martes, abril 7, 2026

La tierra indómita del profeta desterrado (III)

La nueva crítica de Las Catilinarias de Juan Montalvo en esta serie No todo fue una quimera que cierra la misma será anacrónica, es decir, no estará sujeta a la periodicidad de las fechas o al orden numérico de la obra ensayística del autor. Quiero romper esa organización para descubrir el valor subjetivo de esta obra montalvina y explicar el estilo, el análisis que ejecutaba el autor, verificando las anécdotas, los conceptos, los relatos, las explicaciones, las bromas, los insultos y las digresiones (otra figura literaria que utilizaba con frecuencia el ensayista ecuatoriano).

A continuación los dos últimos ensayos de No todo fue una quimera (12 y 13) y el tercero y cuarto de la miniserie sobre Las Catilinarias: La tierra indómita del profeta desterrado (III y IV)

Andrés Lasso Ruales

Por: Andrés Lasso Ruales

III

Ecua

Por otra parte, las mujeres en Las Catilinarias también se encuentran analizadas por su autor, la mayoría de veces son tratadas de manera patriarcal, pero existe un pasaje que Montalvo se deconstruye y no parece un hombre decimonónico que muestra el machismo, la arrogancia, la superioridad, el abuso del poder y coloca al Ecuador como género femenino voy a citar de forma fragmentaria este relato que se encuentra en la tercera catilinaria para ir explicando las posibles intenciones de esta ficción inventada por el autor.

La historia continua de la siguiente manera:

1)“Había en una comarca del nuevo mundo una joven llamada Ecua, hermosa en extremo y dueña de varias riquezas. Huérfana de padre y madre, un deudo suyo le tomó bajo su amparo”. Huérfana de padre y madre, un deudo suyo le tomó bajo su amparo, con tanta mala solicitud cuando su padre muriendo se le había entregado por hija. Inocencia, sobrada; experiencia, ninguna, no era ella para cosas grande, ni hubiera ido derecho, si nadie la llevara por la mano. Codiciaba un hombre a ella, no tanto a su hermosura cuánto a sus haberes, siendo que era codicioso el suyo y gran amigo de adquirirlas sin el sudor de su frente”. ( Esta cita de Las Catilinarias están escrita de forma literal según la edición Antares de1990)

Es interesante como inicia el relato, tipo fábula. La joven sería el Ecuador, recordemos que la nación ecuatoriana se constituyó como estado republicano recién en 1830, le califica como hermosa por la naturaleza de sus países que se encuentran en tres pisos climáticos sumando a las Islas Galápagos, es interesante la condición  de huérfana de padre y madre, creo que Montalvo piensa que el Ecuador nació por accidente, recordemos que en la Gran Colombia era una región que albergaba a Colombia y a Perú, o sea, para el ambateño fuimos olvidados tanto por el norte como por el sur. En primera instancia por el virreinato de Nueva Granada y en segunda por el virreinato del Perú, para él, la Real Audiencia de Quito siempre fue olvidada, o  tal vez, utilizada como un entidad intermedia o de último rango, le llama a Ecua de inocente, se refiere a ese nuevo país que por ser una nación joven caía en decisiones gubernamentales atrasadas y no progresistas, recordemos que también el primer presidente del Ecuador, no es un ecuatoriano es un venezolano llamado: Juan José Flores, esa condición en un país resulta extraño, ya que todos las naciones sobre todo los latinoamericanas que habían conseguido su libertad de la corona española tenían un representante que había nacido de su pueblo. El hombre que codicia a Ecua sería el político mentiroso y corrupto que tiene ansías de poder, después se descubrirá a quién se refiere Montalvo:

2)“Llegó un día al tutor y curador de la joven casadera, y pidió su mano. El señor Dual, que así se llamaba el padre adoptivo, tuvo por bueno el matrimonio. Consultando con la niña, está dijo que no. Insistió él, ella dijo que no con entereza. Madruñero será mucho dijo Dual; por los tiempos que alcanzamos, los novios no están al escoger; cásate. Hombre, bueno pero aturdido el señor Dual, medio de agrado, medio por fuerza la casó y se tuvo que esperar que su pupila viniese a él verter lágrimas de felicidad y agradecimiento. No fue así, antes la bella Ecua empezó de salud y color: su genial alegría se convirtió en tristeza, su amable verbosidad en silencio de muerte. Ella, tan dada al arreo de su persona, dejó ver un increíble desafeite: la cabellera en abandono, el vestido descompuesto, las manos, las blancas manos pérdidas de negra roña. A las preguntas de su tutor sus respuestas eran lágrimas”.

