sábado, abril 11, 2026

Migración: “Lo que se vive en EE.UU. es un estado de arbitrariedad y terror”

La extrema violencia y la arbitrariedad de la «guerra» contra los migrantes en la era Trump, especialmente de América Latina, ha reconfigurado la política migratoria en todo el continente. Dos expertas en el tema, que viven el fenómeno en EE.UU. hacen una rigurosa como detallada radiografía humana de lo que pasa en la potencia americana.

Redacción Plan V

Por: Redacción Plan V

Que usted tenga que pagar USD 250 más por su visa a Estados Unidos, además de los USD 180 que cuesta ahora, se debe a la aprobación, por un voto dirimente, de la llamada One Big Beatiful Bill, o Una gran hermosa ley, como la bautizó el presidente Donald Trump. Un éxito legislativo y político a pesar de la tenaz oposición a esa reforma impositiva que tiende, básicamente, a financiar la guerra contra los migrantes fuera y dentro de Estados Unidos. Si bien este es un paso fundamental para esta política, lo que pasa en el país del Norte, el gran sueño de progreso de los latinoamericanos pobres y de muchos otros países se ha convertido en “un estado de terror”, como lo caracteriza una de las fuentes consultadas para este reporte, catedrática ecuatoriana que vive en EE.UU., estudiosa y experta investigadora en temas migratorios.

La situación se tornó aún más violenta en ese país cuando el jueves 17 de julio, un trabajador agrícola falleció después de caer del techo de un invernadero durante las caóticas redadas, cuando el Departamento de Seguridad Nacional ejecutó órdenes penales de registro en las instalaciones de Glass House Farms en Camarillo y Carpinteria, al noroeste de Los Ángeles. Hubo 360 detenidos y el hecho desató la primera huelga de trabajadores agrícolas como rechazo a la política antiinmigrante de Donald Trump.

De acuerdo a testimonios recogidos por Plan V, desde que se posesionó Donald Trump hasta la fecha, ha sido un tiempo marcado por una serie de hechos simultáneos. Por un lado, se ha dado una internalización de la frontera en Estados Unidos (EE.UU.). Eso es que la cantidad de redadas, la presencia de agentes de ICE, (Servicio de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos) la policía migratoria, en espacios que antes no eran permitidos (como hospitales, escuelas, centros de salud…). Todo eso ha incrementado muchísimo, es lo que se avizoraba como una pedagogía del terror, para que la población migrante sepa lo que se viene. Al momento Trump ha detenido, de lo que se sabe, alrededor de 140.000 migrantes en Estados Unidos. Pero la presencia de esa Policía Migratoria es calificada como «brutal» por las fuentes.

Trump ha mantenido los decretos que firmó al inicio de su mandato y son los que le han dado carta blanca para que pueda seguir interviniendo bajo el paraguas de enemigos internos. Precisamente el presidente invocó una ley de enemigos internos, emitida hace más de dos siglos, para ello.

«Ahora ha avanzado a un escenario que es más aterrorizante, donde la política migratoria entró en excepción. No sabemos a qué atenernos, si será posible que él derogue el principio constitucional de ciudadanía por nacimiento, que es algo que está en la mira del gobierno», dice la experta.

El 4 de julio logró aprobar la Big Beatifull Bill la cual, además de bajarse programas sociales, impuestos a los más ricos, incrementó impuestos a la clase media y el presupuesto de ICE en más del 200%. Analistas creen que la intención es crear un ejército antiinmigrante al interior del país. Hay análisis que dicen que el presupuesto de ICE es mayor que el PIB de ciertos países empobrecidos y del presupuesto de defensa de ciertos países del Norte Global y lo que se ha perfilado en seis meses «es una abierta —no digamos guerra, porque la guerra es una confrontación entre dos bandos— persecución contra la población migrante, en una misión claramente establecida en el 2025 de hacer una limpieza étnica y eliminar a la población migrante no regularizada». Esta bordea entre los 11 y 14 millones de personas. La cuota diaria de gente por ICE ha pasado de 1500 a 3000 personas.

