En 2023, la sociedad ecuatoriana a escala nacional votó por mantener el crudo del Yasuní ITT (Bloque 43) indefinidamente en el subsuelo. Esta decisión histórica coronó al menos cuatro décadas de luchas ecologistas e indígenas que postulaban la idea de dejar el petróleo en tierra como una forma de hacer frente al cambio climático, pero también como un ejercicio de democracia directa. Paralelamente, la sociedad quiteña dijo «no» a la minería en el Chocó Andino, un bosque de extraordinaria biodiversidad. En ambas consultas, más del 50% de la población se opuso al extractivismo.
Estos fenómenos no fueron aislados. En el 2021 se llevó a cabo la consulta por Kimsacocha para mantener el macizo de El Cajas libre de minería metálica, en donde la sociedad del Azuay votó en un 80% en contra de la extracción minera.
En todas estas consultas, el extractivismo minero y petrolero dejó de ser visto como la respuesta indiscutible a la financiación del Estado. Estos hechos son profundamente significativos porque la ciudadanía coincidió en la salvaguarda de la naturaleza, el agua, los ríos, la selva y a las personas que habitan y han cuidado esos territorios como una apuesta hacia el futuro.
A dos años de las consultas populares, el cumplimiento del mandato antiextractivista se encuentra lejos de materializarse. En el Yasuní se han cerrado apenas 10 de los 247 pozos petroleros incluidos en la sentencia de la Corte Constitucional, y el proceso de reparación integral ni siquiera ha comenzado. En el Chocó Andino, la minería ilegal ha aumentado significativamente, aprovechando vacíos legales y la falta de control estatal. Más grave aún, en Kimsacocha —pese al rechazo mayoritario de los votantes— el gobierno ha otorgado licencias ambientales para proyectos mineros en el páramo que abastece de agua a Cuenca.
En el Yasuní se han cerrado apenas 10 de los 247 pozos petroleros incluidos en la sentencia de la Corte Constitucional, y el proceso de reparación integral ni siquiera ha comenzado.
El actual desmantelamiento institucional del Estado representa un freno adicional para la consecución del mandato popular. Esta brecha entre voluntad ciudadana y acción gubernamental revela una crisis política profundamente ligada a la justicia ambiental. Los sucesivos gobiernos, independientemente de su orientación ideológica, han insistido en mantener el extractivismo como modelo de desarrollo, actualizando prácticas coloniales que perpetúan la inequidad y el racismo ambiental.
Paradójicamente, Ecuador es escenario de innovaciones jurídicas pioneras que reconocen a la naturaleza como sujeto de derechos. Esta contradicción entre el marco legal avanzado y las prácticas extractivas evidencia la pugna entre dos visiones de desarrollo: una que mercantiliza la naturaleza y otra que la entiende como red de vida interconectada.
Las consultas populares trascienden su carácter electoral: representan la expresión de una sabiduría colectiva, que demuestra que no somos —como pretende el gobierno— un ejército electoral de reserva, sino una sociedad consciente de lo que está en juego, que exige transitar hacia otros mundos posibles. El verdadero poder de estos mecanismos radica en que transfieren la autoridad moral y política de los palacios de gobierno a las asambleas comunitarias, desafiando la lógica vertical del Estado.
Mientras el ecologismo en Ecuador avanza, los gobiernos de turno insisten en caminar en sentido contrario. Hoy la consigna es clara: la verdadera vanguardia no está en los escritorios del poder, sino en los territorios que resisten. El enemigo no es un gobierno específico, sino un modelo que confunde vida con mercancía y progreso con destrucción. Las consultas del Yasuní y el Chocó Andino son hitos que marcan este camino de resistencia anticolonial, recordándole al mundo que otra forma de democracia -ecológica y radical- no solo es posible, sino que ya está en marcha.
*Dra. Elena Gálvez, es historiadora, activista ecologista e investigadora en el Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra, en donde desarrolla investigaciones críticas al extractivismo y la colonialidad. Miembro de Ecos del Yasuní.
Para más información accede a: https://ecosdelyasuni.accionecologica.org/
