domingo, mayo 3, 2026
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Juan Cuvi

Juan Cuvi

Master en Desarrollo Local. Director de la Fundación Donum, Cuenca. Exdirigente de Alfaro Vive Carajo.

Inteligencia artificial y delirios políticos

La manipulación digital está alcanzando tales extremos que nos arrastra a perder el sentido de la realidad. De la tradicional demagogia como arte para crear expectativas colectivas sin asidero real, estamos pasando a la imposición de la ficción.

La política corre el riesgo de ingresar en el peligroso terreno de los universos paralelos. La manipulación digital está alcanzando tales extremos que nos arrastra a perder el sentido de la realidad. De la tradicional demagogia como arte para crear expectativas colectivas sin asidero real, estamos pasando a la imposición de la ficción. La inteligencia artificial es, de largo, mucho más convincente y efectiva que todas las técnicas de manipulación de la información que hemos conocido. Al lado de lo que vivimos hoy, Goebbels queda como niño de pecho.

Los últimos años han sido pródigos en la saturación virtual del espacio público. Lo que Daniel Noboa y Luisa González gastaron en redes sociales durante la última campaña electoral supera ampliamente los presupuestos de las campañas convencionales. Y la clave de los mensajes fueron informaciones estridentes tanto a favor como en contra. Los contenidos oscilaron entre las alabanzas exageradas y las mentiras contumaces.

El próximo capítulo de esta tendencia será atribuirle a la inteligencia artificial la supuesta invención de información incómoda o degradable para una figura o fuerza política. Cualquier imagen o audio será impugnado por dudoso, incluso si es verídico. Y hasta que se compruebe su autenticidad, el impacto inicial habrá provocado distorsiones irremediables.

Augusto Verduga, el exconsejero del CPCCS hoy prófugo de la justicia, declaró hace unos días que los chats encontrados en su celular han sido creados con inteligencia artificial, a pesar de que sus propios conmilitones lo cuestionaron por no haberlos eliminado a tiempo. Toca preguntarse si sus declaraciones no son también atribuibles a la inteligencia artificial, con lo cual todos terminaremos volviéndonos locos.

En esa misma tónica delirante, Rafael Correa denunció un mega fraude electoral que se habría perpetrado utilizado un sistema importando desde el futuro. La teoría de la transmisión de tinta solo cabe en una película de ciencia ficción. Sin embargo, el expresidente pretende amplificarla a nivel internacional a pesar del ridículo que implica. Claro, con la manipulación virtual que permite la tecnología actual hasta el ridículo puede ser convertido en virtud. Basta ver la imagen de la copresidenta Murillo en Nicaragua para confirmar esta aberración.

Los dos casos expuestos no son los únicos, pero por su extremo patetismo nos sirven de ejemplo. En realidad, nos permiten formularnos una pregunta que trascienda las vicisitudes de nuestra política criolla: ¿cómo registramos la realidad en el mundo actual?

Las telecomunicaciones fueron un fenómeno que sacudió la forma de acceder a información en la sociedad moderna. Todos podíamos enterarnos de un acontecimiento en forma inmediata y simultánea, inclusiva a pesar de la eventualidad de que esa información pudiera estar sesgada. Consultar dos o tres fuentes nos servía para descartar omisiones o adulteraciones y armar un criterio consistente.

Hoy, esa posibilidad está siendo demolida por la inteligencia artificial, sobre todo en un campo tan mediático, versátil y dinámico como la política. El autoritarismo y la corrupción están de plácemes, porque es en sus predios donde la tergiversación de la verdad da frutos.

 

Abril 29, 2025

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