Es un momento de pilotaje hacia el exterior y de clara muestra antiinmigrante al interior del país, y eso ha reconfigurado totalmente la dinámica migratoria en todas las Américas.

Lo que se ha visto hasta ahora en esta «guerra antiinmigrante» son escenas de violencia contras migrantes en estado de vulnerabilidad. Las protestas se ha dado en Los Ángeles, Chicago, Nueva York, Seattle, que son las ciudades santuario más progresistas y donde la población se volcó a las calles para protestar contra esa violencia. La respuesta federal ha sido el incremento de redadas, detenciones, terror, muerte. Se registraron en los campos de California.

El otro fenómeno es que, según las analistas consultadas por Plan V, Trump ha hecho una especie de testeo, que parecería ser una fase piloto de deportación extraterritorial, que no sabe si va a ser una nueva política.  Esto es nuevo en la política de deportación de EE.UU. que tiene más de cien años, pero nunca hacia países que no son los de origen del deportado. Los reportes señalan casos de migrantes que fueron enviados a Guatánamo, Cuba, otros fueron deportados a El Salvador, otros tantos a Costa Rica, Panamá… Honduras y Sudán se sumarían a la lista de países receptores de migrantes de otras nacionalidades. Esto ha reconfigurado totalmente la dinámica migratoria en todas las Américas, respecto a lo que estaba funcionando hace seis meses.

Migración
Estudiantes universitarios y agitadores entre los 86 detenidos en la ruidosa protesta antiICE de Nueva York. Foto: Redes Sociales The New York Post

En enero del 2025 aún no era tan claro que el Darién, que se había posicionado como el nuevo conector global hacia Estados Unidos, iba a cesar. En julio del 2024 se notó ya la caída del número de personas que cruzaban el Darién, sobre todo porque el presidente de Panamá pactó con Estados Unidos para que se alambre el paso y empiecen los primeros vuelos de deportación hacia Colombia, Ecuador… Pero con la arremetida de Trump, el cruce por el Darién se detuvo. Desapareció toda la infraestructura humanitaria que se había montado, lo cual vino como coletazo de la eliminación de la USAID. Según testigos, queda un poco de infraestructura en San Vicente, en Panamá, donde hay 13 migrantes. En momentos pico, los campamentos habían recibido unos 500 mil migrantes. Muchos migrantes se quedaron varados en México, en el camino, y muchos otros han decidido regresar. Los tránsitos ya no son más hacia Estados Unidos. El tránsito en esa frontera ha caído a los niveles más bajos históricos, desde 1960. Eso da cuenta de que uno objetivo central de Trump, que era detener el tránsito migratorio desde el Sur, se ha logrado.

Es un momento de pausa y de reconfiguración de flujos migratorios. Ahora la ruta es al Sur y Sudamérica se recoloca, como fue entre el 2008 y el 2013, como un destino: Chile, Argentina, Colombia, Brasil, Ecuador… son espacios de recepción de esas diásporas que hasta hace por iba hacia Estados Unidos.

Esta visión es ratificada por el informe anual más reciente de la Organización Internacional para las Migraciones, IOM, de Naciones Unidas. «Si bien históricamente los flujos se han dirigido principalmente hacia el norte, en 2025 se observó un cambio radical en la dirección de los flujos, con un aumento de los movimientos hacia el sur.

«Entre enero y abril de 2025, los patrones migratorios en Centroamérica cambiaron significativamente. Más personas se desplazaban hacia el sur (de América del Norte a América del Sur), mientras que menos viajaban hacia el norte por rutas irregulares.

«Este cambio en la dirección de los flujos se observó en varios países a lo largo de la Ruta Centroamericana. En Panamá, la migración hacia el norte disminuyó en un 98 % en comparación con finales de 2024 (Gobierno de Panamá, 2025). En Guatemala, más del 70 % de los flujos migratorios se dirigían al sur en marzo y abril (OIM, 2025b), mientras que el 63 % de los movimientos registrados en Honduras en abril fueron hacia el sur, con una disminución del 91 % en los flujos hacia el norte, lo que representa un cambio radical respecto a los patrones anteriores (OIM, 2025c).

