El pasado 20 de octubre, la Constitución cumplió 16 años. En este transcurso se ha producido 24 reformas o enmiendas constitucionales. ¿Tal cantidad de cambios responde a que la Carta Magna no fue una construcción desde la divergencia democrática sino que fue el manual de estilo de la maquinaria político-electoral de entonces?
Una Constitución es la hoja de ruta de una sociedad. Desde ella se puede comprender su razón sustancial y el sentido de sus degeneraciones. Las constituciones surgieron para frenar y limitar al poder. El mundo vivía monarquías absolutistas en las cuales el monarca decidía qué se hace y qué no se hace y llegaba al extremo de decidir cuáles eran los derechos de Juan y de María, cuáles son los derechos hoy y cuáles serán los derechos mañana. Por tanto, la lucha del constitucionalismo es que la norma ya no dependa de la voluntad de una persona, y que estén establecidos derechos, garantías, obligaciones, la organización del Estado.
En Ecuador ocurrió todo lo contrario: la Constitución de 2008 fue híper presidencialista…
En Ecuador, las constituciones no nacieron para frenar al poder. La de 2008 nació como fuente, como auspicio del poder. Esto fue un error garrafal. Porque en vez de establecerse lineamientos de contención del poder, se activaron lineamientos habilitantes del poder. Así, el mayor de los defectos de la Constitución de 2008 es el hiperpresidencialismo. Un hiperpresidencialismo con varios elementos: un presidente robustecido con muchas atribuciones en el diseño de un sistema hipertrófico. Esto significa, a la par, un Legislativo reducido en sus atribuciones.

No hay contrapesos…
No los hay. Un Legislativo reducido en sus funciones gracias al invento vergonzoso de este engendro constitucional llamado Consejo de Participación Ciudadana y Control Social. En los arts. 204-208 de la Constitución se ve un defecto permanente, pues sus 12 atribuciones son repetidas a las de otras entidades del Estado: de la Fiscalía, de la Contraloría, de la Defensoría del Pueblo, de la Defensoría Pública o de la propia Asamblea. Eso no tiene ningún sentido. A dicho Consejo le encargaron la designación de más de 70 autoridades sensibles y delicadas para el diseño republicano: Fiscalía, Judicatura, Corte Constitucional, Consejo Nacional Electoral, Procuraduría, superintendencias…
“Creo, además, que debemos pensar en la bicameralidad. Tener un senado con los mejores perfiles y que en ellos se concentren funciones de designación y enjuiciamiento político y no lo que se vio hace poco: un instrumento de chantaje y negociación de cargos”.
Desde el art. 1 de la Constitución ya hay un caramelo de cianuro, cuando se dice que el país es un Estado de derechos y justicia. ¿El híperpresidente terminó definiendo qué es justicia?
Los ecuatorianos no deben olvidar algo: cuando revisamos la Constitución se dice que tiene 444 artículos. Mal, falso: la Constitución tuvo un régimen transitorio cruel con el Ecuador, su democracia y el diseño republicano. En dicho régimen se estableció cómo una sola persona se tomó todo, incluida la comisión legislativa o congresillo. Ahí nació el presidencialismo hipertrófico. El régimen transitorio escondió cómo tomarse toda la institucionalidad del país. Tuvimos hasta una Corte Constitucional transitoria que fue toda una vergüenza. Y todo este diseño tiene que ser cambiado. Urgentemente debe eliminarse el Consejo de Participación. Tienen que retornar atribuciones a una Legislatura que también sea distinta.
Y esa Legislatura este año va a crecer…
No creo que la conformación debe ser como está hoy, con dos asambleístas por cada provincia, y uno más por cada 200.000 habitantes. Este país requiere de gente seria desde hace tiempo. Y no vamos a lograrlo con parlamentos tan numerosos. Creo, además, que debemos pensar en la bicameralidad. Tener un senado con los mejores perfiles y que en ellos se concentren funciones de designación y enjuiciamiento político. Porque un juicio político no puede ser lo que hemos visto (en el proceso contra Mónica Palencia, ministra del Interior, n.d.l.r.).
Un mecanismo de transacción política…
Exacto. Porque además eso está proscrito en la Constitución. Hemos visto que un juicio político sirve como instrumento de chantaje y negociación de cargos.
“A mí me preocupa que hoy la institucionalidad es el apetito de quienes no creen en ella. Llegan como muy demócratas, pero mañana son los primeros encargados de romper la institucionalidad”.
