sábado, mayo 2, 2026

Ramiro Aguilar: Correa quiere anclar su popularidad en el odio

«El sentido de los dos proyectos de impuestos es tratar de anclar su popularidad, que es lo que ha hecho en estos ocho años, sobre la base del rencor y del odio entre los ecuatorianos: los pobres deben odiar a los ricos, los correístas deben odiar a los que no son correístas, los pelucones deben ser odiados por el pueblo, los bolivarianos tienen que odiar a los de la bancocracia; es esa lógica de partir el mundo en dos, en buenos y malos».

Redacción Plan V

Por: Redacción Plan V

Ramiro Aguilar

Asambleísta nacional. Doctor en Jurisprudencia y especialista en Derecho Penal. Hincha de la Liga de Quito.

Más datos proporcionados por el Observatorio Legislativo sobre este asambleísta.

Esta entrevista fue realizada dos días antes de que el presidente retire «temporalmente» los proyectos de ley de impuestos a la herencia y de la plusvalía. Sin embargo, el tema rebasa lo coyuntural para centrarse en los principios que motivaron el envío de estos proyectos y en el análisis de sus impactos.

¿Cómo evalúa al gobierno en este vaiven?

Es un gobierno que ya perdió el norte político. Y cualquier cosa puede pasar, es decir que puede tomar cualquier medida disparatada.

¿Cuál es la lógica detrás de estas medidas de la ley de la herencia y la plusvalía? ¿Se trata de redistribución o es un canto de sirena más?

Es una tontería conceptual. Yo soy firme partidario de la redistribución de la riqueza, además lo he hecho: a lo largo de más de 25 años de trabajo he redistribuido el capital que he generado pagando puntual y cumplidamente el impuesto a la renta, creando fuentes de trabajo, pagando salarios decentes a toda la gente que ha trabajado conmigo con n alto nivel de estabilidad. La riqueza se redistribuye a través del impuesto a la renta, que es el más progresivo de los impuestos y por progresivo justo: el que más tiene más paga y el que que menos tiene menos paga. Esto para que el Estado provea de mejores servicios, porque no siempre en sociedades como la nuestra, donde hay un Estado deficitario el que paga más impuestos accede a mejores servicios ni termina consumiendo los servicios públicos. Y el impuesto que tiene más impacto en término de recaudación es el  Iva, que pagamos todos por igual independientemente de lo que ganemos.

El impuesto a la herencia, que según el propio gobierno no tiene objetivo recaudatorio, ¿qué tipo de impuesto es?

Cuando ellos hablaban de un impuesto a la comida chatarra sostenía que el objetivo era un desincentivo del consumo de comida chatarra; ahora tenemos un propósito castigador, porque si a lo larga hecho de su vida usted ha trabajado y ha hecho un patrimonio superior al millón de dólares, para nosotros eso está mal y le vamos a cobrar el 47% de su patrimonio si usted hereda, sin sentarse a pensar que en este impuesto-rencor, en este impuesto-castigo están enviando un mensaje a quien es el generador principal de la riqueza y quien debiera ser su principal aliado, el sector privado. 

Durante ocho años el Estado ha empleado a más de 700 mil ecuatorianos, pero ya no puede emplear a más. Ya se llegó al techo de ingresos, ya no hay más plata ni se puede generar más puestos de trabajo; no obstante la población sigue creciendo y miles de chicos siguen saliendo al mercado laboral y como el Estado ya no los puede emplear el aliado natural es el sector privado, porque no se puede tener dos Estados. Lo natural es fortalecer el sector privado para que haya capitales que puedan generar fuentes de trabajo. Porque quienes como profesionales construimos fuentes de trabajo desde la clase media podemos emplear unas cinco o seis personas en el mejor de los casos y una pequeña empresa tendrá quince o veinte empleados. Pero estamos hablando de millones de personas que están en condiciones de ser empleadas, entonces necesitamos grandes empresas que generen empleos por miles. Pero su el gobierno le dice a as personas que tienen capacidad para generar esto, oiga, si usted tiene bienes en el Ecuador, aunque viva afuera le vamos a mochar el 47% de sus bienes, incluso de los bienes que tiene afuera. ¿Cuál es el mensaje?: que no debo tener ni bienes ni familia en el Ecuador, me voy. Y si se van los grandes capitales, ¿quién los sustituye en la generación de empleo? Eso es lo que ellos no alcanzan a ver con ese discurso populista y simplón que tienen.