«Los migrantes que se dirigían al sur regresaban a sus países de origen, viajaban a destinos alternativos o buscaban asilo en otros países. Los factores que impulsan este cambio en la dinámica de la movilidad incluyen políticas más restrictivas, largos tiempos de espera para los servicios de inmigración, dificultades económicas debido al varamiento y una mayor inseguridad».

Producir la irregularidad desde el gobierno

Trump se ha dedicado con mucha minucia a producir la irregularidad migrante. Esto significa eliminar todas las protecciones temporales que los gobierno de Biden y anteriores se habían dado a poblaciones latinoamericanas, cuyos países de origen están devastados por conflictos internos pero también por injerencia de Estados Unidos. Cuba, Nicaragua, Venezuela y El Salvador que eran los países que recibían TPS  (Estatus de Protección Temporal) y estos han sido retirados de un día para el otro. Más de un millón de personas quedaron indocumentadas, además de solicitantes de asilo. El sistema de asilo en EE.UU.  estaba agonizando desde el final del mandato de Biden y ahora está en fase terminal. Es muy difícil que la gente reciba asilo en Estados Unidos.

Es un tema de limpieza étnica, de limpieza racial, ellos están convencidos de que aquí hubo una reconquista de gente del Sur Global y que hay que limpiar y que la población blanca estadounidense estaría en riesgo.

Para los analistas consultados por Plan V, se trata de un tema racial, de población indocumentada latinoamericana por un lado y de gente que llega de Medio Oriente y de quienes han estado vinculados a protestas en contra del genocidio en Gaza. Hay líderes que han hablado en favor de Palestina y también son el blanco.

En la ideología de Trump hay un arquitecto, al cual muchos investigadores le han seguido la pista, que es Stephen Miller, que es el arquitecto de toda la política antiinmigrante. Un supremacista blanco. La idea que les guía es que en EE.UU. hubo una reconquista de gente del Sur Global y que hay que limpiar y que la población blanca estadounidense estaría en riesgo.

Oficiales del orden público federales esposan a un extranjero ilegal durante parte de una operación policial expandida en Baltimore el 29 de ene.. Foto: Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos

Se llama la teoría del gran reemplazo, y se originó en Francia. Hay un teórico, Renaud Camus, que plantea esto y sostiene que llegan pobladores de África y Medio Oriente y es la reconquista a la inversa, por tanto hay que limpiar a la sociedad francesa y europea de estos bárbaros, y la idea llega a Estados Unidos. Las teorías de la supremacía blanca están en el origen de este país, que nace de un genocidio a la población indígena, y ahora buscaría, según esta teoría, el sometimiento de la población migrante que llega del Sur Global.

El desmontaje del proteccionismo a los migrantes viene de la primera administración de Trump. Él logró conformar una Corte Suprema con tendencia de derecha y es muy posible que le dé luz verde para retirar la ciudadanía por nacimiento, que es lo que se buscaría desde la visión del actual presidente. Stephen Miller jugó un papel en el anterior gobierno de Trump, en el cual se transformaron más de mil leyes, decretos y normativas. Miller sabe mucho de la arquitectura del sistema migratorio estadounidense, que es muy complejo y sabe exactamente cómo operar. El terreno de la migración es una especia de terreno de testeo para ver hasta dónde pueden expandir un Estado autoritario, dice una antropóloga ecuatoriana que es catedrática universitaria en Illinois. Han ido incrementando los mecanismos de control y de represión, dice, que empieza con la población migrante y luego se expande a otros sectores. Cita el caso del candidato a la alcaldía de Nueva York, Zoham Mandami, que es de línea progresista, nacido en Uganda, ciudadano de EE.UU. con padres de India, al que Trump quieren retirar la ciudadanía, porque se ha opuesto a colaborar con las redadas de ICE.