Los defensores de la Constitución de Montecristi dicen que es una carta garantista y con ese discurso echan abajo las reformas constitucionales de 1996 en relación al garantismo. ¿Cómo queda una Constitución garantista cuando en ese régimen, por citar un ejemplo, se criminalizó la protesta social?
El garantismo en el país ha servido para el discurso del populismo. No ha sido una herramienta seria para mejorar las condiciones de la justicia social y la justicia institucional. Ha sido una herramienta de populismo. Una herramienta del mejor discurso y la mejor acción para el grupo que gobierna. Para el grupo de interés político, pero no para la sociedad. ¿El garantismo ha permitido que se saneen las sociedades? No. Quizás el nivel de delincuencia ha ido en incremento y nadie puede rebatirlo. El garantismo ha llevado al extremo debilitamiento de la institucionalidad. Y lo único que salva en un momento de crisis económica, energética, social, política, de cualquier tipo, es la institucionalidad. Lo único que nos salva de un gobierno dictatorial es la institucionalidad. A mí me preocupa que hoy la institucionalidad es el apetito de quienes no creen en ella. Llegan como muy demócratas, pero mañana son los primeros encargados de romper la institucionalidad.

¿Esto explica que en 2011, en 2018 o las de este año las reformas o enmiendas constitucionales no hayan reinstitucionalizado al país? Pareciera que han servido para hilvanar un traje a la medida de los gobiernos de turno.
Creo que la Constitución es el problema en el Ecuador. Muy serio problema. Los intentos de enmienda y reforma están mostrando eso. Las constituciones son documentos inacabados, siempre pueden ser mejorados o mejor interpretados frente a las realidades sociales. Pero cuando una constitución tiene vicios como los referidos en esta conversación, son tan profundos y estructurales, que hay que pensar seriamente en la urgencia de pasar de enmiendas y reformas a una nueva Constitución.
“Las bandas y los bandidos hoy usan nuevos instrumentos, entre ellos, el poder político, y su actuación es transnacional. Por ello es válida la extradición que se implementó en la anterior consulta popular”.
¿El país reclama una nueva Constitución y un nuevo diseño institucional?
Indiscutiblemente. Es que el diseño institucional está mal hecho y por eso no funciona el país. Por eso somos el apetito permanente de bandas y de bandidos para tomarse hoy el poder político. Los ecuatorianos debemos entender, hoy más que nunca, que las bandas y los bandidos ya no son los arranchadores de barrio: hoy están en el poder político, en las cortes de justicia (con excepciones). Las bandas y los bandidos hoy usan nuevos instrumentos, entre ellos, el poder político, y su actuación es transnacional. Por ello es válida la extradición que se implementó en la anterior consulta y por eso ahora discutiremos sobre las bases militares extranjeras. En consecuencia, si empezamos a ver tantas realidad que rebasan a nuestra Constitución hay que pensar seriamente en diseñar una nueva.
¿Con qué rasgos?
Yo introduciría algunos elementos. Volver a los tres poderes del Estado, cambiar el Consejo de la Judicatura para que no sea un órgano político o un órgano donde haya influencia de bandas y bandidos como hemos visto. Este Consejo tiene que ser académico, con designación de los rectores de universidades. Creo también que es importante reducir este catálogo de derechos y ser sensatos con la gente. Los derechos se acaban cuando se acaba la plata. Pero eso no le dicen a la gente.
Es crudo decirlo, pero es verdad…
Claro. Cuando se pone una Constitución que modela un Estado paternalista, prestacionista de derechos para todos, esto es lo más cruel que puede existir en una sociedad. Porque Usted puede garantizar una vida plena a muchas personas por pocos años. El día en que se acaba el dinero de la arcas fiscales se acaban los derechos, y esto es mucho más cruel que permitir un equilibrio social de pocos derechos mínimos para todos, pero no del abuso de ciertos derechos que requieren financiamiento público.

“La muerte cruzada sirvió a Correa para aleccionar a sus asambleístas. La muerte cruzada es un instrumento mal diseñado y no puede existir en un sistema presidencial como el ecuatoriano. Tiene sentido en el parlamentarismo”.
¿En 2008 hubo un espejismo de garantismo atado a un petróleo a USD 100 por barril?
