En mayo de 2011, la Fiscalía y la Policía detuvieron en los puertos de Esmeraldas y Guayaquil dos grandes embarques que, a criterio de las autoridades, eran muy sospechosos. Se trataba de 47 contenedores de 40 pies que habían llegado a bordo de barcos de la naviera Maerks, desde puertos de Panamá.
Según los documentos de importación, el destino de estos contenedores no era el Ecuador, sino Venezuela, hacia donde debían ser trasladados por vía terrestre. Dentro de los contenedores se encontró ropa, radios de carro, filmadoras, licores y perfumes, es decir, productos muy cotizados en el mercado nacional y que deben pagar una serie de tributos.
Pero hay un detalle: resulta mucho más fácil enviar por vía marítima este tipo de contenedores directamente hacia los puertos venezolanos, con un solo trámite aduanero y una menor duración del viaje. En efecto, la distancia entre los puertos panameños y Venezuela por mar es de poco más de un día, mientras que toma por lo menos 15 días mandar la carga hacia Esmeraldas y luego transportarla en camiones hacia Venezuela.
Aunque se han iniciado procesos legales por estos dos casos, estos se acercan a su prescripción. En lo que respecta a las presuntas importaciones fraudulentas de Transporte Morán, la justicia del Guayas inició sendas investigaciones fiscales y un juicio penal, mientras que, en en el caso de Micasani, el expediente del caso es tramitado por la justicia de esa provincia por más de cuatro años. Dicho expediente tiene, en la actualidad, por lo menos 30 cuerpos.
La detención de esta mercadería dio inicio a un largo proceso legal, conocido como el caso Micasani, por ser ese el nombre de la distribuidora que aparecía como consignataria de las mercancías, y que, supuestamente, las iba a transportar hasta el Estado de Táchira, en Venezuela, por vía terrestre.
La detención de esta mercadería dio inicio a un largo proceso legal, conocido como el caso Micasani, por ser ese el nombre de la distribuidora que aparecía como consignataria de las mercancías, y que, supuestamente, las iba a transportar hasta el Estado de Táchira, en Venezuela, por vía terrestre.
En el caso de los 19 contenedores intervenidos en Esmeraldas, la documentación estaba a nombre de Transporte Morán Compañía Anónima, empresa que, al ser cuestionada sobre irregularidades en la documentación de la mercadería, solicitó que se la reenmarque. Los contenedores, entonces, fueron vueltos a cargar en el buque y regresados a Panamá.
Pero dos semanas después, esos mismos contenedores que habían sido regresados al puerto de origen volvieron al Ecuador, esta vez, por cuenta de la Distribuidora Micasani. Esto motivó que la Policía realice un peritaje, que logró determinar que hubo una subvaloración de hasta 300% en algunas mercaderías.
Mientras tanto, en Guayaquil, los otros 28 contenedores que habían sido detenidos, también a nombre de Transporte Morán, tras ser revisados por las autoridades, continuaron su viaje, supuestamente por tierra, hacia la República Bolivariana. Según la documentación del caso, solo uno de los 28 contenedores fue abierto y se realizó un estimado en función del peso de su contenido del resto. Luego, se permitió que continuaran su tránsito. Inclusive, la garantía del caso fue devuelta a los importadores, sin que se verificara si la mercadería salió efectivamente hacia Venezuela desde el paso fronterizo de Tulcán.
En noviembre de 2012 ocurrió otro caso similar: por cuenta de la empresa venezolana Importadora y Distribuidora Martínez y Borges, llegaron al país 43 contenedores más, de características similares a las de los anteriores. Al parecer, la mercaderia nunca salió hacia Venezuela, sino que se quedó en el Ecuador, lo que significaría un perjuicio de por lo menos USD 25 millones en tributos. Esto habría ocurrido porque las autoridades aduaneras no habrían verificado que la mercadería salió efectivamente del país desde Tulcán. Estas presunciones constan en el informe número DNI-DAI-JOC-2012-062 de la Aduana del Ecuador.
