Termino de leer mi libro nocturno y como es temprano busco que hay en la plataforma de la pantalla. Aparece una serie sobre DEVO, el grupo musical ochentero de Akron. Los cinco chiflados del anuncio me recuerdan mi adolescencia y recuerdo cuando aparecieron estos junto a B 52. DEVO era una banda que a los 15 años nos atraía con su ritmo pegajoso, no era punk pero tampoco desnutrido new wave “popero”. Eran distintos a otras bandas similares como The Cars y Talking heads que llegaron luego a la conventual Quito de mediados de los 80. DEVO desentonaba y algunas estrofas de su inglés comprensible las cantábamos sin pasar la vergüenza de fingir conocer ese idioma como ocurría con otras canciones.
“Time for Fun” y “Whip it” nos ponían a bailar imitando los cómicos pasos de los robóticos de Ohio. Muy pronto, DEVO fue uno de los grupos favoritos de los jóvenes y sobre todo de los Disco móviles y sus DJ. Quiénes iniciaban con “Hello, this is DEVO, we would like to say” thigns go both ways”, la fiesta organizada por un curso de algún colegio femenino, en el salón de algún hotel del norte de la ciudad, para fondearse el paseo colectivo al finalizar el año escolar. “Exodo (u otro DJ) y un grupo de amigas te invitan a una noche de luz, sonido y color”, rezaban las pequeñas tarjetas que incluían EDDA (estricto derecho de admisión), que podía incluir devolución del dinero, si el padre de familia de la puerta no te consideraba “aceptable.”
DEVO también nos sorprendía con las portadas de sus discos. En uno, cada integrante de la banda tenía una papa por cuerpo. En los conciertos televisados usaban uniformes impermeables amarillos y tazones a modo de sombreros, o pelucas plásticas que emulaban el peinado de Ronald Reagan. Si en lo visual era estrámbotico, la satírica letra de las canciones se basaba en una filosofía: la Involución (DEVOlution). Sostenían que si bien la humanidad surgió hace miles de millones de años hasta llegar al homo sapiens, la sociedad occidental moderna de los años setenta y ochenta iba involucionando pues vivía en un optimismo ingenuo. Involución manifiesta en la estandardización, el conformismo y la normalización de la estupidez.
El ser humano involuciona, nos dice DEVO, desde comportamientos surgidos desde el dominio que ejerce una cultura de consumo masivo que le coarta su capacidad de pensar en forma lógica y sobre todo crítica. Si en los lejanos 80 del siglo pasado DEVO nos decían con el humor negro y la ironía de sus letras, que es demasiado tarde para la humanidad y que esta estaba en plena decadencia, sería interesante ver que opinan ahora Jerry Casale y Mark Mothersbaugh sus líderes, sobre esta sociedad, 25 años después del 2000, con humanos que no tan homo erectus que mira de frente al horizonte o al sol, y más bien individuos de cabeza gacha y con discreta joroba, que miran incansables la pantalla del adminículo que tienen en sus manos. Ese homo sapiens siglo XXI que desdeña del texto largo y profundo, pero se conforma con el post de red social, Facebook o X, el que cree a pie juntillas lo que le dice el mentiroso o vacuo mensaje visual de tik tok.
¿Qué pensarán los DEVO acerca de la realidad que vive su país donde no hay un estadista como el Jimmy Carter de su juventud sino un manipulador un oligarca patán del pelo naranja a cargo del gobierno?
La Devolution divesca, como no podía ser de otra manera, calza también en los ecuatorianos del siglo XXI que se conforman con un optimismo ingenuo y disfrutan de un autoengaño divertido, haciendo la vista gorda a una realidad fea y violenta. Que “comen el cuento” que les vende el poder, aunque tengan capacidades limitadas de llenar su vida desde lo productivo. Una sociedad que sueña con alcanzar el deseo inalcanzable de vivir como el oligarca gobernante que sueña tenar su posición social, que no logrará jamás. La involución divesca del Ecuador se muestra desde hace 17 años, al haber escogido gobiernos que en lugar de mejorar su calidad de vida la han empeorado, yendo de un prepotente a otro en el gobierno del país.
La involución puede darse en la coyuntura si se deja de lado la soberanía y la autónoma capacidad de gestión para escoger ser una semi colonia con bases militares que velan por los intereses de la metrópoli. Hay riesgo de involucionar en la democracia representativa, y en la paridad de género, si se escoge una reforma por la cual un varón, heterosexual, católico y bastante blanco, podría ser el único asambleísta provincial. Se puede involucionar si el Estado deja de garantizar los recursos para la participación electoral de los distintos segmentos sociales, con lo que podrán elegirse solo los puedan pagarse campañas millonarias, es decir, los plutócratas como el actual Presidente. Es muy posible que la involución concebida en el siglo pasado por la banda de Ohio se consolide en el Ecuador si sus pobladores eligen conculcar sus derechos sociales, ambientales, económicos y laborales, adquiridos en el 2008, si es que se alinean con una vacua promesa de cambio constitucional.
Las cuatro preguntas planteadas por el Presidente Noboa son una involución, un retroceso que va desde la indecisión al aplauso al cinismo del poder, tal como hace 50 años nos la planteaba DEVO en sus canciones.
El domingo 16 tu escoges involucionar o plantear mejoras a una Constitución que, con sus errores, garantiza derechos a las mayorías No escojas la involución.
El documental de DEVO lo pueden ver en Netflix.
