lunes, marzo 30, 2026

Durán, una ventana a la explosión del crimen organizado en Ecuador (parte 2)

Durán, que en otros tiempos fue un vibrante centro ferroviario e industrial, es ahora el ejemplo de la rápida caída del país en el abismo de la criminalidad. Este es el perfil de las principales bandas criminales que asolan este importante municipio del Guayas.

Por: Insight Crime

Estos son los grupos criminales 

Los Latin Kings

Son una banda callejera con una larga historia que abarca un amplio espectro geográfico y político, desmintiendo su reputación de ser una despiadada banda criminal. Los Latin Kings nacieron en Chicago en barrios latinos —en su mayoría mexicanos— en los años 1940 o 19502.  A finales de la década de 1980, empezaron a extenderse más allá del Medio Oeste estadounidense, llegando incluso a Nueva York, Florida y California.

En algún punto, el liderazgo del grupo en Estados Unidos se dividió en dos facciones. Una es la original, radicada en Chicago, usualmente conocida como “King Motherland Chicago”; y la segunda, con sede en Nueva York, conocida como “Bloodline” en referencia a Luis Felipe, alias “King Blood”, que fundó el capítulo de Nueva York de los Latin Kings en 1986, mientras estaba prisión. La competencia entre ambas facciones se extendió al extranjero cuando, en el cambio de siglo, miembros de los Latin Kings comenzaron a fundar “naciones”, o capítulos en el extranjero, en México, Puerto Rico, República Dominicana y más allá. 

Muchos de los Kings que esparcieron la influencia del grupo eran ex convictos que, luego de ser liberados en Estados Unidos, fueron deportados a sus países de origen. Esto incluía exconvictos que llegaron a Ecuador a inicios de los 90. Según varios estudios académicos sobre los Latin Kings, un miembro estableció una nación en Quito, la capital de Ecuador, y otra en Guayaquil. Según las fuentes, en un inicio, ningún capítulo estaba al tanto de la existencia del otro, y, aunque se han unido, ambas facciones de los Latin Kings permanecen autónomas en la práctica.

El manifiesto de los Latin Kings de Ecuador da pistas de estos conflictos iniciales. En una copia del manifiesto obtenida por InSight Crime, los Latin Kings afirman que en 1997 y 1998, varias facciones se enfrentaron por la corona. El resultado, dice el manifiesto, fue la unidad, pero no antes de que se derramara sangre. Desde entonces, Ecuador ha seguido la línea de los Bloodline de Nueva York. Pero, aunque rinden homenaje al King Blood en camisas y banderas, también reconocen la autoridad de Chicago, o la “Madre Patria” (Motherland). 

Los Latin Kings en Ecuador son liderados por un “inca”, que dirige un consejo de al menos cinco “coronas”: el inca, un vicepresidente, un esforzador, un tesorero, y un secretario. Algunas naciones, incluida la de Ecuador, también tienen un asesor, que como su nombre lo indica, asesora tanto al inca como a su segundo al mando. A partir de ahí, cada nación se divide en capítulos regionales, a veces llamados tribus o secciones, que pueden tener entre 25 y 50 miembros, o “reyes”, según un líder de los Latin Kings y la literatura oficial del grupo.

Dejar estos grupos es difícil y peligroso. Los Latin Kings dicen que “una vez un king, siempre un king”. Muchos pandilleros prefieren entrar en un estado “semi-retirado”, convirtiéndose en “Reyes Antiguos”, según la literatura de Latin Kings.

El líder de los Latin Kings le dijo a InSight Crime que la nación de Ecuador tiene cientos de miles de reyes, pero esto es difícil de corroborar. Otras fuentes, incluídos  oficiales de policía, dijeron a InSight Crime que los Latin Kings tienen una gran base, pero no ofrecieron un estimado del número de miembros. Lo que está claro es que Guayaquil sigue siendo el fortín del grupo, con varios capítulos en la zona, incluyendo Durán. 

La importancia de Durán comenzó a mediados de los 2000, cuando un local, Manuel Zúñiga3, alias “King Majestic”, se convirtió en el inca de Ecuador. Majestic era un líder carismático e influyente, y, en 2007, llevó a una parte del grupo a lo que se denominó como un “proceso de pacificación” con la administración de Rafael Correa. Aunque el proceso fue complejo y multifacético, tuvo dos objetivos centrales: el primero era frenar la violencia entre las bandas de Ecuador, incluidos los Latin Kings y sus rivales, los Ñetas, que tenían una fuerte presencia en Durán. 

El otro objetivo era proveer una salida para los miembros de la banda. Dejar estos grupos es difícil y peligroso. Los Latin Kings, por ejemplo, dicen que “una vez un king, siempre un king”. Muchos pandilleros prefieren entrar en lo que puede denominarse un estado “semi-retirado”, convirtiéndose en “Reyes Antiguos”, según la literatura de Latin Kings. Esto les permite apartarse de actividades comprometedoras, a menudo criminales, sin riesgo de que la banda los tilde de informantes o colaboradores del gobierno. En el mundo criminal, ser visto como tal puede significar el desplazamiento forzado o incluso una condena de muerte. 

Con la bendición de Majestic, muchos miembros de la banda entraron en este estado de semi-retiro. El gobierno de Correa proporcionó algunos fondos limitados para programas de reinserción, reintegración y ayuda comunitaria en Durán y otros lugares. Muchos fueron invitados a unirse al gobierno. En Durán, docenas pasaron a formar parte del gobierno de Arce, trabajando en construcción, reparación de calles y organización comunitaria, según Arce y un líder Latin King que habló con InSight Crime.

Aunque el proceso consiguió reducir los índices de violencia, la estructura descentralizada de los Latin Kings hizo que la participación no fuera uniforme y que algunas facciones, incluidas algunas de Durán, siguieran participando en actividades criminales. Incluso entre los miembros de bandas involucrados en el proceso, muchos siguieron armados y se relacionaron con otros grupos criminales como forma de protegerse. Aun así, estos eran tiempos relativamente pacíficos en Durán. Y, aunque el apoyo público al programa disminuyó, Majestic, que seguía teniendo influencia en el mundo criminal de Ecuador, lo utilizó para negociar la paz entre otras bandas y establecer normas de comportamiento criminal en lugares como Durán, según expertos y académicos.  

