jueves, abril 30, 2026
Ideas
Diego Ordóñez

Diego Ordóñez

Abogado, ex secretario de Seguridad del Estado

Triste esencia de la maldad

Tambores de conflagración. Se pintan los rostros para mostrarse feroces. Exhiben sus intenciones montados en cohetes y ojivas. El nacionalismo aberrante moviliza pasiones y mueve ejércitos.

Nada inmuta a los peores rasgos del ser humano. La tecnología: sus aportes al conocimiento, a la calidad de vida, al entendimiento de proteger y como proteger el planeta; el desarrollo de las doctrina de Derechos Humanos y la conciencia sobre el respeto a la vida, a la integridad de la persona humana y a erradicar la violencia entre congéneres; la noción que es la democracia el sistema de convivencia y pluralismo.  Mucho para distanciarnos, como especia humana, de las prácticas barbáricas de cómo se resolvían los conflictos; de los tiempos en los que no era mal visto la esclavitud; en los que monarcas  absolutos eran, en uno solo, lo que son tres funciones independiente del Estado. Mucho de historia, tecnología y evolución nos debería distanciar del guerrerismo, del expansionismo; de los depredadores políticos, de los fanatismos y los nacionalismos.

Pero, no obstante, la realidad se escribe con distancia del deber ser. Muchas personas, en demasiados lugares padecen situaciones y soportan gobiernos que distan mucho de ser expresión de modernidad y de correspondencia con la noción contemporánea de libertad y dignidad.

En Rusia, gobernada por un autócrata nacionalista que alude a las  mismas justificaciones expansionistas que la Alemania nazi expuso para anexarse Austria e invadir Polonia y la entonces Checoslovaquia, invade Ucrania para anexarse parte de su territorio y llevan al mundo a los limites de la racionalidad y sean las ojivas nucleares las que satisfagan sus medioevales razones de nación y fuerza. Un zar del siglo XXI animado por las humanas pasiones que en otros tiempos devastaron territorios y poblaciones en propósito de las reivindicaciones del poder.

Nicaragua esta secuestrada por una despreciable pareja de alucinados que no escatiman infamias para deidificarse. Totems del abuso moral y físico de una población empobrecida que, incluso, ha sufrido escarnio en sus creencias personales. La bruja desdentada, que será la otra cabeza de un gobierno de pareja como “co-presidente”, persiguió a curas y obispos para imponer su santería y ocultismo. Se burlan de todo avance de respeto a instituciones democráticas y Derechos Humanos. Pisotean todo lo que de garantía de la ley ofrece la modernidad.

Cuba es ya un ejemplo atávico de lo que significa el poder avasallador de una gavilla de usurpadores enriquecidos en directa proporción a como están empobrecidos los millones de cubanos a los que día a día, desde hace casi 66 años, martirizan con la saña de un verdugo de mazmorra. Tal cual al tonton macoute que heredó el poder de otro mesías de la corrupción. Venezuela es una sociedad secuestrada por una triada de poder perverso entre Maduro, Cabello y los militares que sostienen la infamia. Nada de lo que suena a integridad moral inmuta su perversa desvergüenza. Igual, a tanta maldad de una dinastía comunista que con férrea fiereza ha cosificado, ha robotizado a víctimas humanas en la triste Corea del Norte. O la aberrante convicción del dios único y verdadero y al grito de exterminar infieles se desatan intifadas entre aquellos enemigos de la civilización occidental. Coctel perfecto para destrucción: fundamentalismo, dogmas, religión, ayatolas, califas y armas nucleares (para destruir y destruirse).

A todos estos míseros seres humanos imbuidos de los peores defectos, se suma una manga de corifeos dispuestos a maquillar y a justificar toda iniquidad. Son los que se visten de demócratas y de íntegros para abrir los paraguas que protegen a estos artífices del mal. Son la quinta columna del mal, simpatizantes, amigos, dependientes económicos de los enemigos de la democracia, la diversidad y la pluralidad. Son los emisarios que recorren el mundo prendiendo mechas con el lenguaje atávico de la vetustez ideológica. Luego de caídos todos los referentes de la izquierda, caducados por la historia, persisten en enfrentar el «imperialismo de las franjas» que defiende la democracia y la pluralidad; para imponer a los imperios del mal.

Tambores de conflagración. Se pintan los rostros para mostrarse feroces. Exhiben sus intenciones montados en cohetes y ojivas. El nacionalismo aberrante moviliza pasiones y mueve ejércitos. Las ansias de más territorios por más poder han sido factores subjetivos que inducen al enfrentamiento bélico. No ha servido siglos de sangre en los campos de guerra para entender que la vida, el progreso, la felicidad no se logran en temor y balas.

 

 

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