sábado, mayo 2, 2026

Jombriel es el puente entre Noboa y González en los cierres de la campaña

Este jueves 10 concluye la campaña de segunda vuelta en Guayaquil. El artista del momento, Jombriel, estará tanto en el cierre de Daniel Noboa como en el de Luisa González. El Presidente-candidato llamó a convencer a los no convencidos. La figura del correísmo hizo una dura advertencia al CNE.

Redacción Plan V

Por: Redacción Plan V

Cumbia, reguetón, bullying y cartón… Y la sangre nueva, Jombriel, pa’ti y pa’mi. Este jueves 10 de abril concluye la campaña electoral en Guayaquil y, en teoría, se inicia una fase de silencio frente a la segunda vuelta de la elección presidencial de este domingo 13 de abril, día en que 13,7 millones de ecuatorianos escogerán a quien administrará el país hasta 2029.

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Jombriel (Jonathan Gabriel Cedeño) es el artista del momento y estará en los cierres de campaña de los dos candidatos, este jueves 10 en Guayaquil. Exponente del género urbano, nació en Esmeraldas hace 21 años. Foto: redes sociales del artista.

Como dato curioso, Daniel Noboa y Luisa González coincidirán en un hecho: ni los planes de gobierno, ni las promesas de unidad tendrán tanta expectativa como la participación del cantante esmeraldeño Jombriel, el exponente ecuatoriano de música urbana con cerca de 140 millones de reproducciones en Spotify. Los dos movimientos políticos incluyen al artista en sus agendas: Noboa, en el Coliseo Voltaire Paladines Polo, desde las 15:00, y Luisa González en el Malecón y 9 de Octubre, desde las 15:30.

La campaña 2025 pasará a la historia como uno de los ciclos políticos con amplísima acción proselitista en las redes sociales, lo cual incluyó también bulos, estrategias sostenidas de desinformación y una clara vulneración de normas, como el Código de la Niñez, y sin herramientas para poder controlar el millonario gasto publicitario en redes sociales. De esto precisamente se conversó este jueves 10 en el programa Mesa de análisis, de Plan V.

El correísmo señala con el dedo al CNE

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La lluvia no impidió que la millitancia del correísmo se reuniera en la calle Moromoro, junto al Estadio del Aucas, al sur de Quito, la tarde del miércoles 9. Foto: Redes sociales de Luisa González.

Luisa González, candidata presidencial por el correísmo, cerró su campaña en Quito, la lluviosa tarde de este miércoles 9, con una advertencia al Consejo Nacional Electoral: “Vamos a hacer respetar nuestro derecho a la democracia. Y si ese CNE no cumple con su trabajo y empieza a impedir que nuestros observadores, veedores, delegados de mesa hagan su trabajo, pues sabremos responderles, si es necesario, en las calles, porque este pueblo ya perdió el miedo: se levanta y exige sus derechos de pie”.

Fotos: Equipo de comunicación de Luisa González

Lo dicho no fue parte únicamente de la espontaneidad o del fragor del cierre de una campaña intensa. La advertencia de la presidenciable de la Revolución Ciudadana es consonante con la advertencia que el pasado martes 7 de abril también hiciera Andrés Arauz, secretario ejecutivo del movimiento. Son señalamientos frontales que desafían al ente rector electoral. Arauz, incluso, fue más lejos y arengó a “los soldados de la Patria”… En suma, una operación de bullying a los funcionarios del CNE y los miembros de las juntas electorales por parte de la plana mayor del correísmo.

González escogió el sur de Quito para cerrar sus días de proselitismo. Al inicio, una constante llovizna no impidió que más de 4.000 personas coparan los más de 200 metros de la calle Moromoro, límite norte del Estadio del Aucas. Pero cuando la candidata concluyó su discurso, de alrededor de 40 minutos, hubo mucha más concurrencia, casi el doble del inicio, para escuchar al cantante urbano Jombriel, el ecuatoriano, nacido en Esmeraldas, que se acerca a los 140 millones de reproducciones en Spotify. Por ello, la concurrencia se expandió hasta la avenida Rumichaca, lindero occidental del popular estadio.