Perjuicio al Estado
El perjuicio al Estado, solo en el caso de los contenedores detenidos en Esmeraldas, sería de por lo menos USD 40 millones. A diferencia de los otros contenedores detenidos en Guayaquil, cuyo supuesto tránsito hacia Venezuela se permitió, los 19 contenedores de Esmeraldas fueron detenidos en ese puerto. Un peritaje determinó que la mercadería podría valer hasta USD seis millones. Se estima que no menos de 500 contenedores han entrado al país bajo esta supuesta modalidad de tránsito ficticio, cuyo objetivo real es evadir los impuestos de importación.
Pero este tipo de operaciones están bajo la lupa de las autoridades, en especial, de la Contraloría General del Estado, que en un examen especial realizado con la colaboración del Servicio Nacional de Aduanas detectó inconsistencias entre las declaraciones aduaneras de por lo menos ocho empresas que, entre junio de 2010 y diciembre de 2014, realizaron operaciones de comercio exterior con Venezuela. Además de varios valores que no coincidían con lo declarado, el informe analizó las diferencias existentes entre el monto declarado de las exportaciones hacia Venezuela y los valores que, luego, llegaron al país por medio del Banco Central del Ecuador.
En esa ocasión, precisó la Contraloría, las discrepancias entre lo declarado y lo que los exportadores recibieron como pago en el Banco Central del Ecuador fue de por lo menos cuatro millones de dólares.
Las discrepancias entre lo declarado y lo que los exportadores recibieron como pago en el Banco Central del Ecuador fue de por lo menos cuatro millones de dólares.
En el examen, que incluyó el análisis de 55 documentos de exportación de ocho empresas, domicialiadas en su mayoría en la Provincia del Guayas, se puede constatar que algunas de estas, a pesar de haber enviado la mercadería hacia Venezuela no recibían ningún pago. Esto motivó la recomendación de que se cruce la información entre el Servicio de Aduanas y el Banco Central, con el fin de establecer la veracidad de dichas operaciones de comercio exteriores.
Se trata de las empresas las empresas Flakirk S.A.; Duanvicorp S.A.; lsabeladu Exportaciones e lmportaciones S.A.; Gamixbusiness Cia. Ltda.; Construcciones, Fiscalizaciones y Servicios S.A. Cofisersa; Tebionu S.A.; Sociedad Civil ltamarex lmportaciones Exportaciones Tr6mites Aduaneros Mercadeo Aduanas Representaciones y Magnomarket S.A. que a pesar de haber hecho operaciones aduaneras por USD 6´727 158,16 recibieron transferencias desde Venezuela solo por USD 2 022 086,63.
Las operaciones de Oleopalma
Otra empresa cuyo comercio con Venezuela llamó la atención de las autoridades es Oleopalma. Entre junio de 2010 y octubre de 2013, esta empresa presentó ocho declaraciones de aduana por un monto de USD 3´946.800 para realizar embarques hacia Venezuela.
Estas empresa, que había declarado una gran exportación de alumbre de aluminio hacia Venezuela, recibió efectivamente el pago por la mercadería, pero esta nunca salió del Ecuador, y fue retenida en las aduanas nacionales. Aunque las Aduanas pusieron una denuncia penal por un posible delito aduanero, esta fue desestimada por la Fiscalía del Guayas y la mercadería, tras caducar su vida útil, destruida.
Anomalías en el SUCRE

Las operaciones de comercio exterior con Venezuela, realizadas por medio del Sistema Unitario de Compensación Regional (SUCRE), fueron auditadas por la Contraloría General del Estado entre el 1 de enero de 2011 y el 30 de junio de 2013.
Entre las primeras anomalías que encontró la Contraloría en el examen a estas operaciones, aparece un reporte del Servicio de Rentas Internas (SRI) que certifica que 24 de las empresas que participan en las exportaciones a Venezuela no están al día con sus obligaciones tributarias.