Sin embargo, el mundo criminal de Ecuador estaba cambiando, especialmente dentro de las prisiones, donde los Latin Kings también tenían presencia. Mientras que algunos integrantes se estaban desmovilizando, otros se estaban involucrando en estructuras criminales más sofisticadas. Entre ellos estaban algunos miembros de los Ñetas, rivales históricos de los Latin Kings. Algunos Ñetas habían participado en el proceso con el gobierno, pero otros estaban cambiando de nombre. El más importante de estos nuevos grupos surgió de una célula de los Ñetas en Durán, que, trabajando estrechamente con grupos criminales dentro de prisión, formaron un nuevo grupo llamado los Chone Killers, una referencia a sus financiadores, los Choneros. 

Cuando llegó la pandemia, la paz era insostenible. Los motines en las prisiones, que habían comenzado en 2019, explotaron. Eventualmente, los enfrentamientos se extendieron a importantes corredores de movilidad por fuera de las cárceles, entre ellos Durán. En 2022, Majestic fue asesinado en Quito, dejando un vacío de poder entre los Latin Kings de Ecuador. Los Kings se atomizaron. Algunos miembros se replegaron. Otros reclamaron su lugar en el mundo criminal. Entre ellos estaba el capítulo de Durán, que intensificó su lucha con los Chone Killers por el control territorial y las economías criminales de la zona, disparando los índices criminales en el municipio. 

Hoy, estos volátiles capítulos de los Latin Kings tienen una fuerte presencia en Durán. El líder de los Latin Kings dijo que los Kings tienen seis “tribus” en la zona. No especificó dónde, pero según reportes de inteligencia del gobierno y entrevistas con líderes comunitarios y oficiales en ejercicio y retirados de Durán, esto incluye capítulos en los barrios Recreo 4 y 5, Primavera 2, Los Helechos y 288 Hectáreas, entre otros. Asumiendo que cada tribu o capítulo tiene al menos 50 miembros, los Latin Kings tendrían cerca de 300 miembros activos en Durán. 

El líder nacional de los Latin Kings es Carlos Manuel Macías Saverio, alias “King Diablo”, según reportes de inteligencia policial, informes académicos, y fuentes de las fuerzas de seguridad. Diablo, cuya historia contamos en detalle en un caso de estudio separado, supervisa de cerca las operaciones criminales en Durán. Y su ascenso a la cima del liderazgo de los Latin Kings muestra la escala del cambio en el panorama criminal de Ecuador y cómo el grupo ha sido captado por su ala criminal. 

Pero también deja ver las múltiples facetas de los Latin Kings. Diablo no estaba en contra del proceso de pacificación o de las iniciativas políticas o comunitarias del grupo, según expertos y académicos que llevan años estudiando al grupo. Sin embargo, mantuvo su distancia y se enfocó en construir su red criminal, mientras intentaba sobrevivir en este nuevo y más competitivo ecosistema criminal. 

Al mismo tiempo, algunos Latin Kings intentaron distanciarse del Diablo. Por ejemplo, el líder de los Latin Kings que habló con InSight Crime lo describió como un “consejero” en el Consejo Nacional y no como el inca, como lo han llamado las autoridades. Como fue “coronado” en Nueva York, dijo el líder en referencia a su lugar de iniciación, no pertenece a la nación ecuatoriana, y no puede ser el inca. 

Los Chone Killers

Los Chone Killers surgieron de un conglomerado de antiguas células de los Ñetas y de líderes criminales independientes de bajo nivel en Durán. Al igual que los Latin Kings, los Ñetas eran una banda nacida en el extranjero, con sus raíces en las cárceles de Puerto Rico. También pasaron por un proceso de migración a Estados Unidos, encarcelamiento y posterior deportación, que los llevó a Ecuador. Y al igual que los Latin Kings, aparecieron primero en Guayaquil, en los años 90, y luego en Durán. Aunque no eran tan prominentes, echaron raíces en algunas de las mismas zonas empobrecidas que sus contrapartes.

Cuando el gobierno de Correa inició su proceso de pacificación, algunos Ñetas participaron en los programas de capacitación laboral y educación. No parecían tener las mismas conexiones políticas que los Latin Kings, ya que no consiguieron tantos puestos en el gobierno. Y a medida que el apoyo a los programas se desvanecía y las bandas de las cárceles ganaban impulso, los Ñetas se atomizaron. Algunos de los que estaban en prisión se conectaron con grupos criminales más sofisticados. Entre ellos estaban los hermanos Camacho, Antonio Benjamín, alias “Ben 10”, y Terry Israel, alias “Trompudo”, que lideraban una facción de los Ñetas en Durán llamada “los Killers”.

Concretamente, durante su periodo en prisión, Trompudo conoció a Jorge Luis Zambrano, alias “Rasquiña”, el líder del grupo de narcotraficantes los Choneros, que también estaba preso en ese momento. Poco después nacieron los Chone Killers como un brazo armado de los Choneros especializado en sicariato. El primer indicio de la presencia de los Chone Killers en Durán se produjo en octubre de 2020, cuando al menos tres ataques ocasionaron cuatro muertos y nueve heridos en Durán, según reportes de El Universo. La mayoría de las víctimas eran supuestamente miembros de los Latin Kings.

La policía contraatacó. En diciembre de 2020, las autoridades capturaron a Ben 10 y a otros 15 miembros del grupo. Pero en mayo de 2021, Ben 10 y algunos de sus cómplices fueron liberados. Luis Machado, un fiscal del Guayas que trabajaba en el caso, determinó que no había pruebas suficientes para procesar a Ben 10. Machado fue arrestado más tarde por fraude procesal relacionado con esta decisión, pero la implicación era clara: los Chone Killers tenían aliados poderosos que podían llegar hasta el sistema de justicia para protegerlos.

