I PARTE
México se ha convertido en una sede de poderes criminales. Y eso es muy peligroso no solo para los ciudadanos mexicanos sino para el mundo.
Anabel Hernández, periodista e investigadora mexicana.
I. Golpe al narcosistema
No hay precedentes en la historia de México. El 1 de febrero del 2025, el gobierno de Estados Unidos dijo que el gobierno de México protege y es socio de los carteles de la droga. “Estos cárteles tienen una alianza con el gobierno de México y ponen en peligro la seguridad nacional y la salud pública de Estados Unidos”, dijo la Casa Blanca y acusó de ser los principales traficantes hacia Estados Unidos, de fentanilo, metanfetamina y otras drogas “que ha puesto en riesgo la salud de los estadounidenses”. La Casa Blanca acusó directamente al gobierno mexicano de haber proporcionado “refugios seguros para que los cárteles se dediquen a la fabricación y el transporte” de drogas. Estos narcóticos “han provocado la muerte por sobredosis de cientos de miles de víctimas estadounidenses”.

Según el gobierno estadounidense de Trump, esta alianza ha permitido a los carteles asesinar a cientos de miles de norteamericanos en la llamada crisis del fentanilo.
El comunicado de la Casa Blanca fue totalmente inesperado, puso en evidencia al gobierno mexicano y le dio la vuelta al mundo. Era la primera vez que un gobierno de Estados Unidos declaraba tan abiertamente al gobierno mexicano como aliado y cómplice de los carteles del narcotráfico. Un narco gobierno que protege a los carteles de la droga, que les da refugio, sostén y que les permite operar impunemente”, como dijo la mas respetada experta en los carteles mexicanos, la periodista de investigación, Anabel Hernández.
Las acusaciones de la Casa Blanca confirmaron a Hernández lo que ha venido denunciando, documentando y publicando desde hace dos décadas: que en México un sistema criminal, vinculado al narcotráfico, es el que manda.
Con ese argumento, Trump impuso un arancel del 25% a todos los productos que México exporta a Estados Unidos. Esa medida se suspendió un mes luego de una charla directa con la presidenta Schienbaum, y la mandataria se comprometió, por exigencia de EE.UU. a que en el interín México enviaría diez mil soldados a la frontera común, para detener el tráfico de personas y el tráfico de drogas químicas.

Las acusaciones de la Casa Blanca confirmaron a Hernández lo que ha venido denunciando, documentando y publicando desde hace dos décadas: que en México un sistema criminal, vinculado al narcotráfico, es el que manda y que se ha relacionado con todos los gobiernos, de distintas ideologías para obtener impunidad y colaboración de agentes mexicanos en el tráfico de drogas hacia Estados Unidos.
Gracias a sus investigaciones, Hernández ha definido cuatro variables que estructuran la ecuación de un narcosistema, aplicable a México pero también a países como Ecuador:
A) La existencia de carteles de la droga y los grupos de delincuencia organizada
Sus cabecillas, sus familias, sus socios, sus proveedores de materiales químicos, sus hombres y mujeres, sus proveedores de transporte, almacenamiento y logística, su sistema de protección.
B) Los negocios criminales y el desarrollo de una economía criminal
Estos son los delincuentes de cuello blanco, de los cuales en general se habla muy poco, de los hombres y mujeres de negocios, de mediano y gran tamaño. Las capitales del país o del mundo donde operan, los negocios donde operan, sus modos de operación, sus asesores financieros, bancos con los que operan y redes que los ayudan a mover su dinero criminal. Estos criminales de cuello blanco son el sistema sanguíneo del crimen organizado, la arteria que bombea sangre al corazón del mundo criminal.
Sin dinero no pueden comprar droga, precursores químicos, armas, municiones, sistemas de comunicaciones, sicarios o sobornar a funcionarios públicos.
C) La persistencia y crecimiento de la corrupción y complicidad del Estado
Una tercera variable es la compra de conciencias (un sistema de sobornos y extorsiones) a todos los niveles y escalas del gobierno y del Estado: alcaldes, concejales, legisladores, jueces, fiscales, policías, militares, autoridades de control… Sin esta complicidad, los narcotraficantes y los criminales no estarían impunes; si el sistema criminal sigue actuando es gracias a complicidad de centenares del agentes del Estado.
D) El crecimiento de los países consumidores
Son los clientes finales del narcotráfico, los países consumidores a los cuales no se les pone suficiente atención. Si no fuera porque hay millones de consumidores, dispuestos a hacer cualquier cosa para satisfacer su adicción, los carteles de la droga no fueran tan poderosos como son o no existirían en la magnitud en que existen y operan. Si los clientes finales, los consumidores de droga tuvieran conciencia de las gravísimas repercusiones que su vicio tiene en nuestros países, el narco sistema criminal no existiría.
II. ¿Cómo funciona el sistema criminal?
El narco sistema es un entramado: criminales, funcionarios, empresarios. ¿Quiénes colaboran para este baño de sangre de esta guerra de horror que afecta a millones de personas en este país? ¿Quiénes contribuyen a esta putrefacción?
No es que el Chapo Guzmán, un semi analfabeto que no pasó el tercer año de primaria, fuera un genio del crimen, sino que había todo un sistema de gobierno, funcionarios, policías, militares, empresarios que ayudaban al Chapo Guzmán y al Mayo Zambada a que el cartel de Sinaloa se convirtiera en la organización criminal más poderosa del mundo. Fueron y son estas complicidades con ese sistema criminal las que han sido el objeto de investigación de Anabel Hernández.