Se detectó también, según el SRI, «presuntas sobre valoraciones en mercaderías exportadas. Mínimos márgenes de utilidad. En el caso de los textiles, la presunta sobrevaloración es soportada por el pago al exterior de servicios complementarios anteriormente mencionados. Salidas sustanciales de dinero del país hacia otras empresas y bancos localizados en distintos países como Perú, Estados Unidos, Panamá y Venezuela. Probable tipología de lavado de activos (diferencial cambiado) en Venezuela, utilizando al Ecuador como medio de intermediación en las actividades de comercio exterior. Posible riesgo de incremento patrimonial de las personas involucradas en el Ecuador…» entre otros aspectos.
El Ministerio de Comercio Exterior, por su parte, reportó que «1. Habiendo sido denunciadas por el Gremio Textilero crecimientos inusitados de exportaciones hacia Venezuela desde el año 2007 hasta el año 2010 en el orden del 3.000%, nuestra Institución ha intervenido en algunas de las empresas inmersas y ha comprobado la inexistencia de producción y/o adquisición local con propósitos de exportación de las mismas (De 7 millones a casi 200 millones).- 2. Habiéndose denunciado por parte del Gremio de Industrias y Procesadores Atuneros diversas irregularidades en el comercio de atún desde Zona Franca hacia Venezuela, el Servicio de Rentas Internas ha comprobado sobrevaloración en las exportaciones hacia Venezuela y concentración del comercio en una sola empresa en desmedro de las tradicionales exportadoras. 3. Por información confidencial remitida al SRI, fueron abiertos varios contenedores que se exportaban a Venezuela, que presuntamente contenían pimienta negra, encontrándoselos prácticamente vacíos».
El SRI advirtió al Servicio Nacional de Aduanas que «durante los últimos dos años, las exportaciones de productos no tradicionales a Venezuela, aparentemente han experimentado un crecimiento extraordinario, como es el caso de los tejidos de la partida 5911.31.00 que de un valor FOB de USD$ 0 exportaciones en el 2008, en el 2009 se incrementan a USD$ 13,141,224.10 y en el 2010 se incrementan a USD$ 54,016.069.35…Y así sucesivamente ocurre con muchos otros productos como vendajes médicos, dientes artificiales, máquinas ordeñadoras.. los mismos que…ni siquiera son producidos en nuestro país, lo que hace presumir que se tratan de exportaciones falsas».
El SRI advirtió a las Aduanas que se exportan a Venezuela «otros productos como vendajes médicos, dientes artificiales, máquinas ordeñadoras.. los mismos que…ni siquiera son producidos en nuestro país, lo que hace presumir que se tratan de exportaciones falsas».
Con esta información, entre otras, la Contraloría concluyó que «con las exportaciones bajo el Sistema SUCRE entre Ecuador y Venezuela, varias empresas mantuvieron un crecimiento inusual de exportaciones». Así mismo, se pudo precisar que «de acuerdo con el SRI y la Superintendencia de Compañías, algunos contribuyentes se encontraron en situación de no ubicados, es decir no existen formas de ubicar sus oficinas y algunos no han declarado sus obligaciones tributarias».
El informe precisa también que «existen Declaraciones Aduaneras que contienen exportaciones de gafas simples para la industria que tienen un peso mínimo, y que según en el mercado internacional conforme a sus características, no sobrepasan los 30 dólares, sin embargo éstas fueron declaradas con valores de 300 dólares en la Declaración Aduanera Única de Exportación». A esto se suma el caso de Saponina, que exportó «químicos para cosméticos y jabón, valorados en el mercado internacional en 3.5 euros el kilo, y que se estaban exportando a 105.000 USD cada kilo».
La Contraloría solicitó a todas las instituciones involucradas en estas irregularidades un mayor control en todas las etapas del proceso de exportación, para verificar que esta no sea ficticia, que se cumplan con las normas legales y los pagos al Estado ecuatoriano.
