El joven presidente, Daniel Noboa, sabe sacar provecho de sus imprudencias. Su reciente entrevista con el gran cronista Jon Lee Anderson, para The New Yorker, es otra prueba de ello: que hablen de mí, mal o bien, pero que hablen, más todavía cuando las cifras de aprobación de su gestión están en el 53,14%, de acuerdo con el reciente informe de Click Report.
Y sí: el riguroso trabajo de Anderson está cargado de detalles, desde la hipnótica pulsión que la pareja presidencial tiene por las pantallas de celular, hasta su galería de microretratos de los presidentes de la región: desde el «inteligente» y «snob» Gustavo Petro, de Colombia, hasta el «arrogante» Nayib Bukele, de El Salvador. Ni qué decir de las altas estimas en que tiene al mandatario Javier Milei. «No sé por qué él piensa que es tan genial -dijo a Anderson-. No ha logrado nada desde que asumió la Presidencia. Parece lleno de sí mismo, lo que es muy argentino, por cierto».
Mención aparte merece la segunda mención pública a la versión de que un grupo de sicarios habría cruzado desde Colombia para matarlo. Esto ya lo dijo en un encuentro en abril pasado, con la Fiscal General, Diana Salazar. Estos rasgos, más la visión que el cronista desarrolla sobre cómo Noboa vive su guerra interna contra los carteles, forman un documento que amerita varios análisis. Dato revelador de la historia: el Primer Mandatario quiere saber más del tenebroso y amoral Fouché, el ministro de la policía política de Napoléon. Y lo hace de la mano de la biografía de Stefan Szweig.
De vuelta a las perlas sobre los presidente de la región, se conoce que la Cancillería tiene desde ya harto trabajo, porque, de entrada, tendrá que afinar los discursos para pasar por buenos anfitriones ya que para noviembre próximo está prevista la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado, en Cuenca.
Tanto revuelo han causado las expresiones de Noboa que en redes sociales hasta han acudido a la Inteligencia Artificial para analizar su perfil en razón de las palabras expresadas a Anderson. Y el resultado va desde narcisista hasta obsesionado por controlar todo.
Todo… menos su boca. Y aquí, de forma sui géneris, aún radica la astucia de un mandatario que habla poco, pero que cuando habla suelta algunas bombas que le resultan: la inusitada locuacidad del Presidente, en días previos a la consulta popular, hacían presagiar su primera derrota política. Y no. Daniel Noboa hace todo lo contrario a los menús de asesoría política y los tiros le resultan.
Ahora, tras el ruido de la entrevista con The New Yorker, el equipo de comunicación del régimen no desperdiciará la oportunidad de revertir la tendencia de indignación hacia una silenciosa cosecha. Si las elecciones fuesen en estos días, Carondelet sabe que su inquilino no ganará en segunda vuelta. De allí la razón de algunas misiones kamikaze, como querer hacerse del electorado de centro que representaría la votación del Movimiento Construye.
Y con la entrevista de Jon Lee Anderson todavía calientita, los anzuelos se arrojan al electorado joven -el mayoritario del padrón-, pero específicamente a un electorado joven que aún se identifica mayoritariamente con el correísmo -de acuerdo con las encuestas internas que maneja el Gobierno-, pero que, tras la foto de la piscina, empieza a poner puntos sobre íes.
Hacia allá van, entonces, los guiños que Noboa hace a Lula Da Silva, presidente de Brasil; Gabriel Boric, presidente de Chile, y en menor medida a Petro. ¿Será que esta nueva apuesta le resulta? Tik Tok mediante, piudiera ser que sí.