Mientras tanto, la dinámica criminal de Ecuador seguía evolucionando a un ritmo rápido, poniendo en peligro la alianza inicial de los Chone Killers con los Choneros. Todo comenzó a finales de diciembre de 2020, cuando el asesinato de Rasquiña sacudió el mundo criminal ecuatoriano y sacó a los Chone Killers del paraguas de los Choneros. Al estallar la lucha entre los antiguos aliados de los Choneros, los Chone Killers buscaron una nueva alianza con dos antiguos aliados de los Choneros: los Lobos y los Tiguerones. Durante los dos años siguientes, esta alianza, encabezada por los Lobos y apodada Nueva Generación, adquirió un poder significativo a escala nacional gracias a su implicación en el narcotráfico transnacional.

Todo comenzó a finales de diciembre de 2020, cuando el asesinato de Rasquiña sacudió el mundo criminal ecuatoriano y sacó a los Chone Killers del paraguas de los Choneros. buscaron una nueva alianza con dos antiguos aliados de los Choneros: los Lobos y los Tiguerones.

Pero la alianza de la Nueva Generación no duró mucho. En octubre de 2022, el asesinato de Leandro Norero, uno de los padrinos de los Chone Killers, junto con las operaciones de seguridad de noviembre de 2022 en el sistema penitenciario de Guayaquil, mermaron el poder del grupo tras las rejas. En medio de la agitación, Nueva Generación se deterioró, y los Chone Killers comenzaron a aliarse de nuevo con los Choneros.

En este contexto, en mayo de 2023 fue asesinado Washington Sellán Hati, alias “Washo”, una prominente figura criminal que regulaba las bandas y las economías criminales de Durán (vea el estudio del caso Washo). En el vacío de poder tras la muerte de Washo, las facciones de los Chone Killers han intensificado su movimiento para arrebatar el control de partes de Durán a los Latin Kings.

Parte de la agitación proviene de la propia fragmentación de los Chone Killers, que parece haber sido consecuencia de su naturaleza desorganizada e híper empresarial. Aunque están organizados en capítulos, en los que los líderes locales aliados a Ben 10 y Trompudo controlan los barrios de Durán, no existe una jerarquía o estructura clara que los unifique. Algunos de estos líderes, como Cristhian Eduardo Pastor, alias “Gato Celi”, están especializados en economías criminales como el secuestro y la extorsión. Otros están vinculados a barrios específicos, entre ellos Gutemberg Andrés Rodríguez, alias “Bob Marley”, que opera en El Arbolito, y Andrés Alexander Barrios, alias “Monchis”, que controla Recreo 2, según informes de inteligencia y un exoficial de la Policía de Durán.

Un poderoso líder parece haberse rebelado, lo que ha provocado la fragmentación del grupo. Según los informes, Julio Alberto Martínez, alias “Negro Tulio” o “La T”, se separó de la dirección de los Chone Killers, de acuerdo con un antiguo líder de la banda y un funcionario del gobierno con conocimiento del grupo que no estaba autorizado a hablar públicamente sobre el asunto. 

“Él ya no quiere obedecer a nadie”, dijo el funcionario.

Esta fragmentación también ha provocado violencia entre facciones del grupo, según un oficial de la policía de Durán y varios funcionarios del gobierno, lo que se suma a los ya brutales enfrentamientos entre los Chone Killers y los Latin Kings.

Las disputas internas impulsadas por Negro Tulio, pueden estar complicando la relación de los Chone Killers con las estructuras nacionales de narcotráfico y han dejado al menos a algunas facciones excluidas del comercio transnacional de drogas, según el antiguo líder de la banda que mantiene contactos con miembros actuales. El oficial de la policía de Durán dijo que esta hipótesis también existe dentro de la policía, pero no pudo aportar pruebas que la respalden.

En mayo de 2024, las autoridades panameñas capturaron a Negro Tulio y lo extraditaron a Ecuador. Tras su arresto, hombres armados asesinaron a un lugarteniente de los Chone Killers, a quien, según dijeron funcionarios del gobierno a InSight Crime, había servido como mano derecha de Negro Tulio en Durán. Una fuente, que había recibido constantes amenazas de la facción de Negro Tulio, dijo que las amenazas disminuyeron después del arresto del líder de la banda y cesaron por completo tras la muerte de su lugarteniente.

Tras una operación policial en agosto de 2024 en la que arrestaron a 23 miembros de los Chone Killers supuestamente vinculados a la facción de Negro Tulio, la policía afirmó que el líder de la banda seguía dirigiendo sus operaciones en Durán desde la cárcel. No está claro qué impacto tendrá la represión policial sobre Negro Tulio, su facción en Durán y el resto de los fragmentados Chone Killers.

Hasta ahora, sin embargo, lo que les ha faltado a los Chone Killers en disciplina interna lo han compensado en fuerza. Esto les ha ayudado a mantener una fuerte presencia en varias partes de Durán, incluyendo El Arbolito, Sector Maldonado y Abel Gilbert 3, entre otros, según informes de inteligencia y funcionarios municipales en ejercicio y retirados. Pero las continuas batallas territoriales con los Latin Kings, así como las disputas internas, significan que su territorio cambia constantemente. 

El grupo también tiene cierta influencia en el área metropolitana de Guayaquil, según informes de los medios de comunicación locales, un antiguo miembro de la banda de Guayaquil y funcionarios de seguridad. El Observatorio Ecuatoriano del Crimen Organizado (OECO) y fuentes policiales dijeron a Primicias en enero de 2024 que los Chone Killers solo tienen presencia en Durán, pero pueden llevar a cabo asesinatos en otras partes del área metropolitana de Guayaquil. Por ejemplo, las autoridades atribuyeron el asesinato del fiscal César Suárez en enero de 2024, en el norte de Guayaquil, a Negro Tulio y los Chone Killers.

