Los siete acuerdos entre China y Ecuador, llamados Memorando de entendimiento, abordan nuevos temas en la relación bilateral más allá del comercio (ya existe un TLC entre ambos países) y que cuyos contenidos han causado no poca sorpresa entre los observadores de la relación. Entre estos nuevos escenarios de la cooperación están el fortalecimiento de la cooperación en economía digital, la cooperación para el desarrollo de la llamada industria verde y la inédita cooperación entre China Media Group (CMG) y la Secretaría General de Comunicación de la Presidencia del Ecuador.
Más en el ámbito de la cooperación para el desarrollo, China y Ecuador firmaron un primer Memorando de Entendimiento entre la Agencia de Cooperación de Desarrollo Internacional de China y la Cancillería ecuatoriana para impulsar donaciones de equipamientos médicos, recursos materiales y vehículos policiales a Ecuador. También China se comprometió a la asignación de un fondo no reembolsable cercano a los USD 28 millones; la adquisición de 125 camionetas para patrullaje policial y el fortalecimiento en los servicios de quirófano y diálisis del Ministerio de Salud Pública y un programa de reactivación productiva para la zona norte del país.
También se implementarán proyectos de cooperación no reembolsable por USD 14.7 millones, los cuales se invertirán en educación, producción y prevención de riesgos, según la información oficial.
En medio de la guerra digital
Uno de los temas novedosos de la relación entre la potencia asiática y Ecuador es la firma de un Memorando de Entendimiento sobre el fortalecimiento de la cooperación en economía digital entre la Administración Nacional de Datos de la República Popular China y el Ministerio de Infraestructura y Tecnología. Con este instrumento, dijo el gobierno ecuatoriano, «se busca la cooperación y transformación digital mediante el intercambio de políticas y tecnología, además del desarrollo de proyectos de digitalización en agricultura, manufactura y salud, beneficiando la formación de talento, emprendimientos, transferencia tecnológica, alianzas entre gobiernos, empresas, universidades y centros de investigación, así como la cooperación en el desarrollo de la economía digital».
Este acuerdo apunta al corazón del conflicto entre Estados Unidos y China por la supremacía digital en el mundo. La llamada Guerra Tecnológica entre las dos superpotencias es una disputa geopolítica y económica para determinar quién y qué empresas de alcance global controlarán las infraestructuras, los estándares y las plataformas que sustentan, basadas en la información y sus sistemas, la economía mundial de este siglo. La hegemonía digital, es, para China y EE.UU. es un asunto de seguridad nacional, dominio de datos y proyección del poder político.
El acuerdo de Ecuador con China en ese ámbito es amplio y permitirá una estrecha cooperación con el gigante asiático, en plena disputa global con EE.UU. Como respuesta a los estrictos controles de exportación impuestos por EE.UU., para bloquear el acceso de China a microprocesadores avanzados para inteligencia artificial, Beijing ha inyectado a sus empresas y con sus aliados en el mundo miles de millones de dólares para desarrollar cadenas de suministros locales independientes.
La disputa también se da en el control de la infraestructura de telecomunicaciones y redes 5G y 6G, para abrir autopistas de información con acceso a los datos. Mientras las gigantes chinas Huawei y ZTE ofreció infraestructura 5G a costos baratos, EE.UU. a vetado a estas empresas y ha obligado a países aliados (o que considera aliados) a excluirlas.
Este conflicto ha obligado a que el mundo se fragmente en dos bloques tecnológicos que no interoperan; en esa suerte de guerra fría de la internet, terceros países se ven obligados a optar por uno de los dos bandos o modelos digitales; es decir, a tomar partido en compras de infraestructura tecnológica, estándares y software. ¿Dónde se colocará el Ecuador?

Foto: Isaac castillo/Presidencia de la República
La ruta de la seda
En el ámbito comercial se declaró que habrá una Hoja de ruta de cooperación económica y comercial China – Ecuador, entre el Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo de la República del Ecuador y el Ministerio de Comercio de la República Popular China. Este instrumento bilateral, dicen los dos gobiernos, fortalecerá el diálogo económico y comercial entre ambos países, además de la inversión, aunque sin mostrar mayores detalles. Expertos en la relación bilateral consideran que este vendría a ser el eje de la cooperación para potenciar el Tratado de Libre Comercio entre los dos países y consolidar la incidencia china en Ecuador con la llamada Ruta de la sea, o La Ruta, un mecanismo de política internacional de China para los países del Sur Global basado en inversiones, infraestructura y cooperación energética.
