Nuestra región está atravesando una serie de cambios importantes: el rediseño de su infraestructura urbanística, la transformación del transporte y la transición de servicios básicos hacia su digitalización, como el acceso a la salud, a la educación y a otros servicios que brinda el Estado.
Sin embargo, ciudades como Lima, Quito o Santiago de Chile aún no han identificado las oportunidades que ofrece la planificación de ciudades o distritos «cronos», un modelo que ha logrado un gran impacto en la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos cuando se planifica bien, bajo un adecuado «crono urbanístico». En ambos casos, la piedra angular es planificar la ciudad en función del tiempo y no de la distancia.
Esta propuesta plantea diseñar ciudades según el tiempo que tarda un ciudadano en acceder a instituciones del Estado, a su centro de labores, al comercio, a la educación o a cualquier otra actividad relacionada con su día a día.
¿Cuál sería el impacto positivo si las grandes urbes de nuestra región empezaran a trabajar bajo este enfoque, ya conocido en el ámbito urbanístico? Sería considerable: diseñar ciudades «cronos» reduciría los desplazamientos masivos de trabajadores que hoy pierden horas en el trayecto, mejoraría la productividad y la economía, facilitaría un acceso más efectivo a servicios públicos como la salud, y fomentaría una movilidad activa a través de redes de ciclismo, vehículos de transporte personal y otros medios menores que no contaminan las ciudades. Todo esto dinamizaría los distritos y las ciudades al concentrar las actividades en espacios determinados, no muy alejados entre sí.
Bajo esta nueva visión urbanística, los ciudadanos deberían poder acceder en un tiempo de 15 minutos a su vivienda, a su trabajo, a distintos comercios, a servicios de salud (hospitales, centros de atención de primer nivel), y a espacios de educación y recreación.
Ciudades “Cronos” en la actualidad
En Europa ya existen ejemplos de ciudades «cronos», como París, donde esta visión urbanística se ha traducido en una transformación vial importante: se han intervenido vías de la ciudad para crear espacios donde todo está a 15 minutos, con escuelas, servicios de salud y redes de ciclovías, entre otros.
Barcelona, en España, es otro ejemplo con sus «supermanzanas»: esta ciudad puerto viene aplicando un enfoque centrado en mejorar la calidad de vida de los ciudadanos a través del tiempo, acercando los servicios y permitiendo que la gente evite el uso de transporte masivo.
En América Latina, Bogotá es un ejemplo de reconfiguración vial en barrios populares; al intervenir distintas zonas de la ciudad, ha logrado mejorar las condiciones de vida de los colombianos
Urbes potenciales en la región
Pero no son las únicas ciudades con este potencial. Dentro de este nuevo enfoque urbanístico, los especialistas señalan que Buenos Aires, Medellín y Curitiba tienen características para convertirse en ciudades «cronos»: la primera, porque ya existen distritos en la ciudad autónoma que integran estos elementos y que hoy son recorridos turísticos; la segunda ciudad más importante de Colombia ya cuenta con una red vial relevante que incluye ciclovías y espacios peatonales; y la tercera, en Brasil, ya dispone de una buena planificación urbana.
Considero, sin embargo, que Lima, en su casco histórico, podría ser un lugar perfecto si las autoridades implementan rediseños basados en criterios «cronos» en zonas como el Cercado de Lima, San Isidro o Miraflores, entre otras. Se trata de una metrópoli con gran potencial, aunque con problemas de conectividad y planificación que aún debe resolver.
Quito, que traslada diariamente a cerca de medio millón de personas, también podría convertirse en una ciudad «cronos». Y La Paz, a pesar de contar con un sistema de transporte interesante que satisface buena parte de la demanda ciudadana, podría mejorar aún más la calidad de vida de sus habitantes incorporando medios de transporte menos masivos.
El tiempo como brújula urbana
Considero que lo que se viene pronto en nuestra región es una apuesta decidida por mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. La digitalización es una alternativa importante, pero este enfoque urbanístico también lo es. Solo el tiempo, y la gestión de los próximos gobiernos nacionales y subnacionales, nos dará la respuesta.