​​Otros reportes de prensa sugieren una presencia más permanente fuera de Durán. Una operación de agosto de 2024 descubrió una red de los Chone Killers en Daule, una ciudad al norte de Guayaquil, mientras que un informe de Primicias de junio de 2024 destacó que los Chone Killers expandieron sus operaciones en Samborondón, el municipio ubicado entre Guayaquil y Durán.

El Llorón

Hay otro grupo criminal clave para entender el mundo criminal de Durán: la banda que controla el sector de Cerro Las Cabras y que responde a Carlos Humberto Silva Vinueza, alias “El Llorón”. Los informes académicos, gubernamentales, policiales y de los medios de comunicación a menudo catalogan al grupo de El Llorón como una facción de los Choneros, o una facción de la filial de los Choneros, las Águilas. Pero la investigación de InSight Crime sugiere que, aunque El Llorón mantiene alianzas estables con ambos grupos, opera con considerable autonomía.

“El Llorón siempre fue una persona que se maneja sola”, dijo a InSight Crime un funcionario de la policía que trabajó en Durán, haciendo eco de la percepción de varios funcionarios, expertos y residentes que consultamos sobre la facción criminal. 

El Llorón parece haber comenzado su carrera delictiva junto con las bandas callejeras del Cerro Las Cabras hace casi 20 años. Cuando estas bandas se organizaron en un grupo delictivo más sofisticado, El Llorón surgió como su líder. En 2005, fue vinculado a un asesinato; en 2009, a posesión ilegal de armas. Para 2014, se había convertido en uno de los criminales más buscados de la provincia de Guayas tras ser vinculado con el asesinato del hermano de Alexandra Arce, Kevin Arce Plaúas, quien recibió un disparo en la espalda mientras caminaba por las calles de Durán en octubre de 2010.

El motivo sigue sin estar claro, pero Arce era la alcaldesa de Durán cuando las fuerzas de seguridad e inteligencia allanaron el Cerro Las Cabras y detuvieron a El Llorón el 2 de marzo de 2014. En 2015, El Llorón fue absuelto de los cargos de asesinato basándose en evidencia de que se encontraba en la ciudad costera de Manta al momento del asesinato. InSight Crime no pudo confirmar cuánto tiempo pasó El Llorón detenido tras su arresto, y una fuente con acceso a sus registros penitenciarios afirmó que están incompletos en cuanto a este asunto. Sin embargo, no pudo pasar mucho tiempo considerando que en 2015, los fiscales habían presentado nuevos cargos de asesinato contra El Llorón, quien ya estaba de vuelta en su bastión, donde ha estado operando desde entonces, dijeron múltiples fuentes gubernamentales a InSight Crime.

Es su hogar. Toda la familia extensa de El Llorón, incluida su madre, hijos y nietos, viven en el Cerro, según los residentes y un exfuncionario policial. Los testimonios de los residentes del Cerro Las Cabras y de los funcionarios policiales que trabajaron en Durán, así como la falta de casos penales abiertos después de 2015, sugieren que El Llorón se ha apaciguado con la edad. También impone un estricto control sobre su banda criminal, prohibiendo, por ejemplo, la extorsión en la zona.

La relación de El Llorón con la comunidad le ha ayudado a evitar un nuevo arresto. El líder del grupo casi siempre se entera de las operaciones de las fuerzas de seguridad antes de tiempo y se esconde con la ayuda de los residentes del Cerro Las Cabras, según residentes de Durán, expertos y antiguos oficiales de policía. Miembros de bandas rivales han intentado sacar al Llorón del Cerro Las Cabras y tomar el control de su territorio, según líderes comunitarios. Pero todos los intentos han sido inútiles, quizás por una combinación geográfica —Cerro Las Cabras está en cerro con dos puntos de acceso principales— y la gobernanza criminal del grupo sobre quienes viven allí les da una red de inteligencia que reporta los movimientos de personas foráneas. 

Por el momento, otros grupos criminales parecen haberse rendido. La renovación de la alianza de los Chone Killers con los Choneros activó un pacto de no agresión con El Llorón, de acuerdo con un oficial de las fuerzas de seguridad y un antiguo miembro de una banda. Pero la tregua es poco estable. Los residentes de la zona le dijeron a InSight Crime que El Llorón y su familia siguen en peligro, y sus hijos no pueden salir del Cerro. La importancia estratégica del Cerro Las Cabras como un punto de distribución y almacenamiento de droga también hace que siga siendo un objetivo importante para las fuerzas de seguridad. La más reciente oleada de operativos comenzó en junio de 2024 y no ha cesado, según un residente de la zona que ha visto las operaciones de las autoridades. 

Presencia de bandas en Durán

Economías criminales

Tráfico de tierras

El ecosistema criminal de Durán está determinado por el tráfico de tierras. Por años, esta economía criminal estuvo controlada por redes de élites políticas corruptas y terratenientes. Estas élites se confabularon para beneficiarse de las invasiones ilegales de Durán y empleaban a los grupos criminales para imponer su voluntad. Hoy, los grupos criminales han desplazado en gran medida a las élites terratenientes, aliándose con políticos corruptos para convertirse en la nueva fuerza detrás del tráfico de tierras. 

Como mencionamos anteriormente, la colonización de Durán ocurrió de forma improvisada. Un residente describió cómo el proceso en la segunda mitad de la década de los ochenta fue propiciado por el nuevo gobierno municipal, que promovió los asentamientos en lo que las autoridades consideraban baldíos: tierras que no habían sido cultivadas o aprovechadas por sus dueños para vivienda o comercio. Las tierras baldías fueron categorizadas como “abandonadas” y subastadas a personas como el residente que habló con InSight Crime. 

En este caso en particular, el nuevo dueño llegó a la zona en cuestión y demarcó su tierra con estacas. Luego consiguió un título y comenzó a construir su casa. Pero pronto recibió una visita del dueño anterior. Durante una acalorada discusión, le dijo al antiguo propietario que interpusiera una demanda. Pero el dueño anterior regresó esa noche con un martillo y derribó las paredes de la casa en construcción. El nuevo dueño lo demandó, y el hombre desapareció. 

