lunes, abril 6, 2026

El papá de Mayte: la indomable frontera

La historia de Silvio y su cuarto arresto en EE.UU. por asuntos migratorios. El mexicano se niega a aceptar la frontera como el límite para estar con su familia.

Por: Betty Aguirre-Maier

Silvio y Laura llegaron al Estado de Utah en 2006 y se instalaron en su capital, Salt Lake City. Migraron desde Querétaro y Puebla, dos regiones mexicanas ricas en recursos y cultura. Desde entonces, Silvio ha trabajado en limpieza y jardinería y Laura como cocinera en restaurantes. Tuvieron dos hijos, Mayte y Joel. Mayte se graduará este año de High School y esperaba con ilusión que su padre pudiera estar con ella en este importante día. Sin embargo, Silvio fue detenido en noviembre en Arizona por no poseer un permiso legal de entrada, y fue llevado a la cárcel de Florence (ICE), sección High ICE. Esta es la cuarta vez que Silvio es arrestado por ICE (Immigration and Customs Enforcement)  y espera su cuarta deportación. Mayte dice que su padre se rehúsa a dejar este territorio en el que vive su familia nuclear y extendida. Ella me recuerda con algo de rebeldía que alguna vez Utah fue territorio mexicano.

En febrero de 1848, México firmó con EE.UU. el Tratado de Guadalupe Hidalgo y perdió el 55% de su territorio. Esta gran extensión incluye los Estados actuales de California, Nevada, Utah, Nuevo México, la mayor parte de Arizona y Colorado y porciones territoriales de Oklahoma, Kansas y Wyoming. Además, México renunció a todos sus reclamos por el territorio de Texas y reconoció al Río Grande como la frontera entre los dos países. En ese momento, el gobierno norteamericano garantizó los derechos de ciudadanía y propiedad de los mexicanos que vivían en estos territorios, quienes debían, además, escoger con cuál de las dos nacionalidades permanecerían en EEUU. Desde entonces y hasta mediados del siglo 19,  la migración fue fluida y sin muchas restricciones para ninguno de los dos países. Sin embargo, la porosidad de la frontera se fue reduciendo desde la década de los 80, cuando en 1986 el presidente Ronald Reagan implementó la Ley de Reforma y Control de Inmigracion (IRCA).

Migrantes cruzando el Río Grande. Foto EFE

Los mexicanos como otros grupos migratorios que llegan a EEUU, lo hacen debido a la demanda laboral, principal factor impulsor de los procesos migratorios irregulares. Para los expertos, la migración irregular es el resultado de fuerzas de atracción de naturaleza dependiente; por lo tanto, y a pesar de sus duras políticas, mientras EEUU demande mano de obra, la migración será imparable. El tejido migratorio que se extiende a lo largo y ancho del país norteamericano, produce una economía activa en casi todos los campos, desde la construcción, jardinería, restaurantes, hotelería, agricultura, servicios informáticos, medicina, educación, etc., etc. No obstante, el problema que dice atacar el gobierno es la inmigración irregular no controlada, que de acuerdo al Departamento de Seguridad Nacional alcanzó la cifra de 11 millones en 2024. Dos años atrás, en el 2022, el Centro Pew reportó casi el mismo número de inmigrantes indocumentados que representaban el 4% de la fuerza laboral de EEUU, es decir 8,3 millones de trabajadores, que según el Instituto de Política Fiscal y Económica (ITEP), aportaron USD 96.700 millones en impuestos a las arcas del Estado. Pero, debido a la ausencia de estatus migratorio estas personas no pueden beneficiarse de algunos créditos fiscales o tener acceso a servicios médicos de salud como Medicaid, por lo que tendrán que pagar.

Al no tener un documento que confirmara su permanencia legal en EEUU, fue llevado a la sección de ICE. Días más tarde fue transferido a una prisión en Colorado, donde permaneció por cinco meses.

Durante una década, la vida de la familia de Mayte fue como la de cualquier otra familia inmigrante: trabajar, enviar a los hijos a la escuela, reunirse con los suyos los fines de semana, ir de compras y planear las vacaciones. Pero en 2019, Silvio fue arrestado en la madrugada por una infracción menor y llevado a la cárcel de Salt Lake City. Iba a ser liberado en pocas horas. Sin embargo, su familia no vio su llamada desde la prisión y en ese tiempo su datos personales fueron revisados. Al no tener un documento que confirmara su permanencia legal en EEUU, fue llevado a la sección de ICE. Días más tarde fue transferido a una prisión en el Estado de Colorado en donde permaneció por cinco meses. En este tiempo, su fecha de presentación ante un juez fue cambiada cinco veces, hasta que finalmente fue deportado y arrojado en territorio mexicano.  Pero Silvio no estaba dispuesto a renunciar a su familia y a todo lo que había construido en esos años y volvió a cruzar la frontera hasta llegar a Utah. A través de un abogado, Silvio supo que podría iniciar un trámite para  obtener un permiso temporal de trabajo, con el que podía iniciar su propio negocio de jardinería con mucho éxito. Logros como este es un asunto de orgullo y respeto en las comunidades inmigrantes, las que además, se benefician por un sistema simbiótico de apoyo y crecimiento.

