Probablemente haya pocas personas que no sufran de ansiedad. El momento que vivimos, marcado por sobresaltos diarios y por una crisis económica, social, cultural y política afecta el bienestar de miles de personas, generando un sentimiento de malestar, angustia o sufrimiento, ante la llegada de un peligro real o imaginado.
A esta ansiedad, que afecta la salud mental, se suma la crisis ecológica que genera otro sentimiento, al que se le conoce como EcoAnsiedad.
¿Sufres de EcoAnsiedad? La EcoAnsiedad hace referencia al temor permanente que tenemos muchas personas de ser víctimas de una crisis ambiental, por los efectos del cambio climático y la destrucción de la naturaleza y su biodiversidad, lo que nos genera incertidumbre por el futuro y el de las generaciones por venir.
Los síntomas de la EcoAnsiedad son: sentir angustia por la falta de certezas, presentar síntomas que se manifiesten físicamente, mostrar falta de resiliencia, sentir desesperanza y miedo ante los cambios ambientales y ecológicos.
Las causas ecológicas y ambientales de la EcoAnsiedad son: la evidencia del cambio climático y sus efectos, la destrucción de la naturaleza, la deforestación, la pérdida de biodiversidad y la extinción de especies, la contaminación del agua, aire y suelo y la percepción de una baja respuesta frente a esta problemática.

En general los más afectados son los jóvenes. Los centennials (Generación Z) y los millennials (Generación Y) son más vulnerables a este síndrome por acceder, con mayor facilidad, a la información relativa a este colapso y debido a la sobre-exposición provocada por la conectividad digital (infoxicación). No hay duda que estas generaciones están expuestas permanentemente a noticias sobre las crisis ecológicas. Por otro lado, el aislamiento relativo en el que vive la juventud, sumida en las redes, puede aportar a una sensación de desesperanza.
Este panorama desolador genera miedo al futuro, por un mundo que se muestra cada vez más difícil de habitar, por estar cada vez más deteriorado, contaminado y degradado. Esta situación es alarmante y nos llama de forma urgente a la acción.
Es importante señalar que la salud mental es un derecho de la ciudadanía y es responsabilidad del Estado prevenir, sobre todo con las nuevas generaciones, a través de la educación y la difusión de la información adecuada para tutelar los daños que causa un desarrollo avasallador.
Razones para sentir EcoAnsiedad en Ecuador
En Ecuador sentir EcoAnsiedad es cada vez más probable. Nos angustia la acelerada deforestación de los bosques, sobre todo en la Amazonía, lo que afecta a la biodiversidad y contribuye al cambio climático. En los últimos 26 años, Ecuador ha perdido más de 2 millones de hectáreas de bosque. https://es.mongabay.com/2021/03/. Entre 2001 y 2020 en Ecuador hubo más de 623 mil hectáreas de deforestación. https://ecociencia.org/. Sin duda estos son datos estremecedores.
El aumento de las actividades extractivas y de producción agrícola a gran escala (petrolera, minera, bananera, agroindustrial, florícola, entre otras) genera destrucción. En la Sierra, la pérdida de los páramos y en la región amazónica la desaparición de la selva nos afecta a todas/os y, sobre todo, a los territorios de las comunidades indígenas y campesinas, que dependen de estos ecosistemas para sus modos de vida sostenibles. En la Costa, los bosques y los manglares casi han desaparecido.
El extractivismo y la pérdida de hábitats por la deforestación ahondan los efectos del cambio climático y la contaminación, lo que está llevando a muchas especies al borde de la extinción. Nos angustia revisar el último Reporte de la Lista Roja de las Especies Amenazadas (2019) en Ecuador que señala que en el país había: 40 especies en peligro crítico; 3 localmente extintas; 114 vulnerables; 71 en peligro, y 162 casi amenazadas. Considerando la alta deforestación se puede inferir que estos datos han aumentado considerablemente. El INABIO reporta que las especies de sapos arlequín, conocidos como jambatos están amenazadas y con un 94% en peligro crítico de extinción y una en riesgo vulnerable. Ecología Verde, indica que hay 17 especies de animales en peligro, incluyendo tucanes, águilas, loros, colibríes, iguanas, jaguares y armadillos.

Los efectos del cambio climático se sienten cada vez más en el país. Se manifiestan en una variación marcada de los patrones del clima, fuertes lluvias y calores intensos, que dan paso a sequías e inundaciones extremas. En este escenario, debido a la destrucción de la naturaleza, los incendios se propagan con facilidad y encuentran un campo propicio para la destrucción sistemática. Estos cambios también generan ansiedad, pues afectan la agricultura, la soberanía alimentaria y la salud pública.
Por el aumento de la temperatura, Ecuador ha perdido el 40% de los glaciares en los últimos 30 años; 2 de las 7 coberturas glaciares con las que cuenta el país están en riesgo inminente; el Carihuairazo perdió el 92% de su glaciar entre 1956 y 2018, reporta el PNUD.
A todo este panorama angustiante se suma la contaminación del aire, el agua y el suelo, que se produce por actividades industriales, por el uso de pesticidas en la agricultura y el inadecuado manejo de desechos. En las ciudades, el alto tráfico vehicular es una causa importante de la contaminación del aire. La basura inunda toda la vida en nuestro país, basta ver las montañas de plásticos al borde de las carreteras y en los ríos que, incluso, llegan a las Islas Galápagos.
Lo que se hace es insuficiente, no hay voluntad política para desarrollar e implementar soluciones ecológicas efectivas, se priorizan las actividades extractivas.
La contaminación del agua es también un problema angustiante, especialmente en la región amazónica. La extracción de petróleo y la minería han contaminado las fuentes de agua, el aire y el suelo, afectando la salud de las comunidades que dependen de estos recursos para su vida diaria. Es triste constatar que el 75% de los ríos, desde los 2 mil metros de altura, ya están contaminados. Es también angustioso constatar el creciente asolvamiento de los causes fluviales por efecto de la deforestación y la destrucción de los páramos; lo que agrava el recurrente escenario de inundaciones en la Costa.
Frente a este contexto que nos genera EcoAnsiedad, nos preguntamos ¿qué sucede con las políticas y estrategias que el país tiene para conservar la biodiversidad y para mitigar los efectos del cambio climático, controlar la deforestación y la contaminación? Está claro que lo que se hace es insuficiente, que no hay voluntad política para desarrollar e implementar soluciones ecológicas efectivas, y que se priorizan las actividades extractivas, en detrimento de la naturaleza. En realidad, que no hay conciencia, menos aún una gestión efectiva para enfrentar estos retos ineludibles. Y el terrorífico derrame de petróleo en Esmeraldas lo evidencia.

