
El pasado familiar de Erika Cristina Paredes Sánchez, una cuencana que es la compañera de fórmula de Otto Sonnenholzner, fue relatado por el medio local de Cuenca El Mercurio. La historia de la joven nieta de un carpintero cuencano, que tiene una mueblería en un sector céntrico de la capital azuaya, destaca los orígenes modestos de la familia de Paredes, y menciona la anécdota de que su abuelo, Obdulio Paredes, fue contratado en 1966 para realizar algunos arreglos en el mobiliario de Palacio de Carondelet, durante la presidencia de Otto Arosemena Gómez.
Según el retrato que hace El Mercurio, ese era el primer antecedente de la presencia de los Paredes en la presidencia de la República, aunque realmente Paredes había estado muy cerca del sillón presidencial como funcionaria de Palacio entre 2014 y 2016, en cargos como coordinadora general de Asuntos Internacionales y Protocolar, asesora y nuevamente coordinadora.
La postulante ha explicado que en esos cargos en Carondelet participó en la fallida iniciativa Yasuní ITT, que fracasó, según ha relatado el ex intregrante de dicho proyecto, Roque Sevilla, cuando el ex presidente Rafael Correa puso reparos a que una instancia que iba a administrar los recursos tuviera mayoría de donantes y estados extranjeros, en lugar del control del Gobierno del Ecuador. Sostiene que dicha iniciativa estaba alojada administrativamente en la Presidencia, por lo que debió formar parte del rol de Carondelet durante aquellos años.
Julio Paredes, padre de la candidata, mantiene desde 1984 un taller de muebles tallados en el centro de Cuenca, que según relata la nota de El Mercurio, son estilo Luis XV.
La mayor parte de su educación la hizo en Cuenca: estudió en el colegio La Asunción y en la Universidad del Azuay, que le confirió en 2007 una licenciatura en asuntos internacionales con mención en Comercio Exterior y luego entró a la Organización de las Naciones Unidas como funcionaria. Soltera, de 38 años de edad, además de su licenciatura hizo una maestría en Estudios de Desarrollo en Suiza, registrada en 2014 en el Ecuador, y otra en Administración Pública en la Universidad de Harvard que aún no aparece en el registro de títulos de la Senescyt.

Funcionaria del PNUD
En la ONU, Paredes trabajó en la Oficina del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Quito como consultora en Capacidad de Desarrollo y Efectividad de la Ayuda, así como Analista de Programa de Monitoreo y Evaluación. En esa época, fue coautora del libro La aplicación de la metodología de gobernabilidad y desarrollo local de PNUD/ART en América Latina.
Sobre su paso por la ONU, Paredes ha declarado que participó en programas de compras consolidadas en medicamentos que produjo hasta $ 600 millones de ahorros, y reivindica haber movilizado «$ 6.000 millones para proyectos en América Latina».
De ahí que asegura que esa experiencia la podría poner al servicio del país en la obtención de recursos para proyectos en el Ecuador. Ha declarado también que no solamente se desempeñó en el PNUD en Quito, sino que estuvo relacionada con proyectos que involucraron 60 países y que la llevaron a conocer a varias figuras internacionales.
A pesar de su paso por la función pública, su declaración de bienes entre 2014 y 2016 no está disponible en la Contraloría General del Estado. Entre 2018 y 2022 no ha declarado impuesto a la renta ni ha generado impuesto a la salida de divisas, según reporta su ficha elaborada por Radiografía Política. En los registros de la Superintendencia de Compañías no aparece asociada a ninguna empresa en el Ecuador.

La compañera de fórmula de Sonnenholzner asegura que su participación en el correato fue técnica. Foto: X Érika Paredes
Técnica versus política
Pero al igual que muchas personas que trabajaron en el correato, en donde el alineamiento político y hasta con las obsesiones personales del ex presidente eran casi un requisito para el puesto, Érika Paredes ha negado que sea una militante del régimen de Rafael Correa. Asegura que lo que fue es una servidora pública, apelando al discurso de las burocracias locales que sostienen ser «técnicas» en clara oposición a los «políticos», con lo que se colocan al margen y supuestamente más allá de sus jefes.
La defensa de Paredes entonces, no tiene nada de nuevo: trabajó, al igual que muchos otros, en el Estado durante el correato, lo no cual no implica que fuera necesariamente una militante de Rafael Correa.
Sería el propio ex presidente quien publicaría en su cuenta de X que Paredes le había pedido una recomendación para la maestría en Harvard, algo que ella no niega, pero sostiene que también solicitó y obtuvo cartas similares de otras figuras de la región, como el ex canciller mexicano Marcelo Ebrard, funcionarios de la ONU y otros. La presidenciable ha dicho que ese es uno de los requisitos para obtener un cupo en la maestría en donde se conoció con Sonnenholzner.
La relación con el ex vicepresidente de Lenin Moreno inició, según ha relatado en declaraciones públicas, precisamente en Harvard, donde Sonnenholzner también estuvo realizando otra maestría. Ahí había tenido varias conversaciones previas para una posible candidatura del ex vicepresidente con miras al 2025, pero este decidió adelantar su postulación ante la terminación anticipada del periodo de Guillermo Lasso.
Sobre su perspectiva de llegar a la vicepresidencia de la República, Paredes le dijo al diario El Universo: «Siempre he dicho que las mujeres no somos un llavero o un adorno y no estamos ahí para ser modelos. Si fuera eso, no hay forma alguna de que yo estuviera aquí. Me he ganado la vida a pulso, con trabajo; y mi ambición de estar ahí son varias. Una de ellas, que más mujeres estén en puestos de poder para hacer el bien y que no pasen por la discriminación. Porque yo lo pasé por mi color de piel, por ser mujer, por venir de una ciudad pequeña».
De su lado, Sonnenholzner ha defendido a Paredes en varias ocasiones. En una reciente entrevista, le dijo a PLANV que «Es la primera participación electoral tanto de Erika Paredes cuanto mía. No hemos pertenecido a ningún proyecto electoral ni político. El principal error de esa tendencia política es creer que una secta a la que uno se queda unido para siempre. Ahora mismo en mi equipo hay gente que trabajó en otro gobierno, y están aquí porque lo hacen con honestidad y experiencia».
Y agregó que «¿De dónde saco yo alguien joven y preparado que no haya trabajado en alguno de los últimos gobiernos? ¿Busco a alguien que trabajó con Velasco Ibarra o con Durán Ballén? Yo no satanizo a nadie, soy una persona objetiva y pragmática. La hoja de vida de Érika Paredes es impecable y tiene una preparación valiosísima».
Este medio digital solicitó una entrevista con la postulante, pero no ha obtenido respuesta.

