Elecciones generales 2025: participación, sinónimo de dispersión
En las elecciones generales programadas para el 9 de febrero del 2025, en Ecuador, los electores deberán escoger al presidente y al vicepresidente del país entre 16 binomios. Así también se elegirán 151 asambleístas, que incluyen 15 representantes nacionales, 130 provinciales, y 6 del exterior. En este proceso se llevará a cabo de manera simultánea las elecciones para el Parlamento Andino. Hasta el 2 de octubre se inscribieron 2302 candidatos para la Asamblea. Al menos 47 asambleístas actuales buscan la reelección. Participarán un total de 463 listas de candidatos a asambleístas provinciales y por circunscripción. Además, se han inscrito 16 listas para asambleístas nacionales y 32 listas para asambleístas por el exterior. Hay quienes consideran a esta sobreabundancia una importante participación de diferentes partidos y alianzas políticas; miradas más críticas subrayan el declive y la atomización de la democracia ecuatoriana. El número de aspirantes podría variar (muy poco) una vez que se resuelvan impugnaciones a algunas candidaturas, por parte del CNE.
¿Cómo hacer campaña, sin que Verónica Abad o Viviana Veloz asuman la presidencia?
Es la pregunta que ronda en el país político. En el Ejecutivo se dice que hay varias opciones para elegir el camino a seguir; “…los tiempos de Dios son perfectos”, dice el ministro de Gobierno. La retórica religiosa sugiere, entre líneas, que ya está tomada la decisión, pero como es costumbre del régimen, se anunciará buscando lograr el mayor efecto publicitario, para que opere como distractor en la opinión pública. La norma constitucional es taxativa, y estirar la ley a través de un procedimiento administrativo del Ministerio de Relaciones Laborales, reformado a medida para saltarse la Constitución e inhabilitar el derecho de Abad, es una opción que degrada aún más, la vapuleada democracia ecuatoriana. En el caso de que el presidente de la República deba pedir licencia para participar en una campaña electoral y el vicepresidente tampoco pueda asumir el cargo de manera transitoria, la Constitución de la República del Ecuador prevé la sucesión temporal. Según el artículo 146, si ni el presidente ni el vicepresidente pueden ejercer sus funciones, la presidencia interina recaerá en el titular de la presidencia de la Asamblea Nacional. Actualmente, Viviana Veloz, militante de la Revolución Ciudadana RC5, es la flamante presidenta de la Asamblea Nacional, cargo al que llega tras la renuncia formal del socialcristiano Henry Kronfle, el 1 de octubre, pues al igual que Daniel Noboa, él también correrá como candidato para la presidencia de la república. Al parecer, a los socialcristianos no les incomoda haber cedido ese espacio de poder de manera definitiva, a la RC5, en el actual período legislativo. Sus razones tendrán… De no estar disponible tampoco el presidente de la Asamblea, la sucesión seguiría con el presidente de la Corte Nacional de Justicia, quien asumiría temporalmente la jefatura del Estado hasta que el presidente o vicepresidente puedan retomar sus funciones o se realicen nuevas elecciones en caso de ausencia definitiva. Estas disposiciones están diseñadas para garantizar la continuidad en el liderazgo del Ejecutivo, respetando la jerarquía institucional del país.
El resultado de las elecciones generales del 2025 está empacado en cajas a medida. No hay ninguna tercera opción ni una tercera vía por fuera de los aspirantes a la presidencia. Si los ilusionistas de la política nacional no violentan la aritmética básica, debe producirse una segunda vuelta. La gran mayoría de fuerzas en disputa, básicamente apuntan a medrar capital para sus fines particulares, en las elecciones legislativas, y a participar de alianzas con quienes compitan en un balotaje. Con las excepciones de rigor, la política ecuatoriana se ha vuelto en un negocio muy rentable. Votar por el “mal menor” es cada vez más la única “tercera vía” para muchos electores.
Es claro que el gobierno ya sabe cómo y cuándo procederá para legitimar la campaña del candidato presidente, sin riesgos. Las semanas y meses que se avecinan vendrán con sobrecarga de publicidad en redes sociales, promesas, milagrosas epifanías y revelaciones para resolver lo que antes de la campaña electoral había sido el gran misterio oculto en las tinieblas del viejo reino. En política, suele pasar que “Los tiempos de Dios son perfectos” para quienes los miden en sus relojes y manejan los hilos del poder.