Todo marchaba bien para Silvio y su familia, pero en octubre del 2023 le llegó una citación de la Corte de Inmigración en la que se le indicaba presentarse el 15 de noviembre. Silvio y su abogado se presentaron con la idea de que era un paso para apelar su estatus migratorio. Sin embargo, al llegar a su cita fue arrestado inmediatamente por la policía de migración. Su hija Mayte intentó verlo antes de ser trasladado a una prisión en Nevada, pero no se lo permitieron. A los pocos días fue liberado en un pueblo cerca de Chihuahua, a unas cinco horas de la frontera con El Paso, Texas. Desde ahí y gracias a la ayuda económica de Mayte y su madre, Silvio pudo llegar a Querétaro. En diciembre de ese año, Mayte y Joel fueron a visitarlo y su padre les mostró la ciudad y la región. Para Mayte esos días en México es uno de sus mejores recuerdos que tiene con su padre. Aunque en circunstancias difíciles, ella y su hermano pudieron conocer un poco del país de sus padres. Mientras me cuenta de este viaje, se detiene y mira hacia las ventanas que se abren a las heladas montañas nevadas del Wasatch Front. Con la mirada fija en lo blanco del paisaje, reflexiona y se pregunta por qué sus padres dejaron un país tan hermoso para venir a uno en donde la vida tiene otro sabor y otro color. Pero en sus ojos veo que sabe la respuesta y continúa su relato.

Silvio y su familia han sufrido el impacto económico, emocional y psicológico de sus detenciones. La madre, a cargo de los dos hijos, ha tenido que trabajar el doble para poder mantener el hogar. Cuenta Mayte que todo lo que Silvio había logrado con su negocio de jardinería se ha perdido: herramientas, vehículos y dinero en cuentas bancarias. Pero para ella lo importante es que su padre esté vivo. Mayte lo describe como un hombre callado, trabajador, fuerte y honesto. Pero sobre todo, perseverante. Ella recuerda que cuando era una niña veían juntos la película de animación Spirit, El corcel indomable y su tema You can’t take me (No me rendiré) que se convirtió para él en un himno de libertad que ahora ella también lo enarbola.

Estremece mirar en sus ojos el gran amor que siente por su padre, pero sobre todo la persistencia y fortaleza que tiene en su lucha por no perderlo.

Para Silvio, como para millones de inmigrantes, no es una opción estar lejos de sus familias. Como en la película del indomable Mustang, él se repite y repite a sus hijos que no se rendirá. Y es así como en marzo del 2024, por tercera vez y con muchas dificultades, cruzó la frontera nuevamente. El agotamiento de la suerte o las pocas estrategias que le quedaban para evadir a “la migra”, lo llevó a ser detenido nuevamente camino a El Paso y llevado a prisión. Ahí estuvo recluido hasta septiembre cuando fue liberado en Chihuahua. Y lo más sorprendente es que menos de un mes después volvió a cruzar la frontera. Esta vez le dirigía un objetivo vital, la graduación de su hija mayor, quien ha sido su protectora en estos tiempos oscuros. Mayte es inteligente, buena estudiante, sociable, guapa y de gran personalidad. Estudia y trabaja e irá a la universidad. Cuenta con alegría cómo se preparaban para su llegada a Utah y era ella quien lo monitoreaba en su cuarto cruce de frontera. Era octubre y diariamente le dejaba saber que continuaba su trayecto, pero un tarde, a mediados de noviembre, perdió contacto. Ella preveía lo peor, dice, y tanto ella como su hermano soñaron por varios días que su padre estaba en peligro. Y así fue, Silvio había sido detenido en Arizona y lograron hablar con él un jueves de Día de Acción de Gracias. Su padre había sido llevado a la prisión de Florence (ICE) sección High ICE. Un mes después, en diciembre 24, Mayte y su hermano tomaron el autobús para ir hasta Florence y visitarlo por Navidad. Después de varias horas y dificultades lograron verlo y estar con él un par de horas detrás de un ventanal.

Estremece mirar en sus ojos el gran amor que siente por su padre, pero sobre todo la persistencia y fortaleza que tiene en su lucha por no perderlo. Ahora Silvio tiene que esperar hasta abril para ir a Corte. Mayte dice que esta es la peor prisión en la que su padre ha estado. No le entregan las cartas que su familia le escribe y son devueltas. No le aceptan llamadas a Mayte, y sobre todo, el trato que dan a los inmigrantes indocumentados ya no se diferencia del trato a criminales comunes.

El porcentaje de detenciones, desde la subida de Trump al poder se ha incrementado en un 627% (ICE). En un solo mes se arrestaron 20.000 personas en contraste con los 33.000 arrestos durante el gobierno del presidente Biden en 2024. Debido al incremento en el número de detenciones, las cárceles de migración como las de Arizona o Nevada no serán suficientes para albergar a los inmigrantes indocumentados. A esto, Trump ya ha ordenado que cinco prisiones federales sean adecuadas para recibir inmigrantes indocumentados, sumado a ello la base de Guantánamo en la que se ha iniciado la construcción de un centro de detención.

Washington (Prensa Latina). Al menos 956 migrantes indocumentados arrestó el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos (ICE por su sigla en inglés) en un día. Imagen referencial.

Hace pocas semanas, el presidente Trump invocó la Ley de Enemigos Extranjeros (Alien Enemies Act), una antigua ley del siglo 18 que fue usada por última vez para justificar la detención de más de 30.000 ciudadanos japoneses, italianos y alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Usando esta ley, Trump deportó a más de 130 inmigrantes acusados, en muchos casos con poca o ninguna evidencia, de pertenecer a grupos criminales. La Unión Estadounidense para las Libertades Civiles (ACLU) impugnó estas deportaciones y obtuvo un fallo judicial a su favor, pero éste ha sido ignorado por el Gobierno de Trump, que permitió que los vuelos continuarán hacia El Salvador.

El futuro de Silvio, como el de miles de inmigrantes, es incierto. Antes de la llegada de Trump al poder ya había miles de inmigrantes indocumentados en las cárceles de ICE de todo el país, pero hoy es diferente y miles corren el riesgo de ser deportados, sin un proceso legal, a cárceles como las de El Salvador, en las que difícilmente se podrá contactarlos o volver a saber de ellos.

 

 

Betty Aguirre-Maier

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