Un instrumento específico para potenciar el TLC también fue firmado, como un Memorando de entendimiento sobre el apoyo del comercio libre y el multilateralismo, entre el Ministerio de Comercio de la República Popular China y el Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo de la República del Ecuador. Se beneficiará al sector exportador, sacando el máximo aprovechamiento del Tratado de Libre Comercio entre los dos países, abriendo nuevos mercados, impulsando el comercio y la inversión bilateral. Según los observadores de la relación, consultados por Plan V, detrás de este documento subyace una declaración política. China ha cuestionado sostenidamente, en distintos foros mundiales y regionales, la política arancelaria impuesta por la Administración Trump a diversos países, como un instrumento de castigo o retaliación vinculada a los intereses particulares de Estados Unidos. Esta política ha sido calificada por sus críticos de «arbitraria» y contraria a la libertad de comercio, el pilar que sostiene la cooperación económica mundial.
China está empeñada particularmente en combatir esta diplomacia arancelaria, que califica, además, como un expresión del unilateralismo en las relaciones entre los países. Las críticas a las imposiciones de Estados Unidos, a través de aranceles y otro tipo de medidas sancionatorias, han sido encabezadas por China. Que Ecuador apoye esta política de China, a favor del multilateralismo y el libre comercio es coherente con los principios que habían regido el sistema de Naciones Unidas y del comercio mundial, pero contraria, al menos en el papel, las acciones y las justificaciones de la Administración Trump, especialmente en América Latina, y podría crear fricciones en la aceitada cooperación de Ecuador con Estados Unidos en la lucha contra el crimen organizado. Ecuador es parte del llamado Escudo de las Américas, una iniciativa ideológica del Departamento de Estado de Estados Unidos para coordinar la lucha continental contra los carteles de la droga y de la economía criminal. En esta iniciativa no participan potencias regionales como México y Brasil.
¿En la órbita del activismo ambiental chino?
También se firmó un Memorando de entendimiento sobre la cooperación para el desarrollo de la industria verde, entre la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de la República Popular China y el Ministerio del Ambiente y Energía de la República del Ecuador. Este acuerdo, dice el gobierno ecuatoriano, promueve la eficiencia energética, la reducción de emisiones de carbono, el reciclaje, aprovechamiento de recursos y el ahorro de agua, además de la adaptación y mitigación del cambio climático. China está en una ofensiva internacional para promover su política de energía limpia. Es parte de la decisión del plan chino para promover una política de responsabilidad ambiental y como una forma de introducir comercialmente los resultados de sus cambios de matriz energética que van hacia el uso agresivo de energía eléctrica, renovable y nuclear. Dentro del Plan Quinquenal chino, se contempla que la participación de energías renovables y nuclear en el consumo de energía primaria deberá llegar al 25 % para 2030 y al 30 % para 2035.
China, además, lidera a escala global el despliegue de energía solar y eólica, acumulando más de 1.800 GW de capacidad instalada. Ha construido mega-bases eólicas y solares en el desierto del Gobi y las regiones del oeste del país. En Ecuador, la presidenta de la Cámara de Comercio Ecuatoriano-China, reveló que la importación de paneles solares chinos se ha multiplicado en los dos últimos años. También han un incremento exponencial en la importación y venta de vehículos eléctricos chinos, que han pasado a ser la mayoría de autos usados en su tipo en el Ecuador. La política de China es la de sostener incentivos a la adopción de Vehículos de Nuevas Energías (NEVs), impulsando que más del 50 % de las ventas de vehículos nuevos es ese país sean eléctricos o híbridos. En Ecuador, tres de cada cuatro vehículos eléctricos 100% son chinos.
De acuerdo con datos de la Asociación de Empresas Automotrices del Ecuador (AEADE), reportados por la prensa nacional, entre enero y julio de 2026 se comercializaron 6.367 vehículos eléctricos en el país (un incremento del 239,6 % frente al mismo periodo del año anterior). De esa cifra, 4.797 unidades corresponden a marcas chinas, lo que representa el 75,3 % de participación de mercado. La marca china BYD lidera el ranking con el 37,1% del mercado. Seis marcas chinas están entre los autos eléctricos más vendidos en el Ecuador en el mismo periodo.

Mientras EE.UU. sanciona, Ecuador firma acuerdos
Finalmente está el polémico Memorándum de entendimiento y cooperación entre China Media Group (CMG) y la Secretaría General de Comunicación de la Presidencia de la República del Ecuador. El objetivo, según la información del gobierno del Ecuador, es «profundizar los vínculos de cooperación y entendimiento entre Ecuador y China, promoviendo nuevas oportunidades de intercambio, aprendizaje mutuo y colaboración en el ámbito de la comunicación». Un enunciado general que no estables los mecanismo ni los alcances de esta cooperación.