Se ha denunciado también que ciudadanos estadounidenses han sido deportados, por ejemplo hijos de mujeres hondureñas y salvadoreñas, niños, ciudadanos nacidos en Estados Unidos que han sido deportados junto a sus padres porque, dicen oficialmente, ellos escogieron llevárselos. El caso es que el Estado norteamericano no está protegiendo a sus ciudadanos que, por ser hijos de migrantes, son vistos como ciudadanos de segunda categoría. Todo esto ha pasado a la vez. Sigue pasando, y en un lapso de apenas seis meses. «Es asfixiante estar ahí, porque cada semana o cada día nos desayunan con nuevas normativas. Y la población latinoamericana, la ecuatoriana no tenían claro cómo sería sobrevivir en un estado de terror como el de ahora. Tienen que lidiar día tras día con la amenaza de que un día para el otro los detengan y deporten, y ya no al país de origen como era hasta hace un año, sino que te detengan, te deporten y te desaparezcan», señala la experta en migración.

Hay casos de migrantes, sobre todo venezolanos que no se sabe dónde están; que los han detenido y no se sabe dónde fueron a parar. Hay casos de migrantes que no se sabe si están vivos, muchos de los que fueron llevados a El Salvador y muchos de los que no se sabe si van salir en libertad en algún momento de su vida, u otros a los que  “depositan” en terceros países y que son parte de la fase piloto de la extraterritorialidad de la deportación, personas llevadas a una situación de apátridas, porque no pueden regresar al país de origen, el país al que fueron llevados no los acoge y tampoco pueden regresar a Estados Unidos.

Quieren imponer que quienes nacen en EE.UU., al menos deben tener un padre que sea ciudadano o que tenga permiso de residencia, de lo contrario no puede ser estadounidense así haya nacido ahí.

«Estamos en estado de excepción en materia migratoria, y la excepcionalidad implica que lo legal va a depender de lo que el soberano quiera o lo que este y sus secuaces asuman lo que va a ser legal para ciertos casos o ilegal para otros. Han dicho que quieren imponer que quienes nacen en Estados Unidos, al menos deben tener un padre que sea ciudadano o que tenga permiso de residencia, de lo contrario no puede ser estadounidense así haya nacido ahí. Esto todavía no logra ser ley, pero hacia allá caminan, y también quieren retirar la ciudadanía a aquellas personas que supongan una amenaza a la seguridad nacional», dice esta catedrática, consultada por Plan V, quien pidió anonimato por las condiciones represivas que enfrentan las universidades críticas en Estados Unidos.

Trump logró encarnar la tendencia de la extrema derecha estadounidense que se ha cocinado por años. Hay analistas que sostienen que esta es la reacción al progresismo que, de alguna manera se dio durante los dos periodos de Barack Obama, pues, dicen, tener a un presidente negro fue para una afrenta para la derecha. También hay una clara alineación del partido Republicano y los MAGA (Make America Great Again), este movimiento supremacista blanco que representa a la clase trabajadora blanca y también latina que ya vive hace años ahí y que se siente identificada con un discurso nacionalista. Algo que no es verdad, porque «lo que Trump está haciendo great es la vida de los oligarcas. Se trata de una tecno oligarquía blanca y supremacista la que está gobernando. Porque es, además, un momento histórico al que Trump se alinea, pero hay un movimiento y una ideología en EE.UU., América Latina y el mundo», dice la fuente.

La sensación de otra fuente consultada, vinculada a las organizaciones de derechos humanos en Chicago,  es que dentro de EE.UU. no existe oposición real a todo lo que está pasando. En las calles se está configurando cada vez más y expandiendo un movimiento antitrumpista y que de algún modo está juntando a todos los afectados por la arremetida de la extrema derecha. No solo son las comunidades migrantes se ven afectadas, también lo son la población LGBTI, el movimiento de mujeres, ambientalistas… Pero eso no se traduce en un poder real, dice esta activista de origen latino, vinculada a las más de 60 organizaciones en Chicago que defienden los derechos de los migrantes y los educan políticamente. «Los demócratas están desbaratados. Y hay que recordar que demócratas y republicanos han estado alineados en muchos temas y uno de estos ha sido el migratorio», señala.

