jueves, abril 30, 2026

Yaku Pérez: el pacifismo y el ecologismo en tiempos de inseguridad

El abanderado de la conservación del agua en Ecuador se postula por segunda vez a la presidencia de la República, como el eje de una alianza de las izquierdas zurcida por Gustavo Larrea. En tiempos en la que las soluciones a la inseguridad se que proponen se resumen en mano dura, Pérez busca un enfoque distinto a la militarización sin prevención.

Fermín Vaca Santacruz

Por: Fermín Vaca Santacruz

Lo va a intentar de nuevo: el abanderado del agua, el pachamamismo, el pacifismo y la alianza de las izquierdas de banderas rojas vuelve a postular a la presidencia de la República, ante la indiferencia del movimiento indígena, que tras el breve globo de ensayo de Leonidas Iza, presidente de la Conaie, no tiene actualmente un candidato oficial. Junto al dirigente campesino y antiminero está Gustavo Larrea, uno de los artífices de la campaña de Rafael Correa en 2006 y uno de los primeros en alejarse del correato cuando el que se vendió como un gobierno de cambio retrocedió hacia uno más de los caudillismos latinoamericanos. 

Esta vez Pérez Guartambel corre por las izquierdas de bandera roja: le apoyan la Unidad Popular, que surge del desaparecido partido maoísta MPD y el Socialismo. Se le suman las bases del movimiento Agua, que es la marca política del propio Pérez, y algunos sectores indígenas, inconformes con el actual manejo de su movimiento. Pachakutik, sumido en los conflictos internos entre quienes apoyan a Leonidas Iza y quienes no, no solo que no se sumó a la alianza de las izquierdas, sino que tampoco pudo presentar listas nacionales.

Tras la alianza entre Gustavo Larrea, de Democracia Sí, y el propio Pérez, buena parte de la dirección política de la campaña ha quedado en manos del ex ministro de Gobierno y ex diputado, cuya habilidad como actor político nadie discute. Le fue mal como candidato a la presidencia, y Larrea ha vuelto a lo suyo: ser más un estratega que una cara visible.

Y junto con el entorno de Larrea, se encuentran cerca de Yaku Pérez sus propios cercanos, como su pareja, la franco brasileña Manuela Picq, expulsada del Ecuador en tiempos de Correa de manera burda y escandalosa, miembros de su familia y parte de sus simpatizantes azuayos, como su ex abogado, Bruno Segovia, quien formó parte de la Asamblea disuelta y llegó a ser el voto clave en la Comisión de Fiscalización.

Yaku Pérez visitó a los habitantes del deslave que destruyó varios barrios de la localidad de Alausí, en Chimborazo. Foto: Twitter Yaku Pérez

Yaku Sacha (Agua del Monte en quichua) Pérez Guartambel, nacido en Cachipucara, cerca de Cuenca, el 26 de febrero de 1969, se llamaba originalmente Carlos, pero cambió su nombre (posibilidad que ofrece el Registro Civil pero muy pocos usan) para simbolizar su compromiso con el agua, amenazada en los páramos andinos por la minería, sobre todo en Azuay, en donde varias concesiones mineras están precisamente en las tierras altas. Pérez cree en las simbologías. Usa una chakana o cruz andina como collar. Y su campaña se sintetiza en una gota de agua. Nada más simbólico que cambiarse el nombre. Estuvo casado pero enviudó. De su matrimonio tuvo dos hijas, y tras la muerte de su esposa, inició una relación con Manuela Picq, que se mantiene hasta la actualidad, pues la franco-brasileña es parte clave en estos momentos de la campaña de Pérez. 

Presidente de la Ecuarunari, entre 2013 y 2019, tiene un situal por derecho propio en la dirigencia indígena. Participó en protestas contra los gobiernos de Rafael Correa y Lenin Moreno.

La relación de los campesinos, sobre todo de la Sierra, con el agua en las montañas es parte del relato de Yaku Pérez. Foto: Twitter de Yaku Pérez

Es abogado por la Universidad Católica de Cuenca y también tiene un masterado en criminología, algo que su campaña destaca para marcar el contraste con las propuestas de la mano dura y el discurso del estado policial de otras campañas. 

