miércoles, abril 29, 2026

Putin dijo que duraría dos semanas, pero esta guerra tiene más de mil días

Putin sabe que debe recuperar ese territorio perdido para tener más fuerza ante futuras negociaciones. Por eso necesita personal norcoreano muriendo, por la escasez de soldados propios y no puede distraer a sus batallones ya apostados y ganando terreno en Ucrania.

Por: Ugo Stornaiolo

Otra guerra con fecha de inicio, pero totalmente impredecible en su final es la que comenzó con la invasión rusa a Ucrania el 24 de febrero de 2022. Es decir, han pasado más de mil días y la situación en lugar de resolverse entró en una peligrosa escalada, que incluye el lanzamiento de misiles “de prueba” —según Vladimir Putin— desde Rusia a Ucrania, como respuesta a los que lanzó este país, de fabricación británica o estadounidense y que pueden tener como resultado un agravamiento de la situación y las tensiones.

En noviembre se cumplieron mil días de guerra en territorio de Ucrania, mientras las necesidades de la población civil aumentan en medio de ataques que se intensifican, cuando se acerca un invierno que se prevé será bastante frío.

Desde el 24 de febrero de 2022, más de 39.000 civiles murieron o resultaron heridos y 10 millones de personas se exiliaron desde el territorio ucraniano. La ONU sigue haciendo llamados a la comunidad internacional para que se solidarice con el pueblo ucranio y siga apoyándolos, pero sin lograr que las resoluciones del consejo de seguridad que exigen un alto al fuego se cumplan.

Según datos de la ONU, alrededor de 12 mil civiles han muerto y unos 26 mil han resultado heridos desde febrero de 2022, con más de 3400 escuelas y hospitales dañados o destruidos y 10 millones de personas que huyeron de sus hogares.

Volker Türk

Para el Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk, han sido mil días “de dolor y sufrimiento sin sentido”, añadiendo que las violaciones de los derechos humanos están “a la orden del día”, tanto donde ocurren las hostilidades como en las zonas ocupadas. “La violencia debe cesar, por el bien del pueblo de Ucrania, del pueblo de Rusia y del mundo”, añadió Türk.

La cifra más preocupante: 16 niños mueren o resultan heridos semanalmente durante los enfrentamientos y lanzamientos de misiles de parte y parte. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) indicó que desde el inicio de la guerra murieron 659 niños y 1747 resultaron heridos. Los niños de la localidad del Donbass viven en un entorno de conflicto por más de 10 años.

Este será el tercer invierno en guerra. La directora general de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) sostiene que más de 14,6 millones de personas en toda Ucrania necesitan ayuda humanitaria urgente.

Desde agosto de 2024, unas 170 mil personas huyeron de sus hogares en el este del país, evacuadas de zonas donde se desarrollan intensos combates, sumándose a casi 3,6 millones que siguen desplazados dentro de Ucrania y más de 6,75 millones que salieron del país. En Europa, nueve de cada diez refugiados de Ucrania son mujeres y niños.

Este será el tercer invierno en guerra. La directora general de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) sostiene que más de 14,6 millones de personas en toda Ucrania necesitan ayuda humanitaria urgente, incluyendo desplazados internos, muchos de los cuales son mujeres, niños, ancianos y personas con discapacidad.

Con la llegada de la estación invernal, los ataques a la infraestructura energética de Ucrania -que diezmaron el 65% de la capacidad de generación del país- han dejado a las comunidades sin electricidad, calefacción o agua. Estos ataques continuaban en los días recientes.

Militares ucranianos de la brigada Azov encienden bengalas durante la ceremonia fúnebre de un camarada caído AP Photo/Evgeniy Maloletka

Las consecuencias de esta guerra

Ciudades bombardeadas, millones de refugiados, apoyo militar y nuevas sanciones: el ataque de Rusia contra Ucrania tiene efectos globales. Tras los rápidos avances del Ejército ruso, los ucranianos lograron que retrocedan, sobre todo, en la frontera norte.

Mientras tanto, en el sur, Ucrania también consiguió que el Ejército ruso se repliegue tras el río Dniéper, el más grande del país. En verano de 2024, el Ejército ucraniano incluso consiguió tener éxito al contraatacar en territorio ruso, en la provincia de Kursk. Ucrania tiene el apoyo parcial de partisanos paramilitares.

Sin embargo, algunas de las grandes zonas del este de Ucrania -Lugansk, Donetsk, Zaporiyia y Jersón-, siguen bajo control ruso. Moscú ya ocupó y se anexionó la península de Crimea en marzo de 2014. De todos modos, en el frente hay pocos movimientos en los últimos tiempos, porque se trata de una guerra de desgaste, según expertos militares.

La Unión Europea y otros aliados occidentales impusieron sanciones económicas a Rusia. Sin embargo, tras el golpe inicial en 2022, el producto interno bruto de la Federación de Rusia logró recuperarse por una economía de guerra y el apoyo de Pekín. Igual sucedió con la moneda nacional, el rublo, porque el extenso bloqueo de las importaciones de combustibles fósiles (gas natural, petróleo y carbón) de Rusia no logró el objetivo de reducir los ingresos por las exportaciones de Moscú.