¿Cuál sería el impacto en las empresas?

En la Comisión de lo Económico se discutía esta norma de democratizar el capital, conforme a la norma que decía que se podía entregar acciones que correspondan al monto del impuesto a la totalidad de los trabajadores de una empresa. A la totalidad, ni a uno menos. Así que toqué el timbrecito del micrófono y les pregunté ¿cuántos de ellos habían generado una fuente de trabajo? Pocos levantaron la mano, ¿dos fuentes? ¿Tres?, casi nadie… No nos compliquemos: una empresa que tiene diez empleados, si el dueño muere y das acciones a todos los trabajadores, quiere decir que el empleado que trabaja contigo diez años va a recibir la misma cantidad de acciones que la persona que acabas de contratar hace 24 horas. A todos, y hay empresas que tienen una alta rotación de personal, empresas de guardias de seguridad, cajeros, operarios, trabajadores agrícolas… entonces si muere el causante y tienes que dar acciones en ese momento a todos los trabajadores y si ellos renuncian al otro día o luego de quince días, ellos se quedan con parte de las acciones… recién ahí se dieron cuenta que era un error la norma de ceder las acciones a la totalidad de los trabajadores. Y además no es tan fácil, porque es una cesión de acciones casi extorsiva: le pones una pistola en la sien, que  es el impuesto, y le dicen: oiga, para que yo le baje una pistola de la sien ceda las acciones.  Y hay una forma de librarse de eso y es aumentando el capital y se licúa la acción del trabajador, porque como le estás dando una acción al trabajador independientemente de su realidad económica este puede venderla o se le recompra la acción. Y lo último que va a hacer un empresario es ceder acciones a la totalidad de sus trabajadores sin que tengan un compromiso laboral. Uno no hace socio de un negocio a quien no tiene compromiso con el negocio.

Esas cosas ellos no vieron el momento que demagógicamente pensaron que la gente iba a comprarles el boleto de que les van a quitar plata a los grandes millonarios, al Steven Jobs del Ecuador, para repartir al pueblo..

Esas cosas ellos no vieron el momento que demagógicamente pensaron que la gente iba a comprarles el boleto de que les van a quitar plata a los grandes millonarios, al Steven Jobs del Ecuador, para repartir al pueblo. No es tan fácil, porque sencillamente puedo tomar la otra acción: pago el impuesto y me largo y liquido a los trabajadores, y ellos se quedan sin herencia sin puesto de trabajo y sin nadie que sustituya a ese empleador.

¿Por qué está haciendo esto Correa, de dónde le salió el tema?

La lógica de lo que está haciendo, como lo entiendo, es la siguiente: primero, pone dos impuestos paralelos, herencia y plusvalía, este es mucho más peligroso y generalizado y lo mete mañosamente a la Ley de Ordenamiento Territorial, que ya había pasado el primer debate, lo cual quiere decir que ese impuesto, el de la plusvalía, tendrá un solo debate: el segundo, pero el mismo tiempo botó el tema de las herencias como urgente. ¿Qué tiene de urgente? ¿Nos vamos a morir mañana diez millones de ecuatorianos? Pero el sentido de los dos proyectos es tratar de anclar su popularidad, que es lo que ha hecho en estos ocho años, sobre la base del rencor y del odio entre los ecuatorianos: los pobres deben odiar a los ricos, los correístas deben odiar a los que no son correístas, los pelucones deben ser odiados por el pueblo, los bolivarianos tienen que odiar a los de la bancocracia; es esa lógica de partir el mundo en dos, en buenos y malos. Y ahí es donde la gente cae, porque en lo de las herencias se satisface ese morbo: que se jodan los que tienen más plata, pero al lado te están pasando lo de la plusvalía que mocha a todo el mundo, desde el que tiene una casa de 10 mil dólares. El propósito es anclar su popularidad en el supuesto hecho de que reivindica los intereses de los más pobres, sin darse cuenta de que ha administrado ocho años el gobierno.

¿Y la segunda lógica?