La economía no solo que no despega, como se perifoneaba con incauto optimismo desde fuentes oficiales; por el contrario, junto con la inseguridad es uno de los más sensibles anclajes de la gestión.
La economía en caída libre
En el tercer trimestre de 2024, la economía de Ecuador muestra varios indicadores preocupantes que reflejan una contracción económica significativa. El Producto Interno Bruto (PIB) del país decreció un 2,2% en comparación con el mismo período del año anterior. Este descenso fue impulsado principalmente por la ralentización en sectores clave como la construcción, que sufrió una caída del 17,2%. La construcción representa un componente importante de la formación bruta de capital fijo. Otros indicadores alarmantes incluyen una reducción del consumo de los hogares en un 2,2%, afectado por la menor demanda de productos como textiles, calzado, y una caída en servicios relacionados con el comercio, transporte, alojamiento, y alimentación. También se registró una disminución en el gasto público, con una contracción del 0,6% en la compra de bienes y servicios por parte del gobierno. A pesar de estos factores negativos, hubo algunos resultados positivos, especialmente en el sector exportador, con un crecimiento del 1,9% impulsado por mayores ventas de petróleo, camarón, cacao y productos pesqueros. (Ecuavisa, El Comercio, Revista Vistazo).
Sí a la inversión de calidad, transparente y equitativa
Según dos estudios de opinión pública difundidos los últimos días, el panorama nacional, desde la percepción ciudadana tomada en muestras representativas, con mínimos márgenes de error, es por decir lo menos bastante complejo, pero sumamente interesante. La empresa Imasen compartió data levantada antes de que inicien los nuevos apagones, ni los incendios del día 24 de septiembre en Quito; asimismo, circuló en redes sociales otra investigación levantada los días 21 y 22 de este mes -ya con apagones, pero antes de los incendios-. Aparentemente esta investigación es de autoría de la empresa Informe Confidencial, lamentablemente, al no tener la certeza de ello dada la manera en que se difundió, Reporte Global no va a comentarla en este espacio de análisis.
La economía ecuatoriana no solo que no despega, como se perifoneaba con incauto optimismo desde fuentes oficiales; por el contrario, junto con la inseguridad es uno de los más sensibles anclajes de la gestión que pueda desplegar quien triunfe en las elecciones generales del 2025. Claramente, como registran las respuestas de esta investigación, una sólida mayoría valora positivamente la inversión extranjera, está a favor de precautelar el medio ambiente, y considera indispensable garantizar la calidad de dicha inversión. Persistir en un modelo que contrae el consumo debido a la imposición de nuevos tributos, continuar endeudando al Ecuador con prestamistas internacionales, sin la certeza de que a corto y mediano plazo existan condiciones para que las urgentes inversiones lleguen al país, y lo que es más grave, sin contar con un sistema para garantizar la calidad de la inversión extranjera, conlleva varios riesgos; entre ellos:
Extracción indiscriminada de recursos y productos nacionales
Contaminación ambiental.
Desplazamiento y fragmentación social de comunidades asentadas en regiones donde se extraen recursos estratégicos.
Contratación de prestadores e inversionistas que estén vinculados directa o indirectamente con el sistema de lavados de activos que ya contamina la economía del Ecuador.
Competencia desleal o inequitativa con actores vitales del aparato productivo ecuatoriano, que no está en posibilidades de competir con naciones industrializadas, cuyas economías, capacidad de producción y tecnología son exponencialmente superiores.
Pérdida relativa (o parcial) de soberanía en la administración de sectores estratégicos.
Estos pocos ejemplos no son un pequeño inventario de agoreros presagios. La CEPAL y varias otras entidades internacionales, así como publicaciones absolutamente serias y verificadas, han dado cuenta en numerosas ocasiones de los riesgos e impactos concretos de tal modelo de administración gubernamental, sobre países abatidos por crisis económicas, ingobernabilidad y ausencia de políticas de Estado que precautelen el futuro de su sociedad. Es por ello que todo tratado de libre comercio y todo entendimiento entre países -sean cuales fueren- deben ser transparentes, legales y equitativos, velando decididamente por el beneficio nacional en condiciones justas y equitativas para cada uno de los asociados.
