Robert Francis Prevost es el nuevo Papa León XIV. Es el Sumo Pontífice No. 267 y el primero de Estados Unidos. Nació en Chicago, hace 69 años, se ordenó dentro de los agustinos y a lo largo de su trayectoria ha cumplido misiones clave en Latinoamérica, principalmente en Chiclayo, Perú, ciudad de la cual es arzobispo emérito.
En enero de 2023, el Papa Francisco lo nombró Prefecto del Dicasterio de la Santa Sede: se trata del ministerio que aconseja al Sumo Pontífice en la designación de los nuevos obispos de todo el mundo católico.
Desde 1985, Prevost ha desarrollado un importante papel en la iglesia peruana. Sus primeras misiones fueron en Chulucanas, luego de Ciclayo y Trujillo.
A finales de los 90 volvió a EE.UU. y fue electo Prior General de los Agustinos, función que cumplió hasta 2013. Elevado a cardenal 10 años después, Prevost es visto como un continuador de la etapa reformista de Francisco.
Instantes previos al humo blanco
Este jueves 8 de mayo de 2025, 11:07, hora en Ecuador, el sucesor 267 de Pedro, el sucesor inmediato del Papa Francisco, ha sido escogido por los 133 cardenales en el segundo día del Cónclave. Este es un día histórico para el catolicismo y también para Occidente.


A la tercera votación, por el cielo del Vaticano ascendió el humo blanco, señal de consenso, en medio de las gaviotas que se habían apostado en los techos de la Capilla Sixtina, en la Santa Sede. Por Ecuador pudo asistir al Cónclave el cardenal Luis Cabrera.
¿Qué pasó en los minutos previos a la fumata blanca? Alessandro Di Bussolo, del servicio informativo del Vaticano lo explica. “Según lo establecido y regulado por el Ordo Rituum Conclavis y la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, un cardenal presente en la Capilla Sixtina ha alcanzado la mayoría requerida, y la elección se ha realizado canónicamente. El primero de los cardenales por orden y antigüedad —o, si él es el elegido, el segundo—, en nombre de todo el Colegio de Electores, ha preguntado en latín al elegido: ‘¿Aceptas tu elección canónica como Sumo Pontífice?’ Y, apenas recibido el consentimiento, le ha formulado la pregunta: ‘¿Con qué nombre deseas ser llamado?’”.

En estos instantes, el nuevo Sumo Pontífice se encuentra en la sacristía de la Basílica de San Pedro, conocida también como la Capilla de las Lágrimas. Allí será ataviado con los hábitos papales, mientras afuera, en la Plaza de San Pedro, miles de fieles católicos esperan que el sucesor de Pedro y de Francisco aparezca por el tradicional balcón de las bendiciones.
Cuando concluyen todos los rituales de la aceptación de la elección se queman las papeletas de los cardenales, por lo cual se produce la columna de humo blanco.
Di Bussolo, del servicio informativo del Vaticano, relata que el Cónclave concluye con el consentimiento a la elección por parte del nuevo Papa. De allí, las puertas de la Capilla Sixtina se abren y puede ingresar el personal encargado de las relaciones del Vaticano con el resto de Estados.
