De tanto encender y mirar las velas recordamos que las hacían con la cera de las abejas acumulada en los panales de su gigantesca fábrica de miel. Y comenzamos con una cadena de preguntas: ¿cómo las abejas hacen su miel? Con el polen que recogen de las flores, su favorita es la amapola, pero “el polen de las amapolas parece tener cierto efecto narcótico sobre las abejas. Algunas investigaciones señalan que un alto porcentaje de las abejas que volvían de un campo de amapolas, cargadas de polen, tenían dificultades para encontrar la entrada de su colmena”, dice una nota de pocos caracteres que ironiza: “Moderación parece ser la clave para llegar sano y salvo”.
Eso no hacen los humanos que consumen los productos de la amapola en exceso y frecuentemente, luego se los ve andando como idiotas (walking dead) o se quedan tirados en las aceras, algunos ya sin respiración. De sus adicciones culpamos a las plantas cuando sabemos que los responsables son los humanos que no miden las consecuencias de sus actos.
Los productos de la amapola o adormidera
La amapola o adormidera (Papaver somniferum), una flor de varios colores, hermosa, produce alcaloides del opio, incluidas ciertas sustancias como la morfina y la codeína que han sido utilizadas por el hombre en medicina, durante generaciones.
Opio. “Es una sustancia natural que se extrae de la cápsula de la amapola. Se cultivaba y usaba en la antigüedad con fines medicinales y lúdicos. Se usaba como analgésico, antidiarreico, para bajar la fiebre y para hacer dormir a los niños”.
Heroína. “Es un opiáceo semisintético que se deriva de la planta y se produce a partir de la morfina que es uno de los componentes principales del opio. Su efecto es más potente que el de la morfina, pero menos duradero. Su acción es rápida y es altamente adictiva. En algunos países, como el Reino Unido, se usa como analgésico bajo el nombre de diamorfina”.
Opiáceos y opioides. Sus orígenes son distintos. “Opiáceos provienen directamente de la planta de la amapola. Los opioides son medicamentos sintéticos elaborados en laboratorios que tienen la misma acción que los opiáceos. Son sustancias que se unen a los receptores opioides del sistema nervioso central y del tracto gastrointestinal. Se recetan con frecuencia para aliviar el dolor”. (Fuentes: 1. ‘La amapola’ – UNED Barbastro. 2. Medicina y salud pública.com. 3. ‘Datos Rápidos’. National Drug Intelligence Center a component of the U.S. Department of Justice.)
Las guerras chino-inglesas lo popularizaron
Como el dolor se siente especialmente cuando se tiene una enfermedad grave, los enfermos, por receta médica o automedicación, optaron por consumir frecuentemente los derivados de la amapola y se volvieron adictos. Los sanos descubrieron que estos también producían placeres que querían vivirlos frecuentemente y también se convirtieron en adictos.
En ese momento, esta hermosa flor pasó a interesar más a los humanos que a las abejas. Se hizo muy visible en la vida moderna por las guerras del opio de China con Gran Bretaña, primero, a las que se unieron Francia, Rusia, Estados Unidos. “Desesperados por equilibrar la balanza comercial, los europeos usaron la diplomacia para acceder al mercado chino, pero no fue efectiva. Se toparon con la negativa china a abrirse a las potencias occidentales. Y empezó la venta clandestina de opio en el país asiático que se convirtió en un problema interno e internacional que llevó a dos guerras…”
Muy preocupado por el aumento del consumo que llegó hasta a los emperadores, en 1830 el Emperador Daoguang clamaba en un edicto:
“El opio está inundando el interior del imperio celestial. La multitud de consumidores crece día a día, y cada vez hay más gente que lo vende; son como fuego y humo, destruyendo nuestros recursos y haciendo daño a nuestros súbditos. Cada día es peor que el anterior”.
Para frenar esa situación, los chinos confiscaron el opio. En respuesta los ingleses enviaron buques de guerra y tropas y en 1840 comenzó la primera guerra chino-inglesa. La segunda fue en 1856-1860. Estas vienen a ser las primeras guerras mundiales contra las drogas que cambiaron la historia. (Datos tomados de nota: ‘El poder de las drogas: la guerra del opio en China’. MN.Planv. 9 mayo 2023.)
Las guerras del presente son puertas adentro
El ser humano que siempre busca lo prohibido o la clandestinidad, en actos pequeños o grandes, comenzó a extender la moda del opio en América y el resto del mundo. Desafiando las restricciones, los hábiles comerciantes convirtieron a la amapola en un negocio lucrativo y hasta le hicieron canciones como: “Amapola, amapola, lindísima amapola…”
Y hay una anécdota ecuatoriana. En la Plaza de la Independencia de Quito, donde está el Palacio de Gobierno, había amapolas que, cuando tomó fuerza el movimiento paz y amor, las arrancaron y echaron a la basura para que no se extendiera el vicio del opio por acá, pero varios años atrás ya había llegado de Europa, por el puerto de Guayaquil, con libros de poetas famosos que influyeron en los locales.