En 2019 el gran apoyo que tiene en el campesinado indígena y mestizo en el Azuay lo llevó a la prefectura de la Provincia, que dejó en 2021 para ser el candidato de Pachakutik a la presidencia de la República. En una apretada primera vuelta, Pérez estuvo a punto de pasar al balotaje, pero tras un debate público e informal con Guillermo Lasso (en el que el actual presidente hizo anuncios que luego se negó a cumplir) Pérez no logró enfrentar al candidato del correísmo, Andrés Arauz. Su poco feliz declaración de que prefería «un banquero» al candidato de Correa y el pacto de un Pachakutik envalentonado por sus resultados electorales en la Asamblea (que fueron en gran medida el arrastre de Pérez) con Lasso lo llevarían definitivamente en busca de su propio camino. Así nació Somos Agua, el movimiento propio que mantuvo la propuesta de Pérez al margen de los conflictos en PK y de la disgregación paulatina y el transfugismo político que arrasaron con el bloque de ese movimiento en la Asamblea disuelta.

Que Yaku Pérez, el ciclista y saxofonista haga campaña desde un helicóptero parece imposible. En su inscripción ante el CNE, el postulante llegó acompañado de su militancia en un corto recorrido en bicicleta. En la campaña pasada, su vehículo oficial fue una bicicleta de bambú. 

Sus apuestas se dirigen a un electorado joven, interesado sobre todo en el ecologismo, y si la campaña de Yaku Pérez apoya las consultas ecológicas, sin duda será una apuesta sincera, pues este tipo de plebiscitos, como el de Girón, han sido también parte de su propuesta política desde el principio. Pero además del pachamamismo, Pérez busca apoyarse en sectores de la izquierda tradicional como son el Socialismo y la Unidad Popular.

En un perfil de 2021 reseñábamos en este medio digital: «Luego de 20 años de resistencia aparece una luz, y esa, dice, es una luz de esperanza. El discurso de Yaku Pérez Guartambel está cargado de imágenes poéticas. Habla de emancipación de la violencia impuesta por las empresas mineras y el Estado. Habla de acabar con el despojo de los territorios de las comunidades, habla de la esperanza de impedir la contaminación del agua y de la tierra. Y sobre todo tiene la esperanza de que no haya fractura de la comunidad, porque las familias están fracturadas, partidas por la industria minera, unos a favor —los que tienen allí trabajo—, y los que no».

Y agregábamos que «Bautizado como Carlos, impelido por sus convicciones, adoptó un nombre en quichua. Se nombró Yaku, que significa agua.Y es parte de un proceso colectivo que reivindica la plurinacionalidad y la pluriculturalidad del Ecuador, además de la lucha por la tierra, el agua, los derechos humanos y, ahora, si es que logra entrar a la segunda vuelta electoral, la posibilidad de que por primera vez en la historia ecuatoriana, un hijo y dirigente de los pueblos ancestrales se ponga la banda presidencial. Yaku Pérez representa la conjunción de causas contemporáneas con la lucha histórica de los pueblos ancestrales».

Pero, ¿cuánto de esto ha cambiado ahora, cuando Yaku Pérez ha vuelto a postularse, así como a hablar de una tercera vía, mientras otras campañas se construyen sobre la polarización y la profundización de la grieta, un cartucho que la inoperancia del gobierno de Guillermo Lasso parece haber quemado? 

Se conectó con nuestro programa Mesa de Análisis y se lo preguntamos junto con Juan Carlos Calderón.

¿Cuál es la posición de su candidatura frente a la paridad de género en el binomio?

Lo aceptamos no porque lo diga la ley, sino por la equidad de géneros. Las mujeres no solo tienen una belleza facial, sino sobre todo intelectual. Por eso es indispensable que haya una participación paritaria y equitativa en el Gobierno, por eso mi binomio es una mujer de la Costa ecuatoriana, con un gran perfil académico. 

¿Cuáles fueron las bases de este acuerdo de las izquierdas que le apoya? ¿En torno a qué gira la alianza?

