domingo, abril 26, 2026
Ideas
Milton Castillo

Milton Castillo

Abogado, ex defensor del Pueblo y de la Naturaleza de Galápagos.

La semiótica de la toga: dignidad frente al servilismo

La sentencia de habeas data a favor de Villacís, otorgada por la jueza Viviana Pila, en un ambiente de evidente presión política al más puro estilo correísta, es una verdadera manifestación de valentía. Me recordó algo olvidado en el país: que la justicia no debe inclinarse ante el poder, sino ante la verdad, la ley y la Constitución.

La justicia ecuatoriana vive en un temblor constante. Cada gobierno, cada Consejo de Participación Ciudadana ha querido moldearla como arcilla servil, imponiendo ternas, presionando nombramientos, manipulando sentencias. Jueces que se sienten impunes, que nunca han sido evaluados y que garantizan su estancia sirviendo al poder. El paso de Mario Godoy por el Consejo de la Judicatura dejó cicatrices profundas: presión a los jueces, vínculos con el crimen organizado y la independencia judicial convertida en una quimera.

Hoy, el actual presidente de la Corte Nacional de Justicia (CNJ) reedita la historia, dejándose pasar la mano por el lomo —con todo y toga— por intereses políticos, enviando una terna al CPCCS en actitud sumisa para tomarse, en mojigato asalto, la presidencia del Consejo de la Judicatura con algún ungido obediente.

Además, no se da por enterado el Presidente de la CNJ que existe una sentencia que ordena corregir la actuación arbitraria del Ministerio del Trabajo sobre Alexandra Villacís, cuyos datos fueron manipulados para impedirle reemplazar en la Presidencia del Consejo al censurado Godoy. Debía inhibirse de nombrar ninguna terna porque en derecho público, lo que no está escrito está negado. Sin embargo, no pudo o no quiso decir que no.

En este sendero encementado de intereses deshonestos, resalta cual flor de taraxaco entre grietas, la jueza Viviana Pila. Ella no solo dictó de forma valiente la sentencia de habeas data favorable a la Dra. Villacís, sino que tiene un antecedente que es de toda justicia reconocer.

En el año 2022 ante una acción de protección a favor de iguanas de Galápagos —traficadas a vista y paciencia de autoridades y ONG’s que medran del discurso conservacionista— dictó una sentencia que ordenó al Estado desplegar todas las acciones necesarias para protegerlas, con trascendencia internacional y sin precedentes en protección de especies. También ordenó capacitar a jueces sobre derechos de la naturaleza y al poder legislativo elaborar una ley de protección animal.

Esta sentencia hizo brillar a Ecuador en la COP20 de Samarcanda-Kasajistán en diciembre de 2025 porque, ordenado por esta sentencia, el país propuso y logró que los 185 países firmantes del CITES votaran en unanimidad para elevar la protección de las iguanas únicas del Ecuador, para que ya no puedan seguir siendo comercializadas en ninguna parte del mundo como lo venían siendo de forma grotesca, sobre todo las iguanas rosadas que son de una belleza y delicadeza especialísimas.

La sentencia de habeas data a favor de Villacís, en un ambiente de evidente presión política al más puro estilo correísta —cuando se ordenaba a jueces no atender acciones constitucionales desfavorables al Estado— es una verdadera manifestación de valentía. Me recordó algo olvidado en el país: que la justicia no debe inclinarse ante el poder, sino ante la verdad y la Constitución.

En tiempos de servilismo, Viviana Pila se levanta como símbolo de dignidad judicial. Los ciudadanos y abogados tenemos la obligación de salir en su defensa si la hostigan.

En la etapa de cumplimiento de la sentencia, la jueza Pila, a la luz del art. 21 de la LOGJCC y de la doctrina vinculante fijada por las Sentencias 103-21-IS/22 y  38-19-IS/22 de la Corte Constitucional, bien podría llamar a audiencia para garantizar su ejecución integral, inclusive citando al Presidente de la Corte Nacional, cuya actuación al remitir ternas desconociendo lo resuelto configura un abierto desacato. La supremacía constitucional exige restituir el imperio del fallo, inclusive por sobre el indigno Presidente de la Corte Nacional.

 

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