domingo, marzo 22, 2026

Viejos trolls correístas ahora son caja de eco de Noboa

Antiguas páginas que «santificaban» a Jorge Glas ahora lo atacan sin piedad. Y de paso echan flores al oficialismo. Así es el baile de los mercenarios digitales de cara a las elecciones.

Redacción Plan V

Por: Redacción Plan V

En el mundo de los trolls se puede tostar granizo. Los más fervientes “guerreros digitales” del correísmo, de un día para otro, pueden sacarse la camisa azul y ponerse la camisa violeta para viralizar los tiktoks del presidente Daniel Noboa. Las redes sociales son, literalmente, territorio de mercenarios del teclado y la cercanía de una nueva campaña electoral prende los motores de un torbellino de proformas y demos de sus portafolios.

Plan V le puso ojo a 11 conglomerados de cuentas, entre perfiles de supuestos ciudadanos de a pie, páginas de colectivos imaginarios, perfiles de falsos institutos de “pensamiento social”, novísimos medios de comunicación y también cuentas de grupos reales de antigua y apasionada adherencia a Rafael Correa, particularmente de las diversas militancias de la Sierra.

Los primeros hallazgos resultan hasta cómicos: en varias de las fotos de portada aún aparece la imagen vectorizada del expresidente prófugo, imagen que él mismo usaba como avatar en el viejo Twitter. Y líneas más abajo empieza una catarata de insultos y burlas contra Jorge Glas.

Resulta curioso porque tales cuentas, hasta abril de este año, copaban la discusión virtual, particularmente en Facebook, con la etiqueta #LiberenAJorgeGlas. Tres meses después, esos perfiles pasaron de la indignación al peor de los sarcasmos, al decir que el exvicepresidente quiso suicidarse tomando pastillas de TicTac.

Una pequeña muestra de una campaña de viejas cuentas correístas, coordinada hoy para atacar a Jorge Glas.

La orfandad de los trolls verdeflex

¿Qué es un troll? En la memoria oral de los pueblos escandinavos, un troll es un humanoide, torpe y peligroso por igual, que habita en grutas porque le aterra la luz y solo sale para secuestrar niños y cambiarlos por hijos de ellos o de otros seres míticos.

Tal simbolismo cae al pelo para describir a los trolls de redes sociales. Son personas que, desde perfiles falsos o cuentas anónimas, ensucian la conversación digital, con contenidos provocadores, sardónicos y mayoritariamente ofensivos. Son los primeros eslabones de una larga cadena de desinformación.

A la reunión de trolls estructurados para posicionar tendencias se los reconoce como trollcenters. La articulación de trollcenters y generadores de bots (perfiles automatizados) configuran las granjas de trolls. Y, como en el mundo empresarial, las granjas de trolls y bots configuran clusters que se concentran sobre territorios o tendencias políticas o de mercado específicas.

Un trollcenter, lejos de parecer un garaje apestoso lleno de computadoras viejas, es un espacio organizado y con herramientas versátiles para cargar contenidos rápidamente y trabajar en línea. Plan V conversó con el responsable de uno de los varios trollcenters que fueron afines al correísmo, y que estuvo ubicado en una oficina en el sector de la Alpallana, centro norte de Quito. Al mirar fotografías del lugar, un lector despitado pensaría que se trataba de una oficina pública…

Bajo reserva de su nombre, contó una historia digna de The Walking Dead, cómic y serie de Tv sobre los muertos reanimados que vagan en busca de humanos a quien morder. ¿Por qué el anonimato? “En esta actividad casi todos nos conocemos y organización política que esté libre de trollcenter, que lance la primera piedra”, dijo.

En 2017 comenzó una desbandada de viejas cuentas troll del correísmo. Varias se pasaron a la orilla del frente, a servir a políticos socialcristianos; otros se refugiaron en nóminas de gobiernos locales o en la Asamblea, y el grupo con menos sangre en la cara pasó a activar campañas para los gobiernos de Moreno, de Lasso y ahora de Noboa.