La segunda lógica del gobierno es la de “la casa gana”. Hay toda una generación de muchachos, de entre 25 y 35 años, funcionarios públicos, que están ganando sueldos enormes, están sobre pagados. Como bajo, un sueldo mensual promedio de 3500 dólares. Y están empleados marido y mujer. Es decir, una pareja de funcionarios puede llevar a casa entre 7000 y 10 000 dólares al mes sin haber generado un solo puesto de trabajo a la sociedad. Ellos salen a consumir como locos, se endeudan también, compran apartamento, carro del año para cada uno… En la lógica del correísmo, esa generación está enriqueciendo su patrimonio a costa del Estado y a costa de oportunidades de negocios generadas por el Estado. Cuando muera esa generación es justo, en la lógica del correísmo, que el Estado les quite el 47% de sus bienes, porque los hijos de esta pareja vana vivir en la misma lógica: a enriquecer su patrimonio del Estado. Entonces, esto que yo retiro vía impuesto de la actual generación me sirve para mantener y reproducir el clientelismo de la siguiente generación. En consecuencia yo anclo el apoyo a ese gobierno porque es el que garantiza ese modo de vida.

Pero es un porcentaje mínimo…

Hablo de 700 mil burócratas.

Pero no todos ganan eso

No sé si los «gatos» que meditan con Freddy Ehlers en la Secretaría del Buen Vivir sean imprescindibles para la administración  pública.

Sí, pero muchos ocupan cargos que no se debieron haber creado; por ejemplo, los «gatos» que meditan con Freddy Ehlers en la Secretaría del Buen Vivir no sé si sean imprescindibles para la administración  pública. Ellos deberían trabajar en una economía normal en el sector privado, mediten o no mediten. Esa es una lógica, que a la final es una teoría académica,  la única razón que queda es la locura, un acto demencia, en el cual el odio como acto de gobierno te puede más y apuntas a quienes consideras tus enemigos.

Pero hay otra hipótesis: que este discurso de la igualdad a través de las herencias es para responder a las movilizaciones obreras y campesinas que se anuncian, y con esta medida vuelve a engatusar a esa izquierda militante que estaba alejada y lo acusaba de haberse virado a la derecha.

Es que la izquierda militante en el Ecuador –porque la otra izquierda es la del café, de leer a Sartre, de viajar a París- construyó su discurso político sobre el odio de clase. No le pidas que haga lo contrario. Si a mi me  han formado desde chiquito en que tengo conciencia de clase proletaria para destruir a la pequeña burguesía y a los oligarcas, para cambiar el modo de producción y tener un nuevo sistema, cuando llegas al poder, simplemente aplicas la lógica del odio. Y desde el lado de quienes están desplazados del poder, como Alberto Acosta o del FUT, están desplazados pero no es que se hayan excluido de esa lógica. Pero ese es un problema del todo el país: el Ecuador debe superar la lógica del odio; aquí se descalifica a primera vista: te presentan a un banquero y ya lo odias porque es banquero; te presentan a un político y lo odias a primer vista porque es político; te presentan a un abogado, a un policía, a un periodista…

¿Y si le presentan a un hincha del Quito?

Ahí me jodiste, ja ja. Tengo grandes amigos que son hinchas del Quito, pero mientras haya una lógica de fútbol, los hinchas de la Liga somos magnánimos; los enfermos y odiadores son… ja ja.

Fuera de bromas, a pesar de esa crítica a la lógica del odio, la realidad persiste: hay una sociedad muy desigual, una economía oligopólica, alimentada por este gobierno y muchos pobres y sectores vulnerables aún.

Pero es que somos un país pobre. Y tan pobre que solo somos boyantes cuando el precio del petróleo sube. Y hay que discriminar entre la economía formal y la informal. Somos un país dependiente de las exportaciones formales, pero en el concierto del mercado mundial si no fuera por el crudo no tendríamos nada. Y en la economía informal se mueve por el lavado de activos, que no solo provienen del narcotráfico sino también de legitimar el dinero que muchas de las obras sobrepreciadas del gobierno generaron durante estos ocho años. Una obra que cuesta uno y se termina pagando tres, quien recibe la coima tiene que poner su plata en alguna parte. Por eso hay este contrasentido, un Estado con una enorme crisis fiscal y una banca privada relativamente tranquila porque tiene un fondo de liquidez mayor a los 2500 millones de dólares.