¿Cómo disminuir los síntomas de la EcoAnsiedad?
Una persona que sufre EcoAnsiedad hace esfuerzos por generar un cambio positivo en relación con el ambiente. Sin duda le hace sentirse mejor tener prácticas amigables con el entorno, involucrarse en actividades colectivas con impacto y ser responsable con el quehacer ciudadano, a favor de la naturaleza y el entorno.
Si sufres de EcoAnsiedad, la recomendación es que encuentres espacios y personas que te escuchen y apoyen, lo que te ayudará a disminuir el malestar. Es importante compartir las preocupaciones en un espacio seguro y confiable. Es una buena opción ser parte de un grupo, colectivo o movimiento social que promueva un cambio positivo hacia un futuro más sostenible.
Cuando se sufre de ansiedad es importante cuidarse, poner atención al cuidado del cuerpo, la mente y el espíritu. Con la EcoAnsiedad estos cuidados son también una prioridad y qué mejor si están en sintonía con el ambiente y no generan más impactos socioambientales. En este sentido, conviene preocuparnos por una alimentación adecuada, no sólo en cuanto a contenido sino también a su procedencia; es recomendable una alimentación agroecológica, libre de químicos. Hay también personas que han optado por el vegetarianismo o veganismo, como posiciones políticas para reducir la huella de carbono y para evitar el maltrato animal.
Para combatir la EcoAnsiedad muchas personas adoptan prácticas sostenibles de movilización para reducir el daño al planeta, usan el transporte público o la bicicleta.
Ante estos momentos de incertidumbre contribuye a tu bienestar incluir actividades físicas que permitan fortalecer tu cuerpo y aportar a la relajación mental. Haz la actividad física al aire libre y de preferencia en la naturaleza, que ayuda disminuir el estrés.
Para combatir la EcoAnsiedad muchas personas adoptan prácticas sostenibles de movilización para reducir el daño al planeta, usan el transporte público o la bicicleta. Otras adoptan prácticas de consumo sostenibles en la alimentación, vestimenta, vivienda y manejo de la energía. También hay grupos que abogan por construir una ciudadanía consciente, informada y comprometida con el ambiente y la conservación de la naturaleza, fomentando una cultura de respeto y cuidado por el ambiente y la gente.
Existe también un movimiento ecologista, al que te puedes sumar, que aspira a despertar el compromiso de los diferentes sectores de la sociedad para lograr cambios radicales para convivir armónicamente con los ecosistemas y garantizar un futuro para la humanidad.

Diversas organizaciones, colectivos, grupos, comunidades, de alcance local e internacional resaltan la urgencia de tomar medias en este asunto, así como la necesidad de políticas que endurezcan las sanciones contra los impactos socioambientales que genera el extractivismo y la producción contaminante, fomenten el uso responsable de las tecnologías y eduquen a las nuevas generaciones en los valores de convivencia entre personas y con la naturaleza.
Frente a la EcoAnsiedad que sentimos aquí, en la mitad del mundo, en Ecuador, pienso que probablemente, se podría llamar EcuaAnsiedad. Una sensación de angustia que, al igual que toda ansiedad, genera malestar o sufrimiento ante la llegada de un peligro real o imaginado, frente a los problemas ecológicos y ambientales, a los que se suman los problemas sociales, económicos y políticos.
A mi criterio, todo este deterioro socioecológico y ambiental que nos atraviesa, a más de la creciente pobreza, inseguridad, violencia, desmovilización de la sociedad, desempleo y obviamente, la próxima elección presidencial, me han hecho caer en cuenta de que no solo sufro EcoAnsiedad si no también EE: EcuaAnsiedad Endémica, que los últimos días se ha intensificado, al ver el desastre ecológico causado en Esmeraldas, por el derrame de petróleo, sin precedentes.
A pesar de la EcuaAnsiedad, debemos considerar que en la Lat 0, la energía es especial y muchas veces los giros que da la vida son sorprendentes, como en el Yasuní y el Chocó Andino. Podría suceder que, en estos momentos difíciles, que potencian la EcuaAnsiedad, en un giro inesperado esta se transforme y transmute en olas de acción y reacción creativa, que demandan la ejecución urgente de propuestas, a favor de la naturaleza y de la gente.