sábado, septiembre 5, 2026

Las cuatro cosas que Lenín Moreno no podrá cambiar en el Gobierno

Aunque el nuevo presidente ha mandado algunos mensajes que los opositores de línea más dura creían improbables, varias de las estructuras fundamentales del Estado correísta sobreviven intactas a la transición del 24 de mayo. Aunque el nuevo presidente sorprendió a inicios de semana con un conversatorio en el Palacio de Gobierno, aspectos como la estructura represiva, el aparato de propaganda, la presencia del vicepresidente Jorge Glas y el manejo administrativo parecen tener pocas posibilidades de cambio.

Redacción Plan V

Por: Redacción Plan V

Una luna de miel. Así la han definido analistas como Gabriel Hidalgo, a los primeros días del nuevo Gobierno de Alianza PAÍS, dirigido por Lenín Moreno Garcés.

Una luna de miel en la que una serie de mensajes han resultado sorprendentes, en especial, para los opositores de línea más dura, que pensaban que el cambio de estilo anunciado por el nuevo presidente de las filas oficialistas no se produciría. El nuevo mandatario ha impuesto un golpe de timón que parece refrescante, tras el estilo de una década del presidente Rafael Correa. 

Los mensajes y las imágenes empezaron desde la propia mañana del 24 de mayo, cuando Moreno, acompañado de su esposa, Rocío, llegó al Palacio Legislativo para jurar su cargo. El nuevo mandatario ofreció gobernar en un estilo «europeo», marcando un contraste con la tan criticada mano dura de su antecesor, al que muchos analistas comparaban con un típico caudillo latinoamericano. 

También habló de tolerancia, de respeto al pensamiento ajeno, de tomar decisiones consultando a los afectados, desde militares hasta profesores, pasando por el empresariado y los trabajadores. En ese marco, destacó su afán de mejorar la relación con la prensa, el blanco preferido de la artillería presidencial durante una década, y anunció que habrá una relación más fluída y respetuosa. 

El nuevo presidente anunció también el fin de las sabatinas, el formato de «rendición de cuentas» importado de la Venezuela de Hugo Chávez, en el que su antecesor lo mismo explicaba sobre obras que demolía a sus opositores, cuestionaba periodistas y comentaba decisiones judiciales. 

Habló de austeridad, de evitar gastos innecesarios en el Estado, rozando tal vez intencionalmente las líneas rojas que había trazado Correa, para quien temas palabras como esa formaban parte del metalenguaje neoliberal que había proscrito del país. 

Entre el auditorio en el Palacio Legislativo, donde además de los correístas de línea más dura, como el presidente de la Asamblea, José Serrano, o la flamante ministra Rosana Alvarado, había también opositores como Luis Fernando Torres (PSC) y el ex candidato presidencial Patricio Zuquilanda (PSP), los anuncios del presidente provocaron sorpresa. 

Moreno se presentó esa misma noche en los balcones del Palacio presidencial, junto con sus ministros, y aunque había tarima en la Plaza Grande, él no se subió. Ahí anunció sus primeras medidas, posesionó a su Gabinete y suprimió algunas instituciones, en especial, la Secretaría del Buen Vivir que dirigía el ex periodista Freddy Ehlers. 


El presidente Lenin Moreno y su esposa Rocío en el balcón presidencial.  Foto: Flickr Presidencia de la República

Moreno se presentó esa misma noche en los balcones del Palacio presidencial, junto con sus ministros, y aunque había tarima en la Plaza Grande, él no se subió. Ahí anunció sus primeras medidas, posesionó a su Gabinete y suprimió algunas instituciones, en especial, la Secretaría del Buen Vivir que dirigía el ex periodista Freddy Ehlers.

Para analistas como Alexis Oviedo, la conformación del Gabinete evidencia las tensiones y disputas al interior de Alianza PAÍS, al que muchos críticos nunca consideraron un movimiento monolíticamente unido en torno a las opiniones de Rafael Correa. 