Estas disputas eran comunes en Durán, según residentes, políticos y expertos en tráfico de tierras entrevistados por InSight Crime y la tenencia de la tierra continúa siendo un problema. Actualmente, los asentamientos irregulares en Durán se concentran principalmente en cinco grandes zonas que cubren más de una cuarta parte del área urbana del municipio, según documentos oficiales a los que tuvo acceso InSight Crime. Si bien algunos están en proceso de legalización, ese proceso puede tardar años.

La exalcaldesa, Alexandra Arce, le dijo a InSight Crime con orgullo que su administración había “legalizado” más de 11.000 viviendas. Sin embargo, cuando indagamos sobre cuántas permanecían en la informalidad cuando dejó el cargo en 2019, dijo que eran “probablemente 60.000”. El censo de 2022 registró solo 110.389 hogares en Durán. 

La informalidad que reina sobre la tenencia de la tierra se traduce en oportunidades para el crimen organizado. En la zona urbana, los traficantes de tierra toman grandes extensiones de tierras baldías —llegando a los cientos de hectáreas a la vez— según un ex oficial del gobierno de Durán y un abogado especializado en tráfico de tierras. Estas tierras, por lo general, no tienen zonificación, calles pavimentadas, o acceso a los sistemas de agua y alcantarillado. Pero los traficantes la delimitan, la dividen en parcelas, e invitan a las personas a asentarse allí. Luego, venden cada parcela por US$1.000 a US$6.000, según residentes, un abogado que se especializa en el tema, y oficiales del gobierno en ejercicio y retirados. 

Pese a la falta de acceso a los servicios públicos y la incertidumbre que viene con asentarse en lo que las autoridades llaman “invasiones”, hay una gran cantidad de compradores. Residentes de Durán, personas de los barrios pobres de Guayaquil, y migrantes de otras provincias ven en estas parcelas la oportunidad de tener una vivienda propia y creen que el gobierno legalizará sus tierras en el futuro. Legalmente, cualquier persona que quiera obtener un título de propiedad sobre un terreno informal debe cumplir una serie de condiciones claras, entre ellas, haber vivido en el terreno por al menos 10 años. En realidad, los traficantes de tierras sobornaban a los oficiales municipales para que no saquen a quienes viven allí, según residentes y oficiales del gobierno en ejercicio y retirados. 

Tráfico de tierras en la zona urbana de Durán

El negocio ha cambiado en los últimos cinco años. Según empresas de seguridad privada, residentes, líderes comunitarios, expertos, oficiales del gobierno, y el plan de seguridad de la ONUDD y la alcaldía de Durán de 20224, los actores criminales violentos han desplazado a los traficantes de tierras tradicionales. Las bandas usan el mismo patrón que los traficantes tradicionales, de acuerdo con estas fuentes. Identifican terrenos municipales baldíos cerca a zonas donde ya tienen presencia, y organizan una invasión por medio de rumores. Sin embargo, mientras que los traficantes tradicionales tienden a mantener un bajo perfil luego de vender la tierra, las bandas toman el control de los nuevos sectores, organizan los servicios públicos y establecen vínculos con el gobierno municipal para influir en los procesos de legalización, dijeron residentes, líderes comunitarios, un abogado especializado en el tema, y oficiales del gobierno a InSight Crime.

El tráfico de tierras también permite la aparición de otras economías criminales. Las bandas usan estos territorios para vender drogas, esconder bienes robados, y establecer redes de extorsión a negocios y personas por igual. Manejan la provisión de servicios básicos —como el agua, el alcantarillado y la electricidad—por los que pueden cobrar extra a los residentes, que no tienen cómo defenderse. 

“El tema en Durán no es el tráfico de drogas. La droga, la pasan, esconden”, dijo a InSight Crime el abogado especialista en tráfico de tierras. “El tema de Durán es la tierra. Durán es inmenso y hoy la mafia ve que es negocio”. 

Aunque la formalización de las tierras puede generar algunos ingresos para las bandas al valorizar la tierra que les pertenece, también puede socavar su control sobre el territorio. Esto es porque las bandas se presentan ante los residentes como sus guardianes, los protectores de sus tierras. Una vez que tienen sus títulos de propiedad, los residentes ya no necesitan a las bandas. Para evitar esto, los líderes de estos grupos invierten en sobornos para corromper a los oficiales municipales e influenciar cuándo se legaliza la tierra, le dijeron a InSight Crime oficiales del gobierno y el abogado especializado. 

En muchos casos, los oficiales corruptos y las bandas trabajan juntos, dividiéndose las ganancias de las tierras traficadas y abriendo nuevas oportunidades de negocio, entre ellas la malversación de fondos a través de obras públicas, como es el caso de las acusaciones contra el exalcalde Narváez, algo que cubrimos en mayor detalle más adelante. Esta es la razón por la cual algunos residentes, líderes de la sociedad civil, el abogado especializado y oficiales del gobierno dicen que las invasiones son controladas por una “mafia” – no un grupo criminal específico con ciertos miembros e identidad, sino una red cambiante de jugadores poderosos, cada uno con un rol determinado dentro del tráfico y legalización de los terrenos baldíos, que abren la puerta a otras economías predatorias. 

“Los políticos cambian, pero el sistema criminal se mantiene”, dijo un líder comunitario y residente de Durán a InSight Crime. 

Corrupción

Durán sufre de corrupción crónica. Desde permisos de zonificación, pasando por títulos de propiedad, hasta proyectos de infraestructura, hay un amplio abanico de posibilidades para que los criminales se lucren de los presupuestos públicos. Muchas de estas oportunidades son el resultado directo del caótico desarrollo del municipio y la falta de infraestructura en la zona. Varios residentes, expertos y oficiales entrevistados por InSight Crime afirmaron que sospechaban que los actores corruptos mantenían el déficit de infraestructura y servicios públicos para perpetuar sus esquemas de corrupción. Pero, aparte de la alarmante escasez de servicios públicos, no hay evidencia documental para probar estas acusaciones de sabotaje premeditado y sistémico. 