Ahora, el planeta vive guerras internas (con colaboraciones internacionales ocasionales) contra los traficantes de marihuana, cocaína y opio. Uno de los grandes escenarios es América, donde el silbido de las balas se mezcla con la sangre, muerte y mucho dinero.
Y existe razón para que así sea. En América está concentrado el tráfico de marihuana, cocaína y lo estamos descubriendo, pese a la poca información, que en este continente está el tercer productor de amapola del mundo: México, seguido de cerca por Colombia.
El negocio de la amapola se maneja con mucha discreción
“En el pasado, Afganistán llegó a suministrar el 80 por ciento del opio mundial… Ahora, la región fronteriza de Birmania, Tailandia y Laos es conocida como el Triángulo de Oro, un importante centro de producción y distribución de narcóticos donde desde hace décadas se ha cultivado la adormidera o amapola del opio”.
“Birmania (Myanmar) ha superado a Afganistán como el mayor productor de opio del mundo, después del colapso productivo en este último país tras la llegada de los talibanes al poder, informó este martes (12.12.2023) la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD)…”.
“La pobreza, la inestabilidad política y de seguridad y la falta de instituciones sólidas y servicios públicos son algunos de los factores que la ONUDD achaca al incremento de la producción de opio, según el informe titulado “Encuesta sobre el opio en el sudeste asiático 2023: Cultivo, Producción e implicaciones”. (Fuente: Birmania superó a Afganistán como mayor productor de opio. DW 12/12/2023 12 de diciembre de 2023).
México se ubica en el tercer lugar mundial en la producción de amapola, después de Afganistán y Myanmar, afirmó Kristian Hölge, representante de la Oficina de Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito. UNODC-México, durante la presentación del informe ‘México, monitoreo de plantíos ilícitos de amapola 2019-2020’.
“La siembra de amapola se mantiene principalmente en la región montañosa de la Sierra Madre Occidental, concentrada en el denominado Triángulo Dorado donde convergen los estados de Sinaloa, Chihuahua y Durango. Igualmente se ubicaron grandes concentraciones al norte del estado de Nayarit, así como en la región montañosa de la Sierra Madre del Sur abarcando los estados de Guerrero y Oaxaca”.
El informe subraya que “a pesar de las campañas de erradicación por parte del gobierno mexicano, el mercado de la goma de opio persiste y sigue siendo una actividad muy redituable; la goma de opio puede ser almacenada por largos periodos de tiempo permitiendo comercializarla cuando las condiciones sean óptimas para el agricultor”. (Fuente: México, tercer país productor de amapola en el mundo, UNODC. Contalinea.com.mx. Diciembre 13, 2022. José Réyez.)

La amapola en Colombia
Estudios narran la historia: “Los cultivos de amapola como insumo de la producción de sustancias sicoactivas de origen natural, empiezan a ser detectados en Colombia en 1984 por el DAS. En el sur del Tolima, 27 hectáreas, y grandes cantidades de bulbos de amapola en bodegas de fincas cocaleras del Meta. Otras fuentes indican que su inicio como cultivo ilícito se dio en 1987, coincidiendo con la caída de los precios de la coca.
«Al parecer, la semilla de amapola fue llevada a Colombia, inicialmente al Valle del Cauca, por los mismos compradores de coca, creando un capital de trabajo y mercado. Al Huila llega a través de narcotraficantes y personas conocedoras del nuevo cultivo, la mayoría de ellos procedentes del Caquetá. También llegan comerciantes del Putumayo, Nariño, Cauca, Cundinamarca, incluso de las zonas calientes del Huila. Lo cierto es que actualmente en la mitad de los municipios del Huila 18 de 36, se han detectado cultivos de amapola…”
Un dato interesante es que: “Durante 1992 se destruyeron 12.716 hectáreas de amapola; se incautaron heroína, morfina y pasta de opio; se desmantelaron laboratorios de heroína en Pereira y Bogotá; se expulsaron del país varios expertos extranjeros (provenientes de México, Pakistán, Afganistán, Birmania, Laos y Camboya) que ingresaron a Colombia para capacitar a los traficantes nacionales en la producción y procesamiento de amapola y se capturaron más de 200 personas ligadas al negocio”.
(Fuentes estudios: 1. Jóvenes, coca y amapola: Un estudio sobre las transformaciones socio–culturales en zonas de cultivos ilícitos. Juan Guillermo Ferro, Graciela Uribe, Flor Edilma Osorio, Olga Lucía Castillo IER – Facultad de Estudios Ambientales y Rurales – Universidad Javeriana s/f, El Huila y una economía campesina en busca de alternativas. 2. El desafío de la amapola en las relaciones entre Colombia y Estados Unidos. Juan Gabriel Tokatlian.)
