El correísmo lleva ya un mes, entero e intenso, defendiendo su teoría del «megafraude» en la segunda vuelta de la elección presidencial, en una acción en la que, incluso, ha sumado apoyos de peritos de Colombia, España y México. A continuación, esto es lo que Plan V encontró sobre la tinta transferible, los papeles preparados y los esferos de la discordia.
Insistir en la teoría del «megafraude», no obstante, resulta más cómodo que enfrentar la autocrítica. Eso ocurre con el correísmo desde la noche del 13 de abril. Mejor dicho: eso ocurre con Rafael Correa, Luisa González, Andrés Arauz, Ricardo Patiño y un par de nombres más, porque en el grueso de esa militancia hay otras preocupaciones y aspiraciones más estratégicas, que seguir amplificando el eco de una historia que luce más como un recurso de victimización para impedir una desbandada de las bases de la Revolución Ciudadana hacia el oficialismo.
En pantalones cortos, el expresidente Correa, en entrevista con el medio La Contra, el pasado 9 de mayo, ya instaló su teoría de la tinta transferible por la cual la raya del elector a favor de Luisa González saltó, con pulso de cirujano, a la casilla del Presidente-candidato, Daniel Noboa. Pero no en sentido contrario.

Así, según el exmandatario, la Revolución Ciudadana perdió alrededor de 300.000 votos. No obstante, el actual Presidente se impuso a la candidata correísta, Luisa González, con 1’187.358 votos. González, además, apenas sumó algo más de 128.000 votos a los que obtuvo en la primera vuelta, el 9 de febrero.
En aquella entrevista con La Contra, Correa habló de tintas acuosas y papeles preparados, en alusión a antiguas técnicas, incluso anteriores a la era cristiana, en que los papiros reaccionaban al contacto con tintas que incluían sulfato ferroso. Al respecto, Plan V, en su espacio Mesa de Análisis, cotejó esa versión con ayuda de Manuel Jiménez, experto en restauración y conversación de bienes culturales.
«Cacasenos» que se burlan de la tinta saltarina

El núcleo duro del correísmo es, en todo caso, perseverante y el pasado 29 de mayo presentó una denuncia en Fiscalía, por presunto peculado. Carlos Bravo, abogado y exgerente de la AGD en el gobierno de Correa (julio de 2008 a julio de 2009), hizo el trámite, acompañado de algunos asambleístas del correísmo, entre ellos Héctor Rodríguez, exgerente de la empresa pública Yachay y recordado por mandar besos, de forma burlona, a Fernando Villavicencio, candidato presidencial asesinado el 9 de agosto de 2023.
Bravo dijo que se presentó la denuncia por peculado contra el Consejo Nacional Electoral (CNE) y la empresa adjudicataria del contrato para la provisión de los bolígrafos que estuvieron en las mesas receptoras de voto. “El CNE intentó comprar liebre y le dieron gato”, dijo, y tachó de cacasenos a quienes “se han burlado de la tinta que salta”.
Para el correísmo, en palabras de Bravo, la evidencia de su denuncia está principalmente en el informe pericial elaborado por Oscar Díaz Santana, fundador del Instituto Canario de Análisis Criminológico. Díaz Santana es un reputado analista forense en caligrafías, documentos y tintas. Su tesis doctoral de 2017 se basa precisamente en datación de tintas y su estudio sirvió de base para, entre otros casos, resolver el asesinato de una persona postrada por enfermedad, que en principio se abordó como un suicidio, pues junto al cadáver se encontró una carta de dicha persona en la cual hablaba de que se suicidaría.
El análisis de la tinta determinó que la carta era real, de autoría del asesinado, pero escrita en otra época en que, en efecto, había pensado en el suicidio (el portal The Conversation da mayores detalles del tema).
El Instituto Canario trabaja esencialmente bajo requerimientos de entidades del sistema judicial de la Comunidad Autónoma de Canarias, aunque también atiende pedidos particulares. El informe en cuestión fue elaborado a pedido de Diego Borja, excandidato vicepresidencial de la Revolución Ciudadana. Pero el primer contacto de Díaz Santana fue Richard Poveda Daza, experto en documentoscopia y fundador de Grafólogos Bogotá. En su hoja de vida se destaca, entre otras tareas, que fue coordinador en diversos procesos de revisión de documentos electorales para Gustavo Petro, cuando fungía como Alcalde de Bogotá.
Poveda Daza, a finales de abril, coordinó a un equipo técnico con especialistas de México y España, el cual empezó a revisar los elementos denunciados por el correísmo. Por aquellos días, Diego Borja había salido a Colombia, de madrugada, a visitar el santuario de la Virgen de Las Lajas y, según dijo en redes sociales, su intención era pasar el feriado de Semana Santa en el país vecino.
¿Qué concluyó Díaz Santana? Que en el proceso electoral del 13 de abril se usó dos tipos de tinta. Una de secado rápido y otra acuosa, de secado lento y que, incluso, puede transferirse al contacto con otros soportes, por ejemplo, al doblar la simétrica papeleta rosada de las votaciones de segunda vuelta en Ecuador.

