
Modelo de Estado
¿Ecuador necesita un rediseño institucional, una nueva Constitución?
Ecuador, más que un cambio de personas (en el poder), necesita un cambio de modelo. Muchísimo de ello pasa por un cambio radical de la parte orgánica de la Constitución. Y sí: mi primera intención es hacerlo de la mano del pueblo, porque algunos cambios son de enmienda, otros son de reforma con la combinación de actuación de la Asamblea y el pueblo en referendo. Pero si es que no existiese apoyo en la Asamblea, no hay que descartar un cambio vía Constituyente.
Es decir, Usted sí va a una Constituyente porque Construye se quedó sin asambleístas…
De manera injusta e ilegítima, no calificaron la lista de asambleístas nacionales, pero tenemos candidatos a legisladores en todas las provincias. Pero esto va más allá de quienes son los diputados, porque Construye tiene las mejores listas cualitativamente hablando. Esto es un tema más conceptual. Creo que se deben hacer modificaciones constitucionales, otras de carácter legal y otras son de aplicación del régimen político existente. El tema de la modificación constitucional para que el sector privado pueda intervenir en la economía, hoy un campo monopólico para el sector público, es a nivel de enmienda. Se necesita, pero sin duda.

Inventemos una palabra: ¿se necesita “deshíperestatizar” la economía?
Sin duda alguna. El tema de fondo es el colapso de un modelo caduco. Es un tema de modelos: de cambiar un estatismo que pensaba que podía hacer absolutamente todo con una desconfianza del sector privado, cuando lo que opera es un sector público fuerte, que regule y no estrangule, y una iniciativa privada absolutamente activa. Pongamos un ejemplo: Colombia hace 40 años tenía nuestro modelo energético: cero intervención privada y con un 80 por ciento cargado a la hidroelectricidad. Pero vino el cambio. Ahora la provisión de energía es mayoritariamente privada.
“Es un tema de modelos: de cambiar un estatismo que pensaba que podía hacer absolutamente todo con una desconfianza del sector privado, cuando lo que opera es un sector público fuerte, que regule y no estrangule, y una iniciativa privada absolutamente activa”.
Crisis energética
En el país, la Asamblea amplió el techo de generación de energía por parte del sector privado a 100 MW. Pero el techo no está en los MW sino en la desconfianza institucional. El techo está dado porque no hay certidumbre jurídica y posibles inversionistas no saben cómo se garantizará sus pagos si es que no hay un sinceramiento del esquema tarifario. ¿Qué haría Usted?
Conceptualmente estoy de acuerdo. Yo propongo lo siguiente. Uno: no debe haber límite de generación. Puedo comprender que el Estado dé incentivos si quieren utilizar otro tipo de energías alternativas, pero en la actual situación de crisis, todo aquel que quiera aportar, incluso mediante hidroelectricidad, no debería tener ningún límite de generación. Segundo: creo que debe existir un gran mercado mayorista donde se aporte energía privada, mixta, estatal, municipal…
Hasta la que cada persona pudiera acumular mediante fuentes solares o eólicas…
Totalmente. No lo que ha pasado hasta los actuales momentos en que ciertas compañías tienen determinados MW para su propio abastecimiento. Luego con la ley “apagones 1” les dijeron que tienen hasta 10 MW para aportar y el Presidente no reclamó en ese momento, porque todos estaban cogidos de la mano. Ahora les ponen 100 MW. Yo pienso en un mercado mayorista sin límite alguno y sí: un sinceramiento del tema de las tarifas. Subsidio solo para los pobres y más pobres a nivel residencial; todo lo comercial e industrial: cero. Si el mercado de energía se nutre bajo la dinámica de la oferta y la demanda, puede haber momentos en que la tarifa puede ser hasta más competitiva, porque no hay luz más cara que la que no hay.
¿Y la confianza para nuevas inversiones?
Ahora, teniendo todos esos elementos, siempre subsistirá el tema de la inseguridad jurídica, porque la confianza no se genera por un artículo en alguna norma. Eso es un intangible.