El ejemplo más citado de esta negligencia es el del agua. Las estimaciones difieren enormemente, encontrando que desde el 42% (Censo Nacional de Ecuador de 2022) hasta el 70% (jefe de EMAPAD) y el 80% (el plan de seguridad conjunto de la ONUDD y el municipio de 2024) de las residencias de Durán no tienen acceso a agua potable. EMAPAD afirma que incluso las casas conectadas a la red de agua potable solo tienen acceso durante un número limitado de horas. Teniendo en cuenta esta limitación, el municipio cubre solo el 23% de las necesidades de agua de los residentes, según EMAPAD. 

Para obtener o complementar su suministro de agua, los residentes recurren a una flota de camiones cisterna. Conocidos como tanqueros, estos camiones llevan el agua directamente a sus barrios. La precariedad del negocio ha propiciado los abusos y los camiones cisterna a menudo exigen a los residentes un precio más alto y se quedan con la diferencia.

Además, el suministro de agua suele estar controlado por redes corruptas enquistadas en el gobierno municipal de Durán. Las asociaciones de camiones cisterna han intentado sobornar a funcionarios del gobierno municipal para que les concedan derechos exclusivos sobre el suministro de agua. Como el suministro de agua es rentable para los funcionarios municipales, estos han tenido pocos incentivos para invertir en infraestructura de agua sostenible. 

Estos proyectos de infraestructura, cuando se han producido, suelen estar plagados de corrupción y malversación de fondos. En abril de 2024, las autoridades ecuatorianas emitieron una orden de detención contra el exalcalde de Durán, Dalton Narváez, acusado de haber desviado millones de dólares a través de contratos públicos destinados a mejorar las redes de distribución de agua de Durán. En una entrevista con InSight Crime Narváez culpó a su predecesora de los fondos desaparecidos y dijo que su vida corría peligro por culpa de “grupos delincuenciales” que habían intentado asesinarlo.

El director de EMAPAD, Rodolfo Baquerizo, dijo a InSight Crime que, aunque la administración de Chonillo está intentando abordar el problema, décadas de corrupción en la institución han dejado a EMAPAD endeudada y las arcas del gobierno vacías.

“La situación del agua potable y alcantarillado en Durán es un desastre”, dijo Baquerizo. “La realidad del agua potable es aún más complicada de lo que nos imaginábamos desde afuera”.

Microtráfico

Las bandas de Durán obtienen la mayor parte de su dinero de la venta de drogas, según expertos, residentes, líderes comunitarios y funcionarios gubernamentales y de seguridad. Entre ellas figuran la marihuana; la heroína barata y altamente adulterada, conocida como “H”, y, más recientemente, la cocaína. 

Las bandas venden drogas en las esquinas de los territorios bajo su control. Suelen reclutar a menores para que entreguen las drogas y las vendan en las escuelas locales, donde utilizan muestras gratuitas para atraer a nuevos clientes, según líderes comunitarios, residentes, funcionarios públicos y educadores.

Muchos de los que compran y consumen estas drogas viven en los sectores donde se venden, y el municipio tiene una gran población con problemas de abuso de sustancias, según expertos, residentes y el plan de seguridad conjunto de la ONUDD y el municipio 2024. Residentes y oficiales de policía que pasaron años estacionados en Durán también dijeron a InSight Crime que, en algunos casos, los clientes viajan desde sectores externos, incluyendo Guayaquil, así como ciudades vecinas tan lejanas como Milagro, Daule y Yaguachi, para comprar y consumir drogas en los barrios de Durán, especialmente en Cerro Las Cabras.

“El tema es que se volvió un centro de expendio”, dijo uno de los policías. 

Ecuador no ha hecho una encuesta exhaustiva sobre el consumo de drogas desde 2016. InSight Crime pasó meses tratando de obtener una copia del informe de 2016, pero fuentes policiales dicen que ya no pueden acceder a él. Desde entonces, la cantidad de droga incautada en Durán para consumo interno se ha multiplicado casi por seis, pasando de 118 kilogramos en 2016 a 692 kilogramos en 2023, según datos policiales. La policía se negó a proporcionar datos de incautaciones desglosados por tipo de droga, sin embargo, en una entrevista, la policía dijo a InSight Crime que la marihuana, la cocaína y la H son las drogas más consumidas en Durán. 

Durán tiene un hospital y seis centros médicos, pero ningún centro médico especializado en rehabilitación de drogas, de acuerdo con el plan de seguridad conjunto de la ONUDD y el municipio de 2024. Esto ha impulsado la demanda de centros privados clandestinos de rehabilitación, que utilizan métodos abusivos como encarcelar a los pacientes y someterlos a dietas severas, según el plan de seguridad conjunto de la ONUDD y el municipio para 2024.

Extorsión

En los últimos años, la extorsión se ha disparado en Durán, a medida que las bandas se han vuelto más sofisticadas, aumentando sus filas, incrementando su arsenal y enfrentándose con rivales. Aun así, esta economía criminal es relativamente nueva en la zona. InSight Crime encontró que la cantidad que los grupos criminales exigen, su modus operandi, e incluso los perfiles de las víctimas varían a medida que las actividades extorsivas de las bandas evolucionan. 

En algunas áreas, por ejemplo, las bandas van puerta a puerta, exigiendo vacunas, o pagos mensuales de pequeños negocios, bares y restaurantes, así como familias, según informes de inteligencia policial y residentes. En otros, establecen retenes en calles, exigiendo que los vehículos paguen un “peaje”. 

Los taxis también son blancos fáciles. Un residente de Durán dijo que su amigo, un conductor de taxi, pagaba US$20 al mes a la facción de los Chone Killers liderada por Bob Marley en El Arbolito y probablemente los 120 taxis del área también hacían lo mismo. 