Otro mensaje importante se produjo a inicios de semana, cuando el presidente Moreno convocó al Salón de Banquetes del Palacio de Carondelet  a periodistas «vetados» por su antecesor, como es el caso de Diego Oquendo de Radio Visión, quienes se sentaron en la misma mesa con los periodistas oficialistas de los medios públicos e incautados a los Isaías. 

Durante el conversatorio que duró una hora, el presidente explicó que las sabatinas serán reemplazadas por un mensaje a la nación los lunes en la noche, pero dio a entender que será un espacio grabado y no en vivo. También explicó que los ministros rendirán cuentas en los medios de comunicación y que los sábados el Gobierno presentará un espacio para el mismo efecto, pero con un concepto diferente a la sabatina correísta. 

Sin embargo, ¿cuáles serán los cambios que Lenín Moreno no ha hecho? ¿Cuáles son los ámbitos en los que es poco probable que no haya modificaciones sustantivas?

1.- La estructura represiva

Al eliminar la Secretaría del Buen Vivir, el presidente Moreno parece haber cedido ante uno de los tópicos más manidos de la oposición: el cuestionamiento a una dependencia que al parecer solo costaba y que no tenía mayor importancia en el aparato del Estado. Opositores como Andrés Páez hicieron de esa crítica su principal caballo de batalla. Pero el grueso del aparato represivo del correísmo sigue intacto. Así, Moreno ratificó en su puesto a Ronny Vallejo, un ex oficial de Policía que dirige la Secretaría Nacional de Inteligencia (SENAIN), una entidad que, según revelaciones periodísticas, podría haber adquirido con dinero del Estado complejos programas espía para computadoras y celulares, lo que, para opositores como Martha Roldós, sería la explicación más probable de que sus correos personales hayan sido publicados en medios como El Telégrafo.

En la cartera de Interior, -clave por el control de la Policía- Moreno colocó a César Navas, quien junto con la Secretaría Antidrogas, Ledy Zúñiga y el ministro de Minas, Javier Córdova, son consideradas figuras del entorno del ex ministro del Interior, el abogado cuencano José Serrano, quien no dudó en comparar a Rafael Correa y su «querida presencia» con el Che Guevara de la trova cubana en la ceremonia de posesión. De esta forma, el aparato represivo y de control político del Estado correísta queda en las mismas manos, y el presidente Moreno ha enviado pocas señales en el sentido de querer desmontarlo. 

2.- Desmantelar el «Estado de propaganda»

La frase la acuñó el director ejecutivo de la Asociación de Editores de Periódicos (Aedep), Diego Cornejo, en contraposición de la falaz dicotomía correísta del «Estado de derecho versus el Estado de opinión». El «Estado de propaganda» convirtió el marketing político en práctica cotidiana, y lo condimentó con adoctrinamiento ideológico. Al servicio del aparataje estuvieron los medios públicos y los incautados a los Isaías, que se convirtieron en cajas de resonancia de los criterios presidenciales. La piedra angular de la propaganda, en una versión tropical de la comunicación de los gobiernos totalitarios del siglo XX, era el propio ex presidente Rafael Correa, quien destinaba entre tres y cuatro horas cada sábado para fijar la senda política que tanto seguidores cuanto opositores habrían de transitar a lo largo de la semana. A las sabatinas se sumaban cadenas nacionales de tono tremebundo, como aquellas que revelaban supuestos complots de agentes de la CIA contra el país, en donde una voz irónica en off exponía la «verdad» sobre periodistas y opositores. Esa idea, la de la «verdad alternativa» que ha sido desarrollada tanto en la Rusia de Putin, cuanto en los Estados Unidos de Donald Trump, marcó la agenda de la propaganda correísta, convertida en una aduana ideológica destinada a combatir cualquier indicio de pensamiento autónomo. 