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Lleno total en la calle Moromoro, junto al Estadio del Aucas, en el sur de Quito. Foto: redes sociales de Luisa González.

La candidata presidencial del correísmo lució jovial: jean, blusa abrigada celeste, reloj turquesa, el cabello recogido en coleta con liga blanca -no azul- y chompa del mismo color -blanca, no azul- con la iconografía: Amo a Quito. Su tono de voz discurrió por varias atmósferas: alegría, serenidad, humor, indignación y vehemente advertencia.

Foto: PlanV

Habló de la urgencia de cambiar las emociones que se viven en el país. Habló, por ejemplo, del amor y la esperanza como antídotos contra el odio y el miedo que experimentan los ecuatorianos: el miedo por la inseguridad, el desempleo. El miedo a ser juzgado por pensar distinto: duro flashback y bumerán a los años y humores oficiales que discurrieron entre 2007 y 2017…

Dijo también que esta transformación se cumplirá en unidad y, a la par, agradeció a las militancias de RETO, Centro Democrático, Pachakutik, Partido Socialista, Fenocin y otras organizaciones sociales por unirse a su propuesta. También expresó que varios sectores de derecha se han unido y reiteró que Jan Topic, hijo de Tomislav Topic y excandidato presidencial auspiciado por el PSC en 2023 y precandidato auspiciado por SUMA en 2025, será parte de su gobierno.

Hacia la mitad de la intervención, expresó que este proceso proselitista ha sido la campaña más sucia de la historia reciente. Y antes de descargar toda su indignación, hubo instante para el humor. Dijo, con una risa carrasposa, que con cada campaña electoral le inventan un novio nuevo y que lo más triste es que concluyó la de 2025 y no hay tal novio… En las primeras filas, una decena de simpatizantes levantaron y escondieron rápidamente sus manos.

Ahora sí: las uvas de la ira. Su diatriba fue puntualmente hacia lo que juzgó como un ataque machista de Erick Prince, mercenario de la firma estadounidense Blackwater -que actualmente aparece en el país en algunos operativos de seguridad de la fuerza pública-. Sostuvo que los agravios expresados por Prince no van contra ella, sino en contra su hijo de 11 años. Su pecado: ser hijo de una madre soltera que se ha atrevido a hacer política.

En la misma línea de crítica al Gobierno, dijo que ella, sentada en Carondelet, no se peleará con los gobernantes locales. Palabras más, palabras menos, dijo que cuando le quitan el Parque Samanes al alcalde Aquiles Álvarez o cuando no se entrega los trolebuses al alcalde Pabel Muñoz, Daniel Noboa no se está peleando con ellos sino que está dejando sin servicios a las personas que habitan en Guayaquil y Quito, respectivamente.

Para matizar este contrapunto, Luisa González también abrió el libro de sus memorias. Recordó que en sus primeros años de universidad debía levantarse a las 05:00 para ir a ganar un puesto en aulas de 150 alumnos. También dijo cuánto le duele el retraso del Gobierno con prestadores de salud, especialmente con quienes ofrecen sus servicios a pacientes con insuficiencia renal. Compartió que su padre debe hacerse diálisis tres veces por semana en el IESS y que sin esa atención moriría. Por ello, ofreció devolver los presupuestos a la educación y a la salud.

Al final, empuñó banderas de Ecuador y Quito, mientras en los parlantes y las dos pantallas gigantes instaladas en la calle Moromoro ya estallaba el grito emblemático de la música urbana: ¡¡¡una buuuullaaaaaaaaa!!! Era Jombriel y la gente se olvidó de sus polémicas letras y se puso a mover cuello, hombros y cadera. «Callado la someto para que ella como sea me siga, me monta la de bandida, maldita sucia suicida», se lee en uno de sus temas.

Mañana se repetirá el cartel en Guayaquil, desde las 15:30, en el Malecón y 9 de Octubre, con Luisa González, Jombriel, Gerardo Morán “El más querido” y otros artistas.