Las empresas estatales rusas encontraron rápidamente compradores en China e India, entre otros países, mientras que los recursos mineros rusos acabaron en la UE, pese al embargo, por desvíos en terceros países. Por el reciente aumento de los precios, en particular del gas natural, Rusia logró manejar las pérdidas mejor de lo que esperaban los estados sancionadores.

Donald Trump anunció que reduciría la ayuda a Ucrania. Si esto ocurre, Ucrania sólo tendrá posibilidades de seguir defendiendose de Rusia si otros países mantienen o aumentan su ayuda.

La UE y la OTAN apoyaron a Ucrania no sólo con sanciones contra Rusia. Kiev también recibe ayuda económica, humanitaria y financiera. EE. UU. es el país que más apoyó a Ucrania. Según estimaciones, desde el inicio de la guerra el 24 de febrero de 2022 y fines de agosto de 2024, EE.UU. entregó ayuda por unos USD 90 mil millones que se agregan a los más de USD 105 mil millones otorgados por la Unión Europea, siendo el Reino Unido y Canadá los mayores donantes.

El recientemente elegido presidente estadounidense, Donald Trump, anunció en campaña electoral que reduciría la ayuda a Ucrania. Si esto ocurre, Ucrania sólo tendrá posibilidades de seguir defendiéndose de Rusia si otros países donantes mantienen o aumentan su ayuda.

Un hombre empuja su bicicleta entre escombros y vehículos militares rusos destruidos en una calle de Bucha, Ucrania, el 6 de abril de 2022. Foto: Chris McGrath / Getty Images

En el frente de guerra

En los más de mil días de la guerra de Ucrania con Rusia, que va ganando terreno en el este del país con un alto número de bajas y con las fuerzas ucranianas que buscan más soldados, se ha dado un cambio importante en el apoyo que reciben de EE.UU: utilizar los misiles ATACMS en territorio ruso. Estos misiles tienen unos 300 kilómetros de alcance. Ninguna fuente oficial se ha atribuido esta información.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, al respecto declaró que “el plan para reforzar a Ucrania es el Plan de la Victoria que he presentado a nuestros socios. Uno de los puntos clave es sobre las capacidades de largo alcance de nuestro Ejército. Los ataques no se hacen con palabras. Estas cosas no se anuncian. Los misiles hablan por sí solos y no hay duda de que lo harán”.

Sin embargo, el Kremlin acusa a EE.UU. de echar “leña al fuego” al autorizar a Ucrania usar misiles de largo alcance y anunció una escalada del conflicto lanzando misiles experimentales a territorio ucraniano y amenazando con atacar a cualquier país de la OTAN que autorice lanzamientos desde su territorio.

Aunque Rusia recuperó la iniciativa en el frente desde hace un año, no alcanzó los resultados esperados y tampoco lo logró la segunda contraofensiva ucraniana. Las fuerzas rusas no dejan de avanzar en el Donetsk, al este de Ucrania, aunque Moscú sigue lejos del objetivo de controlar todo el territorio ucraniano.

El principal logro de Rusia en los últimos meses fue la toma, a principios de octubre, de Vugledar, al sur de Donetsk. Desde allí las fuerzas del Kremlin empujan hacia el norte para rodear a las tropas ucranianas en el sur de Kurájove, que es junto a Pokrovsk el principal objetivo de la ofensiva rusa. Las fuerzas rusas lanzan al día unos cien ataques en Kurájove y Pokrovsk.

Las fuerzas rusas no dejan de avanzar en el Donetsk, al este de Ucrania, aunque Moscú sigue lejos del objetivo de controlar todo el territorio ucraniano.

Ucrania advierte de los planes rusos de activar una ofensiva también en la provincia suroriental de Zaporiyia, poniendo más presión sobre la línea defensiva de Kiev. Pero habría que ver si Rusia podría abrirse otro frente, además de los que ya tiene.

Según el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) de Washington, el Ejército ruso tomó 414 kilómetros cuadrados en octubre, su mayor conquista de territorio desde el verano de 2022. Aunque reconoce los avances rusos, Kiev insiste en que lo lograron sacrificando de miles de vidas humanas y materiales, y se aferra, como ocurre desde el segundo año de la guerra, a que el Kremlin se quede sin hombres y equipamiento para suplir las bajas. Por eso Kiev denunció la llegada de tropas provenientes de Corea del Norte, aliado del Kremlin, para mantener la ofensiva.

Los combates también siguen en la región rusa de Kursk, donde Kiev inició en agosto su operación transfronteriza más ambiciosa de la guerra y controla desde entonces parte del territorio. Tres meses después de que las tropas ucranianas cruzaran la frontera, el Ejército ruso aún no pudo expulsarlas de su territorio.

El conflicto se expande

En ese contexto, según informaciones de la inteligencia surcoreana, ucraniana y occidental, Putin aprobó el despliegue en esa región fronteriza de unos 10.000 soldados norcoreanos, posibilidad permitida por un acuerdo de asistencia mutua en caso de agresión firmado entre Moscú y Pyonyang.