La extorsión en los retenes también ha dificultado la entrada de empresas, principalmente distribuidoras de alimentos, a algunos barrios de Durán, según Luis Alberto Salvador, vicepresidente de la Cámara de Industria de Guayaquil. 

Los distintos líderes de las bandas también cobran extorsiones en intervalos diferentes, y la demanda de pago varía en función del tamaño del negocio. Las exigencias pueden oscilar entre cientos de dólares al mes para pequeños carritos de comida o tiendas familiares, hasta miles de dólares para negocios medianos.  

Estos negocios suelen recibir una demanda por una gran suma inicial, tras la cual pagan una cuota mensual más pequeña, según explicaron a InSight Crime los propietarios de estos negocios medianos y un sociólogo y politólogo local. Si no se paga, se corre el riesgo de un ataque contra el negocio, su personal, la gerencia o el propietario, añadieron las fuentes. 

Los distintos líderes de las bandas cobran extorsiones en intervalos diferentes, y la demanda de pago varía en función del tamaño del negocio. Las exigencias pueden oscilar entre cientos de dólares al mes para pequeños carritos de comida o tiendas familiares, hasta miles de dólares para negocios medianos.

Según datos policiales, entre enero y agosto de 2024 se denunciaron 389 casos de extorsión, un aumento de más de cuatro veces respecto de los 91 casos denunciados en todo 2023. La extorsión está golpeando con fuerza a las empresas. Más de 100 pequeñas empresas han cerrado sus puertas en 2023 debido, en gran parte, a la extorsión, según los informes recibidos por un líder de la comunidad empresarial local con conocimiento de una amplia muestra representativa del sector empresarial en la ciudad, aunque no hay estadísticas oficiales disponibles.

“Por el tema de las extorsiones, ya no les es rentable trabajar”, dijo el líder a InSight Crime.  

Las empresas no son las únicas que sufren extorsiones. Las escuelas, los hospitales y las clínicas de salud también sufren extorsiones, según empleados que se han enfrentado a este tipo de amenazas y que, en muchos casos, temían demasiado por su seguridad como para hablar en profundidad con InSight Crime. 

“La gente no quiere [denunciar]”, dijo un funcionario de seguridad a InSight Crime. “Tienen miedo, la gente dice: ‘yo prefiero pagar. Me cuidan, no me roban, paso tranquilo’”.

Los funcionarios públicos también practican una forma de extorsión. La multitud de licencias, permisos y registros necesarios para el funcionamiento de cualquier empresa crea oportunidades para la corrupción entre las instituciones municipales, según los líderes de la comunidad empresarial, así como funcionarios del gobierno en ejercicio y retirados. Un dirigente empresarial con conocimiento directo de casos de corrupción dijo a InSight Crime que los funcionarios municipales suelen pedir sobornos para establecer empresas. La alternativa podría ser una infinidad de inspecciones, papeleo y permisos que paralizan los negocios.  

“El gobierno municipal de Durán es una cuna de extorsionistas”, dijo el líder empresarial a InSight Crime. 

La participación de las instituciones municipales en la extorsión a los empresarios las ha convertido en blanco de las bandas, que buscan establecer su influencia y añadir “sobornos” a su portafolio criminal. Esto es especialmente cierto en el caso de la ATD y los bomberos, ambos con potestad para expedir multas y conceder permisos. (vea la sección sobre intercambio de capitales)

Robos y secuestros

Las bandas criminales de Durán también se benefician del secuestro y el robo, según dijeron a InSight Crime expertos, funcionarios del gobierno en ejercicio y retirados, y líderes comunitarios. Los sectores de Durán bajo su control sirven como casas de seguridad para retener a víctimas de secuestro o bienes robados.

Los robos han ido en aumento desde 2020 y la mayoría de los robos en Durán ocurren en los sectores de Panorama, Divino Niño y el centro del municipio, según el plan de seguridad conjunto de la ONUDD y el municipio para 2024. Casi la mitad de los casos que se denuncian involucran violencia física.

Mientras tanto, la mayoría de las operaciones de secuestro en Durán son lo que se conoce como “secuestros exprés”, según los empresarios y líderes comunitarios. Las bandas secuestran y retienen a las víctimas durante unas pocas horas, mientras los secuestradores obligan a la víctima a extraer dinero de su cuenta bancaria a través de un cajero automático o a transferir dinero a través de su teléfono. 

En el último año, sin embargo, las bandas han empezado a atacar cada vez más a la élite empresarial de Durán. Sociólogos, expertos en seguridad, funcionarios del gobierno y líderes de la comunidad empresarial han destacado el aumento vertiginoso del número de casos en los que los propietarios y directivos de medianas y grandes empresas han sido objeto de sofisticadas operaciones de secuestro.

En estas operaciones, las bandas identifican e investigan a una víctima de antemano, y luego envían hombres armados para emboscarla. Desde allí, los secuestradores llevan a la víctima a una casa segura y la retienen durante días mientras negocian el rescate. Los rescates oscilan entre USD 1.000 y USD 100.000, según Salvador, representante de la Cámara de Industria de Guayaquil, que también tiene un negocio en Durán, y otro líder de la comunidad empresarial de Durán, que ha escuchado relatos de primera mano. 

Los líderes de la comunidad empresarial señalan que los jefes de las bandas que dirigen estas operaciones no brindan protección a las víctimas de secuestro que han pagado el rescate, lo que deja a muchas élites empresariales en riesgo de sufrir nuevos secuestros. Aunque InSight Crime no pudo documentar ningún secuestro reiterado, algunos empresarios han abandonado Durán de forma permanente, mientras que, como se señaló anteriormente, otros han invertido sumas cada vez mayores en seguridad privada.

Lavado de dinero

Los negocios de Durán ofrecen oportunidades a los grupos criminales para lavar sus ganancias criminales, de acuerdo con el plan conjunto de seguridad de la ONUDD y el municipio de 2024, así como con propietarios de pequeños negocios, expertos locales y en seguridad, y funcionarios del gobierno de Durán en ejercicio y retirados. 