V

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El autor de Las Catilinarias  en la trama también inventa un personaje de nombre “señor Dual” que es el tutor protector de Ecua, esta figura alegóricamente sería el pueblo ecuatoriano, como dicen los políticos y las políticas actuales, el pueblo es el mandante, el padre y madre de la patria, no hay patria sin sujetos, pero este Dual de Montalvo es un tipo inseguro, acomplejado, ignorante que vende a su hija Ecua a cualquiera que tiene el poder  y se lo da a Madruñero que después en el derrotero del relato vemos que este señor es una alegoría a Ignacio de Veintemilla o ese presidente tirano, dictador, corrupto, abusivo, sinvergüenza, ladrón y verdugo. Montalvo dice que Dual es “hombre bueno pero aturdido”, o sea es una alusión al pueblo de ese entonces, bueno, por no decir, tonto que se aturde o se confunde ante cualquier cosa, para Montalvo el símbolo de bondad de los que no saben es la ignorancia. Ecua nunca quiso casarse con Madruñero, sin embargo, por insistencia y obligación de su padre Dual se casó con este tipo, aquí viene una comparación de Montalvo machista típico de un hombre de su tiempo que estigmatizaba a las mujeres como frágiles y vulnerables, débiles que no tienen derechos ni soberanía de su cuerpo, el ambateño coloca a Ecuador alegóricamente como una mujer por su debilidad, por su carencia de derechos y su vulnerabilidad, le categoriza como víctima para él o para casi todos los “hombres” de ese siglo, la mujer es una persona de rango menor que no tiene derechos  y es débil.

Montalvo dice que Dual es “hombre bueno pero aturdido”, o sea es una alusión al pueblo de ese entonces, bueno, por no decir, tonto que se aturde o se confunde ante cualquier cosa. Para Montalvo, el símbolo de bondad de los que no saben es la ignorancia.

En la investigación de la historiadora Ana María Goetschel llamada: Re/cosntruyendo historias de mujeres ecuatorianas explica la autora que cuando Ecuador se constituyó en República en la categoría de no ciudadanos estaban conformada por las mujeres, los indígenas y los afrodescendientes (y esta población era esclava y pertenecía a un dueño determinado), ni siquiera las mujeres blancas y blancas mestizas fueron tratadas como ciudadanas en pleno derecho a partir de 1830:

De acuerdo con la filosofía política de la Ilustración que tuvo amplia repercusión en América Latina, el papel de las mujeres se definía en torno al espacio familiar y doméstico y lo público-ciudadano era esencialmente masculino. Sin embargo, para los sectores populares esta división apenas existía ya que los propios hombres no tenían participación en las decisiones públicas y las mujeres participaban activamente del comercio y del mundo del trabajo, lo que les obligaba a tener una gran movilidad y a llevar la iniciativa en muchos campos”.

De este revisionismo que ejecuta Goestchel sobre las mujeres pre-republicanas Montalvo conocía al derecho y al revés, sin embargo, en estos ensayos catilinarios le ganó la tradición conservadora machista de la época y no coloca a estas mujeres valiosas y fundamentales para nuestra independencia, en esta obra siempre muestra a la mujer como carente de decisión, a pesar de ser él un tipo instruido sabía que no era así, las mujeres ecuatorianas fueron de suma importancia para la Independencia, como es el caso de las tres Manuelas como lo cuenta la historiadora ecuatoriana:

“Para los sectores medios y altos, las mujeres blancas y blanco-mestizas eran parte del espacio familiar y doméstico donde cumplían roles fijos como hijas, esposas y madres, sin embargo, esto no excluía que jugaran un papel en la vida política y social, algo que fue notorio en los mismos días de la Independencia del Ecuador con figuras emblemáticas como Rosa Zárate y las tres Manuelas: Manuela Espejo, Manuela Cañizares y Manuela Sáenz y otras mujeres en Quito. También hay que mencionar entre otras participantes, a las Garaicoa en Guayaquil. Las posibilidades abiertas por las ideas de la Ilustración y su compromiso con el proceso independentista llevaron a estas mujeres a participar en la vida política”.

