martes, abril 7, 2026

Los gemelos políticos se comerán vivos en 2025

En términos de maquinaria electoral, Daniel Noboa y el correísmo se parecen más de lo que se diferencian. Para estos gemelos de la política, el Estado es bastión de campaña. Las dos fuerzas lideran la intención de voto.

Redacción Plan V

Por: Redacción Plan V

El Daniel Noboa y el ADN de 2024 se parecen mucho al Rafael Correa y la Alianza PAIS de 2009. Hoy, oficialismo y correísmo son gemelos políticos y, de momento, el común de sondeos de intención de votos indica que estas fuerzas pelearán en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2025.

A no ser que ocurran hechos de corte judicial, que activen ríos de emociones y opiniones en las horas previas a las votaciones, el actual Mandatario y Luisa González, candidata de la Revolución Ciudadana, irán al balotaje con una diferencia estrecha, en torno a los cuatro puntos porcentuales.

El Presidente de la República, en todo caso, en 13 meses de gestión ha articulado una maquinaria electoral y propagandística disruptiva que le permite estar en todas las provincias, mantenerse vigente en la conversación social y proyectarse en más de siete millones de pantallas cada día, especialmente de los electores millennials y de la generación Z. A Correa le tomó un poco más ensamblar aquella maquinaria de omnipresencia nacional: casi 32 meses (15 de enero de 2007-10 de agosto de 2009, tras su primera reelección) y con Asamblea Constituyente mediante.

Gemelos y Estado-candidato

El Estado —se sabe— es un vigoroso candidato. La sirvió a Correa en su década de gobierno plebiscitario. Y le está sirviendo a Daniel Noboa.

El Primer Mandatario, en un mismo día, amanece en Esmeraldas y se acuesta en Loja, por proponer una imagen no alejada de la realidad. En cada parada va con decenas de millones de dólares en compromisos y apunta a los jóvenes y las madres cabeza de hogar. No en vano, buena parte de sus íconos de campaña girará en torno a la imagen de un chico o una madre soltera sentados en el sillón de Carondelet.

Gemelos, Noboa
El presidente Daniel Noboa, casi confundido entre una multitud juvenil, presentó en Riobamba el programa Jóvenes en acción. Una iniciativa para cuidado ambiental en que chicas y chicos recibirán USD 400 mensuales durante tres meses. Foto: Presidencia de la República.

Su partido, ADN, se muestra orgánico y ha pintado de violeta al país y a varias de sus instituciones, en lo literal y lo figurado, ante un CNE con tortícolis de tanto ver para otro lado. Y en la Asamblea, sin quedarse afónica, la bancada oficialista ha conseguido la aprobación de proyectos de alta sensibilidad en la coyuntura, como la Ley de alivio financiero, incluso con votos de correístas y socialcristianos. Y por más que estas fuerzas políticas digan que mejoraron el proyecto —como en realidad ocurrió—, la foto final ubica a Noboa llevándose los aplausos.

ADN, parafraseando al propio Correa, es un partido tan “Vachagnon” como lo fue en su tiempo Alianza PAIS, pues actualmente es la casa recicladora de figuras de otras tiendas políticas: socialcristianismo, Construye y hasta el correísmo, con su otrora convencidísimo legislador Ferdinand Álvarez. Lo mismo hizo la antigua lista 35: succionó, por ejemplo, a tantos nombres de la Izquierda Democrática que convirtió al partido naranja en un partido zombie.

El Estado —moldeado a las urgencias de un nuevo caudillo— es una poderosa aplanadora, ahora con carrocería violeta, cuando ayer fue verde agüita. Y quien desde el Ejecutivo toma sus controles cree que puede abrirse un camino de gobernabilidad, forzando a otras entidades, como la Procuraduría, el SRI, los organismos electorales e incluso la Fiscalía, para que le ayuden a podar la “maleza” política.

Lo mismo hizo Correa. No en vano, en 2011, pronunció su frase para el bronce: «El Presidente de la República es jefe de todo el Estado ecuatoriano, y el Estado ecuatoriano es Poder Ejecutivo, Poder Legislativo, Poder Judicial, Poder Electoral…».

El baño de teflón

Noboa, al igual que Correa, se baña de teflón, coyuntura tras coyuntura. Tras el aumento del IVA al 15%, el porcentaje de intención de voto empezó a descender, de alrededor del 34% en el ciclo abril-mayo hacia cerca del 27%, en el ciclo septiembre-octubre, debido al impacto de los apagones. Pero en el reciente estudio de opinión de la firma Comunicaliza, de Álvaro Marchante, se aprecia que hacia el 15 de diciembre la intención de voto de Noboa superaba el 32% y que el índice de aprobación de su gestión había trepado 2,2 puntos hasta el 51%.

Los datos recogidos por Marchante permiten hacer otras lecturas. Noboa vuelve a recuperar cifras y pareciera que es el único que ha capitalizado electoralmente la salida de Jan Topic de la papeleta; a la par, si se analiza desde la segunda quincena de noviembre, el porcentaje de intención de voto que gana Noboa es el mismo que cae en cuanto a indecisos, esto es alrededor de 2,4%.