Hace unos cuatro meses hicimos un pacto social, ético y ecológico entre Democracia Sí y Somos Agua, que es nuestro movimiento. En ese momento nadie pensaba en la muerte cruzada, amaneció antes de hora y nos autoconvocamos con Unidad Popular y el Partido Socialista. No hemos podido llegar a un acuerdo con la Izquierda Democrática porque hay tres faccciones y no se sabía con quién mismo dialogar. Con Unidad Popular ya participamos en el 2021, tenemos afinidades, hemos estado con ellos en las calles contra la Revolución ciudadana, así como con la UNE, los trabajadores y el Seguro Social Campesino. Hemos estado en el mismo andirivel con Unidad Popular, así como con el Socialismo, pues ellos también participaron en luchas como la del Yasuní. Tenemos muchas similitudes y afinades con ellos, y ahora vamos a presentar listas unificadas de cuatro movimientos nacionales y cuatro locales y no vamos a presentar listas independientes. Es un poco difícil, porque todos tienen aspiraciones legítimas, pero eso se ha resuelto de manera democrática y nuestra coalición no es solo de las izquierdas sino también de las organizaciones sociales. Queremos dejar atrás al lassismo, al correísmo y construir esta tercera vía que no es más que una filosofía de la vía. 

Hay una enorme decepción frente a la Asamblea y hay temor de que se vuelva a postular a los legisladores cesados. El bloque que entró con PK a la Asamblea disuelta fue un fracaso y el movimiento desaprovechó la oportunidad que tenía al haber logrado tantos asambleístas. ¿Cómo evitar que eso vuelva a ocurrir?

Usted ha presentado una radiografía que es innegable e inocultable. Mi separación de PK fue porque siempre dije que la construcción de la tercera vía se hace con honestidad, con el cuidado de los derechos humanos y de la vida en el planeta, sin autoritarismos ni exclusiones y dejando en el pasado al correísmo y al lassismo. Nuestra bandera es la honestidad, pero algunos asambleístas de PK dijeron que no importa con quién sea el acuerdo con tal de captar la presidencia de la Asamblea. Pensaron que podían gobernar desde la Asamblea, y aunque les advertimos, pactaron con el lassismo para poner a Guadalupe Llori en la presidencia de la Asamblea. Ese fue el primer gran error, y luego hicieron apologías del crimen, como con el asambleísta violador.

Pero yo no me lavo las manos: pido perdón a los ecuatorianos por haber pedido el voto para algunos de esos asambleístas, aunque a ellos los eligieron las directivas provinciales de PK. Solo en el Azuay participé, y también me equivoqué porque una asambleísta se fue con el lassismo.

Pero ahora estamos haciendo un selección rigorosa, vemos antecedentes penales, que no tengan acusaciones de violencia intrafamiliar, que no tengan intereses como accionistas, que provengan de activismos. Eso es una primera garantía. Una hoja de vida debe transparente. Desde Somos Agua estamos poniendo mujeres jóvenes, de Loja, de Azuay, son jóvenes y ahora estamos haciendo un escogitamiento más riguroso, con personas con títulos universitarios y militancia en la defensa del agua y la naturaleza. No queremos que nos desprestigien en la Asamblea.

¿Cuál es su relación con el movimiento indígena? ¿Estaría dispuesto a incluirlos en su alianza?

Mis brazos están abiertos y extendidos, tengo una muy buena relación con con las bases y la dirigencia de PK, así como con las bases. Estoy patrocinando como abogado a compañeros criminalizados en Bolívar y en Loja, quienes son denunciados y acusados por las empresas mineras de delitos como terrorismo y crimen organizado, solo por defender el agua. Bases en Imbabura, en Cañar, en Azuay, se ha manifestado por nosotros, pero les hemos pedido que se procese el apoyo internamente porque no queremos fracturar organizaciones fraternas como PK. No estamos cerrados, siempre hay posibilidad, siempre y cuando los candidatos pasen los mismos filtros.

En esta campaña se dice que el eje de la seguridad será clave, y hay candidatos con armas, se da impresión de que el tema clave es el combate de la inseguridad. ¿Cuál es su postura al respecto?