Es institucionalidad…
Es eso. Todos los organismos internacionales y hasta los recientes ganadores del Nobel de Economía dicen que los países que surgen son los que tienen una institucionalidad fuerte. Hace dos años, en el Gobierno anterior, se intentó hacer un proceso privado para El Aromo. Vino un expresidente de la República, que se encuentra sentenciado y prófugo, pero que tiene un grupo importante de asambleístas que mantienen en azar a los inversionistas extranjeros que osen en participar, como si fuese un delito. Eso es un mensaje lesivo. Miremos lo que pasó el domingo 27: si bien se aprueba la ley “apagones 2”, que es mejor que la nada, se vuelve a poner límite de 100 MW, se prohíbe delegar –y esto es un dogma para el correísmo– la administración de bienes públicos.
Pero vía concesión…
Vía concesión, que no es privatizar. Porque privatizar es vender.
“Yo he dedicado toda mi vida a lo público y creo en un Estado fuerte. Yo no reniego de lo público, pero reconozco que el sector privado es el motor de la economía”.
¿A Usted le gusta el modelo Nord Pool, de los países escandinavos, en que sectores público y privado participan en la generación, transmisión y distribución de energía?
Yo he dedicado toda mi vida a lo público y creo en un Estado fuerte. Yo no reniego de lo público, pero reconozco que el sector privado es el motor de la economía. Pero me causa gracia porque el correísmo, en sus últimos años, quiso vender todo. Cuando (Correa) hablaba de vender, ahí sí estaba bien. Así son estos personajes.

Si Usted estuviera hoy en Carondelet: ¿trae otra barcaza o hace un proceso workover para repotenciar el Campo Amistad y así suministrar gas a una también repotenciada Termomachala?
Primero diría la verdad. Al Presidente no se le responsabiliza totalmente de la crisis energética, sino de la administración de la crisis. Esta crisis tiene varios factores: un estiaje salvaje que comienza en octubre del año pasado y el modelo fracasado estatista que tiene décadas, modelo profundizado por el correísmo. El presidente Noboa tuvo todas las advertencias desde enero y el Gobierno anterior, en sus últimos días, advirtió lo que se venía. Pero él, por cálculos electorales, por ser presidente-candidato, nunca le dijo la verdad al país. Y es más: hoy ha cambiado los relatos. En abril era sabotaje, falla humana…
Zarigüeyas…
Pusieron tres o cuatro excusas, cuando debieron decir la verdad y con transparencia y disciplina poner racionamientos de una o dos horas diarias desde abril, que es mejor que 14 horas de golpe. La indignación de la ciudadanía no es solamente por la penumbra sino por la incertidumbre.
“Más allá de que no podemos decir no a lo hídrico, hoy necesitamos todo. Dentro de ello, para lo que aún queda como iniciativa pública preferiría un plan de hidroeléctricas en cuencas occidentales”.
¿Usted es partidario de una megahidroeléctrica en el río Santiago, al pie del Sangay, en una zona muy sísmica, o de un plan de hidroeléctricas de menor potencia pero en las cuencas occidentales?
Coincido totalmente. Más allá de que no podemos decir no a lo hídrico, necesitamos todo. Dentro de ello, lo que aún queda como iniciativa pública preferiría en la segunda vía. Si mañana un privado, a cuenta y riesgo, vía delegación o concesión, quieren tener esa posición, bienvenido sea.
¿A cuenta y riesgo del privado, pero con garantías vía fideicomisos?
Por supuesto, sino cómo viene la inversión. Luego hay que separar el tema del subsidio para los más pobres y eso debe ir con cargo al presupuesto del Estado central, no con cargo a las finanzas de cada empresa pública, porque todos terminan metiéndole mano a esas empresas.

Lucha contra la inseguridad
¿Qué ajustes de tuerca necesita la gestión gubernamental del conflicto armado no internacional?
Enfrentarte al crimen organizado es un tema de Estado, que trasciende a los gobiernos. Para mí esto va a ser un acuerdo nacional fundamental que supere a lo ideológico-partidista. Lo peor que puede suceder es que el crimen organizado encuentre a un Estado desorganizado, que es lo que ha venido pasando desde 2021 en adelante.
“Desde finales del gobierno del presidente Moreno y durante el gobierno del presidente Lasso hay un fortalecimiento institucional, hay procesos de cooperación internacional, donaciones de equipos. Las FF.AA. estaban casi desmanteladas, deliberadamente”.
¿Un crimen organizado que arrinconó a Lasso?
