miércoles, septiembre 2, 2026

Del cobre a los data centers: la apuesta asiática y su cuello de botella eléctrico

Los anuncios luego de la gira asiática del presidente Noboa contemplan la instalación de data centers en territorio ecuatoriano. Una decisión polémica que varios países de América Latina por el impacto hídrico y el consumo eléctrico. ¿Cuáles son los riesgos?

Gustavo Isch

Por: Gustavo Isch

I. Lo que se dijo tras la gira asiática

Primero, un interés de Singapur en cuatro frentes: minería, renovables, centros de datos y minería de bitcóin. Segundo, un endurecimiento del trato a las mineras chinas: se les exigió construir su propia generación y transmisión —bajo la advertencia de que, de lo contrario, «se baja el breaker»— y operar sin mercurio. A ello se suma un reclamo de formalización sustentado en que hay operaciones con relaveras —los depósitos donde se acumulan los desechos del procesamiento del mineral— que funcionan sin los permisos correspondientes y que, en los registros oficiales, no declaran un solo trabajador, pese a estar en actividad. Tercero, ganancias comerciales concretas: liberación de contenedores camaroneros retenidos y apertura de mercado para arándano y aguacate, más hermanamientos Guayaquil-Shanghái y Santo Domingo-Chengdú.

El orden importa. Los resultados verificables pertenecen al comercio agrícola; los tecnológicos son intenciones sin monto, cronograma ni contraparte identificada. Esa asimetría es el eje de este análisis.

Data centers
El 23 de agosto del 2026, en Singapur, en el marco de su gira por Asia, el presidente Daniel Noboa mantuvo una reunión de trabajo con el Tharman Shanmugaratnam, presidente de Singapur, para fortalecer los vínculos entre Ecuador y Singapur y explorar nuevas oportunidades de cooperación, inversión y desarrollo.

II. La restricción que ningún anuncio menciona

Centros de datos y minería de criptomonedas comparten un rasgo: son cargas eléctricas continuas e inflexibles. La Agencia Internacional de Energía proyecta que el consumo mundial de data centers pase de 415 TWh en 2024 a unos 945 TWh en 2030. Ofrecer a Ecuador como destino de esa demanda choca con la contabilidad doméstica: el país arrastra un déficit estructural de generación firme y depende de compras a Colombia y de térmica arrendada para atravesar cada estiaje. Aquí la exigencia a las mineras chinas revela más de lo que aparenta. Pedirles que se autoabastezcan no es solo una medida de disciplina ambiental o fiscal: es el reconocimiento tácito de que el Estado no tiene energía excedente que vender. Si las minas y empresas privadas —consumidores relativamente pequeños— deben generar la suya, difícilmente un centro de datos de escala regional recibirá un trato distinto.

Con ello, el argumento competitivo se complica: Ecuador no ofrecería energía barata, sino la obligación de que el inversionista financie su propia infraestructura eléctrica, algo que Chile, Brasil o Paraguay no exigen. La mencionada exigencia a las mineras chinas no es una interpretación libre del autor: hay declaraciones directas y decretos concretos. El Decreto 32 publicado en el Registro Oficial, vigente desde el 18 de junio de 2025) obliga a 171 grandes consumidores eléctricos —identificados por su alta demanda— a construir su propia generación en un plazo de año y medio y a entregar sus excedentes al Estado. Entre esas empresas está Ecuacorriente, de capital chino, que opera la mina de cobre Mirador. Hay dos proyectos concretos en negociación por esto mismo: Cascabel (ahora de la china Jiangxi Copper) y Mirador (de Ecuacorriente, filial del grupo chino CRCC-Tongguan).

Aplicar a la economía digital el mismo manual que funcionó con la minería —abrir la puerta y esperar al capital— ignora que el capital no está obligado a venir al Ecuador.

III. Lo que sí está funcionando

Donde la política de atracción muestra frutos es en el sector extractivo. Las exportaciones mineras del primer trimestre de 2026 llegaron a USD 1.381,5 millones, un 65 % más que un año antes, con Fruta del Norte y Mirador aportando cerca de tres cuartas partes.

La inversión extranjera directa, IED, acompañó el movimiento. El capital llega, pero a las actividades que ya tenían ventaja comparativa. En el primer trimestre del 2025, la IED fue de USD 232,4 millones, y en el mismo periodo del 2026 fue de USD 431,5 millones. Casi el doble.

Conviene notar la diferencia de naturaleza entre ambos negocios. Una mina se instala donde está el mineral y acepta condiciones difíciles porque el recurso es inmovible. Un centro de datos, en cambio, es deslocalizable: elige entre países comparando tarifa eléctrica, confiabilidad, latencia, cables submarinos, seguridad jurídica y disponibilidad de técnicos. Ecuador compite bien en el primer juego y todavía mal en el segundo. Aplicar a la economía digital el mismo manual que funcionó con la minería —abrir la puerta y esperar al capital— ignora que aquí el capital no está obligado a venir.

IV. China: menos acreedor, más socio comercial

La relación cambió de naturaleza. La deuda con Pekín bajó de USD 8.144 millones en 2016 a USD 1.711 millones en mayo de 2026, del 32 % al 3,2 % del endeudamiento externo, según la métrica de deuda bilateral pura (es decir, sin incluir preventas petroleras). Esta cifra es coherente con datos del Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo, según los cuales, a mayo de 2026, Ecuador adeudaba en conjunto USD 1.710 millones a tres entidades: Eximbank, el Banco de Desarrollo de China (CDB) y el Banco de China. Cabe precisar que otras fuentes (Primicias, El Oriente) manejan una serie distinta, que sí incorpora las preventas petroleras, y que arroja un pico de USD 9.612 millones en 2016 y USD 2.215 millones a agosto de 2025. La diferencia entre ambas series no invalida la tendencia descendente, pero conviene tenerla presente al citar montos exactos.

V

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Actualmente se negocia con más autonomía —de ahí la advertencia de «bajar el breaker»— pero también con menos que ofrecer y menos acceso a crédito chino.

En el frente comercial, Ecuador exporta materias primas e importa manufacturas, y el saldo sigue negativo. Las aperturas de arándano y aguacate son valiosas, pero de magnitud modesta frente a esa brecha. El episodio de los contenedores camaroneros retenidos ilustra el punto de fondo: cuando un solo mercado concentra la demanda de un producto, un trámite sanitario o aduanero se convierte en un instrumento de presión.

De las 14 empresas camaroneras suspendidas por la Administración General de Aduanas de China (GACC), solo ocho recuperaron su habilitación, mientras seis permanecían suspendidas. La medida fue comunicada el 14 de agosto; la propia Cámara reconoció que continuaría las gestiones para lograr la restitución de las autorizaciones pendientes

En ese contexto, hablar de data centers y bitcóin cumple una función precisa: proyecta modernidad y futuro sin comprometer resultados medibles antes de los comicios. Y la firmeza frente a las mineras chinas —mercurio, relaveras (empleo no declarado en mineras)— responde al malestar social por la minería en zonas sensibles, permitiendo al gobierno defender la inversión extranjera y a la vez presentarse como su regulador exigente. Es una posición hábil, aunque tensa: la misma dureza que rinde votos puede enfriar decisiones de capital que maduran en años, no en meses.

 

Gustavo Isch

Gustavo Isch

Consultor político, experto en comunicación electoral y de gobierno. Docente de la Universidad Andina Simón Bolívar

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