sábado, mayo 9, 2026
Ideas
Rodrigo Tenorio Ambrossi

Rodrigo Tenorio Ambrossi

Doctor en Psicología Clínica, licenciado en filosofía y escritor.

La ética del bien robar o los maestros de la corrupción

Las palabras de la asambleísta nos conducen de la mano a la perenne consigna de Correa: hay que tener las manos limpias y los corazones ardientes de dinero mal habido y también de maldad. Sin embargo, debemos aparecer siempre honorable e incluso santos.

Y   a que vas a robar, roba bien. La escucho, y la memoria me lleva inmediatamente a Hitch, el especialista en construir frases originales que dan cuenta de ciertas circunstancias de la vida. Pero no. No pertenece a Hitch sino a una asambleísta de la región oriental. 

Hitch: No inventes, no engañes, no robes ni bebas. Pero si inventas, invéntate un mundo mejor; si engañas, engáñale a la muerte. Si robas, róbate un corazón y si bebes, bébete los mejores momentos de tu vida. 

Pero la asambleísta Cerda tiene toda la razón: hay que robar de tal manera que nadie se dé cuenta. Hay que robar bien y siempre todo lo que se pueda. También es necesario esconder lo robado para que nadie lo encuentre, nunca jamás. El poder provee de oportunidades calvas. 

La asambleísta solo quiere ser lógica: hagas lo que hagas, hazlo siempre bien. Se perfecto en el bien y en el mal, en dar la vida o la muerte, en el abrazo de amor o en la puñalada traicionera.

Si haces el mal, debes hacerlo de tal maneara que, pese a ello, aparezcas con las manos limpias, siempre, perennemente. Porque si eres vil debes aparecer siempre honesto. 

Las palabras de la asambleísta nos conducen de la mano a la perenne consigna de Correa: hay que tener las manos limpias y los corazones ardientes de dinero mal habido y también de maldad. Sin embargo, debemos aparecer siempre honorable e incluso santos. No hay que dejar de hablar de los derechos de pobres, pero no se debe perder la oportunidad de sacarle todo el jugo a los contratos, grandes y pequeños. 

No, no es cierto que el vivo viva del tonto y el tonto de su trabajo. Ni que el embuste sea la mejor virtud del político. 

Hitch: Ser honrado tal como anda el mundo, equivale a ser un hombre escogido entre diez mil.

La asambleísta, que debería ser modelo de honorabilidad y dar ejemplo de ética a sus electores, se presenta como la gran maestra del mal en sí mismo y del mal de la corrupción. Por ende, quiere que sus seguidores, el pueblo indígena oriental, sean adecuadamente corruptos.

La asambleísta, que debería ser modelo de honorabilidad y dar ejemplo de ética a sus electores, se presenta como la gran maestra del mal en sí mismo y del mal de la corrupción. Por ende, quiere que sus seguidores, el pueblo indígena oriental, sean adecuadamente corruptos.

Día tras día, tanto nacional como internacionalmente, se evidencian de forma patética los actos de corrupción realizados en estos últimos 15 años. El presidente Moreno, honestamente, se calló, no dijo absolutamente nada. ¿Cómo investigar a quienes formaron parte, como él mismo, del grupo correísta, ¿Cómo decir algo, cómo investigar, delatar y perseguir a los corruptos del correato del cual fue parte activa, y a los suyos propios? Lo de su primer vicepresidente no fue un acto heroico sino una estrategia para alejar la sombra de Correa.

La asambleísta tiene toda la razón. Hay que saber hacer el mal de tal manera que, primero, nadie repare en ello. Segundo, que el culpable nunca aparezca. Tercero, que el ladrón sea tan listo que no solo no deje rastro alguno de su maldad, sino que además y sobre todo se presente ante la sociedad como modelo de honorabilidad a toda prueba. Es decir, debe tener las manos limpias, aunque en verdad estén más sucias que un muladar.

Hitch: No puedes usar lo que no tienes: si eres tímido, sé tímido. 

Posiblemente, nunca se haya robado tanto y de tantas maneras como en estos últimos quince años. El que no cesaba de hablar de las manos limpias y los corazones ardientes no era precisamente un mentiroso sino un actor, un malabarista profesional que mantiene fascinado a su público con sus trucos y juegos de lenguaje para distraer la atención, para que nadie se percate de que, mientras el bufón actúa, sus cómplices se llevaban el país en andas.

Hitch: No inventes, no engañes, no robes ni bebas; pero si inventas, invéntate un mundo mejor; si engañas, engáñale a la muerte; si robas, róbate un corazón y si bebes, bébete los mejores momentos de tu vida.

Ser honesto resulta mucho más sencillo que ser corrupto. La corrupción hace referencia a una construcción perversa que se caracterice por una doble razón lingüística y moral. Por una parte, que se predique y ensalce sin cesar la honradez y la honorabilidad. Y que, por otra, se actúe desde un sistema inmoral perfectamente armado de tal manera que todo acontecer aparezca no sólo lógico sino absolutamente recto. 

Los de las manos limpias y los corazones ardientes fueron listos. Su “metida de las manos en la justicia” constituyó el acto más inteligentemente perverso de correato. Sus efectos seguirán sintiéndose por mucho tiempo más. 

¿Qué hace en la Asamblea una asambleísta que, muy convencida, enseña a propios y extraños, que, una vez que se ha decidido robar, es preciso hacerlo bien, inteligentemente bien para no ser descubiertos por la justicia?

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