Correa envió un esfero para la pericia
¿Con base en qué elementos se desarrolló la pericia? Con esferos de tinta negra y cuerpo transparente, con las iniciales CNE, enviados por Rafael Correa Delgado, Elisabeth Sáenz, Margarita Guerrero y Edy Morales, desde Bélgica, Alemania y España (Madrid y Murcia), respectivamente. El equipo forense advierte que se respetó la cadena de custodia (los esferos fueron enviados mediante agencias postales a la sede del Instituto en la calle Antonio de Viana No. 15, en Las Palmas de Gran Canaria).
Los esferos en cuestión, el “gato por liebre” en palabras del abogado denunciante, Carlos Bravo Macías, son de procedencia hindú, como los helicópteros Dhruv, y son de marca INKreible.

El trabajo encomendado al Instituto Canario incluía tres acciones. Primera: el análisis del diseño y de las propiedades físico-químicas de las papeletas de votación. Segunda: el análisis de la composición físico-química de las tintas de los esferos del CNE. Y tercera: determinar la vulnerabilidad para la existencia de alteraciones en las papeletas de votación, en virtud de los elementos incluidos en el paquete electoral utilizado por la junta receptora del voto.
El primer punto no se pudo cumplir, por obvias razones (el CNE es el custodio de todos los materiales electorales). Sin embargo, Díaz Santana dice al respecto: “Únicamente contamos con un video grabado en el proceso electoral en el que podemos ver una papeleta original afecta por un proceso de transferencia de tinta” (sic).



En el segundo punto se revisó la composición de las tintas y se evaluó sus trazos en papel mediante pruebas de cromatografía, espectroscopia y microscopia. En el informe pericial, en la página 13, se lee que los esferos de Correa y de Guerrero llegaron el 30 de abril, y los de Sáenz y Morales, el 5 y 7 de mayo, respectivamente.
En cambio, en las páginas 16 y 17, se lee que el análisis de los trazos de tinta de los esferos INKreible ocurrió el 2 y el 6 de abril de 2025, cuando las elecciones fueron el domingo 13 de abril. Solo de una muestra se indica que fue analizada el 5 de mayo pasado y corresponde al trazo de un esfero de tinta negra de marca BIC, procedente de España.
Otro detalle: en la página 13 se lee que el esfero enviado desde Bélgica llegó con la referencia, escrita en francés, «Bic para análisis». En la página 16 se lee que el esfero llegado de tierras belgas es INKreible.

Manual exprés para evitar un fraude electoral

Con respecto al tercer punto, en el informe se reitera que no se tuvo acceso a las papeletas de la segunda vuelta presidencial del domingo 13 de abril. Pero a manera de hipótesis, —“hipótesis técnica que precisa de comprobación accediendo a las papeletas de los votantes”—, el documento evoca, sin proponérselo, una suerte de manual exprés para prevenir un fraude electoral.
En rigor, entre las páginas 36 y 40 se enumera una serie de condiciones que un papel debe tener para que se produzca la transferencia de tinta de un punto a otro. De entrada, se requiere de la cooperación/complicidad de una persona que haga un trazo en un punto dado para que, al doblar dicho papel por la mitad, con orientación vertical, y luego de una larga presión con los dedos en el punto del trazo inicial, la tinta brinque al otro lado.
Pero no es tan fácil. Cada lado del papel —de una misma hoja de papel— debe presentar algunas intervenciones peculiares.
En el punto en el cual se hace el trazo inicial:
- El papel debiera ser poco absorbente: satinado (con un ligero barniz) o con semigloss (papel fotográfico semibrillante, de secado instantáneo).
- El papel debiera haber sido bañado con metabisulfito sódico para que la tinta desaparezca con el tiempo.
- El papel debe ser tratado en un ambiente más húmedo o cerrado al paso de oxígeno.
- El papel debe presentar un pH ligeramente ácido.
En el punto del mismo papel al cual se transfiere la tinta del trazo inicial:
- El papel debe ser más poroso o absorbente.
- El papel debe presentar un pH neutro o ligeramente alcalino.
- El papel no debe haber sido bañado con metabisulfito sódico.
- El papel debe ser tratado en un ambiente más seco o abierto a mayor contacto con el oxígeno.
En fin… Eso dice el informe pericial y en su única conclusión final se lee lo siguiente: “evidencia que se ha utilizado una tinta altamente transferible que puede marcar las casillas de ambos candidatos, lo que puede vulnerar el proceso electoral de recuento, todo ello favorecido por el diseño de las papeletas de votación, no descartando fraude por borrado espontáneo de una de las tintas de los candidatos hasta que puedan ser analizadas los originales de las papeletas de votación en condiciones de laboratorio forense, ya que se evidencia una grave vulnerabilidad de diseño, tanto en la formulación de la tinta como en la elección del papel y el formato de la papeleta”.
El equipo trinacional (Colombia, México y España) que se ha hecho eco de las denuncias de “megafraude” del correísmo sostiene que expuso en España, ante delegados de la Unión Europea, los principales hallazgos de la pericia realizada por el Instituto Canario.
Si la Misión de Observación Electoral de la Unión, desplegada a Ecuador, acoge o no las dudas sembradas por el documento pericial, se sabrá probablemente a mediados de junio, cuando presente su informe final sobre las elecciones generales de 2025.
Entre tanto, el informe preliminar fue claro: las votaciones del domingo 13 de abril constituyeron una “jornada electoral transparente y bien organizada que desmiente narrativas de fraude, pero con la necesidad de afrontar reformas”. Aquí puede leer el texto íntegro.