El problema no es la actividad privada, sino que tienes un Estado tan voraz que se acabó sus recursos y ahora quiere meterle mano al sector privado.

El problema no es la actividad privada, sino que tienes un Estado tan voraz que se acabó sus recursos y ahora quiere meterle mano al sector privado, después de que le ha esquilmado con impuestos durante ocho años, bajo la lógica que tiene este gobierno de que durante la revolución ciudadana todos han crecido. Somos el jaguar de América Latina que bajó el precio del petróleo y se hizo gato marrullero.

Con el agravante que con eso cientos de miles de millones de la bonanza petrolera debimos haber construido una economía que permita el desarrollo privado, porque vuelvo a hacer la misma pregunta: cuando se acabe la última gota de petróleo, ¿qué vamos a vender? Que electricidad, veamos: a Colombia no porque tiene excedente; a Perú no porque tiene excedente; vamos a tener que prender la luz todo el día y aun así no alcanzaríamos a pagar a los chinos lo que les debemos. No sería sorpresa que cuando el gobierno se sienta incapaz de pagar los créditos a los chinos y se terminen las obras, se invente un sistema de concesión para poder pagar las hidroeléctricas.
Creo que el gobierno está apostando mucho al diluvio luego del 2017. Es tan errático su comportamiento que yo sí creo que están en ese juego de darle a todo gas y que a lo mejor Correa no se presente o pongan un candidato que pierda y el Ecuador tenga una crisis que no pueda ser atribuida al presidente Correa y que el responsable sea el que asuma el poder y Correa retorne como el gran redentor el 2021.

¿Qué cree que pase ahora, independientemente de lo que pase con los proyectos?

Creo que Correa se ensimismó. Se cree un Premio Nobel sin Premio Nobel, que sus neuronas tienen que ser preservadas para la humanidad y sus ideas plasmadas en bronces y puestas en un muro en la frontera ecuatoriana. Creo que el presidente se ensimisma intelectualmente y no encuentra un contendor legítimo, un par. Y como en su mente no encuentra un par, entonces cualquiera de los que hablan está a cinco kilómetros por debajo suyo, no tiene la estatura intelectual para un bis a bis con Correa. Y en ese escenario  vos creas una distancia -entre el puesto en el que estamos los comunes y corrientes, los que tenemos un IQ  normal, y el puesto en el que está Correa, que es un tipo que en su mente descifra las constelaciones y hasta levita- donde hay una soledad terrible, donde no se te puede alcanzar con el pétalo de una idea. Y cuando quieres forzar un debate, el contrario enmudece, se eclipsa, porque Correa debate con los equivocados. Si él escoge a sus contendores, siempre va a decir que la oposición no tiene argumentos. Menos cuando descalifica y dice que ahora lo persiguen los pelucones de la Shyris. Que defina pelucón: ¿el que se baña todos los días? ¿El que tiene actividad privada? ¿El que vuela en primera clase? Porque hay tipos que vuelan en primera clase, compra carteras Luis Buiton y trabaja para el gobierno. Y hay personas que trabajamos en el sector privado, nos bañamos una vez al día, usamos Glisterine y Mexana, que viajamos en clase económica porque no nos regalan la plata y medimos nuestros gastos. Y no se dan cuenta de que en esta lógica de la descalificación, el gobierno niega sus razones solo por ser pelucones. Es como si yo te dijera: yo no hablo con alguien que tenga solo instrucción secundaria. ¿Por qué tengo que descalificar a mi interlocutor? ¿Por ser pelucón o porque es obrero de la construcción? Es esa lógica de la descalificación la que termina matando las ideas y ahuyentando posibles oponentes para un debate. Entonces creas esta ficción de que los movilizados son solo pelucones o son los mismos de siempre o no tienen ideas. Entonces hay kilómetros de silencio entre el tipo que hay que preservarle las neuronas y nosotros los normales, y ahora esos kilómetros están siendo ocupados por la gente común, y hay que oírla, oír a la gente que está en la calle, sea quien sea.

Redacción Plan V

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