No solamente a Lasso, sino al Estado. Eso se revela también de los casos Metástasis o Purga. Entonces, hay planes a mediano y largo plazo. Ha habido algunos avances. Ante amenazas como la minería ilegal y el narcotráfico, tenemos a unas FF.AA. que ya pueden intervenir en seguridad interna sin necesidad de un Estado de excepción. Desde finales del gobierno del presidente Moreno y durante el gobierno del presidente Lasso hay un fortalecimiento institucional, hay procesos de cooperación internacional, donaciones de equipos. Las FF.AA. estaban casi desmanteladas, deliberadamente…
Feo lo que dice…
Tiene una lógica. Los gobiernos totalitarios no querían que instituciones fuertes estén a la par del Gobierno central, básicamente por el predominio de un gobierno totalitario. ¿Qué yo haría ahora? Dentro de los mecanismos de Estado, mantendría todo lo bueno. Adquisiciones que haya hecho el presidente Noboa: yo continuaré adelante, aunque ahora está entregando lo que compró el gobierno del presidente Lasso. Todo lo que Noboa licite y se entregue en mi gobierno, yo invitaré a Noboa para que esté presente y los criminales vean que en esto Ecuador está unido. En otras cosas tendremos diferencias. Pero en esto: un solo frente.
Necesitamos una suerte de Pacto de la Moncloa, a la ecuatoriana y para seguridad…
Pero total. Nunca podrá ser para todos los temas. Pero las sociedades, de tanto en cuanto, sí se ponen de acuerdo en unos mínimos, así como nos pusimos de acuerdo entre tantas tesis para la resolución del conflicto con Perú. El Estado debe perseguir todos los delitos. Pero hay unos que no dejan dormir: los delitos contra la vida y la integridad sexual. Y dentro de esos hay uno ahorita: la extorsión. Pondremos, entonces, toda la fuerza del Estado para detener la guerra de los vacunadores.

Pero ahí se necesita una fuerza más preventiva y prospectiva que lo que hay…
Una fuerza preventiva y articulada con los gobiernos locales. Más allá de que el Gobierno central tiene la competencia sobre el Ejército y la Policía, en mi visión es inaceptable que los municipios no potencien sus consejos cantonales de seguridad, ni mejoren las condiciones de los espacios públicos ni que ordenen a sus agentes metropolitanos a que ayuden preventivamente para que la señora de la despensa del barrio, de la peluquería o la que vende chuzos ya no sea vacunada. El trabajo contra la extorsión es una tarea combinada. Esto como un primer tema.
¿Y ante otros delitos?
Voy a dar vida plena a la extinción de dominio. El pueblo ya aprobó en abril que no se necesite procesamiento penal previo para cumplir ese proceso. Todas las experiencias mundiales nos indican que debemos combatir las economías criminales, romper sus corazones financieros.
“En mi plan de gobierno hay un fortalecimiento institucional de la UAFE. Necesitamos un funcionario de control con peso. No podemos ir a palos de ciego frente a nuevos ricos que aparezcan con carros de USD 500.000 y digan que son emprendedores”.
El país no tiene la suficiente institucionalidad de inteligencia financiera…
En mi plan de gobierno hay un fortalecimiento institucional de la UAFE, no para que quede como una dependencia para cumplir con los compromisos con el GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional, n.d.l.r.). Necesitamos un funcionario de control con peso: esa es la base de todo. No podemos ir a palos de ciego frente a nuevos ricos que aparezcan con carros de USD 500.000 y digan que son emprendedores. No, no y no. Esto va acompañado de fiscales sin rostro para delitos de crimen organizado, no digo jueces, sino fiscales sin rostro. El pueblo también aprobó la extradición. Esto no va a acabar el problema, pero sí ayuda: tiene un claro mensaje disuasivo. Amerita cooperación internacional, ante lo cual estoy absolutamente de acuerdo.

¿Usted es partidario de que haya bases militares extranjeras en Ecuador o, como ocurrió con el acuerdo de Jamil Mahuad, que misiones militares extranjeras cooperen con el país desde bases ecuatorianas?
Estoy a favor de la modificación del Art. 5 de la Constitución. Todo lo que es cooperación internacional para luchar contra delitos transnacionales tiene mi apoyo. Ahora bien: EE.UU. nunca tuvo una base en Manta. Hubo instalaciones bajo mando ecuatoriano, lo cual tienen muchísimos países en el mundo. Hay otros países que sí tienen bases extranjeras, como Alemania, con bases de EE.UU. Yo apostaré por la cooperación internacional y, por ejemplo, yo quiero relaciones más radicales con Colombia y Perú. Es difícil tenerlas con Venezuela, porque su gobierno es alcahuete de relaciones ilícitas. Un gobierno que ha convertido a ciertos territorios venezolanos en santuarios para el crimen organizado.