Regresando al relato de Ecua y Madruñero coloco la antepenúltima parte para seguir con el análisis:

3)“Dual, profundamente afligido, trató de descubrir el secreto de esos dolores; esa como muerte en vida que estaba presenciando. Vicios, no hubiera sido mucho: halló crímenes en Madruñero, y aun cosas nefandas. El caudal de su esposa, bebido, jugado, disipado; su honra lastimada con injurias y calumnias de su propio consorte; su cuerpo lleno de cardenales, de los golpes que recibía sin quejarse. La ictericia campeando en ese rostro antes divino, estaba dando fe de sus padecimientos y amarguras. Del escándalo, no había estado libre la pobre Ecua: en las orgías, en las baraúndas, las camorras públicas, ella era el hito de la perversidad de ese hombre, y la cargaba con vergüenza. El señor Dual quiso presentarse pidiendo el divorcio por causa de sevicia; pero cuando Ecua, deshecha en llanto abierto el corazón ante su padre, le hubo descubierto las causas ocultas, alocado el cuerdo, enfurecido el manso, se fue para el monstruo y le mató”.

Después de un tiempo, cuando Ecua estaba ya casada con Madruñero, Dual estaba afligido por ver triste a Ecua; aquí Montalvo nos muestra cómo el pueblo crédulo e ingenuo, al final se da cuenta que entregó al país a manos equivocadas y que pertenecen al abuso de poder, a la corrupción, a la arrogancia del que gobierna, que en realidad este Madruñero es el dictador que obliga y queda impune. El autor en este pasaje ya expone más el perfil de este maltratador e indica que es bebedor empedernido, jugador, disipado como entregado a los vicios, no le importa lo que opine y piense su esposa, la insulta y la maltrata psicológicamente todo el tiempo, la trata como a una cosa, tal como, pasaba con las mujeres del siglo XIX  cuando eran cosificadas. Montalvo indica que la pobre Ecua tenía que soportar “las orgías y las barahundas” esa afirmación era bien directa a Veintemilla que le agradaba el alcohol, la fiesta y los prostíbulos, después Montalvo escribe una sentencia implacable en Las Catilinarias que es la siguiente: “ella era el hito de la perversidad de ese hombre y ella la cargaba con vergüenza”,  hito significa hecho clave, o sea, está joven era necesaria para que este ser tremebundo emancipe su perversidad, al igual, que el tirano necesita todo el poder para controlar el territorio, para infundir  dominio y su  sed de autoridad. Pero un buen día cuando el señor Dual, o sea, el pueblo ya se percató de la maldad que tenía Madruñero, Ecua cansada de tanta maldad mató al monstruo. Esta acción podemos interpretar que tarde o temprano la tiranía acaba, tal vez, por una insurrección política o una revuelta popular.

Montalvo nos muestra cómo el pueblo crédulo e ingenuo, al final se da cuenta que entregó al país a manos equivocadas y que pertenecen al abuso de poder, a la corrupción, a la arrogancia del que gobierna.

En este pasaje de la historia de Ecua y Madruñero, parece que Montalvo hace referencia a Rosaura personaje principal de la primera novela ecuatoriana, La emancipada de Miguel Riofrío (1822-1879) que se publicó en 1863, porque este personaje del novelista  lojano, en el día de su boda saca un arma de fuego, grita, se empodera, y se va dejando al novio, cura y padre  en la iglesia con la boca abierta y los ojos absortos, y con vestido de novia se sube a un caballo y sale disparada con su valentía y libertad pura hacia el monte más lejano:

“Llegó Rosaura en su alazán hasta el vestíbulo del convento precedida de cuatro hombres de a caballo y seguida de la multitud. Estaba encantadora: sobre su vestido blanco de bodas se había hechado una capita grana: su espesa cabellera en dos crenchas flotaba sobre la capa: su sombrerito de Jipijapa sostenido por dos cintas blancas sentaba perfectamente en ese rostro encarnado por el calor y animado por la emoción.

Que entre- gritó una voz.

 -Que salgan los que quieren hablarme contestó Rosaura.

 -Que entre mandan el cura y el teniente. -Que salgan, digo y si se tardan me voy.  -Que salgan, sí, que salgan- gritó a su vez la multitud. Salió un vejete de poncho rojo y cuello aplanchado, ostentando las borlas de Su bastón de guayuro: este dijo con voz que tenía pretensiones de terrible:

No sabe usted que la hembra casada a de seguir a su marido porque así lo manda la Ley? -Cuando mi esposo quiera que le siga podrá irse delante de mí.

 –Quiere usted hacerse desgraciada causando pesares a su padre?

–¿Le pesará a mi padre que me haya sacrificado por obedecerle?