La última reforma migratoria fue en 1986, con Ronald Reagan. Desde entonces, en casi 40 años no ha habido reforma migratoria en cuanto a crear canales para que la gente se ciudadanice, y que la gente que se instala en el país tenga iguales derechos. Se han dado medidas, uno que otro mecanismo, pero no una reforma que esté a la altura de la realidad que se vive en el primer cuarto del siglo veintiuno. Cuando Kamala Harris estuvo en la recta final de su campaña, ella se alineó con la postura antimigrante de su rival, Trump, y con menos radicalismo y ofensas también prometió redoblar la frontera, multiplicar el número de agentes migratorios, sacar a los criminales de EE.UU.

Hay una alineación de los dos partidos en el discurso antimigrante, que es un problema porque no hay un contrabalance, una propuesta alternativa y diferente, señala la activista. «Si la única receta ha sido la criminalización de la migración, entonces el Partido Demócrata no tiene nada que decir ahora».

Cada vez más la gente rechaza la violencia dentro del país. Porque es muy fuerte el nivel de terror que la gente está teniendo y este tiene una repercusión en lo cotidiano.

Lo que se podría llamar la «doctrina Trump» frente a la migración se sostiene en   medios de comunicación de tendencia derechista donde se ha hegemonizado la postura ultra del gobierno republicano. Trump y el Trumpismo han logrado captar los medios, tanto los tradicionales como los alternos. Las ideas de Trump, por más disparatadas que sean, son replicadas constante y masivamente. Como cuando anunció que construiría centros de detención en Alcatraz, una isla rodeada de caimanes que se comerían a los migrantes. Sea verdad o mentira, posible o imposible, todo el mundo habla de eso y está en las primeras planas. Pero no hay una contra hegemonía mediática en Estados Unidos sobre el relato antiinmigrante. Lo que recepta por los medios el ciudadano estadounidense de a pie, de quiénes son los que están siendo detenidos y deportados es ese relato. Aunque cada vez más la gente rechaza la violencia dentro del país. Porque es muy fuerte el nivel de terror que la gente está teniendo y este tiene una repercusión en lo cotidiano, dice la catedrática.

Pero le punto que más caracteriza el accionar y la doctrina migratoria de Trump es la arbitrariedad, desde el criterio de quién debe entrar o no a Estados Unidos. Hay muchos casos de gente que teniendo green card no ha podido entrar a EE.UU. Por otro lado, están las detenciones y deportaciones. Antes, un indocumentado era detenido y deportado a su país de origen; ahora puede ser detenido, pero no sabe cuánto tiempo durará esa detención, si lo dejan en un centro de detención o lo mueven a otro, no se saben las condiciones de detención, hay denuncias de migrantes —que han sido detenidos y deportados— de que les dieron comida podrida, que hay tortura, vulneración de derechos y muertes y que, finalmente, no saben a dónde les van a deportar.

Al construir al migrante latino pobre como delincuente, enemigo de la seguridad, y un peligro para Estados Unidos, Trump ha degradado la condición humana de los migrantes, los ha deshumanizado, coinciden las fuentes. Una de las tareas de los activistas pro derechos humanos en ese país «es para re-humanizar esa población que ha estado sosteniendo un país, y la gran pregunta que todos nos hacemos es ¿cómo se va a sostener Estados Unidos sin migrantes?, ¿quién va a hacer el trabajo que la gente migrante ha hecho por siglos? Si se ven los reportajes de la prensa, los campos agrícolas empiezan a estar vaciados, porque la gente tiene pavor. ¿Quién va a componer los techos, limpiar las casas y los baños…? La economía ha comenzado a ser afectada en los campos agrícolas, la economía interna también», dice la activista.