El presidente ucraniano Zelenski confirmó “los primeros combates” de tropas ucranianas con soldados norcoreanos. Sin embargo, los analistas no creen que los inexpertos militares norcoreanos puedan modificar la suerte de la guerra en Kursk, donde las unidades ucranianas son fuertes y no han cedido terreno.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, estrecha la mano del líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, en una ceremonia de firma luego de las conversaciones bilaterales en Pyongyang, Corea del Norte, el 19 de junio de 2024. Kristina Kormilitsyna / Kremlin / Vía Reuters

Sin embargo, la participación de fuerzas extranjeras podría sentar un peligroso precedente de internacionalización de la contienda que podría posibilitar una presencia más activa de la OTAN. La operación ucraniana en Kursk buscaba distraer a Rusia de su campaña en el este de Ucrania y detener su ofensiva, lo que no ha sucedido. Pese a la difícil situación en el frente, la ayuda financiera, militar y humanitaria de la UE y el apoyo sin fisuras también de la OTAN explican la razón por la que Ucrania ha logrado frenar a Rusia en los mil días de combate.

Diplomáticos europeos señalan que ahora se debe apoyar más que nunca a Ucrania, en un momento de incertidumbre por el regreso del republicano Donald Trump a la Casa Blanca en enero.

Desde el inicio de la invasión rusa, la UE puso a disposición de Ucrania alrededor de USD  105  mil millones de ayuda financiera, humanitaria y militar, así como para atender las necesidades de los 4,3 millones de ucranianos que se acogieron a la protección temporal ofrecida.

La OTAN, por su parte, impulsó en su cumbre de Washington en julio un nuevo mando desde Alemania para coordinar la ayuda militar y las misiones internacionales de formación de soldados ucranianos, así como un apoyo militar a Ucrania por USD 42 mil millones para este año.

A los cientos de miles de bajas humanas rusas —la mayoría del interior del extenso país— se agregan sanciones internacionales que golpearon las finanzas de la nación.

En estos mil días —que Putin no esperaba que esta guerra dure tanto, pues creía que el ataque terminaría en cuestión de semanas— Rusia tiene alrededor de 730 mil soldados entre muertos y heridos; 369 aviones, 329 helicópteros y 9.382 tanques destruidos. También 19.092 vehículos blindados, 20.632 materiales de artillería, 999 sistemas de defensa aérea, 1.252 lanza cohetes móviles, 3.672 equipos especiales de comunicación y rastreo, 19.111 drones; 28 barcos y 29.548 camiones, que quedaron inutilizados, según el portal INFOBAE.

A los cientos de miles de bajas humanas rusas —la mayoría del interior del extenso país— se agregan sanciones internacionales que, si bien no causaron una fuerte crisis económica, sí golpearon las finanzas de una nación que pide favores para sostener sus números. Decenas de miles de millones de dólares están congelados en cuentas de bancos europeos.

En estos casi tres años, Putin recurrió a todo tipo de alianzas para completar sus arsenales: drones iraníes, tecnología china y misiles norcoreanos. Alianzas que rompieron el equilibrio que el mundo vivió hasta hace poco. También revivió viejos depósitos de la época de la Guerra Fría -con armas de esos tiempos- para mantener encendida su maquinaria militar.

Esta guerra ha sido cara para Putin. Tuvo que acudir a asistencia militar que podría molestar a su más importante socio: China, y tal es su debilidad que llegó a un acuerdo con la dictadura de Kim Jong-un para que 13 mil soldados norcoreanos combatan a las órdenes del Kremlin.

Putin sabe que debe recuperar ese territorio perdido para tener más fuerza ante futuras negociaciones. Por eso necesita personal norcoreano muriendo, por la escasez de soldados propios y no puede distraer a sus batallones ya apostados y ganando terreno en Ucrania. Tampoco puede reclutar más soldados. Su guerra, pese a los incontables costos, está en aparente punto muerto, lo que le favorece.

Por eso la decisión del presidente estadounidense Joe Biden de autorizar el uso del sistema de misiles ATACMS en suelo ruso puede demorar los planes de Moscú. Misiles con un alcance de 300 kilómetros, suficientes para lastimar bases aéreas y personal militar fuera del alcance del fuego enemigo. Desde esos lugares se alimenta los suministros del personal ruso y se ataca ciudades ucranianas.

Los norcoreanos pueden estar a merced de esas armas destructivas occidentales, lo que le daría tiempo a Ucrania también en Kursk. ¿Cambiará el destino de la guerra? Es difícil, pero Volodimir Zelensky podría tener más herramientas para negociar. Otro factor para anotar es si Kim Jong-Un tendrá una excusa para atacar Corea del Sur si sus combatientes reciben fuego norteamericano. Esta guerra podría durar más de mil días. Pero la duda es si se ampliarán estos combates más allá de las fronteras europeas.

Ugo Stornaiolo

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