Y frente a esa piedra angular del Estado correísta, el nuevo presidente anuncia la supresión de las sabatinas, y su reemplazo por nuevos formatos. Para medios como El Universo, las medidas parecen ser un claro indicio de que se desmontará el «Estado de propaganda», pero el nombramiento de un ex periodista de los medios oficiales, como Álex Mora, hace pensar que dicho cambio no será inmediato. Aunque en el entorno de Moreno hay experimentados comunicadores como Rodrigo Figueroa o Andrés Michelena, Moreno se decantó por Mora para el cargo de titular de la Secretaría de Comunicación, lo que hace pensar en que la influencia de los hermanos Vinicio y Fernando Alvarado, los gurús de la propaganda correísta, sigue intacta en el nuevo Gabinete. 

Aunque en el entorno de Moreno hay experimentados comunicadores como Rodrigo Figueroa o Andrés Michelena, Moreno se decantó por Mora para el cargo de titular de la Secretaría de Comunicación, lo que hace pensar en que la influencia de los hermanos Vinicio y Fernando Alvarado, los gurús de la propaganda correísta, sigue intacta en el nuevo Gabinete.

3.- La figura de Jorge Glas

Incondicional de Rafael Correa y figura clave en el sector energético, el vicepresidente Jorge Glas Espinel recibió, durante la noche del 24 de mayo, nuevas competencias. Aunque contra Glas se han hecho decenas de aseveraciones y cuestionamientos relacionados con presuntos actos de corrupción, el vicepresidente no ha sido indiciado por la justicia ni hay ninguna presunción en firme en su contra. Si se hace el inventario de las funciones que tenía bajo Correa y las que le asignó Moreno, parecería haber perdido atribuciones, pero aún sería pronto para saber cuáles son los alcances de sus nuevas tareas.

Según el decreto leído en los balcones de Palacio la noche del 24 de mayo, Glas debería presidir el Consejo Sectorial de la Producción, que coordinará los ministerios de Transporte, Turismo, Acuacultura, Trabajo, Comercio Exterior, así como las secretarías de de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Senescyt) y Planificación y Desarrollo (Senplades).

Otro Comité que presidirá Glas es el de la Reconstrucción, Reactivación Productiva y del Empleo, en las provincias de Esmeraldas y Manabí, dañadas por el terremoto del 16 de abril de 2016.


El vicepresidente Jorge Glas y su esposa saludan desde los balcones de Palacio.  Foto: Presidencia de la República

Si se considera que Correa le asignó a Glas en el periodo pasado ocho atribuciones, parece que perdió seis. Pero el vicepresidente parece haber sido colocado en un sitio clave: el control de los sectores productivos en momentos en que las alianzas público-privadas son la principal preocupación del nuevo Gobierno, y en donde una forma de obtener recursos para un Estado deficitario puede ser la privatización o concesión de las infraestructuras estatales, desde las centrales hidroeléctricas hasta algunas carreteras. Aunque la presencia de la ministra de Industrias, Eva García Fabre, quien proviene del entorno del presidente Moreno y no del de Glas, podría ser interpretada como un contrapeso a sus atribuciones en el sector, lo cierto es que el alcance de las funciones de Glas está todavía por verse, en especial, si el capitalismo de Estado impuesto por Correa se liberaliza y se busca más inversión del sector privado, sobretodo,  del ubicado en Guayaquil. 

También en lo económico, Moreno negó de manera rotunda que piense salir de la dolarización, o crear una moneda paralela, como había sido denunciado por algunos economistas de oposición. 

A pesar de las tareas que le asigne por decreto, constitucionalmente  Glas es el primero en la línea de sucesión presidencial, lo que le convertirá en presidente en caso de que Moreno no pueda ejercer su cargo de manera temporal o definitiva. Si bien la salud del presidente y su discapacidad han pasado a ser el primer tabú del nuevo Gobierno, mucho del estilo de gobernar -y hasta de hablar- de Rafael Correa se quedan de la mano de Glas Espinel. 