La amapola también destruye el medioambiente
MÉXICO. “Se ha observado que los campesinos utilizan fertilizantes, herbicidas y plaguicidas, lo que indica una mayor inversión en la tecnificación del campo que les permite obtener mayor rendimiento de goma de opio por hectárea sembrada… Los rendimientos en la región norte (Triángulo Dorado) y la región sur (Guerrero) se estimaron en 19.2 y 22.2 kilogramos por hectárea, respectivamente.” (Fuente: México, tercer país productor de amapola en el mundo: UNODC. Contalinea.com.mx. Diciembre 13, 2022. José Réyez.)
COLOMBIA. Sobre el cultivo de la amapola se dice: “En las zonas de páramo tropical (entre los 1.800 y 3.200 msnm), Colombia ofrece un enorme potencial para el cultivo de esta planta. Es así como se han detectado cultivos en Antioquia, Boyacá, Caldas, Caquetá, Cauca, Cundinamarca, Meta, Nariño, Norte de Santander, Putumayo, Quindío, Risaralda, Santander, Tolima, Valle y Huila.
El cultivo de la amapola o adormidera es difícil. Exige gran cantidad de trabajo, así como mucho más cuidado que un cultivo tradicional de cebolla, papa o maíz, y debe hacerse a cierta altura, en regiones muy montañosas y de bosque virgen. Después de quemar algunas hectáreas de bosque primario en zonas en donde por lo general no existen cultivos tradicionales, y que por ser escarpadas están aisladas de la vista de los moradores, los campesinos arrancan las raíces o cortan los troncos en el nivel de suelo; muchas veces siembran primero un cultivo tradicional (maíz, por ejemplo) al que luego intercalan amapola. Cuando el terreno es muy empinado simplemente lanzan la semilla (al voleo) y cuando la planta alcanza aproximadamente 30 centímetros de altura son esparcidas (“raleadas”) para evitar que se levanten muy amontonadas.
La planta logra una altura de 60 u 80 centímetros y produce una flor de variados colores que van desde el blanco hasta el morado, pasando por el rosado y siendo los más comunes el rojo y el anaranjado.
Una vez que se empiezan a desprender los pétalos de la flor, es hora de empezar la recolección del látex, cortando el bulbo, para extraer el líquido lechoso que sale de él, operación que se llama “rayar”, “ordeñar” o “raspar”.
En la mayoría de los municipios la amapola se cultiva en tierras pobres con muchos problemas de fertilidad y por lo tanto de productividad…”
Colombia quiere legalizar cultivos
Hemos llegado a otro punto de coincidencia: la amapola también es depredadora del medioambiente. Como lo hacen para cultivar marihuana, coca, destrozan bosques y usan químicos que dañan el suelo, el agua.
Sin embargo, el gobierno de Colombia está por “regular la posesión, cultivo y uso de semillas de amapola, coca y cannabis con fines médicos, científicos e industriales”. Lanzó la idea en noviembre de 2023, pero no se conoce que el proyecto hubiese sido legalizado. Es parecido al de Bolivia donde producen coca lícita para uso médico, pero ya no saben cuál va a la medicina y cuál a los carteles de la droga que pagan más. Una prueba de que con los narcos no se compite acaba de darla Colombia. El gobierno se propuso comprar a los campesinos la hoja de coca que cultivan, pero los narco-guerrilleros les ofrecieron mejor precio y fin del negocio. (Detalles en el artículo: Los grupos armados duplican el precio de la pasta base de coca y entorpecen la idea del Gobierno de comprar la hoja.) Ahora los colombianos se preguntan: ¿a dónde irá esa coca?
Ecuador
En 2013 (gobierno correísta) leímos una noticia titulada: En Ecuador se eliminó más de 3,7 millones de plantas de amapola… Y el texto decía: “Para el año 2013, la erradicación de amapola por provincia fue de 1.797.966 plantas que estuvieron distribuidas en Azuay, Chimborazo, Cotopaxi, Sucumbíos”. La fuente fue el Ministerio de Gobierno, pero lo curioso es que al rebuscar esa página digital solo ha quedado el título, el texto de la nota ha desaparecido. Ahora los ecuatorianos solo estamos viviendo de rumores, por ejemplo, en algún pueblo de una provincia vecina a Pichincha y la capital Quito, se ha construido un monumento al animal símbolo de uno de los grupos narcoterroristas. Sería bueno que los militares se dieran una vueltita por los páramos, hábitat de la ‘lindísima amapola’.
Mneiraperiodismo.blogspot.com
Artículos anteriores vinculados:
Drogas depredadoras del medioambiente encubiertas (marihuana). 05/11/2024.
Cocaína, destructora ambiental y cerebral. 12/11/2024.