Yo no son armamentista, soy pacifista, no creo que debamos armar hasta los dientes a la Policía y al Ejército para combatir el crimen. No creo en eliminar al criminal, sino a la máquina que fabrica criminales, no solo perseguir al que roba celulares, sino también al delincuente de cuello blanco, esos que se roban millones de dólares por medio de la evasión tributaria.

Dos acciones: la preventiva y la punitiva. Cerca de 200 mil niños se quedaron sin poder estudiar, y muchos de ellos han sido reclutados por el crimen organizado, el Estado está ausente en la educación. Debemos dar inclusión social a niños y adolescentes con educación y formación, hay que emular lo que se hace en Medellín, en las Favelas de Brasil o en Venezuela, hay que darles música, artes marciales. Y en lo punitivo, hay que dotarles de recursos a la Policía. Mientras la población crece en Cuenca, hay menos personal en criminalística y en la Unase.

Yo he sido profesor de Teoría del Conflicto y pienso que hay que atacar las causas del delito. Cuando en Cuenca se denuncia un secuestro, la mandan a Guayaquil por falta de personal. Se hacen esfuerzos enormes en la Fiscalía y la Policía, y no tienen recursos. Con la una mano habrá firmeza y con la otra sensibilidad social. Soy partidario de medidas preventivas.

Uno de los legados del gobierno de Lasso es el discurso de la militarización, los blindajes legales a la fuerza pública y la declaratoria de terroristas a personas y organizaciones de manera discresional. ¿Qué le parecen esas medidas y regulaciones que deja Lasso?

Eso es populismo penal. Es seguir la corriente de Joffre Tobay, que decía que el pavo se lo mata la víspera. Con esos argumentos van a criminalizar a inocentes, a defensores del agua, a los disidentes de la política del Gobierno.

Es una aberración que debe ser derogada porque en ese paquete también pusieron el porte de armas, que significa que el Estado se declara incapaz de mantener el orden y cualquiera puede adquirir un arma.

Es una irresponsabilidad y también se permite que el Estado pueda vigilar sin permiso judicial a las personas, hacer pinchazos, vigilar a las personas. Debemos hacer acciones preventivas y es necesario resolver estos conflictos no con violencia, sino con un respaldo científico e investigativo. Hay que fortalecer las unidades de la Policía pero también las acciones preventivas.

Están ocurriendo hechos como extorsiones, vacunas, cualquier delincuente cree que puede acudir a un restaurante a extorsionar y eso altera la vida de las personas. Hay quienes sostienen que esos delitos desaparecen cuando la sociedad civil se organiza. ¿Se debe promover esa organización?

Debo decir que Colombia es el segundo país con más niveles en el mundo de crimen organizado. El combustible que nutre el crimen organizado es el narcotráfico, la minería ilegal, el contrabando, la deforestación. Lo que usted menciona es prevención, necesitamos guardias comunitarios, sin armas, que se articulen con los gobiernos parroquiales y municipios, así como con el Gobierno. En barrios de Ambato, Cuenca y Azogues hemos visto organización barrial, con cámaras, alarmas y vigilancia permanente. Solamente cuando ven que el barrio está organizado, el delincuente piensa dos veces para actuar.

Estamos preparando todo un plan de seguridad, con patrullajes permanentes, recursos y voluntad política, que podamos actuar de manera preventiva. Las acciones punitivas serán si la prevención falla.

Lasso ha intentado vender la inversión internacional en minería, de hecho, era una parte importante de los 30 mil millones que aspiran a recibir. ¿Cuál es su postura sobre la explotación minera? ¿Qué opina sobre las consultas ecológicas en este proceso? 

Mi postura es muy clara, las concesiones que ya están deberán continuar, porque no podemos arriesgarnos a demandas internacionales que los ecuatorianos deban pagar luego. Pero en aquellas que estén violando la Constitución, y no han iniciado la explotación, no pueden continuar. Vamos a proteger el agua y la biodiversidad. Nuevas concesiones en petróleo y minería no van a continuar, y esperamos que el pueblo ecuatoriano esté conciente de que no se debe cometer un genocidio y ecocidio con los pueblos amazónicos. Solo la perseverancia de los jóvenes posibilitó que se de la consulta popular sobre ese tema de Yasuní. 

Fermín Vaca Santacruz

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