sábado, mayo 9, 2026

Wilson Merino: la movilidad es el Talón de Aquiles del alcalde

El incremento constante en los siniestros de tránsito en Quito, con sus secuelas de muerte, heridos y impacto económico, es el resultado del caos en la gestión del tránsito y la movilidad, que chapotea en un pantano de indecisiones e incoherencias. En esta entrevista con el concejal Merino, se intercalan datos de esa siniestralidad, que podrían a las calles de Quito entre las más violentas y letales de América Latina.

Redacción Plan V

Por: Redacción Plan V

Los cuatro primeros meses de 2025 colocaron a Quito entre las ciudades más letales y con más siniestros de tránsito en América Latina, según señala el concejal Wilson Merino, basado en datos oficiales que fueron compartidos a los concejales por las entidades responsables del tránsito en la ciudad.

Movilidad
El concejal Wilson Merino, durante una intervención en el Pleno del Concejo. Foto: X de Wilson Merino

Una característica de esa letalidad es que la mayor cantidad de fallecidos y lesionados graves tiene sus protagonistas en los conductores de motos, donde el choque es el siniestro más común, pero esto va acompañado de dos factores que se han vuelto comunes en las calles y las avenidas de la capital: la alta velocidad y el irrespeto a las señales de tránsito. La luz roja en los semáforos y el letrero de Pare son ahora nada más que una sugerencia, sobre todo para conductores de motos y de operadores privados de transporte de pasajeros. O sea, los buses.

Merino dice que una de las mayores deudas de la administración de Pabel Muñoz con la ciudad y sus habitantes es la movilidad desde un enfoque integral: de acceso a un transporte digno y hacia una movilidad sostenible. “Es la mayor crisis que enfrenta la ciudad y esa es competencia directa del alcalde. Desde un triángulo invertido, los protagonistas de la movilidad deben ser peatones y ciclistas, pero el alcalde de bajó el contrato de la bicicleta pública, con el derecho a hacerlo si el anterior no estaba bien hecho, pero no empalmó con un nuevo contrato. Entonces, cómo es posible que se hable de movilidad sostenible, que se apruebe un plan maestro de movilidad sostenible y se alargue un nuevo contrato para la bicicleta pública”. En este diálogo con Plan V profundiza en los hechos.

¿Ustedes han pedido explicaciones sobre estas contradicciones?

Hay mucha ineficiencia y por eso el discurso recurrente es «lo haremos», en futuro. Incluso ha salido a cuestionar a las administraciones anteriores, dos años después. Y eso no es coherente porque lleva más de dos años en funciones. En términos de los derechos de los peatones es lo mismo; Quito no es una ciudad caminable, porque es insegura, porque no invita a descubrir y conocer cosas, no hay un urbanismo táctico… Las paradas del Metro debieran ser el pretexto para ese tipo de urbanismo y que la gente camine más por la ciudad, pero eso no sucede. El alcalde tiene una caravana motorizada como la del Presidente. Con carros chinos cuya compra fue cuestionada. Tampoco se ha hecho un esfuerzo legislativo para cambiar la norma en el sentido de que el Municipio se haga cargo de las veredas y no el frentista, como es ahora. En la práctica el alcalde tiene una sola calle que mostrar y es la de siempre: la Colón. Y en lo del Metro, obra de alcaldes anteriores, Muñoz cometió un error estratégico al politizar el Metro de Quito en la campaña del 2023 y finalmente fue sancionado por eso. Pero más que la sanción es el hecho de cómo se va prostituyendo la función pública en beneficio de una organización política particular, sin defender el derecho a la ciudad.  Para ellos primero está el derecho de los políticos y luego está el derecho a la ciudad. El Metro no es propiedad particular, nos pertenece a los quiteños y quiteñas y es una obra que empezó en varias administraciones atrás. Y tampoco le encuentro mérito el poner en marcha el Metro cuando tampoco tomaste las previsiones para tener un contrato de mantenimiento preventivo y correctivo, lo cual hasta ahora no se da.