Noboa llamó a convencer a los no convencidos

CAMPAÑA 2025
14.000 personas en el Coliseo Rumiñahui y más de 2.000 en sus exteriores cargaron la figura del Presidente-candidato en cartón. Foto: Plan V.
Foto: PlanV
Foto: Luis Argüello. PlanV

Tres horas de espera para cuatro minutos de discurso, pero el público que abarrotó el coliseo Rumiñahui en Quito, con capacidad para 16.000 personas, y otras cientos de ellas que se quedaron por fuera, no dejaron de cantar, gritar, bailar, y agitar las linternas de sus celulares para mostrar su entusiasmo en el cierre de campaña de Daniel Noboa en la capital.

La entrada de Noboa en el escenario fue el punto más alto de esta jornada que fue convocada a las 15:00 del miércoles 9 de abril, pero que ya registraba el ingreso de cientos de personas desde el mediodía. La mayoría de estas llegaron temprano en un medio centenar de buses de transporte interprovincial, que se movilizaron con recursos propios desde varias provincias del país.

Foto: Luis Arguello. PlanV
Foto: Luis Argüello. PlanV

Al ritmo pegajoso del reguetonero esmeraldeño y archifamoso Waldokinc el Troyano, que tenía levantados y contoneándose a miles de fanáticos, el presidente Noboa hizo su entrada por detrás del gigantesco escenario con un trotecito rápido y tomó posesión del micrófono al ritmo del cantante mientras las luces y pequeños huracanes de papel brillante se esparcía por el ambiente. Cuando Noboa entró mostrando sus músculos debajo de una camiseta de manga corta color morado, el coliseo rugió unánimemente.

Noboa se veía fresco a pesar de un día agitado. El presidente-candidato había aprovechado el día de cierre de su campaña en la capital para pasar un momento por Carapungo, un barrio del norte de Quito, que pertenece a una de las parroquias más pobladas del país. Desde la mañana, sus seguidores se reunieron en los exteriores de un restaurante del sector, donde Noboa llegó hacia las 13:00 para almorzar con dirigentes barriales.

Vestido de blanco y con gafas de sol, el Mandatario ingresó rápidamente al lugar. Solo pudieron ingresar las personas que constaban en una lista. No hubo acceso a la prensa. La reunión duró unos 30 minutos. Durante ese encuentro, un contingente policial y militar resguardó el restaurante y cerró la vía a dos cuadras a la redonda. Militares subieron a la terrazas de una de las casas para vigilar el acto proselitista.

Coidearios de Noboa entregaron camisetas blancas y púrpuras a la gente, y pocos cartones con la imagen del Presidente. Un camión con un altoparlante se parqueó cerca al lugar y puso música de la campaña presidencial. Los seguidores del Mandatario esperaron afuera del restaurante. Al salir, Noboa solo se detuvo 30 segundos para saludar con las personas que estaban en la vía y en las casas aledañas antes de subirse al vehículo negro con vidrios polarizados que lo trasladaba. No dijo nada.

Los simpatizantes que se tomaron la zona del coliseo Rumiñahui esperaban, en cambio, un trato distinto. En las afueras del recinto deportivo, que pertenece a la Concentración Deportiva de Pichincha (el coliseo es un bien que se alquila), varias camionetas entregaban centenares de efigies de cartón de un estirado presidente Noboa ataviado con un terno oscuro y la banda presidencial. Además de las camisetas con los colores oficiales de la campaña. Esos mismos propietarios del cartón, que se convirtió en un ícono del mercadeo político, ingresaron al coliseo, donde agitaron sus muñecos al ritmo de la música en vivo que se presentó desde las 15:00.

