La tercera de las diez demandas que la Conaie hace al gobierno de Guillermo Lasso llamó la atención de productores y exportadores de flores. Esta demanda dice: «Precios justos en los productos del campo: leche, arroz, banano, cebollas, abonos, papás, choclos, tomate y más; no al cobro de regalías en las flores. Para que millones de campesinos pequeños y medianos productores puedan tener garantía de sustentación y continúen produciendo».
En sus chats de Whatsapp, empresarios de las flores hicieron circular un mensaje donde recordaron lo que pasó en octubre del 2019, cuando «los indígenas y sus compinches causaron enormes pérdidas a las empresas floricultoras. Incluso, más allá de los destrozos a las instalaciones hasta degollaron a un conductor de un camión floricola. El hombre se salvó de milagro».
Y explican la razón de esta solicitud de la Conaie: «esta solicitud tiene una razón muy lógica: hay aproximadamente más de 500 hectáreas de cultivos floricolas piratas e informales de gentes, dicen los floricultores, relacionadas con grupos indígenas. No solo que no pagan regalías pues roban las yemas de variedades a las plantaciones formales, si no que no pagan salarios dignos, no aportan al IESS, no pagan impuestos y no cumplen con ninguna medida medio ambiental».
Los cultivos piratas tienen invernaderos desde media hectárea hasta dos hectáreas, denuncian los floricultores. Y afirman que los «informales» venden a compañías locales que les compran su producción. «También hay cooperativas que se dedicaban a vender esas rosas piratas a Rusia. También comprar insumos robados a las plantaciones formales como fertilizantes, plásticos, etc».
Este medio ha pedido al dirigente de la Conaie, Agustín Cachipuedo, una respuesta o explicación al respecto, pero esta aún no ha llegado.