El lavado de dinero parece producirse de dos maneras. La primera consiste en comprar o prestar dinero a pequeñas empresas, dijeron a InSight Crime fuentes locales, entre ellas un propietario de una pequeña empresa y un funcionario del gobierno. Añadieron que a veces hay un elemento coercitivo en este esquema, en el que se presiona a los propietarios de las empresas para que lleguen a un acuerdo y se les cobran comisiones exorbitantes por los préstamos.

La segunda forma, más sofisticada, consiste en abrir empresas fachada que liciten contratos de obras públicas. Este esquema requiere conexiones con funcionarios municipales de Durán, dijeron a InSight Crime varios exfuncionarios del gobierno y un contratista de obras públicas que solía licitar proyectos en el municipio. 

Los criminales toman el dinero “limpio” del contrato gubernamental y lo depositan en las cuentas de sus empresas, según analistas y expertos en crimen organizado. Luego utilizan el dinero “sucio” para pagar la mano de obra y otros gastos, que pueden abonar en efectivo y después falsificar fácilmente los recibos y los registros de la empresa para que coincidan con los libros. 

Como resultado de este método de lavado de dinero, algunas bandas —principalmente los Chone Killers— compiten ahora con negocios legítimos existentes o se apoderan de ellos. Funcionarios y exfuncionarios municipales dijeron a InSight Crime que la banda está utilizando su creciente presencia dentro de las instituciones públicas para expulsar o extorsionar a los contratistas de la construcción, quienes a menudo se enfrentan a la disyuntiva de abandonar Durán o actuar como terceros propietarios para las bandas en la licitación y gestión de contratos de obras públicas.

Tráfico transnacional de drogas

En la última década, a medida que Ecuador ganaba importancia como eje de transporte del narcotráfico, los diversos puertos de Guayaquil y sus alrededores se han convertido en puntos de salida de gran importancia para la cocaína que se exporta a Europa. Esto es especialmente cierto en el caso de Durán, que se ha convertido en una puerta de entrada, un punto de almacenamiento y un punto de parada crítico para los narcotraficantes. La pandemia del COVID-19 interrumpió las rutas globales de la cocaína y aumentó la importancia de territorios como Durán, donde la droga podía almacenarse de forma segura.

Durán también conecta Guayaquil con el mayor sistema de autopistas de Ecuador. Así, gran parte de la cocaína que sale de los puertos de Guayaquil, debe pasar por el municipio. Parte de ella se queda almacenada allí: Durán tiene un gran número de bodegas industriales, camaroneras, fábricas y residencias privadas donde se pueden esconder cargamentos de droga. Las autoridades también han realizado incautaciones de varias toneladas en la vasta zona rural de Durán.

Debido a que Durán almacena y repara los contenedores de carga que salen por los puertos de Guayaquil, la contaminación ocurre in situ —ya sea mientras el cargamento viaja en las autopistas que cruzan Durán, en lo que se conoce como el método “rip-on/rip-off”, o mientras están en bodegas, donde los contenedores son contaminados. Lo que no se puede cargar en Durán, se puede mover por las amplias riberas de Durán en barcos hasta los puertos cercanos. 

La corrupción en la zona es generalizada. Los propios policías y bomberos de Durán han sido implicados en operaciones de tráfico de drogas. 

Los grupos criminales de Durán están intentando involucrarse cada vez más en el tráfico transnacional de drogas, pero su papel todavía parece ser pequeño: trafican pocas cantidades de droga por su cuenta, o actúan como proveedores de servicios que almacenan, vigilan y mueven los cargamentos de cocaína para redes más grandes. En ocasiones, las redes de narcotráfico más sofisticadas emplean a las bandas locales como seguridad o para llevar a cabo sicariatos. Entre estos grupos más grandes están los Lobos, una de las organizaciones criminales más poderosas del país. 

La creciente importancia de Durán también ha atraído a compradores de cocaína transnacionales —especialmente a redes albanesas, que han enviado emisarios hasta Guayaquil para hacer negocios y lavar dinero, inyectando una nueva fuente de capital criminal al mercado local. Entre sus presuntos socios en el área está Carlos Manuel Macías Saverio, alias “Diablo”, el líder de los Latin Kings. Sin embargo, aunque reportes de prensa han conectado a los Latin Kings con las redes europeas, oficiales de inteligencia contactados por InSight Crime desestimaron la noción, afirmando que Diablo está involucrado principalmente en el microtráfico. 

Además, aunque la ubicación estratégica de Durán, su desarrollo industrial y la ausencia de control estatal lo hacen atractivo para el tráfico transnacional de drogas, no es la única zona con esas características. Las redes de narcotráfico transnacionales han utilizado a Daule, Samborondón, y partes de Guayaquil para recolectar, almacenar, y exportar drogas. Por lo tanto, aun si los grupos criminales locales logran acceder a un importante capital económico a través del narcotráfico, sus oportunidades disminuyen cuando la violencia entre bandas atrae la atención de las autoridades y operaciones de seguridad.

2 La literatura no coincide en cuándo nacieron los Latin Kings. Algunas publicaciones reputadas hablan de los años cuarenta, otras de los cincuenta. Un artículo reconoce esta discrepancia: “Hay varias versiones sobre el origen de los Latin Kings. El propio manifiesto del grupo dice que empezó en los años 40 como un grupo de autodefensa para presos hispanos, pero los residentes de Chicago dicen que empezó en los años 50 y que originalmente se llamaba Latin Angels. Una versión de la historia dice que los Latin Kings surgieron como efecto secundario de un programa de trabajadores callejeros para bandas”.  («Otras naciones: jóvenes, transnacionalismo y exclusión», 2008, p. 23)

3 La fecha exacta en que Zúñiga asumió el liderazgo de los Latin Kings y la posición que ocupaba en la jerarquía del grupo siguen sin estar claras. Sin embargo, existe un consenso generalizado en que Zúñiga dirigió a los Latin Kings durante el proceso de pacificación.

Lea en la tercera parte: los escenarios criminales en Durán, desde lo político a lo económico y social.

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