El padre de Steven Medina, secuestrado por elementos de la FAE y ejecutado junto a tres de sus amigos en Guayaquil le dice arrodillado ante su tumba: «Cómo te extraño, mijo, me haces falta; todo esto parece mentira, es como una pesadilla». Steven, de 11 años de edad, era el menor de los llamados Los 4 de Las Malvinas, que desaparecieron el 8 de diciembre del 2024 en el sector de Las Malvinas. Los otros tres fueron Nehemías Arboleda, de 15 años y los hermanos Ismael y Josué Arroyo, de 15 y 14 años de edad. Sus cuerpos fueron encontrados incinerados antes de la Noche Buena de ese mismo año, el 24 de diciembre. «Su héroe favorito era Spiderman, era alegre, un poco bravo, le gustaba ayudar a su abuela y a su madre en las labores de la casa». En tono apaciguado y triste, el padre recuerda que cuando llegó a su casa de trabajar, a las siete de la noche, el niño no estaba.
Su primo Gino, casi de su edad, recuerda que salieron esa noche a jugar pelota de seis a ocho de la noche, y luego fueron a comprar pan. Se sentaron en una vereda a comer y entonces llegaron los militares, recuerda, los rodearon y los insultaron. Entonces corrieron, Steven iba junto a él y cuando regresó a ver, Steven ya no estaba a su lado. Steven ya estaba subido en el balde de una camioneta doble cabina, color gris. Un video muestra cómo, acurrucado en la parte interna del balde, junto a la ventana trasera del vehículo, llevaba un camiseta azul, y mantenía la cabeza agachada.
«Hubiera querido estar ahí, podían hasta matarme por rescatarlo; me sentí culpable por no estar ese momento con él», dijo su padre. Steven estaba con la cabeza agachada y un militar le daba golpes. Fue su ultimo aliento de vida.
Esta historia conmovió a buena parte del país y es el reflejo de la situación crítica de niños, niñas y adolescentes en el Ecuador en los últimos cuatro años, fueron los más mortales para los niños, niñas y adolescentes (NNA) del país. Víctimas de una guerra entre bandas criminales y del Estado contra estas, el 75% de las muertes por homicidio intencional se dio entre 2022 y agosto 2025. Pero este año será peor: los 386 casos hasta agosto del 2025 ya han superado proporcionalmente a los homicidios del 2024 (414) y del 2023 (376). Desde el 2022, año en que se empieza a disparar la violencia en el país, 1378 han sido asesinados. Casi uno diario. Estos datos y los subsiguientes son el resultado de una investigación de campo, presentada por Francisco Cevallos, director de la organización de la sociedad civil ChildFund, que tiene ocho décadas trabajando en temas de niñez y adolescencia.
A partir del 2022, seis provincias concentran el 90% de los homicidios totales en NNA. Estas son: Guayas (833), Los Ríos (182), Manabí (163), Esmeraldas (131), Pichincha (125) y El Oro (107).
Para ilustrar la intensidad creciente de estos crímenes, las cifras muestran que en el 2014 cada 107 horas era asesinado un niño, niña o adolescente menor de 17 años, pero en el 2024 murió uno cada 21 horas.
Si comparamos con 2018 (año más bajo de homicidios de NNA en la última década), el crecimiento de homicidios ha sido del 935%. Si solo miramos este crecimiento en los últimos siete años, entre los 12 a 17 años de edad se registra un crecimiento de 1.450%, pasando de 24 homicidios en 2018 a 372 en 2024.
A partir del 2022, seis provincias concentran el 90% de los homicidios totales en NNA. Estas son: Guayas (833), Los Ríos (182), Manabí (163), Esmeraldas (131), Pichincha (125) y El Oro (107).
Los homicidios, en 2018, constituían la décima causa de muerte de NNA entre uno y 17 años; para el 2022 se convirtió en la segunda causa de muerte, hasta convertirse en 2023 y 2024 en la primera causa de muerte. Las Agresiones (homicidios), se han convertido en la causa más importante porcentualmente de los últimos años. Una de cada seis muertes en NNA corresponde a homicidios.
Hasta el 2021, la primera causa de muerte era por accidentes de tránsito, con el 11% aproximadamente, y los homicidios en ese año eran la sexta causa, con el 2%. Pero desde ese año, la tendencia al alza se disparó, colocando a los homicidios en la primera causa de muerte en niños, niñas y adolescentes, con el 15,7%.
Los homicidios intencionales no son la única causa de preocupación para los NNA del Ecuador y sus familias. Aunque el número de casos de desapariciones entre 2017 y 2024 decreció, el número de casos no resueltos se ha incrementado considerablemente. Los últimos años registran un crecimiento de casos sobre todo de adolescentes. La mayoría de estos son mujeres. En los casos de fallecidos que previamente fueron reportados como desaparecidos, la mayoría se trata del sexo masculino.
También las cifras oficiales registran 101.000 desplazados internos por causa de violencia y conflicto. Esto ubica al Ecuador en el tercer lugar de la región después de Haití y Colombia.
Más de 30.000 personas han afrontado, múltiples desplazamiento de dos y hasta tres ocasiones. Mas de la mitad (55%) de la población desplazada ha sido parte de desplazamientos masivos; es decir, más de 10 mil familias se han visto obligadas a dejar su lugar de residencia habitual. Tres de cada 4 son ecuatorianos. La tercera parte de los mayores de 15 años señalan que entre las causas se encuentra la búsqueda de mejores condiciones de seguridad. 100% manifiestan haber sufrido algún evento de violencia. 30% de personas desplazadas han sufrido extorsiones.
El 7% de las familias desplazadas experimentaron amenazas de reclutamiento a sus NNA (según Cáritas). El 4% de los familiares que no se desplazaron indican haber experimentado amenazas de reclutamiento a NNA del hogar.
Entre el 2009 y el 2025, casi 22 mil niñas, niños y adolescentes fueron encausados por la justicia. El 21% de estas causas son por robo y hurto. Y una de cada tres causas corresponde a problemas de extorsión, drogas, posesión de armas de fuego, lavado, contrabando, trata de personas, secuestro, desaparición, delincuencia organizada, asociación ilícita y terrorismo.
Uno de cada cinco adolescentes urbanos entre 15 y 17 años afirma conocer a pares que están involucrados con bandas o pandillas. Un porcentaje similar prefiere no responder pues existe una percepción de riesgo al revelar esta situación, o amenazas se suman al silencio frente al tema. La vinculación parecería principalmente urbana, pues la afirmación de no conocer de NNA involucrados en ellas en lo rural es 1,3 veces mayor.
