“Soy musulmán. Soy socialista democrático. Y me niego a pedir disculpas por ello”.
Zohran Mamdani, nuevo alcalde de New York.
Ante el despotismo, todos los pueblos encuentran la manera de enfrentarse y poner a los fascistas en su lugar. Ayer ganó la alcaldía de New York, la ciudad más poblada de Estados Unidos, el joven Zohran Mamdani, musulmán, socialista, propalestina y defensor de los inmigrantes. En su discurso reivindicó el valor de los inmigrantes, dijo que “NY seguirá siendo una ciudad de inmigrantes, construida por inmigrantes e impulsada por inmigrantes. Y, a partir de esta noche, liderada por un inmigrante”.
New York se ha rebelado políticamente, impulsada por la indignación frente a tanto abuso de poder en contra de la población inmigrante. El masivo voto a favor de Mamdani es un NO rotundo a la brutalidad y cobardía del gobierno de Trump que con sus políticas xenofóbicas ha intentado amedrentar a una ciudad irredenta, guiada por principios democráticos.
Mamdani ha basado su campaña en tres ejes: autobuses gratis, congelación hasta 2030 de los alquileres controlados y guarderías sin costo para los niños menores de cinco años. Paradójico, que en la nación más capitalista del mundo, se imponga con más del 50% de votos un musulmán con propuestas socialistas, una bofetada no solo a Trump, sino también a todos los epígonos de Trump, en esta lista se encuentran Netanyahu, Milei y obviamente nuestro presidente, nacido en Miami, Daniel RoyGilchrist Noboa.
Regresando a nuestra república bananera, Daniel Noboa ha dicho, con la mayor sangre fría, que la pregunta 1 de la consulta popular no se trata de bases militares sino de bases extranjeras. Sin embargo, el texto de esta pregunta habla claramente sobre eliminar la prohibición existente en la Constitución de la República para instalar bases militares. Ésta es una nueva falacia política difundida y apoyada por las corporaciones mediáticas que distorsionan, a diario, la realidad. Lo cierto es que el referéndum forma parte de un proyecto autoritario para que Noboa tenga un control absoluto sobre el Estado, algo que terminaría siendo un suicidio colectivo viendo los resultados que hasta ahora ha tenido el presidente de cartón.
Science, una de las revistas científicas más reconocidas a escala mundial, publicó un artículo alertando sobre el peligro que tendría la instalación de bases militares en las islas Galápagos; recordemos que nuestras islas son patrimonio natural de la humanidad. Uno de los argumentos más contundentes de esta publicación es que las bases militares estadounidenses han dejado cicatrices irreversibles en ecosistemas frágiles. Añaden que los desechos peligrosos, la contaminación y las prácticas insostenibles, como lo sucedido en 1941 en la isla de Baltra, provocarían nuevamente graves daños ambientales. Olvídense de su filiación política o si son de derechas o de izquierdas, piensen desde un punto de vista científico donde la defensa de un patrimonio natural de la humanidad es fundamental: ¿no creen que destruir un santuario natural como Galápagos además de ser un ecocidio sería una negación total de la idea de soberanía?
Tenemos 50 asesinatos por cada 100.000 habitantes, somos el segundo país más violento de América. Al ritmo que vamos, terminaremos 2025 con más de 9000 muertes violentas. Noboa puede repetir, sin ningún respaldo estadístico, el sonsonete de que no importa el índice de asesinatos porque se están matando entre bandas. Lo real es que el ejército está actuando con niveles de violencia extrema contra grupos vulnerables, en lo que va del año han sido asesinados 500 menores de edad. El caso de los niños de las Malvinas y de los asesinatos a los comuneros Efraín Fueres y Juan Guamán son una pequeña muestra de las múltiples violaciones a los derechos humanos cometidos contra población civil indefensa por parte del actual gobierno, siempre en nombre de enfrentar al terrorismo.
Según varios juristas y académicos, entre ellos el ex juez de la Corte Constitucional Ramiro Ávila, y los académicos Salim Zaidam y Gisela Vaca, el anuncio de Daniel Noboa de convertir a la Corte Constitucional en un Sala Constitucional de la Corte Nacional sería un retroceso jurídico de medio siglo porque la Corte Constitucional, al ser autónoma, crea un balance de poder evitando cualquier tipo de autoritarismo. Según estos académicos los problemas de seguridad ciudadana no son provocados por la Constitución de Montecristi de 2008, sino por la pésima gestión pública del actual presidente. Dejemos claro algo: no existe ningún artículo de la Constitución de la República que impida la sanción penal a los delincuentes, todos los delitos están tipificados en el COIP.
Durante el mes del paro de CONAIE, el despliegue militar y policial del gobierno fue imponente, la represión terminó con la vida de tres comuneros que protestaban contra el alza del diésel. No creo que haya existido ningún freno a tanta movilización de miles de soldados que utilizaron tanquetas, aviones, y helicópteros para someter a poblaciones campesinas desarmadas. Siempre queda la duda de ¿por qué el ejército no actúa con tanta decisión para enfrentar a las bandas de narcotraficantes?
El gobierno ha publicitado avances económicos: crecimiento en el sector de la construcción, aumento en las exportaciones y más ganancias para la banca ecuatoriana. Claro, enseguida surgen dudas: ¿si existe tanta bonanza por qué en 2025 aparecemos como el tercer país con peores condiciones laborales a nivel mundial (CSI)? O ¿por qué somos el tercer país con más hambre entre las naciones de América del Sur (IGH)? ¿Acaso, el aumento de las ganancias de los bancos ecuatorianos que superan los 1000 millones de dólares ha mejorado las condiciones de seguridad ciudadana?
El gobierno ha demostrado falta de planificación y una visión clientelar decadente, basta mencionar que en lo va del año ha gastado en bonos el doble de lo que ha destinado a obra pública. El “nuevo Ecuador” se sostiene con influencers, muñecos de cartón, bonos y una prensa mercenaria que repite, hasta la extenuación, un discurso sobre el peligro de un “enemigo interno”, que a veces es el narcotráfico, en otras ocasiones el correísmo e incluso el movimiento indígena. A este “enemigo interno” hay que enfrentarlo con el máximo despliegue militar, si es necesario violando derechos humanos e instalando bases militares gringas.
Los objetivos económicos del gobierno son claros: privatizar el IESS y la educación de tercer nivel. Además, disminuir a la mitad las jubilaciones, eliminar décimo tercero y cuarto sueldos, y continuar con la disminución de impuestos para élites económicas. La eliminación de la deuda de 90 millones de dólares de la Corporación Noboa es la prueba más contundente de la visión filibustera del presidente de cartón.
El NO en la consulta, es una forma racional de entender la política, donde dejaremos claro que nos indigna el irrespeto a la verdad, a la violación de los derechos humanos y a la evasión de impuestos por parte de los grupos más poderosos. El NO es un grito silencioso o una bofetada política a un magnate que ha convertido un hermoso país en parte de su emporio feudal. Inspirados en el espíritu irredento de New York, estoy seguro de que dejaremos a un lado el miedo y los chantajes burdos de un gobernante mediocre que sigue órdenes de un fascista como Donald Trump.
