Cuando escuché de una alta autoridad que se había postergado el control policial y militar a La Regional, dentro de la última ofensiva contra las bandas, me surgió una duda. Me pregunté por qué dejaron a José Macías Villamar, alias Fito, el peligroso delincuente, sin hacerlo lucir en calzoncillos y atado de manos, boca abajo, como los demás.
La justificación de la alta autoridad fue que ya inició el proceso electoral y que los uniformados estarían ocupados en eso.
Pero luego se dio otra información. Este temido delincuente consiguió algo que venía trabajando desde hace algunos meses: la reunificación de Los Choneros. Este delincuente hizo que las más grandes bandas del país vuelvan tomarse de la mano. Ahora están juntos R7, Águilas, Fatales, Tiguerones, los Choneros. Ellos sí alcanzaron la unidad. Estos criminales antes que los buenos ecuatorianos, los políticos que buscan un Ecuador próspero y combatir el crimen.
Este cambio, más la complicidad estatal al conocer la contaminación de varias instituciones, se convierte en un peligro enorme para el país.
Fernando, quien los enfrentaba con la palabra, no es la primera víctima, pero sí es la más transcendental. El crimen político de este laureado periodista y candidato a la Presidencia del país es un mensaje de que las mafias, sus financistas y sus protectores, son más fuertes. Silenciosas. Contundentes. Que tienen amigos en muchas oficinas importantes. Y que no le gusta que los señalen.
Pero esto, ya la misma historia de la humanidad nos dice, eso dura un tiempo. Corto o largo, pero un tiempo. Las personas buenas siempre son más y siempre un grupo les pierde el miedo.
Vendrán uniformados y autoridades que le pongan a ese delincuente en calzoncillos y atado de manos, boca abajo, como los demás. Y si se resiste, lo neutralizarán. A él, quien fue identificado por el propio Fernando como la persona que lo amenazó de muerte, o a cualquier pillo.
Fernando, quien los enfrentaba con la palabra, no es la primera víctima, pero sí es la más transcendental. El crimen político de este laureado periodista y candidato a la Presidencia del país es un mensaje de que las mafias, sus financistas y sus protectores, son más fuertes
Los medios internacionales han recogido sus palabras, lo han hecho más que los medios nacionales. En un video advirtió con claridad de dónde venían las amenazas en su contra.
Para él, Fito era un instrumento de la mafia política. Esto es lo que quedó grabado: “Del Cartel de Sinaloa, Alias Fito, en mi contra y en contra de mi equipo de campaña con una advertencia que, si sigo refiriéndome a él y su estructura, atacarán en mi contra o atentarán contra mi vida. Esto lo que hace es confirmar que nuestra propuesta de campaña afecta gravemente a sus estructuras criminales. Y aquí estoy dando la cara. No les tengo miedo. Veinte años me he jugado en el país en contra de estas estructuras delictivas y, reitero, no les tengo miedo. Y ratifico mi planteamiento de crear una cárcel de altísima seguridad. Que será de las primeras obras para trasladar a Fito y otros capos del narcotráfico, sicarios y criminales, a esta cárcel de máxima seguridad donde estarán aislados. De acuerdo con el parte policial, que conozco y que nos han pedido que guardemos los nombres de las personas que fueron abordadas por personas relacionadas con esta estructura narcodelictiva, la amenaza viene desde la ciudad de Manta. Por esta razón también yo exijo que se investigue quiénes están detrás del asesinato del exalcalde de Manta, Agustín Intriago. Los narcotraficantes y las mafias quieren tomarse el poder político del estado. Y, sin duda, no es Fito el que está atrás de esta amenaza, son las mafias políticas que están atrás de Fito los que están atrás de esta amenaza de mi candidatura. Por eso he pedido que se investiguen los vínculos de las mafias narcodelictivas con la Revolución Ciudadana”.
Las indagaciones, ahora con ayuda del FBI, determinarán quién o quiénes mataron a Fernando. Los que desaparecieron su cuerpo físico. Tal vez irán a la cárcel los autores intelectuales. Quizá veamos a Fito en calzoncillos y atado de manos, boca abajo, como los demás presos. Pero, pase lo que pase, no podrá, ninguno de los criminales, matar su legado, periodístico y político. Sus seguidores ya lo llaman el Presidente Eterno.
Como el mismo decía: les gané. Sí, les ganó para siempre.
*Esta columna de opinión se escribió 24 horas antes de la intervención militar en la cárcel Regional de Guayas.