La fuente cuenta algo obvio: con el auge de Twitter en 2009 (tres años después de su casi anodina creación), los operadores propagandísticos del correísmo se treparon en la ola de usos políticos de la red, al fabricar tendencias y multiplicar artificialmente el número de seguidores de algún funcionario. Hasta ahí, todo bien: pagos a tiempo, nuevos contratos, nuevas campañas.

La noche les empezó a caer encima cuando en 2016 la Revolución Ciudadana se decantó por Lenin Moreno como sucesor para la Presidencia, pues él tenía sus propios operadores propagandísticos. Y sucedió que los sólidos clusters de “guerreros digitales” del correísmo se fueron fraccionando y las cabezas mejor enteradas de cómo funciona el negocio montaron sus propios trollcenters a disposición del mejor postor.

Varios se pasaron a la orilla del frente, a servir a políticos socialcristianos; otros se refugiaron en nóminas de gobiernos locales o en la Asamblea, y el grupo con menos sangre en la cara pasó a activar campañas para los gobiernos de Moreno, de Lasso y ahora de Noboa.

Un experto en marketing digital concuerda con la apreciación. También bajo reserva de identidad, recuerda que los hermanos Vinicio y Fernando Alvarado fueron los cerebros de al menos tres clusters de trolls, distribuidos territorialmente: el cluster guayaquileño, el cluster de dos hermanos de la Sierra y el cluster internacional, con trolls activados desde España, Italia, Venezuela y, en tiempos más recientes, desde México.  Toda esa “fuerza de trabajo” quedó a la buena de Dios desde 2017.

Trollcenters con rebajas, saldos y promociones

Quienes conocen el negocio tienen una máxima: se trata de una operación fácil de montar, pero difícil de sostener. Y es difícil, entre otras razones, porque cada vez hay más herramientas al alcance de los cibernautas que permiten desbaratar en segundos una cuenta troll o una tendencia, al identificar procedencia, número de influenciadores humanos, número de bots, conexiones semánticas entre cuentas, etc.

Un ejemplo: durante la emergencia por los incendios en Quito, se posicionaron dos tendencias en redes sociales. Con base en una muestra básica de los primeros 250 posteos en X e Instagram, la herramienta de análisis de Golden Social Suite muestra que en el caso de la etiqueta #QuitoTieneAlcalde, el 51 por ciento correspondió a humanos y el restante a bots y cuentas con comportamientos sospechosos de ser automáticos. En este caso, los principales influenciadores fueron cuentas de entidades públicas, de funcionarios públicos y de medios públicos de Quito y Pichincha. En cambio, en la etiqueta #QuitoSinAlcalde, el 42 por ciento representó a perfiles humanos y el resto a bots y cuentas con contenidos posiblemente automatizados.

¿Cuánto cobra un trollcenter? En este mundo, a la fecha, hay un consenso y la clave es la fórmula 5-5-5: 50 cuentas troll que generen 5 tendencias a la semana representan un presupuesto mensual de USD 5.000. Y esto hablando de un trollcenter nivel “emprendedor”. En el correísmo, como quedó documentado por el Oxford Internet Institute, hubo contratos de USD 200.000 para trolls.

Las ciberviudas del poder

El responsable del antiguo trollcenter correísta cuenta que la campaña presidencial de 2023, con el binomio Luisa González-Andrés Arauz dejó “algunas heridas abiertas”. De entrada, porque fue un caos en términos de orquestación de mensajes, algo que los hermanos Alvarado cuidaban al detalle cuando contaban con toda la maquinaria estatal y el ejército de directores de comunicación de la mayoría de instituciones públicas. Entonces, una cosa decía González y otra Arauz, por lo cual el grupo de cuentas más cercanas a la candidata tenía que salir a apagar los incendios de su binomio.

