En una entrevista en Teleamazonas, el expresidente Hurtado formuló críticas severas al gobierno de Daniel Noboa. Éste respondió agresivamente, sin referirse a los conceptos de la entrevista. Hurtado se ubicó en una concepción de la democracia concordante con la política. La democracia debe ser parte del juego político. Ello implica reconocer los derechos de los adversarios, incluido el correísmo. Este planteamiento es un llamado a construir una alternativa política incluyente. No se trata de salvar a Correa, sino los derechos de quienes le apoyan y creen en él.
Noboa, por medio de argucias legales, se valió del CNE para proscribir a adversarios como la Revolución Ciudadana, Construye y Unidad Popular. A la vez también influyó para adelantar la realización de las elecciones seccionales para noviembre de este año, por el fenómeno de El Niño. Se advierte en Noboa una destreza táctica. A sabiendas de su escasa fuerza electoral, arma un escenario que le sea favorable. Esta es una práctica reñida con los principios democráticos.
En un Estado de Derecho, la gobernabilidad de un mandatario está limitada por la división de funciones. El autoritarismo busca el control por el poder Ejecutivo sobre las demás funciones del Estado, con lo cual el presidente ostenta una gobernabilidad que no le corresponde. En esto coincidieron Rafael Correa y Daniel Noboa. Hurtado señaló esta coincidencia como una falencia democrática. Y así como Correa impidió que la oposición tuviera cabida en su gobierno, Noboa cierra las puertas a sus adversarios, imprimiendo a las elecciones seccionales de noviembre un matiz fraudulento.
No obstante su anticorreismo, Hurtado defiende el derecho de esa tienda política a participar en las elecciones. Durante años, con Cauce Democrático, el expresidente libró una tenaz oposición a Correa. A los integrantes de este colectivo pluralista Correa los calificó de «dinosaurios». Noboa emula al ex mandatario cuando dice de Hurtado: “Sacan de nuevo al cadáver que está sumergido en formol”. Lo que estuvo mal en Correa está también mal en Noboa.
Hurtado califica de cripto dictadura al gobierno de Noboa. Formalmente conserva una Constitución y una aparente división de funciones, pero en la práctica las mantiene subordinadas a su autoridad discrecional. Por cierto, nuestra democracia ha arrastrado defectos. Los presidentes desde el regreso a la democracia incurrieron en excesos y abusos. Febres Cordero también fue un cripto dictador. Los gobiernos de Osvaldo Hurtado y de Rodrigo Borja destacaron por su respeto al orden constitucional. Pero otros fueron derrocados por sus abusos, como Abdalá Bucaram y Lucio Gutiérrez. Rafael Correa quiso perpetuarse en el poder. Gracias a Lenin Moreno fracasó en este intento. No sabemos a qué extremos autoritarios podría llegar la denominada cripto dictadura de Noboa. Por esto, la advertencia de Hurtado es oportuna.
Hurtado también criticó la falta de transparencia del Gobierno. La estrategia de seguridad no ha dado los resultados esperados. La política social no ha podido complementarse. La crisis de la salud sigue latente y no hay señales de que se la vaya a conjurar. La economía, aunque ya hay la Agenda 2040, está reñida con la realidad. No hay signos de aterrizaje. Y, desde luego, no es posible hablar de elecciones plenamente libres. La democracia no es una prioridad del gobierno.
Finalmente, Hurtado invoca a quienes fueron proscritos en el correísmo y en el noboísmo a unir fuerzas para forjar una alternativa democrática para las próximas elecciones presidenciales que permita derrotar a Noboa y a Correa, por no ser presidentes democráticos. Ello haría posible salir de esa polarización —correísmo y anticorreísmo— de la que se ha nutrido el autoritarismo.