¿Usted mantendrá los convenios para que el avión-radar estadounidense P3 Orión venga periódicamente a sobrevolar y vigilar la costa y el mar ecuatorianos?
Eso se hizo a finales del gobierno del presidente Moreno y se avanzó en un convenio de varias partes en el gobierno del presidente Lasso, el cual incluía la llegada de soldados estadounidenses para capacitar a los nuestros. Hay otro convenio que se firmó en la Cancillería para la interdicción en aguas abiertas bajo mando ecuatoriano. Esto hay que seguir haciendo muchísimo más.
“Debemos eliminar hoy subsidios tremendamente ineficientes que no benefician a los más pobres, que terminan beneficiando a los más ricos, al crimen organizado y al contrabando. De ahí va a salir la plata para lo social”.
Inversión social
Todas estas acciones contra el crimen organizado son apenas una pata de una gran mesa de políticas públicas. Vamos más de 50 años de una guerra a balazos contra las drogas que no nos lleva a ningún lado y que solo favorece a los “señores” de las armas. ¿Qué inversiones sociales haría Usted al respecto?
Serán acciones transversales. En materia de drogas, todo lo que es prevención y rehabilitación. Mi más grande aspiración es que el Estado tenga clínicas especializadas. También trabajaré mucho en el ámbito de la salud mental, con la contratación de muchos más psicólogos. Y que no me digan que esto es gasto, porque es inversión pública. En lo social creo en una mano mucho más fuerte del Estado. Pero también tenemos que ser claros: estas acciones necesitan recursos y tales recursos tienen que ser liberados. ¿De dónde vendrán si no vamos a aumentar impuestos? Vamos a explicar bien a los ciudadanos, con pedagogía, que debemos eliminar hoy subsidios tremendamente ineficientes que no benefician a los más pobres, que terminan beneficiando a los más ricos, al crimen organizado y al contrabando. De ahí va a salir la plata para lo social. Tengámoslo claro: el tema de los subsidios en Ecuador es una infamia, un lastre. De un subsidio mal colocado para el diésel, por poner un ejemplo, saldrá la plata para salud, educación, protección social.
Muchos jóvenes se involucran con las bandas criminales por hambre. Los microtraficantes o los gatilleros ya no los reclutan con droga sino con canastas de víveres. ¿Qué va hacer?
Vamos a generar todas las oportunidades (de empleo, salud, recreación, deportes) para que las bandas no sigan reclutando a los más jóvenes.
La estructura laboral en el país es de comienzo del siglo XX. ¿Retomará el debate del trabajo por horas?
Sí y más ahora en un país que tiene luz por horas. Habrá contratación por horas para nuevos trabajadores, con nuevas modalidades y dinámicas, respetando los respectivos proporcionales. Esto es clave. De hecho lo que se propuso a consulta en abril estaba bien redactado, lastimosamente el Gobierno no quiso pelear por esa propuesta. Creo que muchos dirigentes y élites del país, creyendo en eso, no pelearon y se dejaron arrinconar y acoquinar por algunos atrasapueblos y demagogos, tanto así que no triunfó el No, sino que triunfó la ocurrencia de que iban a dejar sin empleo a los que actualmente estaban trabajando. También no ayudó mucho el hecho de que ciertas autoridades laborales en algunas entrevistas hayan dado siete cifras distintas sobre el contrato por hora. Creo que no hubo una pedagogía correcta. También debemos volver al concepto del contrato a plazo fijo, porque el otro tipo de contrato, que parecía que serviría para blindar empleados, fue en el fondo un castigo para no ingresar a más empleados.
Va a necesitar una inmensa comunicación pública para hacer esa pedagogía sobre nuevas modalidades laborales…
Es que para eso sirve la comunicación pública.
Hasta antes de la crisis energética, las grandes demandas de los ecuatorianos eran seguridad, empleo y salud. El modelo actual es garantista, pero con una visión anclada a un barril de petróleo de USD 100 y por eso ahora vemos un IESS quebrado o vemos morir a cientos de pacientes que no se pueden hacer diálisis… ¿Cómo fondear las acciones en salud?