Luego, hubo un problema de retraso en los pagos a todos quienes participaron en el proceso. Y los “guerreros digitales” emplearon su plaza familiar, las redes sociales, para ventilar estos malestares, a tal punto que la mazorca empezó a desgranarse. Y, al menos en Pichincha, la mazorca quedó en tusa…

A inicios de junio se viralizó la versión de que Fausto Jarrín –exasambleísta de la Revolución Ciudadana, exabogado de Rafael Correa, exescudero digital de Jorge Glas– era el flamante asesor del hermético Michel Sensi Contugi, amigo directo de Daniel Noboa y principal del Centro de Inteligencia Estratégica.

Ni el Gobierno ni Jarrín dijeron pío al respecto. El otrora militante correísta, en días previos, puso un curioso posteo en su cuenta de X: “A mí esa disciplina que te obliga a tragar con todo, esa disciplina que te hace tragar sapos y cruzar líneas rojas, bien lejos. Disciplina sí, pero salvo cuando se traicionan las ideas. Ahí solo caben dos cosas: tragar y ser cómplice o anteponer las ideas y decir ¡hasta aquí!”.

Días después, agua y aceite se fundieron en un mismo fluido. Las páginas y perfiles que más reproducían los dichos, hechos, caminatas y batallas de Fausto Jarrín vivieron un cambio extremo. De “santificar” al exvicepresidente Jorge Glas pasaron a atacarlo con la misma ferocidad con que los trolls correístas atacaban a los críticos de la Revolución Ciudadana.

Pero no solo eso. Estas antiguas cuentas “correafílicas” ahora también apuntan sus dardos a Jan Topic, precandidato a la Presidencia que, según los últimos sondeos, crece en intención de voto y supone un riesgo directo para el electorado de Daniel Noboa.

Su trabajo sincronizado ofrece también combos: ataques en los cuales meten en un mismo costal a Glas, a Topic y a Aquiles Álvarez, alcalde correísta de Guayaquil. Muy llamativo: son tres nombres que están en el radar político-judicial del Gobierno.

Un diseño que circula ampliamente por cuentas anteriormente afines a la Revolución Ciudadana.

Cuán grande e insanable sería la ruptura, pues este cluster de trollcenters cambió de fijaciones. Antes daba palo a cada acción de Daniel Noboa y relievaba los logros del gobierno de la Revolución Ciudadana, con la frase cliché: ¡qué te hicieron, Patria! Ahora es al revés: muestran sutiles apoyos al Gobierno “que resuelve” y trata sin piedad al alcalde de Quito, Pabel Muñoz, a la prefecta de Pichincha, Paola Pabón, a las asambleístas Paola Cabezas o Esther Cuesta. A quien aún tratan con delicadeza es a la prefecta del Guayas, Marcela Aguiñaga.

Algo aun más grave. Este conglomerado de cuentas en Facebook estuvo entre las primeras en divulgar contenidos falsos sobre supuestas cuentas del hijo de la vicepresidenta Verónica Abad, a quien también tratan con la misma dosis que brindan a Glas.

Los bulos sobre supuestas cuentas del hijo de la Vicepresidenta circularon por estas cuentas ahora cercanas al Gobierno.

Para muestra un botón: Somos Semilla EC era uno de los perfiles más convencidamente correísta. Aún tienen la imagen del expresidente: ese encuadre de cartel bolchevique que antecedía en las sabatinas a los Pueblo Nuevo y su “¿Cómo será la Patria sin las hogueras, donde se calcinaron huella y camino?».

Más de 198.000 personas siguen este espacio. Y desde junio actúa como cámara de eco del oficialismo. ¿Les hackearon la cuenta? Esa coartada no funciona. Lo más seguro es que se tratE de esa serie trolls zombie, como en The Walking Dead, que desde 2017 deambulan por el ciberespacio para servir a nuevos marchantes de la propaganda.

Redacción Plan V

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