Nuevos tiempos para el «socialcorreísmo». Este martes 2 de octubre de 2024 habrá cambio de engranajes en la Asamblea Nacional. El presidente Henry Kronfle, legislador socialcristiano, deja la conducción del Parlamento en manos de la correísta Viviana Veloz, para correr hacia Carondelet. Y Veloz, en enero, también dejará el Pleno para optar por la reelección como asambleísta.
Estos relevos implican desde ya un intenso lobby político para reemplazar la vicepresidencia que deja Veloz, pues quien ocupe esta dignidad presidirá el Parlamento mientras dure la campaña de las elecciones generales de 2025.

Y estos cambios activan, además, un efecto dominó en la correlación de fuerzas para replantear el Consejo de Administración Legislativa, integrado actualmente por Kronfle, Veloz, Eckener Recalde, del oficialista ADN; Esther Cuesta, de Revolución Ciudadana; Diego Matovelle, también oficialista; Alexandra Castillo, de Construye, y Jorge Acaiturri, también socialcristiano.
Está previsto que para esta tarde, con Veloz ya al frente de la Asamblea, se convoque a una sesión plenaria para el viernes, en la cual se presentarán mociones y luego ocurrirá la votación correspondiente para elegir al nuevo primer vicepresidente. En este caso se requieren 70 votos.
Las cartas del PSC y de Construye

Por lo pronto suenan dos nombres para ocupar esta dignidad: el del socialcristiano Otto Vera y el de Gabriel Bedón, jefe de la bancada de Construye, figura ya propuesta por este movimiento cuando se instaló el actual Legislativo, el 17 de noviembre de 2023.
“Más allá de los acuerdos a los que llegue el presidente saliente (Henry Kronfle), la dinámica de la Asamblea son los números, los votos y la mayoría consolidada para llegar a esos cargos”, expresó Jorge Peñafiel, asambleísta de Construye, este martes 1 de octubre, en un encuentro con medios.
De su parte, el socialcristiano Otto Vera considera que a su partido le corresponde ocupar la primera vicepresidencia, pese a que pasó de ser la segunda minoría a ser la tercera minoría del Legislativo, debido a los camisetazos que auspició el oficialista ADN. Además, el oficialista Eckener Recalde ocupa ya la segunda vicepresidencia.

Sobre la posibilidad de que su nombre sea mocionado, indicó a varios medios que “en teoría eso ya podría estar resuelto, pero oficialmente tienen que ser las autoridades de nuestro movimiento los que tienen que darlo a conocer. No me corresponde a mí”.
En todo caso, el voto del correísmo será decisivo y, por lo pronto, todo apunta a que se suscitarán «nuevas coincidencias» con el socialcristianismo. En tiempos de campaña, las diversas fuerzas políticas verán al oficialismo como una piñata a la cual caerle a palos, tanto en las calles como en la Asamblea.
Por ello, ni Construye pudiera contar con los votos del oficialismo para que Bedón ocupe la primera vicepresidencia del Legislativo, primero porque no alcanzan y segundo porque esas son sumas que más bien restan.
Nuevas chispas con el Ejecutivo
Con la correísta Viviana Veloz al frente de la Asamblea, la relación con el Gobierno se anticipa tensa. Por lo pronto, las brasas se mantienen encendidas por el proceso de juicio político contra la ministra del Interior, Mónica Palencia.
Otro punto de conflicto será la discusión legislativa sobre el pedido de licencia al cual está obligado constitucionalmente el presidente Daniel Noboa, para el tiempo de la campaña electoral: 5 de enero-6 de febrero de 2025, si es que hay una sola vuelta, lo cual, a este día luce imposible.
Como un apéndice de esta confrontación también pesa el trámite a la solicitud que control político que la vicepresidenta, Verónica Abad, sobre las acciones de las ministras de Trabajo, Ivonne Núñez, y de Relaciones Exteriores, Gabriela Sommerfeld.
Con esta agenda chispeante en los calendarios inmediatos, las propuestas de reforma parcial a la Constitución, planteadas por el Primer Mandatario, quizá pasen a segundo término, pues tales iniciativas surgen más como una iniciativa política del régimen para marcar la cancha y los tiempos de discusión nacional. Y el correísmo no dará micrófonos gratis a Noboa.
La gestión de Henry Kronfle
El legislador socialcristiano renuncia a la Presidencia de la Asamblea para inscribir su candidatura presidencial en compañía de su binomio y coidearia, Dayllana Passailaigue, quien también renuncia a su curul.
Su acto final como legisladores –y quizás el primero de campaña– fue presentar un proyecto de reforma parcial a la Constitución para que personas que hayan sido censurados políticamente por la Asamblea no puedan optar por cargos de elección popular.

María de Lourde Alarcón, asambleísta alterna de Kronfle, asumirá su curul, mas no el espacio que deja en el Consejo de Administración Legislativa. La reorganización del ente rector del Legislativo ocurrirá hasta el próximo viernes.
Kronfle deja el Parlamento con una imagen a medio camino entre ser visto como un aliado insospechado del Gobierno y ser identificado como la autoridad del Primer Poder del Estado bajo cuya gestión se aprobaron 28 leyes, principalmente las más urgentes para el Ejecutivo en materia fiscal, y haber conducido a la censura política de seis exfuncionarios públicos.
Andrés Jaramillo, especialista en comunicación política, escribió en sus redes una reflexión sobre el trabajo de Kronfle. En el arranque de la actual Legislatura propició un ambiente político pertinente –dice el analista– para aprobar leyes que hubieran sido impensables en condiciones normales, como las económicas.
Asimismo, según Jaramillo, Kronfle “permitió que la percepción en torno a la Asamblea, como institución, no caiga más. Los golpes de negatividad se enfocaron en mesas donde el conflicto entre correísmo y oficialismo se ha vuelto más evidente”. Y sí: hasta ahora se escuchan los gritos y golpes de mesa en la Comisión de Fiscalización.