La pericia de Patiño

Quien conoce a Ricardo Patiño, antiguo multiministro del correísmo y actual asambleísta nacional, sabe que, en términos de lengua hay dos Ricardos. En temas en que se siente interpelado se muestra un Ricardo Patiño seco, cortante, de mirada en un punto fijo. La mayoría del tiempo se ve a un Ricardo Patiño locuaz, afable, bromista, hiperactivo, con un dialecto lleno de timbres y de risa fácil.
El 20 de mayo brindó una entrevista a Radio Majestad, en la cual, entre otros temas, habló de la tinta transferible y aportó un relato que, por la locuacidad del personaje y por la gravedad del contenido, Plan V transcribe textualmente.
Dicho relato da cuenta, según Patiño, de una supuesta reunión, entre el 5 o 6 de mayo, con Diana Atamaint, presidenta del CNE, uno de sus asesores, y el parlamentario andino por el correísmo, Virgilio Hernández.
Esta es la historia…
“Le fuimos a decir: Señora Atamaint, ¿por qué no se permite que se abran algunas urnas para revisar el contenido de ellas? Porque no podemos entender que nosotros hayamos perdido votos en términos absolutos. Eso no puede pasar.
‘No, yo no puedo hacerlo —la respuesta de ella—, porque eso es pensar que nosotros hemos aupado algún fraude.
Usted no pierde nada, antes bien se aprecia la transparencia. Además, si el presidente Noboa quiere demostrar a la sociedad que ganó con 11 puntos de diferencia, cuando empatamos en la primera vuelta, él debería ser el primero en pedir que se abran las urnas como nosotros lo pedimos en el 2017, cuando Lasso dijo que había ganado: ¡se abrieron 3.000 urnas!
Y no lo quiso hacer…
Y yo había llevado el bolígrafo que tiene la marca INKreible y producido en la India, y yo lo tenía ahí. Y yo digo: señora ¿por qué ustedes utilizaron estos bolígrafos, si aquí debía haberse usado los bolígrafos Bic, que todo el mundo conoce y que tienen un secado rápido, y usaron bolígrafos de secado lento, de tinta acuosa?
Ella le dijo a su asesor: présteme una hoja de papel y puso la hoja de papel enfrente suyo (sic). Y ella me dijo: préstame el bolígrafo. Lo tomó, cogió el papel que le dio su asesor y ella hizo una raya: le pasó el dedo y se le manchó todito el papel. ¡Se le manchó tooodito el papel!
Y dijo: ah, talvez es por la primera. E hizo otra raya y otra, y todas se le mancharon. Tooodito se lo mancharon (sic). Entonces cogió el papel, yo le dije: devuélvame la pluma, y entonces cortó ese papel en dos partes. Lo dobló, jejejejeeeee, como debía ser, lo rompió así y le dije: Presidenta, deme una partecita. Y yo lo puse aquí. Estábamos cerca.
Yo me quedo con el papel para tener la prueba de que el papel manchaba con el índice de ella (sic), con la huella dactilar de ella. Yo tenía la prueba y lo puse aquí (sic): cometí el error de no guardármelo en el bolsillo. Y me lo arranchó. Me lo arranchó.
Después de unos minutos de estar conversando, ella empezó a minar (sic), a caminar lo que estaba pasando (sic): ‘este señor va a decir lo que aquí pasó’. Y me lo arranchó. Se levantó, se estiró de una manera muy maleducada. Yo quise agarrarlo, pero me lo arranchó. Eso pasó. Y yo no miento”.