4.- La reforma del Estado

El presidente Lenin Moreno no ha dudado en realizar algunas reformas de carácter administrativo, dentro del ámbito de lo que se puede cambiar por medio de decretos presidenciales. Así, suprimió los ministerios coordinadores de la Producción, de Sectores Estratégicos, de Seguridad, y de Talento Humano y al Ministerio Coordinador de Desarrollo Social se lo transformó en la Secretaría Técnica «Toda una Vida». El Ministerio Coordinador de la Política Económica  se fusionó con el Ministerio de Finanzas.

El Ejecutivo de Moreno cuenta con 34 entes entre ministerios y secretarías, frente a las 37 del Estado correísta, por lo que la reducción no parece, en términos reales, significativa.

El polémico Plan Familia, cuestionado por activistas feministas y de la diversidad sexual por su enfoque religioso ortodoxo, y que tenía un presupuesto de USD 24’760.682,06, para «fortalecer el rol protagónico de la familia» y prevenir el embarazo adolescente, también fue suprimido, al igual que la secretaría del Buen Vivir, pues eran dependencias adscritas a la Presidencia de la República. 

El Ejecutivo de Moreno cuenta con 34 entes entre ministerios y secretarías, frente a las 37 del Estado correísta, por lo que la reducción no parece, en términos reales, significativa.

Moreno creó nuevas instituciones como la Secretaría Técnica Toda una Vida, y cargos como el consejero presidencial para la política económica y el de la política de hábitat y ambiente.

Se estima que los ajustes, sin embargo, no significarán una reducción significativa del gasto público en burocracia, que se estima en 10 mil millones de dólares, cuando, para analistas como Jaime Carrera, el Ecuador no debería gastar en ese rubro más que el 6% de su producto interno bruto. 

El grueso de la reforma institucional correísta, empezando por la Constitución, la Ley de Comunicación, el Código Penal, el Código de la Produccción, las reformas al sistema judicial, el Código de la Democracia, el Código de Ordenamiento Territorial  por citar solo algunas de las normas más polémicas, requerirán de reformas que deben pasar por la Asamblea Nacional, en donde el bloque de PAÍS se mantiene bajo el liderazgo de José Serrano y sobre estos aspectos el nuevo presidente no se ha pronunciado todavía. 

Nuestra cobertura gráfica del 24 de mayo 

PLAN V estuvo en la ceremonia de transmisión del mando en el Palacio Legislativo, este 24 de mayo de 2017. Aquí algunas de las imágenes más relevantes del día que Lenín Moreno juró su cargo. Fotos: Luis Argüello


Aunque el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, no llegó, algunos de sus compatriotas lo esperaban para cuestionarlo. 


Militantes correístas tuvieron acceso privilegiado a las cercanías del Palacio Legislativo. 


Desde la azotea de la Contraloría, francotiradores militares vigilaron la escena. 


El nuevo ministro del Interior, César Navas, recibe honores de la Policía. 


La ex presidenta de la Asamblea, Gabriela Rivadeneira, lucío este conjunto de tono esmeralda. 

Cadetes de la Escuela Militar rindieron honores.


La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, llegó de negro entero. Fue la primera mandataria extranjera en llegar. 


El presidente de la Asamblea, José Serrano, recibió en la entrada del Palacio a los invitados especiales. 


Periodistas de los medios nacionales e internacionales cubrieron la ceremonia. 


Con corbata verde, el vicepresidente Jorge Glas y su familia al ingresar al Legislativo.  


La delegación de Bolivia, encabezada por el presidente Evo Morales. 


El presidente Lenin Moreno y su esposa, Rocío, llegaron pocos minutos antes de que inicie la ceremonia. 


Funcionarios de la Contraloría miraban desde sus ventanas lo que ocurría en el Palacio Legislativo. 


Sobre la avenida Gran Colombia, militantes correístas observaron el ingreso de autoridades. 

Pantallas gigantes se colocaron en las afueras de la sede legislativa.

Rodeado de gran cantidad de agentes de seguridad, Rafael Correa dejó la ceremonia rumbo a un hospital. 

 

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