La población migrante no son aliens que han invadido Estados Unidos, es gente que ha hecho sus vidas ahí, que trabaja, consume, tiene casa, compra en pequeños y grandes comercios, y de repente la gente, aterrorizada, deja de salir a la calle y esto trae una cadena de afectación, señala a su vez la catedrática. A siete meses de esa arremetida, ya empiezan a sentirse esos efectos. Un indicador claro en la economía estadounidense es el desplome del turismo, porque esa política arbitraria y draconiana aleja a los turistas de Estados Unidos. Existe la posibilidad cada vez mayor de que en migración no les de la gana de dejarlos entrar, así tengan visa, que incluso los detengan y lleven a un centro de revisión secundaria y los devuelvan y quien sabe si a tu país de origen.

La autopista Buford en Atlanta se convirtió en el escenario de una mega protesta de migrantes, en su mayoría mexicanos, que están en contra de las redadas. Foto: EFE

Trump había proclamado a mediados de julio de este año que la crisis de la «invasión migrante» desde México a EE.UU. había terminado. Analistas en migración señalan que el número de migrantes que cruzan la frontera se desplomó. Y eso supone que el número de deportaciones en caliente, necesariamente van a bajar. El número de migrantes que se deportan desde Estados Unidos va bajando. Lo que Trump quiere es aumentar las deportaciones, del modo que sea. Y por eso están produciendo las deportaciones. El retiro de los TPS, la negación del asilo… todo eso para incrementar el número de deportados.

Hasta ahora el deportador en jefe, que es Obama, llegó a 400 mil más o menos y Trump quiere superarlo. Quiere deportar a un millón en su primer año de mandato.  Sobre los ecuatorianos, además de que existe subregistro, son alrededor de 20.000 desde hace seis meses, hay dos datos adicionales a sumar. El uno es el número de deportados que han salido de Panamá, porque Panamá también está deportando como un eco de la externalización de la frontera estadounidense, y el otro dato son los deportados desde México, que también ha seguido deportando. De eso no se dice mucho y tiene que ver con que desde México hasta Ecuador, todos los países se han alineado con la política de Trump, sea para detener, para volverse centro de recepción de deportados o para aceptar nuevas bases militares.  Este es el caso de Ecuador, Perú y Honduras.

Datos de los gobiernos de América del Norte indican una disminución en la migración irregular hacia el norte, señala el informe de la OIM. Los encuentros en la frontera suroeste de EE.UU., de enero a abril de 2025, ascendieron a 96,206, una marcada caída del 87% con respecto a los 735,204 registrados en el mismo período de 2024, según el gobierno de EE.UU. Asimismo, los migrantes en situación irregular en México sumaron 108,489, una caída del 77% con respecto a los 465,191 registrados en el mismo período de 2024 ha señalado el gobierno de México.

Hay otro elemento en esta historia y es que Trump mantiene un permanente enfrentamiento con las autoridades locales y los movimientos sociales de las llamadas ciudades santuario. Una de ellas, Chicago, ha sido una ciudad donde la lucha social es y ha sido fuerte. Es la cuna del Primero de Mayo, es una ciudad de migrantes, que ha recibido olas de población de todo el mundo: de México, Polonia, Asia, El Caribe; ha sido la ciudad que recibe a la población negra que va saliendo desde el Sur, de las leyes más perversas contra los afroamericanos. Es una ciudad extremadamente diversa y que a fines del siglo 20 se convirtió, por ley, en una ciudad santuario y eso supone que las leyes locales protegen a la población migrante.

Hay varias ciudades santuario en Estados Unidos, como Nueva York, Seattle, San Francisco, Los Ángeles, Chicago… y estas son las ciudades que Trump y este ejército antiinmigrante tienen en la mira. En estas ciudades, la policía local no se puede aliar con ICE para generar las redadas brutales, hay protección a la población migrante.  Es decisión legal de los gobiernos locales, y se permiten redadas en las carreteras, las calles, hospitales o escuelas, es todo lo contrario a Florida o Texas. Y lo otro es que Chicago apuesta a que la población migrante se politice. Antes de que llegara Trump había más de 67 organizaciones que trabajan en protección y derechos a los migrantes, que se dedicaron a la formación política de la comunidad migrante, para que sepan exactamente qué hacer si llega “la migra”. Qué derechos tienen, a quién acudir, saber que si llega ICE a su puerta no pueden abrir si no muestran una orden judicial. Es el puro saber migrante activado, y de hecho, Tom Homan, que es el zar antiinmigrante, un funcionario que tiene entre ceja y ceja eliminar a la población migrante, ha dicho que la población en Chicago está “demasiado educada en derechos” o “ellos lo llaman educación en derechos, yo lo llamo ayuda a los ilegales”. Chicago es una ciudad en la que de algún modo se puede respirar, pero eso no significa que no hayan redadas o detenciones, porque ICE es federal, entonces la policía de Chicago no se alía con ICE para hacer redadas, pero ICE está ahí.

