lunes, abril 20, 2026
Ideas
Alfredo Espinosa Rodríguez

Alfredo Espinosa Rodríguez

Magíster en Estudios Latinoamericanos, mención Política y Cultura. Licenciado en Comunicación Social. Analista político, experto electoral.

Noboa y su pasantía autoritaria de 365 días

El indecoroso micro Estado de propaganda tiene como abanderados a opinólogos y reporteros que todos los días lavan la cara al gobierno, mediatizando la falsa polarización entre el presidente/candidato y el correísmo.

Siete de cada diez afirmaciones del Gobierno de Daniel Noboa son falsas, engañosas y carentes de contexto, según reporta el último factcheck periodístico de Lupa Media, cuyo informe demuestra que, en su primer año de gestión, la mentira y la imprecisión fueron narrativas institucionalizadas por el presidente/candidato como parte del repertorio electoral que usa para permanecer en Carondelet los próximos cuatro años. Desde esta lógica —anclada en la imitación autoritaria, el plagio de ideas y obras, y la complacencia mediocre— los 365 días del régimen de Noboa se resumen en esto: una administración pública de nula planificación e inexistente base social por fuera de los likes de TikTok, que, pese a ello, se piensa así misma y se vende ante la opinión pública como hacedora de “milagros” que superan más de cuatro décadas de democracia imperfecta con todos sus presidentes incluidos. Aunque la realidad da cuenta de que el Presidente de la República no es más que un simple corta cintas de las obras que iniciaron Rafael Correa y Guillermo Lasso.

Esta venta indiscriminada de humo se encuentra plagada de inexactitudes en torno a los supuestos resultados positivos del famoso combate a la narco-delincuencia organizada, que cada día se hace presente con asesinatos, robos y secuestros extorsivos; con un amplio desborde de impavidez y negligencia para atenuar la crisis energética que afronta el Ecuador, cuyas pérdidas —en dos meses de apagones— no solo superan los USD 7500 millones, sino que además han pauperizado la calidad de vida de los ciudadanos; un absoluto irrespeto a la democracia, el Estado de Derecho y los Derechos Humanos, al hacer que el aparato estatal hostigue y anule -con una suspensión administrativa- a la vicepresidenta Verónica Abad, para que no pueda ejercer la Presidencia de la República cuando Noboa haga oficialmente campaña; y, el indecoroso micro Estado de propaganda que tiene como abanderados a opinólogos y reporteros que todos los días le lavan la cara al gobierno, mediatizando la falsa polarización entre el presidente/candidato y el correísmo, con quien paradójicamente tuvo un pacto desde su primer día de gestión en Carondelet.

Y claro, para frenar este aluvión de cuestionamientos ciudadanos, indigeribles para el ego de Daniel Noboa, su equipo asesor recurrió a la vieja y confiable demagogia, pero también al asistencialismo clientelar —operado en territorio a través de las brigadas médicas dirigidas por su madre, Anabella Azin, quien encabeza la lista de legisladores nacionales de su tienda electoral (ADN)— y, por supuesto, a las cifras que arrojan ciertas empresas encuestadoras que hace un año atrás no lo tenían en el radar de sus investigaciones como opción electoral y que ahora, con las mismas herramientas técnicas y metodológicas, le asignan un modesto empate técnico frente al correísmo.

¿No será acaso que, las publicaciones de algunas encuestadoras en momentos de crítica al Gobierno Nacional intentan posicionar en los electores la imagen de un presidente fuerte que, bajo el síndrome del macho alfa puede continuar ad infinitum en su pasantía por Carondelet, y junto a ella, la imagen de un pueblo capaz de soportarlo todo, incluso su propia precarizaron? ¿A cambio de qué? ¿De que el correísmo no retorne al poder?

Votar en contra de y no a favor de, es un tremendo cheque en blanco que ha servido para que cualquier personaje se encarame en el poder alimentando el deseo aspiracional de una sociedad enraizada en el conformismo extremo y la baja autoestima, que se asimila adicta y encausable a los caprichos de cualquier cabecilla de manada.

¿Los ecuatorianos refrendarán en las urnas esta patología, el próximo 9 de febrero?

* Magíster en Estudios Latinoamericanos, mención Política y Cultura. Licenciado en Comunicación Social. Analista político, experto electoral.

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