Por confrontar con el Gobierno, el alcalde pone a la ciudad en una situación crítica. No hay nadie en el Gobierno que hable él, desde el presidente a los ministros, no le recibe nadie.

El alcalde requiere el apoyo del gobierno para sus anuncios de ampliación del Metro, ¿cree que lo tenga?

El otro tema respecto al Metro es la politización que se ha dado de lado y lado y en la que el alcalde también ha caído. Por confrontar con el Gobierno pone a la ciudad en una situación crítica. No hay nadie en el Gobierno que hable con el alcalde, desde el presidente a los ministros, no le recibe nadie. No fue invitado a la posesión del presidente Noboa, a pesar de ser el alcalde de la ciudad anfitriona. Si hay un alcalde, concejales y secretarios que hablan mal del presidente, yo también me lo pensaría. El alcalde anunció la extensión del Metro de Quito, un anuncio sin sustento. No hay la certeza de que el gobierno vaya a otorgar las garantías ni los recursos económicos que la ciudad necesita para ello.

¿Cree que el alcalde ha cumplido sus promesas de campaña en cuanto a movilidad?

Esto es de muchos anuncios y pocos resultados. El alcalde lanzó la tarjeta de la ciudad y llegó a decir que esa tarjeta iba a transformar la movilidad en la ciudad. Que serviría para el Metro, obviamente, y para la bicicleta pública, que ya no hay, y con esta tarjeta hasta la fecha no se puede pagar ni un trole, ni una unidad en la ecovía y menos un bus. La promesa que se hizo a los quiteños no era tener un Metro costoso, sino un sistema integrado de transporte, que incluye el subsistema Metro, los buses de la empresa de pasajeros, los corredores, los buses urbanos, las veredas… y ese sistema no existe.

Sin embargo se han adquirido nuevas unidades para la empresa de pasajeros, los troles eléctricos.

En el 2024 el alcalde anunció que iba a modernizar el sistema de transporte. Sí, hay una iniciativa positiva, que es la electrificación del trole, pero el problema es el esquema de contratación, un esquema opaco de triangulación para la compra de trolebuses. Desde mi despacho impulsamos la fiscalización y eso permitió que la Contraloría esté ahora mismo haciendo un examen especial. En lugar de usar uno de los 21 procedimientos que tiene el Sercop, lo que hicieron fue una triangulación sin apego a la legalidad. El mismo esquema lo están usando para el esquema integrado de recaudo y están haciéndolo con el PNUD; pero así usen al Vaticano, si la ley ecuatoriana no permite hacer esta triangulación hay que contratar a través del Sercop, o cambiar la ley. Así que la contratación del sistema de recaudo está ahora en proceso, cuestionado por la triangulación, pero sin resultados todavía. Pero de cara a la ciudad no hay nada: no hay sistema de recaudo integrado, no hay reestructuración de rutas y frecuencias, no hay integración física ni operacional ni tarifaria. Y muchas de las ordenanzas que se aprobaron no se aplican. Hay una tarifa integrada aprobada por Ordenanza, de 60 centavos, que cubre el Metro y buses, y eso no se aplica. Y esto, en una situación de pobreza como la que vive la capital y el país afecta el bolsillo de los más pobres. Muñoz dice ser un alcalde que defiende los intereses de los más pobres y en el derecho a la movilidad hay una afectación de 20 centavos al bolsillo de la gente, en cada tramo, lo cual significa 1,2 dólares diarios adicionales de costo de movilización para cada familia.

La crisis de movilidad ¿cómo ha impactado en la ciudad?