Gemelos, intención de votos
El más reciente estudio de intención de voto (15 de diciembre de 2024), producido por la firma Comunicaliza.

Como un paraguas a estas cifras, el estudio de Comunicaliza también indica cambios de ánimo en la percepción ciudadana. El 54,5% de 4.486 entrevistados considera que la situación de sus familias es buena y muy buena, con repunte de 4,1 puntos porcentuales con respecto a noviembre. Asimismo, el 51,7% cree que la situación del país mejorará el próximo año.

Según las cifras de Comunicaliza, pareciera que el cronómetro político de Luisa González, candidata de la Revolución Ciudadana, estuviera en pausa. A mediados de noviembre la intención de voto a su favor empezó a repuntar, pero desde la última semana de ese mes la tendencia se congeló en torno al 29,9%. Su valoración positiva también se mantiene estable sobre el 38,8%; aunque la desaprobación ha crecido tres puntos hasta el 33%.

Si bien faltan dos semanas y media para el inicio de la campaña, hay otro dato no menor que los estrategas de la candidatura de González deberán calibrar. De acuerdo con los entrevistados que respondieron a Comunicaliza, un 12% no conoce aún a la figura del correísmo. Y si se desglosa este dato por categorías, el porcentaje de desconocimiento es mayor en sectores sociales y territorios clave para repuntar. Así, no conocen a González el 15% de los electores entre 16 y 24 años, el 16% de entrevistados de clase baja, el 14% de zonas rurales y el 15% de la Sierra (exceptuando Pichincha).

El control de la narrativa

Noboa cuenta hoy con lo que Correa contaba en su periodo de gobierno entre 2009 y 2013: un control férreo de la narrativa y una orquestación de los mensajes: frutos dulces y jugosos que deja el nuevo Estado de propaganda. Quizá por ello, todo el pesar nacional debido a los apagones o a la criminalidad no son bombas que estallen en la cara del Presidente. Y, sin embargo, ninguna fuerza política en carrera hacia Carondelet, ni siquiera el correísmo, ha sabido capitalizar ese descontento social.

Entonces, Noboa está donde está no necesariamente por mérito propio, sino esencialmente por una oposición que trota en una misma baldosa como caballo con anteojera. Tal como pasó con la oposición a Correa al menos hasta 2015.

En el caso de Luisa González, la situación pudiera ser más dramática, pues pese a ser por segunda vez la carta presidencial de su movimiento, termina siendo una figura damnificada por él. Un movimiento en que todos sospechan de todos y en el cual cada facción tiene su narrativa: que liberen a Glas, dicen unos; que no jodan a Aquiles Álvarez, dicen los otros; que qué son esos guiños políticos entre Marcela Aguiñaga y Daniel Noboa, que qué hace Pabel Muñoz en Quito, que cuidado hablen de más Diego Borja o Andrés Arauz, que en qué anda Ricardo Patiño, que el traidor de Lenin Moreno la va a pagar… Es decir, la Revolución Ciudadana tiene claro cómo convencer al electorado sobre las propuestas para rescatar a Ecuador…

Gemelos, Luisa González
Luisa González presentó en Guayaquil el Plan Impulsa. Fue el pasado lunes. A la izquierda de la foto: Diego Borja, candidato vicepresidencial, y a la derecha, Raúl Chávez, del movimiento RETO, el cual va en alianza con Revolución Ciudadana. Foto: redes sociales de Luisa González.

Así las cosas, a González, por lo pronto, no le queda más que treparse a su bicicleta y pedalear sola para que su rechazo no siga creciendo. Y desear, inconfesablemente, que alguien le quite el celular a Rafael Correa para que no empiece a meter autogoles en las redes sociales. No sea que vuelva a ocurrir aquel papelón en X, en que una chica hablaba de manera general de un “partiducho auspiciado por delincuentes” (en Ecuador hay para escoger) y el expresidente se diera por aludido, solito, activando a la par a los feroces “guerreros digitales” contra la joven en cuestión.

V

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Noboa, finalmente, aún puede cosechar las mieles de una dicotomía. Y no se trata de correísmo versus anticorreísmo, pues ese clivaje resulta electoralmente limitante. Además, desde la captura de Jorge Glas en abril pasado, el Presidente ya se metió al anticorreísmo en el bolsillo, pero sin quemarse en los fuegos de la extrema polarización.

La dicotomía que aún le puede funcionar al joven mandatario es lo nuevo versus lo viejo, tal como lo hizo a su tiempo Rafael Correa, al enfrentar la retórica del poder de los mandantes frente a la partidocracia. Daniel Noboa divide a un país, con un electorado eminentemente millennial y Z, entre el nuevo Ecuador y el viejo Ecuador, y ubica a su alma política gemela, el correísmo, en el viejo Ecuador. La Revolución Ciudadana, por tanto, es para la narrativa oficial la nueva partidocracia. Y una partidocracia con cordones umbilicales hacia la delincuencia organizada.

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