China Media Group es considerada la Voz de China, un gigantesco conglomerado estatal de medios, creado hace ocho años, en marzo del 2018 con la fusión de los principales organismos públicos de comunicación del gigante asiático. Estos son la Televisión Central de China (que incluye CGNT, la red internacional multilingüe), la Radio Nacional de China y la Radio Internacional de China. Este conglomerado depende de las políticas del Departamento de Publicidad del Partido Comunista de China y es el poderoso, único e incontrastable brazo informativo y mediático del Estado chino.
Organizaciones como Reporteros Sin Fronteras, RSF, y Freedom House han cuestionado las operaciones de CMG. La han acusado de una militarización de la información y de hacer propaganda del Estado chino, un conglomerado que opera como «una herramienta diplomática y de propaganda para promover las narrativas geopolíticas de Beijing». Además se le cuestiona la censura directa o distorsión de temas sensibles para el gobierno chino, como la situación de derechos humanos y la represión a disidentes.
También estos organismos de sociedad civil han cuestionado métodos de «infiltración en medios locales» en países de América Latina, África, Asia y algunos de Europa, mediante la firma de convenios de cooperación e intercambio de contenidos que, según analistas de seguridad de Occidente, permiten a Beijing «lavar su propaganda e insertarla en la dieta informativa de la población de los países receptores». También se ha acusado al conglomerado de orquestar campañas mediáticas, llamadas «operaciones de información» para colocar agendas narrativas a acordes a los postulados del gobierno chino, sobre todo en temas que afectan la credibilidad y operaciones del gobierno y de las empresas chinas.
Mientras Ecuador acaba de firmar uno de estos convenios, el Departamento de Estado de Estados Unidos recalificaron a CGNT y medios filiales de China Media Group como «misiones extranjeras (agentes del gobierno chino)», retirándoles el estatus de medios de comunicación. En el Reino Unido, a su vez, el regulador de medios, Ofcom, revocó la licencia de emisión de CGNT tras determinar que el canal de alcance global estaba controlado por el Partido Comunista Chino.
China Media Group tiene sus defensores. Úrsula Fuentes, corresponsal en Beijing del semanario chileno El Siglo, señaló en un artículo reciente que «en los últimos años, China se ha convertido en una pieza fundamental en el tablero informativo mundial. En medio de tensiones y complejos procesos geopolíticos, China ha cobrado especial relevancia como contrapunto al control mediático ejercido por Estados Unidos. Para dar la batalla cultural y la batalla de las ideas los medios de comunicación deben jugar un rol fundamental y China lo tiene claro. Ante la hegemonía discursiva occidental, China busca aportar una visión alternativa con una perspectiva del Sur Global».
“China sufre de críticas y falta de poder de la palabra ante el ecosistema medial del mundo. Lucha contra la hegemonía discursiva de los medios de comunicación occidentales, que dominan la narrativa global. Por eso el Presidente Xi Jinping ha señalado que tenemos que mejorar la comunicación internacional para equilibrar el poder de la palabra ante la dominación que presenta Estados Unidos a nivel comunicacional”, explicó He Beibei, la redactora jefa del Departamento de Edición de Nuevos Medios de CGTN, la cadena de televisión internacional de CMG, durante el primer Seminario para Profesionales del Sector Medios de Comunicación de Chile 2026, realizado en Beijing, reportó El Siglo.
CMG está integrada por 51 canales de televisión, 22 frecuencias de transmisión, en 85 idiomas, 25 aplicaciones, con corresponsalías en municipios y provincias regionales autónomas de China, y con presencia en 71 países.
“Es una tremenda red global de recopilación y edición de noticias, integrada por televisión, radio y los ‘nuevos medios’, que son las redes sociales. Podemos decir que es el grupo más grande de medios de todo el mundo”, dijo He Beibei.
En un discurso sobre el papel del conglomerado, su entonces presidente (en 2021), Shen Aixiong, justificó la gran apuesta colaborativa mediática de China, cuando señaló que «lamentablemente, con respecto a reportajes sobre China, algunos medios optan por el prejuicio y los rumores en vez de la justicia y la verdad. Se observa que estos errores o incluso retóricas absurdas no dejan de aparecer en las notas relacionadas con la lucha de China contra la epidemia, así como con cuestiones de Hong Kong y Xinjiang».
Shen exhortó a algunos medios occidentales «a que corrijan los prejuicios y distorsiones en sus reportajes sobre China, pidiéndoles que asuman sus responsabilidades como medios de comunicación y mejorar su profesionalismo».


