El comportamiento de la economía ecuatoriana para el año 2024 tiene un pronóstico poco optimista. El Fondo Monetario Internacional proyecta un crecimiento del PIB del 0,1% en tanto el Banco Mundial estima una variación porcentual de ese guarismo en 0,3%, apenas –en la región- por encima de Argentina que decrecerá en un -3,5% y de Haití que lo hará en un -1,8%.
Como se advierte, en uno y otro caso, hay un evidente estancamiento del aparato productivo nacional, aunque en términos reales existe un comportamiento negativo ya que ni siquiera se logra cubrir la tasa de crecimiento poblacional, lo cual implica que no hay expectativa de crecimiento sostenido de la economía y tampoco de la generación de empleo, lo cual tiene efectos cada vez más significativos en el aumento de la pobreza y el deterioro general de las condiciones de vida de la población.
No obstante, a pesar de la asfixia económica que soporta el país, el gobierno antes que generar condiciones favorables para estimular a la demanda agregada, es decir de suministrar oxígeno a un enfermo que no puede respirar por sí solo, particularmente con aquello del consumo (que aporta con alrededor del 80% del PIB total), adopta decisiones, en contravía, que claramente comprometen las posibilidades de crecimiento. Ayer, con el aumento del Impuesto al Valor Agregado (IVA) en 3 puntos porcentuales y, hoy, con la aplicación inminente de la eliminación del subsidio a las gasolinas, lo que derivará en una contracción aún más grande de la demanda, limitando con ello la posibilidad de expansión de la economía a través de ese círculo virtuoso que representa la respuesta de mercado: a una mayor demanda, mayor oferta, y con ello, generación de plazas de trabajo, fortalecimiento de la capacidad de compra de la población (vía salarios) y aumento del consumo (por medio de la demanda).
los subsidios deben estar orientados a específicos sectores de la población que lo requieren, es decir, focalizados, así como observar un carácter temporal, en tanto las condiciones que motivan su implementación puedan ser modificadas.
Por ello, resultan poco comprensible estas decisiones que adopta el oficialismo que, a todas luces, deja entrever que sus funcionarios viven en una burbuja, en una realidad paralela, a lo que diariamente el ecuatoriano promedio debe afrontar en las calles, atestadas de violencia, de inseguridad y desbordadas en pesimismo. Lo que importa cumplir no es con la gente sino con el acuerdo establecido con el FMI cuyo recetario neoliberal ya lo conoceos todos por sus devastadores resultados para los pueblos.
Hemos de coincidir que los subsidios, para evitar distorsiones, deben estar orientados a específicos sectores de la población que lo requieren, es decir, focalizados, así como observar un carácter temporal, en tanto las condiciones que motivan su implementación puedan ser modificadas. De otra manera, las subvenciones terminan ejerciendo una enorme presión sobre el Presupuesto General del Estado.
Pero un desmonte gradual de los subsidios, que en el caso de los combustibles asciende a los USD. 3.092 millones, debe ir acompañado de un efectivo y eficiente proceso de focalización hacia aquellos sectores que deben seguir recibiendo esta ayuda estatal, así como la implementación de acciones complementarias que permitan dar una respuesta integral al problema, lo cual pasa, en este caso, por el mejoramiento del sistema de transporte público (que podría ser un incentivo para dejar de utilizar el vehículo privado), la utilización cada vez más extendida de automotores eléctricos, generando los estímulos necesarios para que aquello suceda, así como la ampliación de refinerías locales que nos permita procesar los derivados, los cuales al momento se importan en algo más del 63% del total de la demanda interna de combustibles.
Como se advierte, el manejo de la economía requiere de conocimiento y de una enorme sensibilidad social que permita entender que los seres humanos no son una cifra, un frío número, sino ciudadanos con derechos a los que el estado y sus autoridades están obligados a hacerlos respetar.
@giovannicarrion
