En Guayaquil debían entrar dos vuelos, uno de Iberia y otro de KLM, para repatriar a turistas extranjeros, que se hallaban varados en la ciudad. La alcaldesa, Cinthya Viteri, ordenó que camionetas del Municipio se tomaran la pista del aeropuerto José Joaquín de Olmedo. Así se hizo y los aviones no pudieron aterrizar.
Este hecho nos muestra que los socialcristianos, con Cynthia Viteri a la cabeza, tienen una visión feudal del poder público. Para ella, Guayaquil es un condado, y ella, su condesa; los recursos para el ejercicio del poder del Estado no son públicos, sino privados; los guayaquileños son sus súbditos, y los funcionarios del Municipio, sus soldados.
Ante la debilidad del poder real, en Guayaquil impera su ley.
Que hayan sido vuelos humanitarios que contaban, para llegar al país, con la autorización debida, es algo que a Cynthia Viteri no le importó. En realidad, nunca le ha importado, a no ser que esté en la línea de sus conveniencias. Antes, y pese a que la legislación ecuatoriana prohibía, expresamente, la exhibición pública de los rostros de los delincuentes sexuales, ella dijo que “con ley o sin ley” los iba a exhibir.
Su visión feudal, parroquial, del poder público se ha traducido en actos que violan el derecho humanitario y deterioran las relaciones del país con la Unión Europea, en un momento, como el actual, en el que la cooperación internacional para enfrentar la pandemia del COVID 19 es imprescindible.
Su visión feudal, parroquial, del poder público se ha traducido en actos que violan el derecho humanitario y deterioran las relaciones del país con la Unión Europea, en un momento, como el actual, en el que la cooperación internacional para enfrentar la pandemia del COVID 19 es imprescindible.
La acción de la alcaldesa irrespetó, también, la decisión del COE Nacional de autorizar el ingreso de los aviones de ayuda humanitaria de Iberia y KLM en Guayaquil, sabiendo que, a esta entidad, dirigida por el presidente de la República, le “corresponde al máximo nivel de coordinación para la atención de emergencias y desastres, o como preparación ante potenciales eventos según el nivel de alerta emitido”.
¿En qué medida, solo por poner un ejemplo, la decisión de la alcaldesa de Guayaquil pone en riesgo las negociaciones de Ecuador con la Unión Europea para que sus ciudadanos puedan entrar sin visa en el territorio de la Unión?
El eurodiputado José Ramón Bauza ha calificado la acción de la alcaldesa como populista y xenófoba. A ella, claro está, eso le trae sin cuidado. Quizá, porque considera que Guayaquil no es solo un condado bajo su dominio, sino una república aparte.
Se sabe que la Fiscalía ha iniciado las investigaciones sobre el caso. Un caso en el que se han cometido delitos tales como la paralización de servicios públicos y la arrogación de funciones. Pues, como establece la Constitución de la República, la competencia exclusiva sobre los aeropuertos le corresponde al gobierno central.
Pero ahí no termina el problema, gracias a su autoridad, ella ha inducido a los funcionarios públicos que bloquearon la pista del aeropuerto de Guayaquil a cometer un delito.
La situación económica, política y sanitaria del país es crítica. La actuación de la alcaldesa de Guayaquil ha contribuido a exacerbarla reviviendo prácticas autoritarias y regionalistas: Guayaquil contra el poder nacional.
¿Los jueces y fiscales de nuestro país estarán a la altura de su misión y actuarán de acuerdo con la ley y la verdad, o, presionados por las circunstancias y otras consideraciones extrajurídicas, dejarán pasar las acciones de Viteri sin la sanción que merecen?
