280 millones de dólares. Eso es lo que costaría una constituyente, eso o bastante más, si contamos los bonos y otros regalos de campaña.
Y como en el plebiscito se pregunta también sobre casinos, juguemos.
Apostemos 200 escuelas bien equipadas, a que usted no sabe qué quiere cambiar el gobierno en la Constitución, ni porqué.
Apostemos TODO el presupuesto anual de medicinas para hospitales públicos a que pondrán de asambleístas a ignorantes y patanes.
Apostemos el costo de CUATRO cárceles de alta seguridad, a que no existe ningún artículo que acabe con la delincuencia.
Pongamos DOS AÑOS de textos, uniformes, transportes y alimentación escolar en el tapete y lancemos los dados. Total, es plata ajena y solo arriesgamos un país.
Eso y más es lo que apostamos cada año en el ciclo demencial de usar las urnas como ruleta rusa.
Hasta que digamos no, hasta que digamos basta, o hasta que lo perdamos todo.