La actual Constitución es un Papá Noel jurídico con una lista de deseos. Estamos en crisis, pero algunos creen que estamos en fiesta. Entonces, si estamos en crisis cómo es posible que se gasten millones y millones en publicidad. Yo no digo que no se comunique, para eso están las áreas de comunicación de las diversas entidades públicas y las cadenas. Pero si todos nos estamos ajustando, es lógico que los gastos en publicidad también tienen que ajustarse para, entre otros aspectos, ponerte al día con tus obligaciones como Estado con el 40 por ciento del IESS. Otra fuente: la eliminación de los subsidios ineficientes. Otro aspecto: el 90 por ciento de la nómina salarial del Estado está en profesores, médicos, servidores judiciales, fuerza pública. Eso no se va disminuir, más bien en materia de salud hay que aumentar profesionales. Pero hay otro sector, minoritario, que es una burocracia indolente. Por eso hay que reorientar determinados recursos a seguridad, salud y educación. En todo lo demás, el Estado no tiene que meter las narices.

¿Pero qué va a hacer con ciertos sindicatos que burocratizan el deber estatal de protección social e inciden, entre otras cosas, en que la medicina de los hospitales caduque en alguna bodega?
Los mismos sindicatos que también están en varios sectores eléctricos que no dejan avanzar al país. Pero no son todos. Yo creo en la organización laboral. Cuando fui diputado voté a favor de la restitución de las utilidades para los trabajadores. Yo soy pro trabajador. Lo que no me gusta en trabajadores o empresarios son las trincas. Pensar solo en tu metro cuadrado no es pensar en tu país. Las trincas y la anarquía conmigo no van a funcionar. He dado muestras de que soy un hombre de decisiones firmes. Cerramos un Congreso sin un vidrio roto.
“¡¿Esos millonarios caprichosos, que un día se ven en el espejo y deciden al siguiente ser candidatos a Presidente, sin hacer carrera política peldaño a peldaño, esos vienen a decirme a mí qué es calle?!”.

En tono personal
Muchas personas dicen que a Cucalón le falta calle. ¿Qué les responde?
Dicen que me falta calle los que nunca han cruzado ninguna calle. Yo sí sé cuáles son las 28.000 manzanas de Guayaquil. Confunden calle con ciertos modismos. En mi experiencia como Secretario del Cabildo porteño o como diputado fui copartícipe del desarrollo de mi ciudad. Así que a mí unos aniñados de zaguán no me van a explicar lo que es tener o no tener calle. Yo sí sé que uno se baja de la buseta con el pie derecho. ¡¿Esos millonarios caprichosos, que un día se ven en el espejo y deciden al siguiente ser candidatos a Presidente, sin hacer carrera política peldaño a peldaño, esos vienen a decir a mí qué es calle?! Esos que no saben diferenciar el encebollado del caldo de pescado a mí no me van a decir qué es calle. Yo soy producto de los sufrimientos de la clase media ecuatoriana, con una vida bastante difícil en la cual la educación fue el motor para salir adelante. Soy guayaquileño, formado en Quito, con hijos quiteños. Mi dimensión es jamás regionalista. Mi esposa y yo no hemos heredado absolutamente nada: hemos trabajado para llevar las cosas a nuestro hogar. Quizá hay muchos estigmas por los cuales se asocia a un ministro de Estado con una historia de riqueza, pero no con la historia de un chico del sur de Guayaquil, de Los Almendros, que nunca podía coger el bus cerca de su casa porque siempre pasaba lleno y que por eso tenía que cruzarse al frente, ir hasta la parada final y de allí volver para poder ir a estudiar. Siempre pagaba doble pasaje.
¿A qué edad fue su primera chaucha/cachuelo?
Mi primer empleo, con sueldo básico en sucres, a los 18, apenas me gradué, fue en el Banco del Pacífico, como ayudante de bóveda y salía todos los días a las doce de la noche. Me ponía un mandil y hasta ahora me acuerdo del olor de los billetes y del cuero. Después estuve en varios estudios jurídicos hasta que el 5 de septiembre de 1998 ingresé al sector público, al cual estuve vinculado todos estos años, a excepción de 2022.
Revise aquí el plan de gobierno del binomio Henry Cucalón-Carla Larrea, de Construye, documento de 130 páginas: https://construye.ec/plan-de-gobierno