Foto: Luis Argüello. PlanV

La agrupación de Juan José Meza, hijo del mítico Lizandro y su heredero musical, se mandó un concierto de más de 90 minutos sin alterar el ritmo de los dos acordeones tocados por Juanjo —que lucía un sombrero de los llanos colombianos— los vientos, la percusión y los coros. Senderito de amor, Cumbia caliente, La cumbia del amor, o Baracunátana recordaron al fallecido Lizandro y convirtió en entretenimiento la larga espera. Al final se sumó al proselitismo y la banda tocó El número siete, canción que coincide con el número de la lista del presidente Noboa.

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El presidente-candidato, Daniel Noboa, dio un brevísimo discurso en el Coliseo Rumiñahui. El domingo 13 será la batalla final -dijo- para evitar que la mafia gobierne Ecuador. Foto: redes sociales de Daniel Noboa.

Luego de la alta dosis de música colombiana aparecieron en el escenario cinco asambleístas electos por ADN, dos hombres y tres mujeres, y cada uno por unos dos minutos arengó a la multitud con expresiones como: ¿cómo vamos a votar este domingo? Algo reiterativo e ineficaz para los miles de simpatizantes que estaban ahí porque precisamente planean votar por Daniel Noboa este domingo. Esteban Torres (“o votamos por el bien o votamos por el mal”; “este es un presidente valiente”)  tuvo pocos aplausos en su arenga, aunque Andrés Castillo (“este domingo decidimos si seguimos en democracia o vamos a la dictadura” o “esto es la patria o la mafia”) fue más contundente y cosechó mayores aplausos aunque las frases fueran copiadas de los discursos de Fernando Villavicencio. El punto más alto luego de los asambleístas fue la presencia de María José Pinto, candidata a la vicepresidencia de la República e hija del magnate industrial quiteño Mauricio Pinto, quien fue recibida con una ovación por la multitud que, a su pedido, encendió la linterna de sus celulares. Y luego todos se retiraron del escenario, dominado eficientemente por dos animadores, un hombre y una mujer.

Luego de una fallida presentación de un grupo juvenil de reguetón, apareció en el escenario Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid e invitada como refuerzo extranjero por la campaña de Noboa. Fue recibida en silencio y sin embargo se mostró canchera. Tomó el micrófono para lanzar una serie de lugares comunes sin dejar de anunciar constantemente que “venimos de España”, atacó al socialismo bolivariano, puso como mal ejemplo a Venezuela, habló de luchar contra los narcos que quieren gobernar… Se retiró en medio de pocos pero corteses aplausos.

Cuando se acabaron los cortos discursos políticos y apareció Waldokinc el Troyano y su combo, el ánimo se elevó a las alturas. Miles de jóvenes corearon sus primeras canciones y se movieron al ritmo del golpeteo frenético. En la tercera interpretación del esmeraldeño apareció Lavinia Valbonesi, esposa del presidente, y la Primera Madre de la Nación y diputada más votada del país, Anabella Azín, ambas vestidas de blanco y escoltadas por numerosos agentes de seguridad. Pero ellas se quedaron discretamente a un lado del escenario para dar paso a Daniel Noboa que ingresó al tablado al ritmo de la música.

Noboa dijo tras los saludos que “estamos primeros”, pero llamó a los miles de presentes a empujar aun más a los vecinos que no estaban convencidos de votar por él. Instruyó a todos a lanzarse a los barrios y a las casas para convencer a los que no están convencidos. Y le dio un sino épico a la votación del domingo porque, dijo, esta será la votación más importante de la historia del país, de que la batalla final será este domingo y que no dejará que la mafia gobierne la Ecuador. Agitó una pequeña bandera patria y se retiró luego de hablar cuatro minutos exactamente.

Tras él salieron su esposa y su madre y una veintena de guardaespaldas, que se sumaron a las decenas de soldados armados de fusiles que se ubicaron en los graderías de todas las localidades. Al presidente le siguieron miles de simpatizantes que abandonaron el coliseo como una marea humana de la cual sobresalían las esfinges de cartón como maderos al vaiven de la corriente que a esa hora inundaba el Sur de Quito, donde también Luisa González cerraba su campaña bajo la incesante lluvia. El Troyano esmeraldeño se encargó de terminar la fiesta oficialista.

Redacción Plan V

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