal de la Corte Provincial del Guayas revocó el Habeas corpus en el que se reconocía la desaparición forzada de los cuatro amigos.
Así, apenas el pasado 5 de noviembre se pudo iniciar la audiencia de juicio contra 17 militares, entre ellos los 16 integrantes de la patrulla y otro uniformado que conoció del hecho y presuntamente habría duspuesto procedimientos ajenos a protocolos.
Han sido 12 jornadas maratónicas y muy dolorosas, al recibir nuevos testimonios, rehacer la primera reconstrucción de los hechos, y confrontar y validar pruebas dentro de uno de los expedientes más abultados y vergonzosos para la vida pública del país. Son más de 5.000 fojas de una historia que no debe repetirse, pero que hace eco en el drama de otras 43 familias que buscan justicia por la desaparición de sus seres queridos, en manos de uniformados, desde la vigencia de la declaratoria del conflicto armado interno.
Este lunes 8 y martes 9 d diciembre de 2025 se desarrollarán los alegatos finales dentro del proceso que indaga la desaparición forzada de los menores. Y la justicia, sin embargo, sigue en deuda porque muy poco se ha avanzado en el caso que indaga el secuestro con resultado en muerte de los amigos que soñaban ser militares, unos, y dedicarse de lleno al fútbol, los otros.
Las escabrosas revelaciones del proceso
- El 24 de diciembre de 2024 fueron hallados los restos de los cuatro niños. Todos carbonizados. Al analizar restos textiles, se presume que se utilizó algún elemento acelerante de la combustión. En tres de los cuerpos se distinguió impactos de bala.
- 16 días antes, el 8 de diciembre, los chicos fueron aprehendidos por miembros de la FAE. En videos que circularon hacia la quincena de aquel diciembre se ve cómo golpean a los chicos y los suben a una camioneta. Los peritajes demostraron rastros de sangre en el balde de dicho vehículo y también en otra camioneta relacionada con los hechos.
- En la reconstrucción de videos desde la captura de los menores se distingue que pasan frente a patrulleros de la Policía o Unidades de Policía Comunitaria. El piquete de la FAE no entrega a los chicos a la Policía como correspondería en el supuesto caso de que los chicos hubiesen cometido alguna irregularidad, lo cual ha sido descartado.
- La patrulla de la FAE armó un grupo de chat para afinar versiones. El subteniente Jonh Henry Z. estuvo a cargo del operativo. Cinco uniformados, que se acogieron a la figura de cooperador eficaz, lo acusan de las agresiones a los menores. Él dijo a la justicia que esos son “relatos falsos”. Apuntó a la delincuencia organizada de la zona como la responsable de la desaparición de los niños.
- Uno de los militares que señala las responsabilidades del subteniente John Henry Z., en las agresiones sufridas por los menores, grabó un video de ocho segundos y lo remitió a su hermana; dijo a la justicia que lo hizo como respaldo porque “las cosas se estaban saliendo de control”.
- Tanto en la versión del subteniente John Henry Z. como en un informe preliminar de la Policía se sugiere que los autores de la muerte de los menores serían integrantes de la banda Las Águilas, la cual campea en el cantón Naranjal. En ese entonces, el Ministerio del Interior apuntó a un delincuente: alias Momo.
Contra la impunidad y el olvido
Las familias, su defensa técnica y organizaciones de DD.HH. han preparado para este lunes 8 una serie de actividades en memoria de Josué, Ismael, Nehemías y Steven.
A las 15:00 de este lunes 8 está previsto el inicio de una caminata desde la Casa Comunal de Las Malvinas, al suroccidente de Guayaquil, hasta el parque Coviem, el lugar donde los chicos se dedicaban al fútbol.
Este espacio será rebautizado como Parque Los Cuatro Niños de Las Malvinas. Este acto simbólico se cumplirá a las 17:00.
Posteriormente, hacia las 18:00, los convocantes a este acto de solidaridad marcharán hacia la avenida 25 de Julio y Ernesto Albán, justamente hasta el punto en que fueron aprehendidos arbitrariamente por los miembros de la FAE. Allí permanecerán en vigilia hasta las 19:00.