Hay que conocer las profundidades de este sistema criminal para entender el peligro inminente para México. México se ha convertido en una sede de poderes criminales. Y eso es muy peligroso no solo para los ciudadanos mexicanos sino para el mundo. En México están confluyendo muchos poderes, muchas organizaciones criminales que han encontrado en México su paraíso. No solo se refiere Hernández a carteles de la droga sino también a organizaciones terroristas colombianas, de África, que se alían a los carteles. “Estamos sentados en un polvorín, y es importante que lo entendamos. México está ante una inminente dictadura del narcosistema”. Aunque fue el gobierno de Vicente Fox, a inicios de este siglo, donde el sistema tomó fuerza, “no hay duda de que el principla cómplice del narcosistema es Manuel López Obrador, que a pocas semanas de terminar su sexenio quiera dar un golpe final a nuestra democracia, terminar su alianza con el narcosistema”.
La periodista de investigación más prestigiosa de México calificó a la presidenta Claudia Scheinbaum como “heredera de este narcosistema”.
Se refería Hernández a que la captura del Mayo Zambada y su inminente colaboración con el gobierno de Estados Unidos volvía más apremiante la reforma judicial propuesta y conseguida por Lopez Obrador y su partido Morena, para llegar a una impunidad total. La propuesta consistió en que los jueces de todos los niveles fueron electos por votación popular, de candidatos presentados por los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Miles de funcionarios judiciales respondieron con un paro nacional tras el anuncio de las reformas, y muchas voces de organizaciones nacionales e internacionales coincidieron en advertir que esta reforma terminaría con la democracia mexicana cuando la justicia termine de caer en manos del crimen organizado. Los gobiernos de EE.UU. y Canadá, socios comerciales de México en el tratado que agrupa a América del Norte, se pronunciaron en el mismo sentido y se adelantaron a señalar posibles problemas con el tratado de libre comercio. La respuesta de López Obrador fue por “en pausa” la relación diplomática con sus dos socios más importantes. Hernández calificó todo esto como “un punto de inflexión”.

La periodista de investigación más prestigiosa de México calificó a la presidenta Claudia Scheinbaum como “heredera de este narcosistema”. Para Hernández eso significa que el narcotráfico y los grupos criminales terminarán, a la larga, tomando todo el sistema de justicia de México. “Estamos en los albores de una dictadura de este narcosistema, y los socios de este sistema son los Chapitos, los hijos del Chapo Guzmán”, dijo. Iván y Archibaldo, dos de sus cuatro hijos, saben que lo tienen agarrado (a AMLO), saben que tienen cómo probar sus comunicaciones, sus contactos y las pruebas de la financiación del Cartel de Sinaloa a las tres campañas de López Obrador.
Además, de acuerdo a información que Hernández pudo obtener de testigos de los hechos, durante la campaña presidencial del Claudia Scheinbaum “en algunas de visitas por el Estado de Sinaloa, un enviado del Mayo Zambada habría entregado dinero para su campaña”. Pero después de que sus rivales, los Chapitos, supieron que la entonces candidata tenía más contactos y compromisos con Zambada”. Entonces, dice Hernández, los Chapitos le hicieron a Scheinbaum un alto en la carretera, donde sus enviados le dieron el mensaje de que esperaban reunirse con ella. Además, el secretario de Seguridad Pública Federal, Omar García, “tiene viejos contactos con los Chapitos. En el 2017 recibió un soborno de al menos dos millones de dólares de esa organización criminal”.
Durante el sexenio de lópez obrador, en Estados Unidos han muerto por sobredosis 489.000 personas. «Una montaña de cadáveres», de los cuales 336.000 fueron asesinadas por fentanilo
Durante todo el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, conocido más por las siglas de su nombre, AMLO, Hernández denunció que el entonces presidente fue la cabeza de este narcosistema.
Los responsables de cómo México llegó a esta encrucijada tienen nombres y apellidos. Hernández, como mexicana, considera que la mayoría de mexicanos no son responsables de este narcosistema sino que son víctimas y rehenes del mismo. Las decenas de miles de muertos y desaparecidos, los millones de desplazados internos y hacia Estados Unidos, las miles de madres que buscan los cuerpos desaparecidos de sus hijas e hijos.
“Todo sugiere que en realidad, AMLO no era hombre que venía a romper el sistema criminal, sin no más bien su Caballo de Troya, un artilugio en gran parte respaldado por el Cártel de Sinaloa, introducido en una nación con las defensas bajas (…). Muchos han confiado en que es el salvador que proclama ser, cuando en realidad ha sido uno más de los instrumentos para que el Cártel de Sinaloa, la organización de tráfico de drogas más importante del mundo, culmine su plan de conquista de nuestra nación”, dijo Hernández en el prólogo de su último libro La historia secreta, una monumental investigación documentada y con testimonios calificados judicialmente, donde se demuestra que López Obrador y su partido, incluyendo su heredera, recibieron el apoyo financiero y operativo del Cártel de Sinaloa, durante sus tres campañas electorales.
El resultado fue que durante su sexenio, en Estados Unidos han muerto por sobredosis 489.000 personas. «Una montaña de cadáveres», de los cuales 336.000 fueron asesinadas por fentanilo, principalmente producido y traficado por el Cártel de Sinaloa. Mientras que en México, al menos 174.000 personas han sido asesinadas y 114.000 desparecidas a causa de la violencia e ingobernabilidad desatada por los carteles de la droga. “Durante este siglo, ningún presidente de México había dejado tras de sí tal estela de muerte y desolación”, dice Hernández.
LEA EN LA II PARTE
Zombieland en Pensilvania. La guerra del fentanilo.