El peor indicador del alcalde Muñoz es la siniestralidad en la ciudad. Somos la ciudad con la tasa más alta de siniestralidad, morbilidad y mortalidad del Ecuador, y nos hemos convertido en la ciudad más violenta de América Latina por las muertes en las vías. Esto sucede porque no hay mantenimientos de vías como la Ruta Viva, la Simón Bolívar, no hay señalización vertical ni horizontal, no hay controles eficientes. La AMT no tiene tecnología, hasta la fecha no hay las bodycams, no hay radares.

Nosotros pedimos que se declare a la Simón Bolívar en emergencia. Y lo único que se logró fue eso, una declaración: que la seguridad vial es una prioridad del Municipio. Fue hace dos años.

Luego del rosario de accidentes y muertes en la Simón Bolívar, baitizada como la avenida de la muerte, el alcalde anunció una intervención directa, ¿qué pasó?

Nosotros pedimos que se declare a la Simón Bolívar en emergencia. Y lo único que se logró fue eso, una declaración: que la seguridad vial es una prioridad del Municipio. Fue hace dos años. El programa de gobierno del alcalde Muñoz ofreció declarar en emergencia la movilidad urbana y rural. Y eso apoyamos porque era necesario hacerlo, pero sumado a una administración transparente con procesos, con ISOS antisobornos, pero no se ha hecho nada. La ciudad está estancada en la movilidad y contando muertos todos los días.

No se ha avanzado mucho tampoco en poner el cascabel al gato y enfrentar a las mafias del transporte. A mí, como ciudadano, no me interesa un alcalde que inaugure tres obras diarias. Peor aún si las obras consisten en pintar de amarillo una calle, que en términos de seguridad es un despropósito. Se pinta una calle complete amarillo y los pasos cebras (peatonales) en la ciudad están despintados y no se respetan. Y eso pasa cuando no estás en la calle, sino en un escritorio rodeado de asesores que te dicen que todo es perfecto. Pero en el tema de fondo, para dar salida al problema de la movilidad del transporte público el alcalde debiera estar enfrentando a las mafias que controlan el transporte público de pasajeros.

¿Qué representan lo que usted llama mafias del transporte?

La total impunidad. Son rutas que no son legales y por donde transportistas circulan con total impunidad, vehículos que no pasan la revisión técnica vehicular pero circulan con total impunidad y que son focos de contaminación; la violencia de los buses en la calle, con los correteos, competencias, se pasan los semáforos en rojo, no respetan las paradas, maltratan a los usuarios, todo con total impunidad.

Hay avenidas en las que se dan estos correteos, donde los buses hacen lo que les da la gana y nunca hay un agente de tránsito, como la de Los Shyris, la 12 de Octubre, la Eloy Alfaro…

Y está la del Corredor Norcentral con millones de vicios: vehículos que están detenidos por infracciones, luego los sacan a la calle no se sabe cómo, hay adulteración de placas… es un tema muy serio. La ciudad necesita un alcalde que lidere la mejora de este problema, que es demasiado grave, no necesita uno que lidere la pintada de la calle Caldas de amarillo. El alcalde tiene que enfocarse en las grandes batallas que encaminen a la ciudad a mejorar, y una de estas batallas es luchar contra las mafias del transporte, empezando por reestructurar las rutas y frecuencias. Se sabe que desde la Alcaldía planifican y planifican, se contratan muchas consultorías para la movilidad, pero en la calle la gente dice: no hay buses, los choferes son violentos, los buses son sucios, no cumplen un solo estándar de seguridad y de calidad, no hay inclusión para las personas de la tercera edad y con discapacidad.

La ciudad necesita un alcalde que lidere la mejora de la movilidad, que es demasiado grave, no necesita uno que lidere la pintada de la calle Caldas de amarillo. El alcalde tiene que enfocarse en las grandes batallas que encaminen a la ciudad a mejorar.

¿Esta va anclado al sistema de gestión municipal?