Así de sencillo. Y con la visión de tomarse el aparato estatal, con un discurso populista y con el abuso de la historia del Ecuador, una historia en la que había una desazón de los políticos, de lo social y del Estado, lo que fue aprovechado para hacer una Constitución a la medida, no de los ecuatorianos, sino del político de turno. Veamos el diseño de la muerte cruzada. Este instrumento sirvió a Correa para aleccionar a sus asambleístas. En mi tesis doctoral sobre el híperpresidencialismo, encontré cuatro momentos fuertes en que Correa decía a sus asambleístas que si no aprobaban la ley como él había enviado, les aplicaría la muerte cruzada, o que si es que permitían el aborto (que no quería siendo un gobierno progresista y de izquierda) les ponía la muerte cruzada. Para eso servía.
Una espada de Damocles para el chantaje…
Así de simple. Y cuando la usó el expresidente Lasso tuvimos muchas dificultades institucionales. La Corte Constitucional no le daba paso a ningún decreto-ley. Eso muestra un instrumento mal diseñado. La muerte cruzada no puede existir en un sistema presidencial como el ecuatoriano. Tiene sentido en el parlamentarismo.
Hagamos de abogados del diablo. En algunas enmiendas sí hubo virtudes, como en 2018 con la imprescriptibilidad de delitos sexuales contra niñas, niños y adolescentes, o la extradición, en 2024. ¿Qué otras virtudes encuentra Usted?
Todas las reformas que han ayudado a enderezar el camino constitucional del Ecuador son posteriores al correísmo. En la época de Correa no hubo cambios hacia un avance institucional.
Sino para meter las manos en la justicia…
Recuerde Usted aquello así como recuerde la reelección indefinida, lo cual fue frenado en las enmiendas de 2018. Luego, los avances del último tiempo son positivos. Por ejemplo, los jueces especializados en materia constitucional y esperemos que la Judicatura empiece ya con la tarea de designarlos. Insisto en que es positivo haber eliminado la reelección indefinida. Nos faltó la eliminación del Consejo de Participación, aunque se avanzó en que sus consejeros vengan de un proceso de legitimación democrática con elección popular. Pero no olvidemos que en esa elección, entre nulos y blancos hubo cuatro millones y el mejor votado alcanzó 900.000 votos. Es un órgano sin legitimidad. La extradición es otro de los avances. La discusión sobre las bases militares también lo es. A la par, no creo que sea correcto que la actual Constitución impida la participación del sector privado para resolver la crisis energética. Desde hace mucho tiempo, uno de los triunfos del Derecho constitucional y del Derecho administrativo fue la coparticipación de lo público y lo privado, porque los Estados entendieron no solamente de libertades sino también que no pueden hacer todo ellos, porque sus recursos son limitados y las urgencias por atender son ilimitadas.
“Los ecuatorianos deben entender lo trascendental que es el diseño constitucional. En ese momento podremos enfrentar el interés político de bandas y bandidos al interés real de los ecuatorianos”.
La Constitución de 2008 no solo estatizó la economía sino que también burocratizó la vida de las personas…
El Estado llegó a tener la participación más alta en la economía del país. Hubo años en que la economía del país dependía de la contratación y el movimiento financiero que haga el Estado. Y el Estado no puede ser el actor principal de la economía nunca, principio. No se trata de un tema ideológico, sino de cómo funciona la economía, el engranaje sociedad-mercado-libertades.

El país ineroxablemente irá a la Constitución No. 21…
Vigésima primera, aunque el Dr. Hernán Salgado (catedrático universitario y expresidente de la Corte Constitucional) sostiene que son 20, porque la de 1938 no entró en vigencia plena. Pero el consenso social es que hasta ahora tenemos 20.
Entonces ¿cómo evitar que una potencial Constitución No. 21 no sea otra construcción de una nueva maquinaria político-electoral? ¿Cómo pensar en una suerte de Pacto de la Moncloa, en Ecuador?
Este es un tema de formación, de comprensión de los ecuatorianos. No es solamente responsabilidad de los gobiernos. ¿Cuándo se enseña y cuándo se aprende a tomar decisiones? Cuando hay elecciones. Si pensáramos más en el país y menos en el coraje que nos entrega el voto obligatorio, y menos aun en los conflictos políticos intrascendentes, se entendería, en consecuencia, que una constitución no es otra cosa que el instrumento más importante que tienen los ecuatorianos. ¿Es un tema de formación y educación? Sí. Pero por sobre todo es un tema de interés por el país. Los ecuatorianos deben entender lo trascendental que es el diseño constitucional. En ese momento podremos enfrentar el interés político de bandas y bandidos al interés de los ecuatorianos.
Hay que ser serios…
Hay que ser serios.