-Esta muchacha está muy insolente, dijo el cura: Es preciso, señor juez, que usted la mande a rezar algunos días en la cárcel hasta que cese su altanería.

Rosaura amartilló una pistola de dos tiros y dijo con voz de amazona:

 -Señor cura, aquí hay dos balas que irán veloces hasta el tuétano del atrevido que me insulte: quiero descubrir lo que puede hacer el brazo de una hembra como yo resuelta a arrastrar por todo. Una palabra más y volarán los sesos de mis verdugos: quise perdonarlos a nombre de mi madre; pero ya veo que se empeñan en que descargue sobre ellos mi venganza: ¿lo queréis ? pues enviadme a la cárcel.

El cura y el teniente político retrocedieron asustados y Rosaura partió sin que nadie se atreviese a detenerla”.

En el ensayo Rosaura, la heroína que rompió los moldes de la tradición que escribí para la revista Plan V de la serie ensayística: No todo fue una quimera donde analizo al Ecuador del siglo XIX explico lo siguiente sobre este personaje:

“En el caso de Rosaura, Riofrío la inventa con alto significado sociológico y político, ella es un personaje reflexivo y no convencional que sirve al narrador para criticar las costumbres y la tradición que predomina en territorio ecuatorianoLa emancipada no es pasional, más bien demuestra un carácter estoico, la joven aguanta el maltrato y la imposición, pero luego se rebela y contesta, o mejor dicho, se defiende con intelecto. El escritor se apoya en la protagonista para explicar la pugna entre liberales y conservadores que tuvo el Ecuador en esa época”.

Creo que Montalvo en su relato ficcional dentro de Las Catilinarias quiso ese final de Ecua, quiso que se emancipe como Rosaura para conseguir su libertad, y en este caso matando a su torturador y a su verdugo.

Volviendo con la revisión del relato de Montalvo sobre Ecua y Madruñero colocó la última parte y a continuación la analizo:

4)“Su hija, atajada de razones, y ahogada por el pudor ofendido, le había confesado que ese hombre infame no gustaba de la naturaleza; que muchas veces, en siendo bella aún, había querido borracho, ponerla en manos ajenas; y por último que había matado los dos niños de esa unión deslayada y funesta, con decir que no eran suyos sino frutos de adulterios. Enmudecida por el terror, dominada por el influjo misterioso de  ese demonio, la pobre mujer no había dicho nada; Dios lo estaba viendo todo, y eso era suficiente. Su autor la esclavizó, él la libertó: la justicia de los hombres, dijo este levantando los ojos al cielo, sea la que fuere; perdóneme Dios, y estoy en salvo”.

Creo que Montalvo en su relato ficcional dentro de «Las Catilinarias» quiso ese final de Ecua, quiso que se emancipe como Rosaura para conseguir su libertad, y en este caso matando a su torturador y a su verdugo.

Ecua charla con Dual para explicar que a ese hombre no le gustaba la naturaleza, porque ese individuo muchas veces quiso ponerla en manos ajenas. Esta es una metáfora para Montalvo de cómo los dictadores venden las arcas del país a naciones extranjeras. Después sigue un pasaje demasiado patriarcal, habla de la infidelidad de Ecua y sus dos hijos productos de esas relaciones que son asesinados por Madruñero. Aquí hay una crítica férrea a la condición de mujer, cómo si se la trata mal se va con otro, esa interpretación es machista y retrograda, quien sabe Ecua estuvo con otro sujeto que amaba y no le hacía sufrir. Según la alegoría sabemos que Ecua es el Ecuador, ¿cuáles fueron los hijos asesinados? Tal vez, los que el dictador torturó y asesinó para mostrar su poder  luego coloca la figura de dios que vendría a ser la religión, que muchas veces esta o casi siempre está del lado de los poderosos y no de los vencidos, pero también es irónico. Montalvo no es un laico recalcitrante, cree en dios y en la religión católica pero con recelo; fue muy crítico de los conservadores y muy apegado a los liberales, recordemos que fue muy amigo del general Eloy Alfaro. Entonces la última parte en la que Ecua se encomienda al todopoderoso, tal vez sea una crítica al pueblo ecuatoriano que es fervorosamente devoto, y eso le incomodaba, porque a pesar de ser creyente, el ambateño creía en la educación laica y era un ser humano que creía en la ciencia y en la razón.

Andrés Lasso Ruales

Andrés Lasso Ruales

Cronista y ensayista. Máster en politícas ambientales y territoriales por la Universidad de Buenos Aires. 

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