Quito tiene la burocracia más robusta del país: 26.000 funcionarios. Lo que ha hecho el alcalde es politizar el municipio, hay muchos militantes de su partido trabajando en el municipio y se requiere gente técnica para manejar una ciudad como Quito, poca y que trabaje al servicio de la gente. Por ejemplo, los agente de tránsito debería estar en el horario social y laboral, deberían acompañar a los ciudadanos y garantizando la movilidad y la seguridad viales y no persiguiendo a los infractores del pico y placa.

Si hay una lucha en la que he insistido es en el modelo de gestión e insistido al alcalde que fusiones varias entidades dedicadas al tránsito, porque no dialogan entre sí, duplican actividades, hacen que el municipio sea ineficiente y a los quiteños nos cuestan una fortuna. Cerca del 30% del presupuesto se va en sueldos y salarios. El resto se va a pagar las deudas. Somos metro-dependientes en cuanto al presupuesto y queda muy poco para inversión. ¿Cómo se explica que el municipio tenga una empresa, Metro de Quito, cuando la gestión del Metro está delegada a un consorcio privado internacional? ¿Cuál es el sentido de mantener una burocracia municipal que no aporta valor, cuando además hay una empresa de pasajeros que maneja los corredores viales? Muncipio que, además, hacen triangulación en las compras públicas? Si ya tienes tantos burócratas, al menos un proceso de contratación podrán hacer, pero ni para eso son capaces.

¿Cómo funcional ese modelo de gestión que usted denuncia?

El modelo de gestión es algo complicadísimo. Solo hay que ver lo que pasa en el legislativo municipal. Hay 21 comisiones para 21 concejales, cuando la Asamblea que tiene 151 asambleístas y tiene 15 comisiones permanentes. En el eje de seguridad hay varias entidades: secretaría de seguridad, comisión de seguridad, cuerpo de agentes de control, agentes de tránsito, bomberos… tantas que no hacen una. Lo mismo pasa en el eje de movilidad: empresa de pasajeros, empresa Metro, secretaría de movilidad, Agencia Metropolitana de Tránsito, la Empresa de Movilidad y Obras… y no dialogan. Pasa en las calles: llega al Empresa de Agua y levanta las calles para cambiar los tubos y no va la EMOP a taparlos, entonces quedas con las vías en pedazos, porque no hay diálogo. Este es un modelo de gestión que ha favorecido para generación de empleo para las militancias. Y eso se ve ahora en el Municipio, la facción de Guarderas, la de Yunda, la de Rodas, de Muñoz…

En cuanto al Metro, ¿su curva de crecimiento ha crecido?

El alcalde es un político es hábil en darle la vuelta a las cosas, para que parezcan más de lo que son. El intenta rentabilizar el beneficio social del Metro. Su discurso ahora es: 80 millones de viajes. Pero hay que ir a los números, lo que se tienen ahora es un promedio de 169.000 personas diarias que ha decrecido por los incidentes de cuatro paras seguidas. El proyecto Metro de Quito surgió por una consultoría con Metro Madrid en el 2012 y ahí se planteó en ese estudio que el punto de equilibrio para Quito era de 400.000 usuarios diarios. Para llegar a esto se tenían que hacer muchas cosas, desde vivienda social hasta la reestructuración de rutas y frecuencias; nada se ha hecho. Pero lo que tenemos ahora es un tren que va de A hasta B y los que se benefician son las personas que trabajan y viven cerca de las paradas. Por eso sigue siento una ciudad dependiente del auto y de otras formas de transporte. Solo el 6% de la ciudad se mueve en el Metro. Un 65% siguen con el transporte público convencional, entonces el desafío es integrar el sistema de transporte. Pero no es integra porque hay operadoras de transporte que le compiten al Metro, van en la misma ruta. Esas operadoras no quieren llegar a otros barrios porque son el hueso de la ciudad. La movilidad es el gran talón de Aquiles del alcalde Muñoz. La inseguridad en los barrios, la pésima gestión en movilidad y la crisis del empleo son los grandes temas de la capital, y el alcalde debiera enfocarse en estos.

 

 

 

 

 

 

 

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