Hay un estado de excepción, hay arbitrariedad, pero también mucha incertidumbre y muchos de estos comuneros saben también de familiares, amigos y conocidos que se empiezan a regresar, porque es muy duro.

En Chicago, que es una sociedad solidaria con la población migrante, hay una posibilidad de sobrevivir colectivamente, y ahí coexiste la población ecuatoriana, que sigue trabajando. Han sido meses muy duros desde enero, la gente tiene temor y las vidas de los migrantes se limitan a recorrer de su casa a su lugar de trabajo y volver. Porque el espacio público se ha vuelto el espacio de exposición y por tanto inseguro. «Hay un estado de excepción, hay arbitrariedad, pero también mucha incertidumbre y muchos de estos comuneros, que a su vez están en contacto con otra población migrante en otros Estados, saben también de familiares, amigos y conocidos que se empiezan a regresar, porque es muy duro», señala la profesora universitaria. Ella cree que el impacto psicológico en sus vidas, de vivir con ese terror de que te vayan a detener y a deportar es permanente. Considera que la estrategia de Trump contra la población migrante es de desgaste. Al mostrar incluso imágenes «de que quizás tu seas el próximo que caes en el CECOT, que seas el próximo que te rapo la cabeza y te desaparezco entre gente marera (de las maras salvadoreñas. Ndlr.) y por tanto tu vida no vale. Y eso a la gente le da terror y puede ser que decidan regresar».

Las fuente consultadas por este medio estaban seguras de que la ley llamada Big Beatiful Bill no iba a ser aprobada. Pero lo fue. Producto de esta ley, ellas creen que la militarización dentro de Estados Unidos se va a redoblar y eso es contra la población migrante, las estrategias que usan se potenciarán con esa ley. El gobierno federal ahora tienen el dinero que no tenía antes y puede multiplicar el número de agentes migratorios y esto siempre tiene una cara económica. Y se pueden hacer grandes contratos.  Palantir, por ejemplo, que es una de estas megacorporaciones, emporios donde están muchas empresas, incluyendo mineras, que son las que ganan en la provisión centros privados de detención de migrantes y de deportación. Palantir también acaba de firmar un contrato con el gobierno de Noboa.

Trump acaba de tener luz verde política y económicamente; y la oposición no ha logrado detenerlo. Hay jueces que tratan y han intentado detenerlo, pero con la aprobación de la ley acaba de lograr obtener el dinero y la infraestructura para hacer lo que él quiera. La activista consultada por Plan V considera, sin embargo, que la población migrante se protege siempre, son personas inteligentes, van a generar estrategias de sobrevivencia y quizás se vaya a exacerbar en el sentido de que la migración será hacia otros destinos, sobre todo al Sur del continente.

La migración no va a parar. De hecho ha aumentado la migración ecuatoriana a Argentina, Chile, España… Es una reconfiguración de las dinámicas migratorias, pues el Norte se ha desplomado como destino y la migración en reversa se incrementa. Es un momento difícil, porque la gente con la cual la catedrática e investigadora ha hablado en los pueblos pesqueros en Panamá, que va de regreso, confluye en el desconsuelo, «desazón e ira que no sé a dónde conduzca, porque es gente que va diez años en tránsito, que ha estado intentando años armar una nueva vida y no tiene un lugar. Hay niños que han crecido en el camino a Estados Unidos y ahora les toca volver ya adolescentes; hay muchas preguntas que hacer sobre las nuevas sociedades que se van a reconfigurar y cómo. Me topé con ecuatorianos que habían cruzado el Darién y que ahora estaban de regreso, ¿y para qué? Cargando los traumas de haber atravesado esa selva de muerte, toda esa violencia, están endeudados y ahora están regresando. Es un momento en que llegar al destino histórico se bloqueó. ¿Cómo se van a reconfigurar estas sociedades?, junto a una arremetida de supremacismo blanco y de racismo muy difícil y con el poder económico que tienen».

Como muestra de esa arbitrariedad, de no saber con qué. nueva medida legal puede salir el gobierno, ahora las agencias de seguridad fronteriza y migratoria están deportando a migrantes menores de edad de una insólita manera en Estados Unidos: les envían cartas advirtiéndoles que tienen que salir solos de forma inmediata. Muchos casos ya se registraron en Chicago, reporta el diario El Tiempo, de Bogotá.

El matutino colombiano cita al Chicago Tribune, que revela que  al menos 12 niños en la región ya recibieron una carta del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) en la que les notificaron sobre su deportación repentina, obligándolos a regresar a su país incluso sin la supervisión de sus padres.

Explícitamente, la carta dice lo siguiente: “No intente permanecer ilegalmente en los Estados Unidos: el Gobierno Federal lo encontrará”. Xally Morales, de trece años, quien llegó a Estados Unidos desde México, dijo al medio estadounidense que tiene temor de los agentes luego de recibir el mensaje. “Trump quiere que regrese a México. ¿Pero cómo puedo hacerlo sola? Tengo miedo de que ICE venga por mí”.

Los 12 migrantes menores de edad ingresaron legalmente al país el año pasado bajo libertad condicional humanitaria como menores no acompañados y posteriormente se reunieron con sus padres indocumentados u otros familiares que ya vivían en Estados Unidos.

Según dijo Xally al Chicago Tribune, ni bien se enteraron de la carta de deportación que le envió el DHS, en su familia decidieron esconderse tan pronto como entendieron el mensaje para evitar que ella sea deportada.

Los menores no pueden ser representados legalmente por sus padres en un tribunal de inmigración debido a la forma en que ingresaron al país, y por eso tuvieron que recurrir a diferentes abogados de inmigración.
 

Posdata de la Redacción

Palantir, la empresa de vigilancia

Según el medio estadounidense Intercept, desde que asumió el cargo hace apenas seis meses, Donald Trump ha otorgado a Palantir, la empresa de vigilancia del multimillonario Peter Thiel, contratos por valor de más de 113 millones de dólares para crear perfiles detallados de estadounidenses. Esto es lo que planean hacer con esos datos:

Rastrear los movimientos de los inmigrantes en tiempo real. Monitorear sus redes sociales. Mapear dónde viven, trabajan y viajan. Generar informes instantáneos sobre los titulares de visas que incluyan su apariencia y con quién se relacionan.

Y centrarse en los inmigrantes es solo el principio.

Palantir se especializa en extraer datos personales de miles de fuentes (redes sociales, registros financieros, patrones de viaje, asociaciones) y convertirlos en bases de datos con función de búsqueda que mapean las conexiones entre individuos y organizaciones. Esto no es especulación. Ya está sucediendo, y Trump lo está impulsando.

Las agencias de espionaje estadounidenses planean crear una base de datos maestra de vigilancia que les facilitaría aún más vigilar a quien elijan. Esta enorme base de datos sería una solución integral para las autoridades que desean rastrear, intimidar y tomar represalias contra los estadounidenses, todo ello creado con el dinero de nuestros impuestos.

The Intercept también destacó recientemente cómo empresas estadounidenses como Palantir perfeccionaron estas tecnologías de vigilancia con palestinos en Gaza y Cisjordania. Tras la reelección de Trump, las empresas pensaron que ahora podrían operar con poca resistencia en su país, por lo que están trayendo esas mismas herramientas a suelo estadounidense.

Redacción Plan V

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